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Los impactos sociales y medioambientales quedan escondidos tras campañas que pretenden una identificación con causas solidarias mientras aumentan beneficios

Periodista ciudadano autor: Luis Azorín Editado por: Redacción Bottup


Una de las imágenes que utiliza en su campaña, correponde a los inicios del movimiento 15M

Una de las imágenes que utiliza en su campaña, correponde a los inicios del movimiento 15M

Es indiscutible la capacidad de la publicidad de adaptarse a la cambiante situación social, así se ha visto en los últimos años marcados por una profunda crisis social, ambiental y económica. En este estado de pesimismo generalizado, importantes campañas han optado por los mensajes optimistas, como es el caso de ‘Hay razones para creer en un mundo mejor’ de Coca – Cola.

Coca-Cola demuestra que invertir en publicidad es una estrategia que funciona para conseguir que el producto más conocido en el mundo sea algo bastante prescindible para la vida: un refresco carbonatado. Y lo hace gracias a una estrategia publicitaria que se basa en crear una imagen de marca comprometida y asociada a valores como la solidaridad, la multiculturalidad, la salud o el respeto por el medio ambiente.

La empresa, que recientemente celebró 125 años desde que se fundó, presente en 206 países con más de 500 marcas, sigue confiando en una estrategia de marketing basada en la identificación del producto con algo que “nos da la felicidad”. Esa imagen de marca de empresa concienciada es en la que confía su presidente, Muhtar Kent, para conseguir cumplir el objetivo que se proponen alcanzar en 2020: duplicar sus ventas.

Este tipo de campañas tienen como fin apropiarse de la imagen solidaria y de la legitimidad que estos movimientos tienen ante la sociedad, algo de lo que carecen las grandes empresas

La estrategia ha funcionado de tal forma que los dividendos de la empresa han crecido de manera consecutiva durante los últimos 49 años, gracias, entre otras cosas, a externalizar su producción: España no produce ni distribuye sus productos, sino que vende a las empresas embotelladoras el concentrado para elaborar sus bebidas, que tampoco se realiza en el territorio español, sino en Irlanda.

Dentro de las “razones para creer” se incluyen distintas noticias “positivas” que han sucedido en los últimos meses, que se apropia Coca- Cola para dar una dosis de optimismo que quede asociada al refresco.

Entre las imágenes del spot hay que destacar la de una pareja que se besa en la madrileña plaza de Sol, haciendo referencia al comienzo del Movimiento 15 M. No es la primera vez que se hace uso con fines comerciales de aspectos relacionados con movimientos sociales reivindicativos, ni siquiera, pese a la corta vida del movimiento 15 M, es la primera vez que se utiliza en publicidad para llegar a los consumidores jóvenes. Se trata de un hecho frecuente, cuyo fin es apropiarse de la imagen solidaria y de la legitimidad que estos movimientos tienen ante la sociedad, algo de lo que carecen las grandes empresas.

Como se ha dicho, ninguna de las “razones para creer en un mundo mejor” tienen realmente que ver con Coca- cola, ya que las noticias relacionadas con esta empresa no pueden considerarse positivas. Por ejemplo, el Sindicato Nacional de Trabajadores colombiano ‘Sinaltrainal’, ha hecho unas severas acusaciones a la empresa por amenazas, torturas y asesinatos a sindicalistas trabajadores en plantas embotelladoras. Además, la ONG Human Rights Watch denuncia la explotación laboral infantil en las plantaciones de caña de azúcar de El Salvador. En el año 2000 la multinacional fue sancionada debido a denuncias iniciadas por 2.000 de sus empleados por discriminación racial.

Coca-cola ha sido acusada de asesinatos de sindicalistas, de explotación laboral infantil y de discriminación racial en diferentes países

‘La chispa de la vida’ también hace caso omiso de los estudios publicados en diversas revistas que relacionan el consumo de refrescos azucarados con el desarrollo de diabetes, el sobrepeso y la obesidad infantil. Sus productos contienen sustancias genéticamente modificadas y en La India sobrepasan con creces las normativas europeas en cuanto a contenido de DDT y otros tipos de pesticidas. Además de diversas denuncias por contaminación ambiental.

La famosa fórmula secreta de Coca-Cola (el ingrediente 7X), en realidad es bastante más visible de lo que parece: se trata de hacer un ‘lavado solidario’ de su imagen de modo que queden escondidos detrás todos los impactos socioambientales que permiten que la compañía aumente sus beneficios año a año. Y mientras el planeta camina hacia el colapso, Coca-cola nos anima a que nos sentemos, tranquilamente, a disfrutar de la bebida.

Enero de 2012
Comisión de Consumo de Ecologistas en Acción

Páginas de interés:
Campaña de boicot contra Coca-Cola, Movimiento Social Colombiano
La transnacional Coca-Cola, Ideas

Artículo original en Bottup: La fórmula secreta de Coca-Cola

Trabajadores discapacitados despedidos del Instituto de la Seguridad Social cuentan su dramática situación

Periodista ciudadano autor: Andrés Montoy Gómez Editado por: Redacción Bottup

@AndresMonroyG


Juan de Jesús, invidente mayor de 60 años y trabajador durante 26 del Instituto de la Seguridad Social, fue despedido sin pensión de jubilación a pesar de tener dos hijos con polio

En Colombia se fortalece la estrategia mediática para desacreditar las denuncias por asesinatos de sindicalistas, no hay credibilidad en las cifras sobre la disminución del desempleo y tampoco se protegen de manera efectiva los derechos laborales de las personas discapacitadas. Sin embargo, el gobierno postula a su Vicepresidente como próximo director general de la OIT.

Con 51 sindicalistas asesinados durante 2010 y más de 23 hasta octubre de 2011, un cuestionable método para medir el índice de desempleo y la cada vez más precaria situación de los trabajadores colombianos, sometidos a irrisorios salarios y largas jornadas de trabajo, sumada a la inequidad salarial entre mujeres y hombres, es difícil entender cómo el Gobierno colombiano pretende que su Vicepresidente se convierta en el próximo director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

En Colombia 51 sindicalistas fueron asesinados en 2010, posee un cuestionable índice para medir el desempleo, con salarios irrisorios e inequidad salarial entre hombres y mujeres

Sin entrar a cuestionar las cualidades personales de Angelino Garzón, la paradoja surge en el momento en que el país, donde la dignidad de los trabajadores ha sido sistemáticamente pisoteada por los intereses de la economía privada, pretenda asumir a través de su Vicepresidente de la República la dirección del principal órgano de protección de los derechos laborales en el mundo.

No hace falta una exhaustiva búsqueda de realidades que demuestren la crítica situación de los trabajadores colombianos.

Enfrentado a esta cotidiana desprotección laboral generalizada, Miguel Camargo lucha por la reivindicación de los derechos de más de 600 extrabajadores discapacitados o padres de niños en condición de discapacidad, que se quedaron sin empleo luego de que Álvaro Uribe Vélez ordenara la liquidación del Instituto de los Seguros Sociales, que fue por muchos años la más grande entidad pública de prestación del servicio de salud y el principal fondo público de pensiones.

A la cita acordada con Miguel en la sede del Sindicato de Trabajadores del Instituto de Seguros Sociales, asiste Juan de Jesús Pedraos, un hombre que supera los 60 años de edad e invidente desde los doce, quien llega como él mismo lo dice, con su “bastón discapacitado”, pues a la salida del sistema de transporte masivo un hombre lo partió. También llega Fabiola con su pequeña hija Valeria, quien a sus cinco años es víctima de la desprotección estatal a los niños en condición de discapacidad. En esta reunión escucho el inconformismo de personas que trabajaron varios años en la entidad que monopolizó por mucho tiempo el acceso al sistema de salud pública, y que ahora es el principal violador de sus derechos laborales y a la seguridad social.

Delegación al Ministerio de Protección Social de la solicitud de Juan de Jesús, quienes respondieron que nada se podía hacer

Juan de Jesús Pedraos, superando su situación de invidencia, trabajó por 26 años en el ISS hasta que el 6 de noviembre de 2009, debido a la liquidación del Instituto, le dijeron que no podía seguir trabajando allí. A pesar de que su labor como auxiliar de radiología es catalogada por la legislación colombiana como un trabajo de alto riesgo, no le fue reconocida su pensión de jubilación, dejando en el limbo económico a este hombre que debe velar por sus dos hijos afectados por la polio. Ahora trabaja fabricando artesanías de bambú para conseguir lo necesario para sobrevivir y continuar dando la batalla jurídica por lo que considera fue “una arbitrariedad amparada en las facultades extraordinarias que el Congreso le dio al presidente Álvaro Uribe en 2002″.

Pedraos relata cómo cuando anunciaron la venta del ISS, “se dio la instrucción de que no podían ingresar a trabajar y que debían pasar únicamente por la liquidación de sus contratos”. Agrega que “si hoy tuviera de frente al gobierno que hizo esto, le diría que nos destruyó con esta medida. A pesar de que la norma que autorizó la venta del ISS aseguraba nuestros derechos laborales, éstos fueron los primeros que entraron a mutilar. Yo le quiero decir al representante del gobierno que no abuse de su autoridad. No es justo que el pueblo elija a sus gobernantes y éstos se conviertan en sus verdugos. Le escribí al doctor Santos cuando subió a la Presidencia de la República y ni siquiera leyó la carta. La transfirieron al Ministro de Protección Social y la respuesta es que no podían hacer nada”.

Los padres de niños discapacitados necesitamos esa ayuda porque estamos desprotegidos. Para acceder a algo hay que tener contactos. Si yo me muero, mi hija quedará desprotegida

Fabiola Ibarra trabajó durante 19 años como auxiliar de odontología. Es madre cabeza de familia y debe velar por Valeria, su hija de cinco años en condición de discapacidad. Debido a jugadas jurídicas, la protección legal a la que tenía derecho fue burlada y su contrato laboral liquidado. Ahora, para responder por un préstamo bancario con el que compró una vivienda y los aportes al sistema de salud pública, ha recurrido a la venta de café cerca a las universidades y al comercio de cosméticos. Fabiola afirma que trabajó el número de semanas que la ley exige en casos como el de ella, para acceder a la pensión de jubilación, pero el ISS no reconoce todas esas semanas. Por eso, le gustaría decirle al Gobierno “que sea más consciente de los derechos de las personas con discapacidad. Así como ayudan a los desplazados y desmovilizados, los padres de niños discapacitados necesitamos esa ayuda porque estamos desprotegidos. Para acceder a algo hay que tener contactos. Si yo me muero, mi hija quedará desprotegida. Por ahora, tengo acceso a lo mínimo en salud para ella porque he dado la pelea, pero veo a otros exempleados del ISS que están peor”.

Así como Juan de Jesús, Fabiola también le escribió una carta a la Presidencia de la República. Supo que la remitieron a la Secretaría de Integración Social, ofreciéndole eventos de recreación y un bono de alimentos, y a pesar de haberse inscrito para recibir esta ayuda hace nueve meses, hasta la fecha no han recibido el primer bono. Ambos coinciden en que existen serias fallas en la educación de los niños en los colegios colombianos. Desde pequeños aprenden a discriminar a quienes están en condición de discapacidad. “La falta de una pedagogía humanitaria es evidente y al parecer hace falta estar en los zapatos de los demás para entender las dimensiones del
sufrimiento ajeno”, enfatiza Fabiola.

Fabiola, trabajadora del ISS durante 19 años, con su hija discapacitada de 5

Fabiola, trabajadora del ISS durante 19 años, con su hija discapacitada de 5

También critican la “sordera institucional” cuando de sus reclamos se trata, mientras que abundan las medidas apresuradas para aliviar la situación de quienes acuden a las vías de hecho, como el bloqueo de vías o la toma de edificios públicos.

Mientras avanza esta conversación, Miguel Camargo alista un enorme portafolio en el que archiva todas las comunicaciones enviadas a las entidades públicas y las desalentadoras respuestas que recibe. Él, también afectado por un accidente de infancia en el que perdió varios dedos de su mano izquierda, insiste en su lucha motivado por los avances, aunque escasos, en la protección a los derechos de las personas en condición de discapacidad. Como prueba de esa fe, me enseña otro archivo, en el que guarda recortes de prensa que dan cuenta de las victorias conseguidas para que la sociedad colombiana sea incluyente. Miguel también fue víctima de los despidos colectivos en el ISS, luego de trabajar cerca de ocho años como vigilante, trabajo con el cual daba sustento a su hijo que hoy tiene diez años y sufre discapacidad mental. “Decidí hablar por ellos, porque era mi caso, reflejado en cientos de personas”, afirma contundentemente Miguel cuando le pregunto la razón de su lucha, sin ningún tipo de remuneración y a la que dedica gran parte de su tiempo y sus recursos. “Cuando se ordenó la liquidación del ISS, pedimos que nos reubicaran en otros empleos para poder llegar a nuestras casas con un pan, o con maniobras jurídicas eliminaron nuestros cargos y así salvaron su responsabilidad mientras nuestra salud quedó desprotegida”, agrega Miguel quien concluye “esta discriminación tan absurda no es sólo de hoy. Más del 60% de los discapacitados en Colombia viven en la pobreza y la gente no entiende que discapacidad es diferente a incapacidad. Como dijo el Presidente Santos: ¡No nos crean tan pendejos!”.

Miguel Camargo, muestra los recortes de prensa que dan fe de las pequeñas victorias conseguidas para que la sociedad colombiana sea incluyente

Miguel ha tocado las puertas de la Procuraduría General de la Nación, la Defensoría del Pueblo, la oficina de Naciones Unidas en Colombia y de varios congresistas de todos los partidos. Las respuestas evasivas son el común denominador. Una reciente reunión con David Luna, actual  Viceministro de Relaciones Laborales y recientemente candidato a la Alcaldía de Bogotá, celebrada en la segunda semana de enero, no parece ser la excepción. Este joven político, quien durante su campaña electoral prometió hacer de Bogotá una ciudad más incluyente, aparentemente está descontextualizado de la situación laboral de los discapacitados en Colombia.

Los instrumentos internacionales ratificados por Colombia, relativos a la protección de la población discapacitada, parecen estar destinados a correr la misma suerte que los compromisos electorales de los políticos de carrera.

La situación laboral de los discapacitados y situaciones específicas como la de los extrabajadores del ISS merecen ser tenidos en cuenta, fijando metas que exijan un compromiso serio de autoridades administrativas y judiciales. De lograrlo, se habrá dado un importante paso en el camino a recorrer para merecer ocupar la dirección general de la Organización Internacional del Trabajo. Aspirar a esto antes de garantizar las condiciones laborales y pensionales dignas en Colombia, más que una paradoja, puede interpretarse como una burla a las necesidades de trabajadoras y trabajadores de todo el mundo.

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Enlaces de interés:

1. ‘Recursos sobre Discapacidad‘, elaborado por la División de Desarrollo Social de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)

2. Convención Interamericana para la eliminación de todas las formas de discriminación contra las personas con discapacidad.

3. Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.

Artículo original en Bottup: Colombia: derechos laborales de los discapacitados en tela de juicio

CRÓNICA / La corrupción, la inmigración, la falta de educación, el sida… son solo algunos de los problemas que asolan a este país africano

Periodista ciudadana autora: Soraya Pacios Editado por: Redacción Bottup


Preparando 'ugali' en la aldea, el plato básico que se consume para desayunar, comer y cenar, consiste básicamente en agua y harina / Fotografía: Ana Vidal Montesinos

Preparando 'ugali' en la aldea, el plato básico que se consume para desayunar, comer y cenar, consiste básicamente en agua y harina / Fotografía: Ana Vidal Montesinos

En un país que depende en gran medida de la cooperación internacional, realizar labores de voluntariado es algo que enriquece no sólo personalmente sino también profesionalmente.

Kenia no es un país que pueda dejar indiferente a un occidental. Horroriza la pobreza y la situación en la que viven la mayor parte de sus habitantes, pero a la vez, maravillan sus paisajes, el colorido y ese modo de vida totalmente diferente a lo que podamos imaginar desde el primer mundo. África enamora, y eso no es nada nuevo, pero si además puedes empaparte de la auténtica África, alejado de los circuitos turísticos, amenaza con convertirse en un idilio que dure toda la vida.

Children of Africa me brindó esa oportunidad, y durante tres semanas pude convivir con las gentes de un pequeño pueblo keniano, viendo, sufriendo y disfrutando de lo que otros ‘muzungus’ (‘blancos’ en swahili) no pueden conocer cuando viajan a Kenia, moviéndose por safaris o playas del Índico, alojados en resorts y disfrutando de una seguridad y un lujo totalmente desconocido fuera de esas burbujas repartidas por todo el país y sólo al alcance de los turistas.

“Durante tres semanas, gracias a Children of Africa, sufrí el caos en los transportes, dormí en sus casas de adobe, sin luz ni agua, con suelo de tierra, cociné con sus fuegos de carbón o leña, padecí las carencias alimenticias de gente que casi se alimenta sólo de ‘ugali’”

Y es que la figura del muzungu en Kenia daría para todo un estudio sociológico. Seres blanquitos (tirando a rosados) que pagan por un viaje sumas muy superiores al salario medio anual de un keniano; extranjeros, casi extraterrestres, que consideran que con montarse una vez en un ‘matatu’ (unas furgonetas bastante destartaladas que funcionan como transporte público) han corrido el riesgo de sus vidas y son unos grandísimos aventureros. No es de extrañar, por tanto, que el término muzungu pueda llegar a tener ciertas connotaciones despectivas, casi como “esos blancos un poco tontos y podridos de dinero que se pasean por los safaris en una furgoneta con sombreros de explorador”.

Tener la oportunidad de no ser una muzungu es de las cosas que más puedo agradecer a Children of Africa: sufrir el caos en los transportes como cualquier keniano, dormir en sus casas de adobe, sin luz ni agua, con el suelo de tierra, cocinar en sus ’sufurias’ (una especie de cacerolas) con sus fuegos de carbón o leña, padecer las carencias alimenticias de una gente que prácticamente sólo se alimenta de ugali (una mezcla de harina, agua y sal totalmente insípida). Todo ello te hace comprender, aunque sólo sea un poquito, la mentalidad totalmente espartana y austera de la que hace gala el keniano medio en cualquier zona rural.

En la barca, rumbo a Tsunza / Fotografía: Ana Vidal Montesinos

En la barca, rumbo a Tsunza / Fotografía: Ana Vidal Montesinos

Porque Kenia es sus zonas rurales, no es ciudades como Nairobi o Mombasa, ni los grandes hoteles de parques naturales como Tsavo o Masai Mara. Kenia son sufurias con un pedazo de pescado y mucho roiko (un condimento muy empleado en la mayorías de platos) cociéndose a fuego lento sobre las brasas del carbón, es mujeres amasando ‘chapati’ o ‘mahambri’ (dos comidas típicas consistentes básicamente en harina frita en aceite de palma) desde el amanecer. Kenia son los niños fabricándose cochecitos con palos y chanclas viejas a modo de rueda, es una población mayoritariamente enferma por la desidia de las autoridades, la falta de recursos familiares y el polvo. Ese maldito polvo que se acumula en todas partes.

Susanna conoce bien todos estos problemas, ella es la presidenta de Children of Africa, una asociación que nació con la intención de mejorar las condiciones de vida de Tsunza y otras zonas rurales de Kenia, un pueblo situado en el distrito de Kinango, uno de los cinco más pobres del país. Para llegar a Tsunza es necesario tomar un matatu en la ciudad de Mombasa, después un

Children of Africa en dos años ha construido tres aulas en el colegio, una biblioteca pública, paneles solares, letrinas, duchas, un dispensario médico y otras muchas mejoras

‘bodaboda’, que son básicamente motos de campo en las que la agente se agolpa de tres en tres y confía en la pericia del conductor para no caer por los escarpados acantilados; por último, se toma una barcaza con cuatro palos y una lona haciendo las veces de techo. Superado el obstáculo del río y tras caminar un par de kilómetros de fango y barro, uno llega a Tsunza, y para su sorpresa, comprueba que los niños son felices, ríen, juegan y caminan el par de kilómetros de barro para acercarse a la orilla a recibirte. Parecen alegres, pese la desnutrición, la suciedad, el Sida y la total falta de recursos. Y es que en realidad lo son. Y es en ese punto, donde Children of África, Willy, Susanna, María, Lidia y muchos otros voluntarios juegan un papel imprescindible.

Susanna es profesora de inglés, un torbellino de energía que no se separa de sus libretas ni un segundo (va apuntando minuciosamente todo cuanto ronda por su cabeza, desde el material necesario para los últimos proyectos, como la construcción de un dispensario y una carpintería, a los datos de todos y cada uno de los niños apadrinados, número de pie incluido) y se desespera ante el ritmo ‘pole pole’ (con calma) de buena parte de la población del país.

Niños de la aldea realizando manualidades con los 'muzungus'

Niños de la aldea realizando manualidades con los 'muzungus'

Su asociación ha supuesto una revolución para Tsunza, en menos dos años, las mejorías son notables: el año pasado fue la construcción de tres aulas en el colegio de Timbwani en Likoni, la construcción de una biblioteca pública en Tsunza (un aula repleta de material escolar donde, gracias a algunos voluntarios del propio pueblo, los niños pueden recibir clases de refuerzo escolar durante todo el curso), los paneles solares que proveen de electricidad al aula, las letrinas y las duchas, entre otras cosas; este año ha sido el turno del dispensario médico (un elemento esencial teniendo en cuenta que de noche no hay barcos que crucen a la otra orilla para ir hasta el hospital de Mombasa), la construcción de un tanque de agua, construcción de una carpintería, una cocina-almacén, la creación de un grupo de mujeres que ya han empezado a emprender actividades económicas, renovación de una casa, constitución de varios equipos de fútbol y el precioso proyecto social Tsunza 4 Life para la prevención del sida. Además, llevan ya más de 125 niños apadrinados, dinero que se destina íntegramente a su educación: pagan libros, material y tasas escolares (bastante caros para el nivel de vida medio en Kenia), que se cubre con unos 65 euros en primaria y a partir de 200 para la secundaria.

Además de proyectos con mujeres y para la prevención del sida, la asociación ha apadrinado ya a más de 125 niños: pagan libros, material y tasas

Susanna ha decidido, tras este verano, quedarse allí a vivir unos meses, cuenta cómo algunos habitantes de Tsunza le han dicho que gracias a su asociación, han comenzado a tener esperanza, esperanza en que pueden cambiar las cosas, y eso, esperanza, es probablemente una de las cosas que más necesitaba esa gente.

Ser niño en Kenia, una misión casi imposible

Hay tantas cosas que necesitan cambiar o mejorar en Kenia, que es complicado tan siquiera comenzar a enumerarlas sin olvidarse alguna: frenar la corrupción, invertir en sanidad, educación, carreteras, transporte… Uno a veces piensa que el problema principal es la corrupción, que les impide avanzar, otras veces, la incultura, pero lo cierto es que al final se llega a la conclusión de que cada problema y carencia está tan entrelazada con otras, que es imposible centrarse en cambiar una sola.

A falta de mochila, los niños llevan su material escolar en bolsas de plástico / Fotografía: Ana Vidal Montesinos

A falta de mochila, los niños llevan su material escolar en bolsas de plástico / Fotografía: Ana Vidal Montesinos

Los niños de Tsunza son el mejor reflejo de las carencias de Kenia; desnutridos, algunos enfermos, con grandes dificultades para acceder a una escuela, apenas conocen lo que hay más allá de su aldea, de su país, pero todos tienen grandes sueños y aspiraciones. Quieren ser pilotos, enfermeras, médicos y profesoras; quieren salir de su aldea, conocer mundo, tal vez, vivir en Europa, probablemente en España, ven a los españoles que llegan y después se van, los ven con sus teléfonos de última generación, su ropa limpia, sus cámaras de fotos y ordenadores portátiles, contándoles lo que hay más allá. A veces, ni tan siquiera es necesario que se lo cuenten, lo intuyen.

Esos niños, la mayoría bastante necesitados de cariño, de comida, de juegos y estímulos, son el futuro de Kenia; y en Tsunza, aunque sea un pequeño pedacito del país, por primera vez se atreven a creer que sus sueños pueden hacerse realidad, que si aprovechan el dinero que sus padrinos muzungus invierten en su educación, tal vez puedan ser realmente pilotos o enfermeras, ser alguien, dar a sus hijos una vida mucho mejor de la que sus padres pueden permitirse darles a ellos.

Es imprescindible, para el bien de ese país que las autoridades empiecen a mirar un poco más hacia su pueblo, sino esos pequeños que aspiran a ser alguien se marcharán a otros lugares donde no se topen constantemente con los obstáculos de la desidia, la pobreza, la corrupción y una burocracia infame que sólo pretende sacar los pocos cuartos que tienen, a los pocos que los tienen.

Sin embargo, es un ciclo que se repite una y otra vez, los jóvenes bien preparados, que podrían colaborar en las urgentes reformas que el país necesita (reformas políticas, culturales, de infraestructuras…) acaban marchándose en busca de una vida mejor, más acorde a su cualificación, y allí quedan mayoritariamente los campesinos y la gente que no tiene recursos para emigrar; falta sangre nueva, ideas regeneradoras, ilusión por construir un país nuevo, moderno.

“Kenia son sufurias con un pedazo de pescado y mucho roiko cociéndose a fuego lento, es mujeres amasando ‘chapati’ o ‘mahambri’ desde el amanecer. Kenia son los niños fabricándose cochecitos con palos y chanclas viejas, es una población mayoritariamente enferma por la desidia de las autoridades, la falta de recursos familiares y el polvo”

Si las personas más preparadas se marchan, ¿quién plantará cara a los corruptos? ¿Quién construirá puentes, creará industrias innovadoras o aportará una visión más cosmopolita a la cultura del país? Nadie. Y eso es algo contra lo que no parece interesante luchar. Los líderes kenianos, amparados en las buenas relaciones con las potencias occidentales, hacen y deshacen a su antojo, asfixiando a su pueblo, que no tiene la fuerza ni la cultura necesaria para plantarles cara. Siempre es más sencillo gobernar a gente hambrienta e ignorante.

Algunos se resisten

Volviendo a España, en el aeropuerto de Nairobi, muy tarde, de madrugada, cansada y algo enfadada por los problemas que me estaban poniendo las azafatas de tierra para poder facturar, conocí a una mujer de origen hindú nacida en la ciudad. Hay muchos hindúes en Kenia, los colonos ingleses los llevaron para trabajar. Recibían un sueldo, así que pudieron ahorrar y con el tiempo, progresar, hasta que la mayoría de establecimientos y empresas del país terminaron siendo de ellos. Han hecho dinero y se han asentado en ese lugar tan alejado del de sus antepasados, que ahora es el suyo. Aquella mujer de rostro amable y ojos intensos, cargada únicamente con una mochila, no me dijo su nombre, pero me proporcionó una nueva perspectiva de este grave problema que
sufre el país.

Más manualidades con los 'muzungus' / Fotografía: Ana Vidal Montesinos

Más manualidades con los 'muzungus' / Fotografía: Ana Vidal Montesinos

Era médico y se disponía a viajar a El Cairo para participar en unas conferencias, me habló de su hija, que ahora vivía en Londres, donde estudiaba medicina, y me explicó cómo la mayor parte de su familia se había marchado a Reino Unido, donde podían progresar sin necesidad de batallar contra un sistema inepto. Me explicó que ella se negaba a marcharse porque era su país, y porque si todas las personas con estudios se marchaban, cosa que está sucediendo, no quedarían trabajadores cualificados que colaborasen en el, tan necesario, progreso de Kenia. La actitud de aquella mujer, cuyo nombre desconozco, me pareció tan valiente como la de Susanna y Willy, cada uno a su manera, los tres luchan por cambiar las cosas.

Una cultura que necesita regenerarse

Pero la corrupción y la emigración no son los únicos problemas de Kenia. El nivel cultural medio-bajo de la mayoría de su población hace muy complicado un cambio de mentalidad que debería ser urgente. Pese a que la mezcla de creencias ancestrales, hinduismo, islam y cristianismo (básicamente protestante) conviven en el país con un respeto y tolerancia admirables, también crea un gran caldo de cultivo para las supersticiones, el machismo y otros problemas similares.

La población más preparada, muchos de origen hindú, abandonan el país en busca de un futuro mejor, acabando con las esperanzas de mejorar el país

Mwanamkasi tiene 11 años y nunca ha ido al colegio; mientras sus amigos de la aldea marchan cada mañana con su bolsa de plástico haciendo las veces de mochila y el raído uniforme, ella realiza las tareas más duras del hogar. Cuando termina se sienta junto a las ancianas, algunas ya en pésimo estado, a ver pasar el resto de la mañana. Mwanamkasi tiene paralizado un brazo desde el codo hasta la mano, sus hermanos van al colegio, pero ella no. Su madre se avergonzaba de ella y además temía que la gente pudiera atribuir su leve parálisis a una maldición familiar.

Cuando llegué a Tsunza, Mwanamkasi era huidiza, no se acercaba a nosotros, los muzungus, ni jugaba con los otros niños. Al principio pensé que era sorda, muda o tal vez ambas cosas, mientras el resto de críos se relacionaban con nosotros en un perfecto inglés, ella sólo hacía gestos, pronto me di cuenta de que el problema era otro, al no haber ido a la escuela no había aprendido inglés, sólo sabía swahili, y nuestra relación se basó básicamente en las pocas palabras que aprendí en su idioma, los gestos y las miradas cómplices. Cuando me marché de la aldea, sólo tres semanas después, Mwanamkasi era una niña más alegre, se relacionaba con los otros niños y había aprendido algunos números. Me consta que gracias a los voluntarios que fueron después, ahora también se sabe el
abecedario.

En la escuela, adolescentes de secundaria bailando. Algunas de estas jóvenes ya son madres y dejan a sus bebés a cargo de la familia para poder asistir a clase / Fotografía: Ana Vidal Montesinos

En la escuela, adolescentes de secundaria bailando. Algunas de estas jóvenes ya son madres y dejan a sus bebés a cargo de la familia para poder asistir a clase / Fotografía: Ana Vidal Montesinos

Este mes de enero ha comenzado las clases, porque ahora está apadrinada, fue necesario insistir mucho a su madre, quien aún sabiendo que los gastos de su educación correrían por cuenta de su padrino a través de Children of Africa, no las tenía todas consigo. Empieza en educación infantil, con los niños de pocos años, porque su nivel educativo no da para más, pero si aprovecha la oportunidad, ahora su futuro puede ser muy distinto.

Tampoco es extraño que su madre no quisiera gastarse el dinero en educar a Mwanamkasi, el precio de las tasas escolares es caro para el salario medio del país, además hace falta comprarles un uniforme y zapatos (sin los cuales no les dejan acceder al centro), libros, cuadernos… Y no sólo sufre una discapacidad, también es mujer. Ser mujer en Tsunza implica comer en un segundo turno, después de los hombres (aún hay un tercero para los niños), ocuparse de las tareas del hogar y empezar a traer hijos al mundo siendo casi aún una cría.

Esto es algo que aún me preocupa cuando pienso en la niña, ocultando su manita atrofiada bajo la axila y con ese gesto de vergüenza en la cara casi permanente, como pidiendo perdón por haber nacido. En un país donde tampoco es raro que un hombre no recuerde ni el nombre de la madre de sus hijos, ¿qué puede ser de ella? ¿Qué puede ser de todas esas niñas que ansían ser médicos, enfermeras, profesoras? ¿Tendrán suerte o tendrán que abandonar sus sueños tras el primer embarazo no deseado?

“¿Qué puede ser de todas esas niñas que ansían ser médicos, enfermeras, profesoras? ¿Tendrán suerte o tendrán que abandonar sus sueños tras el primer embarazo no deseado?”

Pienso también en las chicas más jóvenes con sus bebés, mirando con envidia a los otros críos jugar en las actividades que organizábamos los muzungus, divididas entre sus deseos de participar, como las adolescentes que eran, y sus obligaciones como madres. Finalmente tanto madre como hijo solían acabar jugando. Son niñas y a su vez, madres de otros niños.

En un primer mundo, donde malgastamos muchísimo más de lo que creemos, es complicado hacerse una idea a través de unas pocas líneas del grado de miseria que sufren en Kenia y otros lugares. Es algo que sólo puedes comprender en su total dramatismo cuando lo observas en primera persona. El estremecimiento que causa la dignidad con la que sobrellevan su situación, hace que, de un plumazo, dejes de compadecerles y busques, simplemente, la forma de ayudarles. Es difícil cuando no eres nadie importante, cuando no eres un político o artista de fama mundial, un reputado deportista o un miembro de algún lobby poderoso. Es a ellos a quien les pertenece la obligación de cambiar lo más grave. Pero cambiar algo, aunque sea muy poco, a veces es tan sencillo como abrazar a un niño y ofrecerle el cariño que no está acostumbrado a recibir; mostrar a un adolescente, cuya familia tiene que hacer peripecias para pagarle la secundaria, la vida que hay más allá y las posibilidades que se le abren si aprovecha la oportunidad; o simplemente construir un pozo de agua.

Los seres humanos somos capaces de lo peor, y eso queda patente día a día en Kenia, un país devastado por la avaricia y una Comunidad Internacional hipócrita que sólo mira a donde le interesa mirar. Pero también somos capaces de lo mejor, y Tsunza es un gran ejemplo.

Este reportaje hubiera sido imposible sin la oportunidad que Children of Africa me brindó de colaborar en su proyecto, y sin la hospitalidad de los habitantes de Tsunza, que compartieron con nosotros sus casas, lo poco que tienen y también sus sentimientos.

Artículo original en Bottup: Crónica de una periodista en Kenia

FOTORREPORTAJE / ENTREVISTA / Ximo Torres narra su experiencia en el país africano tratando de ayudar desinteresadamente a personas discapacitadas

Periodista ciudadano autor: Víctor J. Maicas Editado por: Redacción Bottup


Ximo con uno de los niños a los que atiende CC ONG en Burkina Faso

Ximo con uno de los niños a los que atiende CC ONG en Burkina Faso

Hay muchos hombres y mujeres a lo largo del planeta que, con pequeños pero significativos gestos, son capaces de dar una lección de humanidad a pesar de contar con pocos años de existencia.

Hace unos meses pudieron leer en uno de mis artículos la entrevista que le hice a Rosa Herrero, Coordinadora de las ONGD de la Comunitat Valenciana, y en ella pudieron ver qué es todo aquello que desde los despachos se intenta realizar para conseguir un mundo más justo y equitativo. Pero en esta ocasión me gustaría mostrarles cómo los voluntarios de las ONG actúan de forma directa en aquellos países en donde la precariedad es más palpable y agobiante.

Así pues, en este caso que nos ocupa ahora esta entrevista está realizada a uno de esos miles de voluntarios anónimos que son capaces de dejar nuestro mundo de comodidades y adentrarse en ese submundo de las necesidades que otros padecen. Y lo más curioso del caso es que mientras ellos ofrecen su solidaridad a cambio de nada, otros desde el primer mundo los critican cuando, si por desgracia se produce el caso, son secuestrados y se les pide a nuestros gobiernos un rescate: “a ver qué se les había perdido allí”, he escuchado en alguna ocasión cuando se ha llegado a producir un caso de este tipo.

“Es un pequeño país del África Occidental fronterizo con Mali, Ghana, Costa de Marfil y Togo. La independencia llegó en 1960, y el nombre de Burkina Faso significa “la tierra de los hombres íntegros”

Bien, pues me gustaría que este artículo en forma de entrevista sirviese como homenaje a esos miles y miles de voluntarios anónimos que no suelen salir en los medios de comunicación, y que con su altruismo e idealismo contribuyen a que los más necesitados tengan un motivo por el cual sonreír cuando sus ojos se despiertan a la dura realidad que les ha tocado vivir. Sí, personas como el voluntario Ximo Torres Causanilles, un joven comprometido e idealista de mi ciudad, Castellón, que a cambio de nada ha dejado la comodidad de su hogar para ofrecer lo mejor de sí mismo a otras gentes que lo necesitan. Bueno, he dicho a cambio de nada, pero esto no sería del todo cierto. No recibirá ninguna compensación económica por lo que está haciendo, pero sin lugar a dudas, y tal y como suelen expresar otros voluntarios, la riqueza espiritual y de formación en valores humanos que obtendrá a cambio no se puede pagar con todo el oro del mundo. Cierto es que muchos de ustedes pensarán que con eso no se come, pero les puedo asegurar que este muchacho de veintitantos años tendrá toda la vida por delante para conseguir una posición económica estable, pero habiéndose convertido ya en una persona con unos valores intachables y que, por desgracia, muchos no lo consiguen ni aún teniendo más de cincuenta inviernos a sus espaldas.

Y bien, después de esta más que obligada introducción por mi parte, les dejo ya con todo aquello que, en cierto modo, Ximo sintió tras su primer voluntariado a nivel internacional en Burkina Faso:

Víctor J. Maicas: ¿Qué nos puedes empezar a contar de ese país?

Ximo Torres Causanilles: Cuando hablas de él en España la gente suele pensar que es una invención, algo así como el país de Oz (el del mago). Pero no, resulta que existe, pues es un pequeño país del África Occidental fronterizo con Mali, Ghana, Costa de Marfil y Togo. Y si el nombre suena raro en casa, ya la capital mejor no os cuento. Ouagadougou, ni más ni menos. Por cierto, la independencia llegó en 1960, y el nombre de Burkina Faso significa “la tierra de los hombres íntegros”.

V.J.M.: ¿Cuál es su realidad étnica y cultural?

“Más de 70 etnias conforman el mapa de este país. Cada una con su lengua propia. La mayoritaria instaurada en los círculos de poder es la etnia Mossi, con su lengua, el Moore”

X.T.C.: Más de 70 etnias conforman el mapa de este país. Cada una con su lengua propia. La mayoritaria instaurada en los círculos de poder es la etnia Mossi, con su lengua, el Moore. Y de ahí hasta las 70 no acabaríamos nunca, con lo que solo mencionaré algunas como los Dioula, Peul, Gourounsi, Bissa o Songhai.

V.J.M.: ¿Por qué de repente abandonaste las comodidades que tenías y decidiste ir a Burkina?

X.T.C.: Llevaba tiempo queriendo hacer algo de verdad, y rastreando la red en busca de alguna ONG que me convenciera, me topé con CC ONG y con Rafa. No es una ONG muy grande, pero está realmente consolidada en el sector, con proyectos muy sólidos en varios países sobre todo en Mali y Burkina. El proyecto de Mali se encuentra situado en la comuna rural de Hombori, en el sureste del país y en pleno desierto, donde se llevan a cabo diversas acciones como construcción de escuelas, etc. Y en Burkina, en Ouaga, hay tres proyectos en marcha. Una colaboración con un orfanato (el proyecto Home Kisito), un centro para madres con problemas (Carmen Kisito), y la razón de mi estancia allí, la asociación de discapacitados Reveillez-vous Bons Citoyens,  traducido libremente como convertíos en buenos ciudadanos, dedicada a proporcionar a los miembros un espacio para poder realizar sus actividades y ganar su propio dinero.

La asociación en sí es independiente, con estructura, organización y estatutos propios, contando con unos 180 miembros, y la colaboración de la ONG es económica, así como el envío de voluntarios a la asociación para realizar diversas actividades. La asociación cuenta con un salón de costura, otro de peluquería y un taller de carpintería. Todo llevado a cabo por miembros de la propia asociación. Así, cualquier persona de fuera puede entrar y hacer sus encargos. Nosotros en este momento tenemos en marcha clases de inglés, español, informática y alfabetización en francés y moore para los miembros de la asociación. Tenemos a cargo a ocho niños sordos escolarizados en una escuela especializada y realizamos trabajo específico hacia niños con diversas discapacidades tanto físicas como psíquicas, algunos de ellos escolarizados.

“En Burkina hay tres proyectos en marcha. Una colaboración con un orfanato, un centro para madres con problemas, y la razón de mi estancia allí, la asociación de discapacitados Reveillez-vous Bons Citoyens”

V.J.M.: Aparte de todo esto, ¿cómo transcurrió tu vida personal allí?

X.T.C.: La vida en Burkina es sencilla. No se puede decir que padezcamos mucho estrés, precisamente. Todo funciona al ritmo de África. Un ritmo al que te tienes que acostumbrar. No hay prisa, ese sería el lema. Las cosas se hacen, pero poco a poco, y cuando aceptas que para ir al centro a pagar una conexión a Internet tienes que ir tres veces, empiezas a vivir el ritmo africano y se vive muy bien. Mi vida se desarrollaba en el sector 19, llamado Nonsin. Mañanas en la asociación y tardes dadas a la imaginación. Puedes aprovechar para hacer mil cosas o ninguna, simplemente disfrutar de África y su ritmo. ¡Incluso tienes tiempo para charlar y comunicarte con otras personas! Vocablos prácticamente olvidados en nuestro mundo occidental.

V.J.M.: Cuéntanos brevemente cómo es la zona en donde vivías.

X.T.C.: Los barrios en los que está dividida Ouagadougou vienen a ser todos iguales, incluido el mío: hay varias calles principales asfaltadas (bueno, alquitranadas) y el resto desembocan en las mismas. Éstas son de tierra. Tienes todo lo que necesitas, todos los servicios los puedes encontrar en el barrio, aunque el desplazamiento al centro de la ciudad es mínimo. El centro es un ’semicaos’ de motos, bicicletas, gente, no muchos coches y humo. Allí encuentras la típica arquitectura africana, con edificios oficiales enormes pintados con toda la gama posible de colores pastel que el hombre ha sido capaz de crear. El tráfico es asimismo otro semicaos, digo ’semi’ porque no hay muchos coches, con lo que no llega a ser caos completo. Y no hay muchos vehículos porque la gasolina va al mismo precio que en España en un país en donde comes por 50 céntimos de euro.

V.J.M.: ¿Cómo se ganan la vida estas gentes?

X.T.C.: La economía se basa en la subsistencia, es la economía del día a día. La gente vende cosas en la calle, ya sea en tienda o en tenderete ambulante. Se venden piezas de coche y aceite de motor, cortes de pelo, colchones, cassetes, comida, etc.

“Tenemos en marcha clases de inglés, español, informática y alfabetización en francés y moore. Tenemos a cargo a 8 niños sordos escolarizados en una escuela especializada y realizamos trabajo específico hacia niños con diversas discapacidades”

V.J.M.: Y por curiosidad, ¿es fácil adaptarse a la gastronomía de ese país?

X.T.C.: Como ya he dicho anteriormente, puedes comer por 50 céntimos de euro, y por 1 euro te hartas. Allí son típicos los ‘maquis’, bares con sillas y mesas en la calle. En algunos puedes comer, mientras que en otros solo beber y te traes la comida de los puestos situados al lado, en plena calle. Los menús en los maquis y restaurantes no son especialmente abundantes en cuanto a variedad. Se reducen a espaguetis, cous-cous y arroz. Puedes encontrar también judías, guisantes, tortillas y ensaladas. La estrella es el arroz, el cual suelen preparar con salsas de tomate y de cacahuete, o sin salsa, pero con verdura y carne, es decir, el llamado ‘riz gras’. Puedes encontrar también carne de cabra, vísceras, pescado (todo a la parrilla) y pollo. El pollo merece capítulo aparte. Le llaman pollo en bicicleta por la sencilla razón de que parece que estés comiendo chicle. Por ello, parece que comas músculo, como si el pollo hiciese ejercicio, de ahí el nombre de pollo en bicicleta. Esto en cuanto a la comida callejera, digamos.

Otra cosa es la comida que se prepara en casa, de precio todavía inferior. El arroz sigue siendo una constante también en los hogares burkineses, así como el ‘to’. Se trata de una harina de maíz y mijo hecha pasta, una pasta realmente compacta de sabor nulo acompañada de la salsa correspondiente con hojas de baobab.

V.J.M.: Los que en España tienen algún conocimiento de este país, pero sin haber estado allí, ¿qué crees que piensan de Burkina?

X.T.C.: El español medio tiende a pensar que esta zona del mundo, sobre todo a raíz de los últimos acontecimientos, es un área peligrosa, radicalmente religiosa. Burkina es un país de paz donde el nassara (blanco) va a tener siempre sensación de seguridad allá donde vaya, tratándosele maravillosamente, aunque teniendo cuidado también, ya que allí un blanco es sinónimo de dinero en el imaginario popular y te puedes llevar algunas sorpresas. En cuanto a la religión impera la tolerancia, conviviendo pacíficamente musulmanes, cristianos y animistas. Para ellos, no importa qué religión sea la tuya, importa que creas en Dios. Aunque ya digo que la tolerancia es la reina.

“La vida en Burkina es sencilla. Todo funciona al ritmo de África. Un ritmo al que te tienes que acostumbrar. No hay prisa, ese sería el lema. Las cosas se hacen, pero poco a poco”

V.J.M.: Y por último, ¿cuáles son tus próximos proyectos?

X.T.C.: Bueno, pues quizá vuelva a habitar lejos de casa, en otros países ‘tan conocidos’ como éste, por ejemplo Swazilandia o Tonga.

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Bien Ximo, pues muchísimas gracias por habernos contado algunas de las cosas que puede llegar a sentir un voluntario anónimo en un país tan desconocido para la gran mayoría como es el caso de Burkina Faso. Y esperemos también que vuestras experiencias lleguen cada vez más a las gentes del llamado primer mundo, a muchas de esas buenas gentes a las que en muchas ocasiones se les ‘vende’ la idea de que ONG es sinónimo de corrupción o, en el mejor de los casos, de gente ociosa que no sabe qué hacer con su tiempo.

Gracias de nuevo por tu compromiso y solidaridad hacia los que menos tienen, y espero que este artículo en forma de entrevista sirva como homenaje a todos esos hombres y mujeres que de forma totalmente solidaria regalan su tiempo en beneficio de los demás.

Víctor J. Maicas es escritor

Todas las fotografías son de Ximo Torres

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Artículo original en Bottup: Sensaciones de un joven voluntario en Burkina Faso


Los bosques de montaña saludables son un recurso primordial para la vida y el esparcimiento de las comunidades locales, salvaguardan los recursos naturales, los servicios ambientales y protegen las cuencas hidrográficas y el suelo

Periodista ciudadano autor: Prof. Norberto Ovando * Editado por: Redacción Bottup


Bosque del Parque Provincial Pte. Perón - San Luis - Argentina / Foto N. Ovando

Bosque del Parque Provincial Pte. Perón - San Luis - Argentina / Foto N. Ovando

La Organización de las Naciones Unidas declaró al año 2011, que estamos finalizando, como el ‘Año Internacional de los Bosques’ y el compromiso de la sociedad civil debe ser tomar una verdadera conciencia y compromiso sobre la sostenibilidad de los bosques, incluyendo los de montaña.

Así como los bosques de montaña han perdido gran extensión de tierra, las comunidades van desapareciendo poco a poco dejando a un lado la importancia de estas dos partes por la explotación, incendios provocados y la deforestación masiva.

Funciones

Los bosques de montaña captan y mantienen la calidad del agua, regulan el caudal de los ríos, reduce la erosión y absorven gases de efecto invernadero

Los bosques de montaña captan y mantienen la calidad del agua, regulan el caudal de los ríos, y reducen la erosión y la sedimentación río abajo. También ofrecen muchos servicios ambientales, incluyendo la protección contra los riesgos naturales y los paisajes para el turismo, la recreación, y la absorción de gases de efecto invernadero de la atmósfera. Los bosques de montaña saludables son cruciales para la salud ecológica del mundo.

Los bosques actúan como ‘esponjas’, capaces de recoger y almacenar grandes cantidades del agua de lluvia. Los suelos forestales absorben cuatro veces más agua de lluvia que los suelos cubiertos por pastos, y 18 veces más que el suelo desnudo.

Cambio climático

Los bosques de montaña almacenan una gran cantidad de carbono y pueden desempeñar un papel importante en las políticas para el cambio climático, pero la pérdida de estos, ya sea por la tala indiscriminada o por una mala gestión, liberan grandes cantidades de dióxido de carbono a la atmósfera, acelerando el cambio climático global.

El cambio climático puede acelerar la propagación de plagas y organismos patógenos potencialmente nocivos para los bosques de montaña.

N. Ovando en bosque de Nothofagus sp. Parque Nac. Los Glaciares - Santa Cruz - Argentina

N. Ovando en bosque de Nothofagus sp. Parque Nac. Los Glaciares - Santa Cruz - Argentina

Conservación y gestión

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura -FAO- ha instado a prestar más atención a la conservación de los bosques de montaña y sus ecosistemas, ya que se encuentran en ‘riesgo’ debido al cambio climático global, los incendios forestales, el crecimiento demográfico y la inseguridad en materia de combustibles.

Los suelos forestales absorben cuatro veces más agua de lluvia que los suelos cubiertos por pastos, y 18 veces más que el suelo desnudo

El Subdirector general del Departamento Forestal de la FAO, Dr. Eduardo Rojas-Briales ha indicado que, “La población que vive en las montañas se encuentra entre las más pobres del mundo, sin embargo, resulta ‘decisiva’ para el mantenimiento de los ecosistemas de montaña”, y agregó, “Deberían tener voz en la gestión de los recursos forestales locales de los que dependen; y participar de los beneficios del uso y conservación de los bosques”.

La protección de los bosques de montaña no significa únicamente salvar muchos árboles; es preservar un proceso vital que se inició hace millones de años.

Tome tres minutos de su vida y reflexione sobre los bosques, son imprescindibles. Gracias. -Video: 2011 Año Internacional de los Bosques

Y un minuto para los niños – Video: Discovery Kids – Doki Descubre El Bosque

Conclusión

A medida que los bosques de las montañas y gran parte de la vida que abrigan desaparecen en todo el mundo, cobra mayor importancia el papel que los gobiernos pueden desempeñar a fin de establecer el equilibrio necesario entre la utilidad productiva y la conservación de los bosques.

Es difícil imaginar la existencia del hombre sin el bosque.

* Presidente / Asociación Amigos de los Parques Nacionales – AAPN -
Experto Comisión Mundial de Áreas Protegidas – WCPA – de la UICN -
Red Latinoamericana de Áreas Protegidas – RELAP -

Artículo original en Bottup: Los bosques de montaña, claves en la lucha contra el cambio climático


ENTREVISTA / Eduardo Márquez le apostó a la unidad de los periodistas para enfrentar las causas que afectan la libertad de expresión

Este es su balance luego de terminar su periodo como directivo de la Federación Colombiana de Periodistas – FECOLPER

Periodista ciudadano autor: Andrés Monroy Gómez Editado por: Redacción Bottup

Durante una manifestación en el centro de Bogotá

Durante una manifestación en el centro de Bogotá

Bogotá. Es necesario trabajar para “construir los cimientos de una sociedad democrática para las próximas generaciones porque a nosotros no nos tocó”. Esta frase cierra la entrevista con Eduardo Márquez González y con la que quiero comenzar este artículo, pues sintetiza en gran medida la filosofía de vida de este periodista. Conversamos días antes de su salida del país, luego de terminar su periodo como presidente de la Federación Colombiana de Periodistas – FECOLPER.

Estos últimos 8 años, Márquez los dedicó a buscar la unidad de los periodistas colombianos en torno a la reivindicación de sus derechos. Tuve la oportunidad de conocerlo cuando comenzaba su labor como director del Centro de Solidaridad de la Federación Internacional de Periodistas (CesoFIP), a la que me vinculé por varios años.

Desde CesoFIP impulsó la creación de una organización de carácter nacional, compuesta por periodistas y que representara a periodistas, bajo los parámetros de la Federación Internacional de Periodistas (FIP). La FIP es una organización de carácter internacional que agrupa a sindicatos nacionales, pero las particularidades del caso colombiano hicieron que se adoptara la figura de asociación civil, pues las estadísticas de asesinatos a sindicalistas y periodistas no brindaban la confianza para apostarle a un sindicato.

Tras casi una década dedicada a la búsqueda de la unidad de los periodistas colombianos para reivindicar sus derechos, Márquez abandona el país por motivos de seguirdad

Es así como en mayo de 2007 nació Fecolper bajo el lema ‘Unión nacional para un periodismo libre, responsable y seguro’. Con inusitada rapidez, Fecolper logró llegar a espacios en donde podría hacerse escuchar la voz de los periodistas, especialmente aquellos que trabajan por fuera de las grandes ciudades.

“En un país como Colombia las amenazas deben tomarse en serio y ahora lo digo por experiencia propia”

Defender los derechos humanos en Colombia, entre ellos la libertad de expresión, es una actividad que viene acompañada de la estigmatización proveniente de sectores extremistas, con la correspondiente persecución de actores legales e ilegales del conflicto. Esos violentos pretendieron pasar su ‘cuenta de cobro’ por el lenguaje directo y con claro contenido de denuncia utilizado por Márquez.

Hace más de cinco años, dos sujetos cubiertos con pasamontañas trataron de ingresar a la fuerza a la oficina de CesoFIP. La reacción de Márquez sumada al escándalo de los vecinos del sector frustró las pretensiones de los agresores. Este hecho se presentó luego de un acalorado debate con congresistas y empresarios sobre una iniciativa legislativa que pretendía endurecer las penas por los llamados delitos de prensa (injuria y calumnia). En febrero de 2011 circularon panfletos donde un grupo paramilitar amenazaba de muerte a periodistas y defensores de derechos humanos, dentro de ellos a Eduardo Márquez. Este último hecho le hizo vivir en carne propia la desidia y lentitud de los programas estatales de protección.

A pesar de que durante más de siete años Eduardo participó en un comité del Ministerio del Interior encargado de analizar los casos de amenazas a la seguridad de los periodistas, este año por primera vez tuvo que exponer su propia situación. Paradójicamente el trámite de su caso no contó con la agilidad deseada.

Eduardo Márquez con el Secretario General de la FIP en 2007, Aidan White, durante la creación de Fecolper

Eduardo Márquez con el Secretario General de la FIP en 2007, Aidan White, durante la creación de Fecolper

“Cuando llegó la segunda amenaza me preocupé, y francamente después de atender a tantos periodistas amenazados y saber qué hacer con ellos, en mi caso no supe. Hubo una solidaridad muy grande de las organizaciones colombianas y de América Latina, lo que significó una protección política. Al día siguiente de recibir la amenaza, presenté el caso en el Comité de Protección del Ministerio del Interior a pesar de una cantidad de obstáculos”, relató Márquez.

Pero tuvieron que pasar dos meses para que el periodista y líder gremial fuera llamado por la Fiscalía para ampliar su denuncia y tres meses más para que la policía le realizara un estudio de riesgo. “Cuando empecé a pintar el panorama de los posibles sospechosos, que incluía a quienes amenazaron a un periodista en Tolima, los asesinos de otro en Córdoba y los perseguidores de otro en Antioquia, el policía me dijo: “Señor Márquez, hagamos una cosa, mejor quitemos todos los nombres”“, agregó Eduardo.

Las medidas de protección que finalmente le otorgaron consistían en visitas de la policía a la oficina (que nunca se cumplieron) y un chaleco antibalas. Ese momento marcó un drástico cambio en el ritmo de vida de Márquez. “Es inevitable la paranoia, mirar para todos lados, medir si el estudiante que pide una entrevista para una tesis de grado realmente es estudiante. Me llamó la atención la reacción de otros periodistas amenazados. Me llamaban para darme la ‘bienvenido al club’. La primera vez que lo escuché me dio risa, la segunda me quedé callado y a la tercera me sentí algo molesto. Me quedé pensando por qué todos dicen esto. Es una especie de consuelo de desvalidos ahora que todos estamos jodidos”.

La explicación que da Eduardo a la ‘demora’ de estas amenazas está basada en su paso de representante en Colombia de una organización internacional (FIP) a presidente de una federación nacional (Fecolper), lo que puede ser un factor para que los violentos se sintieran con más facilidad y menos riesgos políticos para amenazarlo.

Las medidas de protección que le otorgaron tras meses de espera consistían en visitas de la policía a la oficina, que nunca se cumplieron, y un chaleco antibalas

Sobre este punto concluyó: “Si esas amenazas vienen de donde yo creo, ese señor tiene un ‘jefe de prensa’ que ha ido varias veces a la oficina, o sea que sabía perfectamente cuál era mi circunstancia”.

“Una organización nacional como Fecolper puso en evidencia que los amenazados son cientos”

Eduardo considera que el balance del trabajo de ocho años por el gremio periodístico debe hacerse en varios niveles. En primer lugar considera que el hecho de que exista una organización nacional de periodistas que represente básicamente a los periodistas de provincia es algo importante porque antes, en materia de derechos humanos o de asuntos laborales, sólo se hablaba de los periodistas más conocidos de las principales ciudades y de los grandes medios de comunicación. Luego, consideró necesario que los sectores académicos ajusten sus análisis a la realidad del periodismo.

“Por primera vez logramos poner en la agenda de la libertad de prensa en Colombia la realidad de desnaturalización laboral de los periodista de provincia, que curiosamente tienen que pagar por trabajar, ya que son arrendatarios de espacios en radio y televisión. También, los periodistas regionales empezaron a aparecer como protagonistas de las amenazas. Es una realidad que en Colombia había un pequeño grupo de ‘privilegiados’ de las amenazas que reciben todo tipo de ayudas, viajes y premios. La mayor parte de los periodistas sucumben a las amenazas y las presiones en el mayor anonimato, porque no había nadie que los defendiera. Así que una organización nacional como Fecolper puso en evidencia que los amenazados son cientos”.

“Tan sólo en 2010 registramos 189 ataques contra periodistas, dentro de ellos siete asesinatos en un momento en que el gobierno pregonaba en Europa que los periodistas tienen todo tipo de garantías. Es una cifra alta, a pesar de que disminuyen los asesinatos, pero en un país como Colombia las amenazas deben tomarse en serio y ahora lo digo por experiencia propia. Cambia el ritmo de la vida, las relaciones familiares se deterioran. Hace poco un periodista me dijo que su hija llora todas las noches pensando que lo van a matar. Ese deterioro de las relaciones

Protesta por el secuestro de un periodista en el norte de Colombia

Protesta por el secuestro de un periodista en el norte de Colombia

familiares es una carga adicional para los periodistas. Muchos me han contado de los problemas de alcoholismo de sus hijos y las enfermedades de sus esposas. En un taller que hicimos el año, pasado quedamos sorprendidos al ver que muchas esposas de periodistas han desarrollado cáncer. Entonces, es bueno que exista una organización que represente a los periodistas regionales que son desprotegidos y desprestigiados. Soy pesimista frente a la posibilidad de que termine la persecución contra periodistas por parte del Estado y de los grupos ilegales”.

“Desde la perspectiva académica a los periodistas regionales se les hace un juicio ético muy fuerte, pero fuera de contexto. Ese juicio se hace desde el deber ser, pero nunca de lo que realmente es el periodismo en Colombia. Porque ejercer la libertad de prensa en Colombia es un privilegio de pocos y no nos vamos a decir mentiras, son muy pocos los periodistas que pueden decir que informan sin presiones”.

“A los periodistas ‘privilegiados’ se les reclama que asuman la causa de los periodistas de provincia en lugar de ese ejercicio egocéntrico en el que da la impresión de que los únicos amenazados son ellos, cuando en realidad son cientos. ¿Dónde está la solidaridad y ese espíritu gremial que reclaman permanentemente? ¿Dónde está el mínimo de sensibilidad humana cuando se ha sido víctima de una amenaza para entender la situación de los otros? Pero lo único que hacen son llamados generales en los que nunca se les da rostro ni nombre a los cerca de 200 periodistas que en este momento pueden estar padeciendo persecuciones y amenazas en todos los rincones del país”.

Sobre los autores de las agresiones, persiste la mayor responsabilidad en agentes del Estado, seguidos de los grupos paramilitares. Adicionalmente crece el número de agresiones atribuidas a particulares. Al respecto, Eduardo Márquez manifestó:

“El año pasado el mayor agresor de los periodistas fue el Estado con el 51% de las agresiones, dentro de ellos los funcionarios civiles del Estado”

“El año pasado el mayor agresor de los periodistas fue el Estado con el 51% de las agresiones, dentro de ellos los funcionarios civiles del Estado. Este año, que fue electoral, las Bacrim (Bandas Criminales: nombre dado a los grupos paramilitares luego de la supuesta desmovilización – N. del A.) han sido los mayores agresores de periodistas. Pero paralelamente a esto, los particulares agreden a periodistas en eventos de todo tipo. Por ejemplo, durante el cubrimiento de judiciales un periodista casi es incinerado por una multitud”.

“Esto se puede interpretar como un deterioro de la imagen del periodista como portavoz de las comunidades. Pero por otro lado, el poder ha desprestigiado tanto la voz del periodista que es fácil culparlo de todo lo que sucede. En síntesis, de alguna manera se culpa a los periodistas de la mala imagen del país en el exterior, el terrorismo, los desbordados actos de corrupción, los desmanes de la fuerza pública, los vínculos de políticos importantes con bandas criminales. Hay una especie de comunión entre el poder y la comunidad para decir que el periodista es el culpable, o sea que el mensajero tiene la culpa y hay que cortarle la cabeza”.

En este oscuro panorama no puede evadirse la propia responsabilidad de los periodistas en la cada vez más cuestionada calidad de la información. Sobre esto, Márquez señaló:

“Obviamente los periodistas cometemos muchos errores. Porque en todo este contexto, hay un fenómeno que es el de la comercialización de la información. El hecho de que los periodistas tengan que vender publicidad para obtener ingresos porque no reciben salarios, deteriora la calidad de la información. Esto sucede
con los pequeños y medianos medios de comunicación que son los de la mayoría del país. En cambio, en los grandes medios de comunicación quien manda es el gerente, a quien lo que le importa es ganar y la noticia es una mercancía. Como cualquier otra mercancía, la noticia hay que venderla como sea, no importa el costo social que implique. Así que la comercialización de la información ha deteriorado su calidad y la imagen del periodista“.

“Para los periodistas, los temas laborales, éticos y de seguridad se entrelazan. Mientras los periodistas no tengan condiciones dignas de trabajo, la ética va a resultar afectada. Si no hay reglas del juego claras en la distribución de publicidad estatal y se niegue la calidad de trabajadores a los periodistas y persista la impunidad en los crímenes de los que son víctimas, la ética va a resultar afectada”.

“El temor a la persecución física o laboral hace que evadamos los compromisos colectivos”

Para finalizar, hablamos sobre su balance de los primeros años de existencia de Fecolper, que agrupa a las organizaciones regionales de periodistas en Colombia.

“Construir organización social en Colombia es difícil por varias razones. En primer lugar, porque las organizaciones son constantemente criminalizadas y hay que recordar que Colombia tiene uno de los más altos índices de asesinatos de sindicalistas. Por esto, nosotros como sociedad civil no tenemos la disciplina necesaria para las organizaciones. El temor a la persecución física o laboral hace que evadamos los compromisos colectivos. El nacimiento de Fecolper fue toda una proeza, pero con un desigual desarrollo al interior, porque a la vez que hay organizaciones sólidas al interior, hay otras muy débiles”.

“Me adentré en la situación del periodista regional, su situación laboral y su tragedia diaria para sobrevivir, y siento que me duele más ahora que cuando comencé esta labor”

“El proceso no es fácil, pero existe y hay un espacio propio donde se ha ganado interlocución con todos los actores, legales e ilegales, de la realidad colombiana. Hacer parte de una organización implica derechos y deberes, y en materia de deberes los colombianos sabemos muy poco”.

Como en toda labor donde debe interactuarse con personas de las más disímiles posturas políticas y éticas, no faltaron los aliados pero tampoco los enemigos. El tono de voz de Eduardo evidencia la tranquilidad de una meta alcanzada y lazos de confianza construidos, pero con cierta nostalgia por el costo de las deslealtades que trataron de entorpecer la construcción y consolidación de Fecolper. En las palabras del propio Eduardo, “se trata de la condición humana”. Así terminó nuestra conversación:

Cuando uno se mete en una tarea como crear una organización social en Colombia y con una población tan perseguida como los periodistas, le cambia la perspectiva de la vida. Me adentré en la situación del periodista regional, su situación laboral y su tragedia diaria para sobrevivir, y siento que me duele más ahora que cuando comencé esta labor”.

“Entendí la dinámica de las organizaciones sociales y ahora veo que Colombia necesita un proceso más largo de experiencias de sociedad civil para poder consolidar la democracia, pero para eso se necesita un mayor compromiso de quienes tienen el poder. Colombia tiene la clase política y económica más rapaz y egoísta del continente. Si se les ablanda un poquito el corazón a ellos y si desde la base los ciudadanos del común somos capaces de construir sociedad civil creo que podremos dejar los cimientos de una sociedad democrática para las próximas generaciones, porque a nosotros no nos tocó”.

Texto y fotografías: Andrés Monroy Gómez
@AndresMonroyG

Artículo original en Bottup: Eduardo Márquez: “Ahora me duele más la situación de los periodistas regionales en Colombia”


Una superficie como Europa ha sido acaparada, la mayoría en el continente africano, mientras los alimentos multiplican su precio por 2,5

Periodista ciudadano autor: Vicent Boix Editado por: Redacción Bottup

En tiempos de crisis, la agricultura y la alimentación se están consolidando como uno de los negocios más lucrativos… no para agricultores o consumidores sino para transnacionales e inversionistas. El motivo es sencillo: una familia puede dejar de pagar la hipoteca, pero siempre tendrá que comer. Ya hace décadas que la cadena alimentaria (semillas, agroquímicos, distribución, etc.) estaba ‘oligopolizada’ y en manos de unas pocas transnacionales que se están lucrando a toda costa.

En una década las inversiones financieras en materias primas aumentaron de 5.000 a 450.000 millones de dólares. Mientras los precios de los alimentos se multiplicaron por 2,5

Pero a principios de siglo, a raíz de la burbuja de las punto.com, el capital financiero empezó a moverse buscando inversiones seguras y aterrizó en el mercado de futuros (alimentación, petróleo, etc.). Si en el año 2000 los activos financieros en éste oscilaban los 5.000 millones de dólares, en 2011 treparon hasta los 450.000. Para ellos un gran negocio, ya que por ejemplo el grupo de inversión Goldman Sachs ganó más de 5.000 millones de dólares en 2009 especulando en materias primas, lo que supuso un tercio de sus beneficios netos. Pero, para el resto, una gran chanchada: los precios de los alimentos se multiplicaron por 2,5 desde 2000, se oscila el umbral de los 1.000 millones de famélicos y en estos momentos en el Cuerno de África doce millones de personas sufren una cruel hambruna.

La cosa no ha quedado ahí. Esta vez el capital está metiendo sus garras en lo más importante de la cadena alimentaria: la tierra. Porque millones de campesinos eluden la agricultura ecológicamente insostenible enfocada a la exportación, de la misma manera que millones de consumidores adquieren en los mercados locales o directamente del productor sus alimentos sanos y de temporada. Para mantener estos canales ecológica y socialmente sostenibles sólo hace falta la tierra.

Pero el incremento de los precios de la alimentación en los mercados de materias primas, la posibilidad de especular en la compraventa de tierra, la creciente demanda de alimentos y la importancia estratégica de los agrocombustibles para el futuro energético en los países ecológicamente derrochadores, está alimentando la voracidad de inversores que ansían controlar la producción de alimentos y materias primas. En la última década millones de hectáreas han sido arrendadas o vendidas en los países empobrecidos, fundamentalmente en África. En algunos casos son gobiernos que adquieren tierras en otro Estado para garantizarse su suministro futuro. Pero en la mayoría se trata de empresas e inversionistas que pretenden producir alimentos y sobre todo agrocombustibles, en ambos casos para exportar a los países ricos especialmente.

Según Intermon Oxfam, una superficie de tierras equivalente a toda Europa Occidental han sido acaparados en el mundo, la mayoría en África

Según la ONG Intermon Oxfam, en los últimos años cerca de 227 millones de hectáreas de tierra han sido acaparadas en el mundo (superficie equivalente a toda Europa Occidental). Como estos tratos van envueltos de mucho secretismo, la ONG sólo ha podido verificar 1.100 acuerdos por un total de 67 millones de hectáreas (superficie mayor a la suma de España y Portugal). La mitad de ellas se situarían en África, lo que significa que en este continente se ha acaparado una superficie de tierra similar al área de Alemania. Un reciente trabajo publicado por un grupo de expertos del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial de la FAO, avalaría estos datos al mencionar una cantidad de tierras acaparadas que oscila entre los 50 y 80 millones de hectáreas, situándose en África dos terceras partes del total.

Algunas instituciones, como el Banco Mundial o la propia FAO, intentan ‘humanizar’ el despojo con la misma cháchara que llevamos décadas escuchando, es decir, aseverando que la inversión acarreará mejoras para las poblaciones locales (tecnología, infraestructuras, trabajo, seguridad alimentaria, etc.). Pero lo cierto es que cada hectárea destinada a la exportación es una hectárea menos para la producción local. Por si fuera poco, ya se han reportado decenas de miles de desalojos forzosos, explotación laboral, impactos ambientales o control sobre los recursos acuáticos para los regadíos intensivos de los acaparadores. Todo ello, recuerden, está acaeciendo en países que frecuentemente sufren sequías y hambrunas.

Vicent Boix

Investigador asociado de la Cátedra ‘Tierra Ciudadana – Fondation Charles Léopold Mayer’, de la Universitat Politècnica de València. Autor del libro El parque de las hamacas. Artículo de la serie ‘Crisis Agroalimentaria’, ver más aquí.

Información relacionada:
Derecho a la Alimentación. Inversión, tenencia de la tierra y derecho a la alimentación, FAO

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Artículo original en Bottup: Nuevo término para la enciclopedia de la indignación: acaparamiento de tierras


Mientras el 12 de octubre se conmemoró 519 años de la llegada de los europeos a suelo americano, el 14 del mismo mes se cumplió un año del asesinato del periodista indígena Rodolfo Maya Aricape
Además de la impunidad por este caso, siguen las agresiones a los indígenas del Cauca

Periodista ciudadano autor: Andrés Monroy Gómez Editado por: Redacción Bottup


Rodolfo Maya Aricape

Rodolfo Maya Aricape

El 14 de octubre se cumple un año del asesinato de Rodolfo Maya Aricape, comunicador y líder indígena en el suroccidental departamento del Cauca (Colombia). Maya se desempeñaba como secretario del cabildo López Adentro. También estaba vinculado a Radio Payumat y a la Escuela del Tejido de Comunicaciones de la Acín.

A los 34 años de edad, Rodolfo fue asesinado por dos hombres que ingresaron a su casa disparándole delante de su esposa e hija de siete años. Maya era reconocido por impulsar movilizaciones de rechazo a la incursión de cualquier grupo armado (legal o ilegal) en los territorios indígenas. Según la alerta emitida en ese momento por la Fundación para la Libertad de Prensa (Flip), el asesinato de Rodolfo Maya ocurrió luego de 15 días de la aparición de un grafiti en Caloto, municipio donde vivía el periodista indígena, señalándolo de ser miembro de la guerrilla de las Farc.

El comunicador indígena fue asesinado en su casa delante de su esposa e hija de 7 años, días después de la aparición de un grafiti que lo vinculaba con las FARC

Actualmente el caso sigue en etapa de indagación en la Fiscalía del municipio de Caloto (Cauca) [1].

Según el Tejido de Comunicación de la ACIN Rodolfo Maya “ejerció una labor de comunicación diaria informando sobre los sucesos de su resguardo y también reflexionando con la comunidad sobre las diversas problemáticas que la aquejan. Esto lo hacía a través de videoforos y de otros espacios de encuentro, en los que se destacó siempre con una posición firme y clara rechazando a todos los actores armados. Precisamente esa claridad es a la que le temen los señores de la guerra. Rodolfo no le tenía miedo a la verdad, por eso quienes sí le tienen miedo decidieron apagar su voz, creyendo que así apagarían su palabra”.

Agrega el comunicado del Tejido de Comunicación de la Acin: “Este no es un hecho aislado. Hace parte de la estrategia de intimidación que se viene incrementando en nuestro territorio”.

El Programa Mujer Acin afirmó que “No estamos de acuerdo con las armas y no queremos que nos callen, no queremos que nuestros hijos empuñen un arma, por esto queremos seguir luchando y trabando con la comunidad, por una vida digna. Que los espíritus de la Madre naturaleza apliquen la justicia, porque
en este país, tal parece, nunca la vamos
a encontrar”.

Cartel del festival en memoria del comunicador indígena asesinado

Cartel del festival en memoria del comunicador indígena asesinado

La Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos hizo énfasis en la gravedad de los efectos que sobre las poblaciones indígenas conlleva el asesinato de uno de sus comunicadores. Esta gravedad corresponde a “la situación de mayor vulnerabilidad en que suelen encontrarse los pueblos indígenas en contextos de conflicto armado”.

En memoria del asesinado comunicador indígena, a fines de julio de este año se organizó el Festival de Cine Rodolfo Maya, con el objetivo de compartir con las comunidades locales materiales para debatir y reflexionar sobre temas que afectan a los pueblos.

Un contexto necesario

El departamento del Cauca, ubicado en el suroccidente colombiano, tiene una extensión de 29,308 km². Más de la mitad de los municipios del departamento están poblados por indígenas, distribuidos en 116 cabildos.

Hilber Humege, Consejero de Comunicaciones del la Organización Nacional Indígena – ONIC -, nos explicó que los grupos armados pretenden silenciar a los indígenas como respuesta a su postura de neutralidad en el conflicto. Actualmente hay muchas denuncias colectivas sobre la situación de peligro de líderes y comunicadores, pero la situación se complica cuando el Estado está involucrado en la puesta en riesgo de estos líderes.

Agregó que en los medios de comunicación privados no hay una visión clara del asunto indígena. “Al gobierno no le interesa que el mundo y Colombia conozca la realidad de la población indígena. Con el nuevo gobierno hay mesas de concertación, pero no es visible un resultado”.

Destacó siempre con una posición firme y clara rechazando a todos los actores armados. Precisamente esa claridad es a la que le temen los señores de la guerra. Rodolfo no le tenía miedo a la verdad, por eso quienes sí le tienen miedo decidieron apagar su voz, creyendo que así apagarían su palabra

Por otra parte, Gustavo Ulcué, integrante del Tejido de Comunicación Nasa, señaló que no hay mucho éxito en las solicitudes hechas ante el gobierno colombiano para la protección de periodistas indígenas. Aunque agregó que “también está el caso de los comunicadores indígenas que nos hemos negado a ese tipo de apoyo y que hemos buscado más bien ayuda de organizaciones de derechos humanos”.

Sobre la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Ulcué afirmó que no hay peticiones individuales de protección a comunicadores indígenas “debido a que todos los casos de solicitud de medidas cautelares ante la CIDH se han presentado como Colectivo Humano o como pueblo Indígena, ya que nosotros creemos que una afectación individual afecta la armonía de una comunidad, por lo tanto la protección debe ser para toda la comunidad y no para una sola persona”.

El norte del departamento del Cauca es uno de los más afectados por el conflicto armado. En un reciente artículo, la periodista colombiana Constanza Vieira, relata cómo el territorio del pueblo Nasa es campo estratégico de confrontación entre las fuerzas de seguridad del Estado y la guerrilla de izquierda. Es interesante la reflexión que presenta sobre el silenciamiento mediático de las acciones propias de una comunidad que defiende su neutralidad. Lamentablemente eso es difícil de entender para el Estado colombiano. Por eso en un discurso, el recién posesionado ministro de defensa, acusó a los indígenas del Cauca de mantener alianzas con la guerrilla, situación desmentida por la Asociación de Indígenas del Cauca.

El 6 de abril de este año, Reporteros Sin Fronteras publicó un informe en el que denuncia cómo desde finales de febrero los grupos paramilitares han amenazado mediante panfletos a organizaciones indígenas y medios de comunicación afiliados a ellas. Entre las personas en riesgo se cuentan once periodistas y están amenazadas de ser blanco de ataques once estaciones radiales comunitarias miembros del Consejo Regional Indígena de Cauca (CRIC).

Es necesario que los ojos del mundo estén atentos a la situación de las comunidades indígenas en Latinoamérica. Los habitantes ancestrales de este continente están confinados al menosprecio y estigmatización, mientras que multinacionales y señores de la guerra se apropian de sus territorios. De estas agresiones somos cómplices todos, mientras no reaccionemos desde los diferentes medios de comunicación para denunciarlas y exigir a los gobiernos oportunas y eficaces medidas de protección para nuestros ‘hermanos mayores’.

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Enlaces de interés:

Hacia una política pública de comunicación para los pueblos indígenas de Colombia

Sistema de Información de Pueblos Indígenas (SIPI)

La resistencia de los pueblos indígenas desde la comunicación

Emisoras filiales de Consejo Regional Indígena del Cauca CRIC

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Foto de Rodolfo Maya tomada de elespectador.com

Imagen del Festival de Cine tomada de Códice comunicaciones

Por Andrés Monroy Gómez

@AndresMonroyG


[1] Expediente 191426000613201080222 de la Fiscalía 4 Seccional de Caloto. Respuesta dada del grupo de Derechos Humanos de la Fiscalía General de la Nación a un derecho de petición. Oficio 0092894.

Artículo original en Bottup: Hace un año asesinaron al periodista Rodolfo Maya


Una ley aprobada en Colombia busca penalizar las expresiones de inconformidad en las calles
A pesar de esto y de las declaraciones del presidente Santos, cada día hay mayor intensidad y cantidad de protestas, entre ellas, de los estudiantes universitarios

Periodista ciudadano autor: Andrés Monroy Gómez Editado por: Redacción Bottup


En 2011 ya se han producido más de 1.500 protestas

En 2011 ya se han producido más de 1.500 protestas

Víctor Abramovich, secretario ejecutivo del Instituto de Políticas Públicas en Derechos Humanos del Mercosur, afirmó que “siempre se habla de censura, de protección a periodistas, de la regulación de los medios y monopolios, y a las manifestaciones se las ve como problemas de tránsito. No todos tienen tan clara la vinculación entre libertad y protesta social”.

La expresión libre a través de protestas ciudadanas es objeto de formas particulares de restricciones en el caso colombiano. Una ingenua esperanza rondaba algunos sectores de la sociedad colombiana, para quienes el cambio de lenguaje del actual gobierno podía significar una ruptura con las estrategias de persecución e intimidación a los opositores políticos durante la presidencia de Álvaro Uribe. Desafortunadamente se diluye al compás de actuaciones de altos funcionarios del gobierno colombiano, entre ellos el mismo
presidente Juan Manuel Santos.

Las autoridades estigmatizan las movilizaciones estudiantiles con declaraciones sobre la infiltración de la FARC

Las autoridades estigmatizan las movilizaciones estudiantiles con declaraciones sobre la infiltración de la FARC

El diagnóstico de la profunda crisis por la que los colombianos reclaman acciones eficaces, se refleja en las cada vez más intensas y frecuentes protestas en diferentes regiones del país. El común denominador: la irrupción de la estrategia de estigmatización generalizada en contra de estas manifestaciones de inconformidad.

Es así como un informe de la Policía, al dar cuenta del incremento de las protestas (en 2010 se realizaron 1.142 manifestaciones y en lo corrido de 2011 van 1.573), hace énfasis en su preocupación por la intervención de grupos ilegales en éstas.

Esta táctica de señalamientos, que a pesar de los discretos llamados del gobierno a la no generalización, buscan deslegitimar los reclamos de diferentes sectores de la población colombiana. Para la muestra, varios ejemplos de hechos
ocurridos en los últimos dos meses.

Desde el techo de la Alcaldía de Bogotá, esta persona filmaba a los estudiantes durante las marchas del 7 de septiembre de 2011. No era periodista

Desde el techo de la Alcaldía de Bogotá, esta persona filmaba a los estudiantes durante las marchas del 7 de septiembre de 2011. No era periodista

El más reciente, es la acusación de infiltración subversiva de los movimientos estudiantiles que protestan en diferentes universidades del país en contra de un proyecto de reforma de la educación superior. Juan Manuel Santos, en un discurso pronunciado durante la activación de una nueva brigada del ejército, señaló: “Sabemos muy bien que la estrategia de las Farc va a ser la de estimular la protesta social y la de infiltrar esa protesta social para producir violencia, producir caos”. Quizás esta razón esgrimida por el jefe de Estado, constituye la motivación para que las fuerzas de seguridad persistan en sus seguimientos intimidatorios contra líderes sociales. Por esto no es extraño advertir la presencia de personas que desde edificios públicos registran mediante videos y fotografías a los manifestantes, inclusive cuando las movilizaciones se realizan con los permisos exigidos por las autoridades.

Uno de los principales medios de comunicación escritos del país, haciendo eco a los señalamientos de Santos, afirmó que “tuvo acceso a un completo dossier, elaborado por los organismos de seguridad, en el que se evidencia el poder de infiltración de las Farc y el Eln, ya no sólo en las tradicionales universidades públicas, sino también en los más prestigiosos planteles privados en el país. Por ejemplo, se ha establecido que a través de la denominada Plataforma Encapucharte, colectivos, brigadas y células de la guerrilla están desarrollando trabajos de adoctrinamiento ‘en organizaciones cívico-sociales y movimientos juveniles’, con el fin de blindar sus enlaces ilegales al amparo de instituciones que sí son legales”. No tardaron en producirse las primeras detenciones. En los últimos días fueron detenidos varios estudiantes que participan activamente en la mesa nacional que se opone a la reforma propuesta por el gobierno. Gustavo Gallardo, de la fundación ‘Lazos de dignidad’, declaró a los medios de comunicación que “Se realizaron hasta hoy 60 capturas en todo el país, con la característica que se emiten una semana después de las declaraciones del presidente Santos, frente a la presunta infiltración de la guerrilla en las universidades del país. Todas las órdenes tienen fecha del 30 de septiembre, son selectivas y arbitrarias”.

Otro caso es el de los trabajadores de la compañía petrolera Pacific Rubiales Energy. Sus exigencias por mejores condiciones laborales fueron reprimidas por los escuadrones antidisturbios de la policía, donde resultaron heridos 12 trabajadores. Mientras tanto los directivos de la multinacional petrolera pedían la militarización de los campos de trabajo, negando la explotación laboral que denunciaban los trabajadores. Por su parte, un grupo de trabajo compuesto por parlamentarios y representantes del gobierno manifestó su preocupación por la disminución de la producción petrolera, sin mostrar el mismo entusiasmo a la hora de reflexionar sobre las condiciones de los trabajadores.

Paralelamente, los indígenas del convulsionado suroccidente colombiano reclaman el respeto por sus territorios ancestrales y su neutralidad en conflicto armado. La respuesta del nuevo ministro de defensa, al poco tiempo de asumir el cargo, fue acusar a los indígenas de sostener alianzas con la guerrilla. La Asociación de Indígenas del Cauca rechazó estas afirmaciones, alegando que “lo que hay en el Cauca son comunidades victimizadas por los actores armados (incluyendo la Fuerza Pública) y atrapadas en el fuego cruzado de la confrontación armada”.

En el departamento de Antioquia, dos municipios han sido sacudidos por las manifestaciones de sus habitantes. En Tarazá, las movilizaciones campesinas rechazan las fumigaciones con glifosato, por considerarlas nocivas para la salud de los pobladores y sus cultivos. Al respecto se pronunció el Secretario de Gobierno del departamento, aseverando que estas manifestaciones son producto de la presión de la guerrilla de las Farc. Por su parte, en el municipio de Cuacasia, mineros informales protestan por su derecho a trabajar. Como resultado de los enfrentamientos, varias personas resultaron heridas y una mujer murió por la inhalación de los gases disparados por la policía. Esta manifestación tampoco estuvo exenta del señalamiento de ser infiltrada por la guerrilla.

También en las manifestaciones protestando contra el transporte público de Bogotá las autoridades apuntan a la acutación de
‘agitadores profesionales’

También en las manifestaciones protestando contra el transporte público de Bogotá las autoridades apuntan a la acutación de 'agitadores profesionales'

También en las manifestaciones protestando contra el transporte público de Bogotá las autoridades apuntan a la acutación de 'agitadores profesionales'

Otro caso es el del sistema de transporte masivo de Bogotá (Transmilenio), donde son frecuentes los bloqueos protagonizados por ciudadanos cansados del mal servicio prestado por las empresas que tienen la concesión en las principales rutas de la ciudad. Buses atiborrados, calles en pésimo estado, incumplimiento de horarios y uno de los pasajes más costosos del país no son entendidos por las autoridades distritales y por los directivos de las empresas privadas que operan ese sistema como causas lógicas de las protestas. Su interpretación de los hechos apunta a la actuación de “agitadores profesionales“.

Todas estas movilizaciones ven la sombra de una ley aprobada en junio de este año, que establece penas que van desde los 2 hasta los 4 años de prisión y millonarias multas a quienes sin el permiso de las autoridades obstaculicen las vías o infraestructura de transporte. Más adelante, la misma ley señala penas de 4 a 8 años y multas a quienes imposibiliten la circulación de vehículos de transporte
público.

Estudiantes con las manos en alto

Estudiantes con las manos en alto

Es cierto que una de las obligaciones de los gobernantes es preservar el orden público, buscando prevenir desmanes durante las manifestaciones. Pero es válido preguntarse por el concepto de ‘orden’ que se busca defender con estas leyes. Adicionalmente, normas como la mencionada, de manera genérica criminalizan comportamientos inherentes a las manifestaciones callejeras y son la puesta en escena de intimidantes procesos judiciales contra quienes encuentran en las protestas públicas la única alternativa de ser escuchados.

Ante la hilarante y descabellada posibilidad de calificar a todos y cada uno de los participantes de las movilizaciones de protesta como “guerrilleros”, es necesario preguntarse sobre cómo interpretar esta sistemática campaña de estigmatización contra la movilización social de protesta. ¿A qué le teme el Gobierno?

Varias opciones surgen de esta pregunta. Una primera posibilidad de respuesta, es que los ocho años de la “seguridad democrática” de Álvaro Uribe fueron un total fracaso y las guerrillas cada vez tienen más capacidad de movilizar a obreros, campesinos, estudiantes e indígenas. Seguramente esta interpretación no será del gusto de quienes defiende el legado uribista.

Mural en la Universidad Nacional

Mural en la Universidad Nacional

Otra respuesta gira en torno al creciente descontento social, por la cada vez más profunda brecha social (por ejemplo, un congresista gana en un mes lo que un colombiano promedio gana en 3 años). Esto se suma a los inocultables casos de corrupción administrativa y la desviación moral de las fuerzas de seguridad, frecuentemente involucradas en casos de ejecuciones extrajudiciales, (mal llamadas ‘falsos positivos’), agresiones sexuales y desviación de recursos públicos para intimidar a los críticos del gobierno, entre otros tantos casos. Pero esta interpretación tampoco gustará al oficialismo, para quienes todas estas denuncias hacen parte de una conspiración contra el expresidente Álvaro Uribe.

Quizás llegó la hora en que los gobernantes acepten que no están haciendo bien su papel y tomarse en serio las protestas de los colombianos.

Por Andrés Monroy Gómez
@AndresMonroyG
Fotografías: Andrés Monroy Gómez (Seryozem)

Artículo original en Bottup: Colombia: la incomodidad de las protestas ciudadanas


Tras años de impunidad y fomento de la guerra, el expresidente de Liberia ha sido juzgado por crímenes contra la humanidad

Periodista ciudadana autora: Esther Hermosel Editado por: Redacción Bottup


Charles Taylor durante el juicio

Charles Taylor durante el juicio

Años de impunidad y enriquecimiento. Charles Taylor, uno de los señores de la guerra en mayúscula, se encuentra a la espera de sentencia, tras un juicio que se ha extendido por más de tres años. El Tribunal Especial para Sierra Leona, en la Corte Penal Internacional con sede en la Haya, acusa de crímenes de guerra y lesa humanidad al expresidente, considerándolo el principal promotor de la atroz guerra que dejó más de 50.000 muertos en Sierra Leona. Principal responsable de la comercialización de diamantes, abasteció al país vecino de armamento a cambio de estas preciosas piedras.

Vida del dirigente liberiano Charles Taylor

Charles McArthur Ghankay Taylor, nacido en Arthingthon, Monrovia, en 1948, desciende por parte de madre de una tribu gola y por parte de padre de los primeros esclavos libertos estadounidenses. Licenciado en Economía por el Bentley Collage de Boston, se convirtió en el principal azote de William Tubman y William Tolbert entre los exiliados liberianos en Estados Unidos. No así las cosas, sería el mismo Tolbert quien inesperadamente llamase a Taylor para presidir una delegación estudiantil en el país.

Charles Taylor es considerado el principal promotor de la guerra que dejó más de 500.000 muertos en Sierra Leona

Su llegada a Monrovia coincide con el golpe de estado que derrocaría a Tumban y sus principales aliados. Samuel Doe se erige como cabeza de la presidencia y adopta a un joven Charles Taylor, encomendándole la Agencia de Recursos y la intendencia de la administración del Estado. Nombrado vice primer ministro de Comercio, huye repentinamente a los Estados Unidos. Meses después Doe sería acusado de la desaparición de 900.000 dólares.

Arrestado en Massachussets por las autoridades estadounidenses, ingresa en 1984 en la prisión de máxima seguridad del condado de Plymouth. La vergüenza ante la repatriación a su país natal, le llevó a una rocambolesca fuga que le llevaría a Ghana, no sin antes pasar por España y Francia. Los años siguientes en la vida de Taylor son un enigma, pero es altamente probable que fuera entrenado como guerrillero y protegido por Muammar al-Gaddafi.

Charles Taylor toma el poder de Liberia y derroca a Doe

El guerrillero Taylor aparecerá en Liberia en 1989 encabezando una rebelión que pondría fin al mandato de Doe. Gran parte del triunfo se debió al apoyo que el guerrillero recibiría de las tribus gío y mano, principales víctimas de la limpieza étnica auspiciada por Doe. Este periodo supone el inicio de las matanzas entre éstas tribus afines a Taylor y los krahn de Doe.

Desde este mismo momento, la vida de Charles Taylor se entremezcla con la barbarie de las guerras étnicas, la utilización de niños soldados y la ambición de la toma del poder. Dicha ambición se reflejaría de manera clara en el hecho de que uno de los lugartenientes de Taylor formará su propia guerrilla. No era cuestión de ideologías ni justicia, sino de las ansias de obtener una mayor parte del botín, el que suponía la toma de Liberia. Hasta 1995 no habría acuerdo de paz.

En 1997 el ahora juzgado por crímenes contra la humanidad ganaría las elecciones que le darían la presidencia de Liberia.

El tablero de juego de Charles Taylor: Sierra Leona

La aparición en Liberia en 1989 de Taylor encabezando una rebelión dio comienzo a guerras étnicas en su país hasta 1995. En 1997 fue elegido presidente de Liberia

Sierra Leona, país limítrofe con Liberia, ha sido durante años escenario de incesantes cambios políticos, abusos de poder y matanzas. País colonizado por portugueses y posteriormente por los colonos británicos, se convirtió para Charles Taylor en el tablero de juego al que abastecer de armamento a cambio de diamantes de sangre.

Numerosos jefes de estado han dirigido este paupérrimo país, invadido por los golpes de estado, la intervención de las Naciones Unidas y la explotación de sus yacimientos mineros. Si bien esta cita se merece una aclaración, ‘paupérrimo’ entre comillas, dado que se trata de uno de los principales países productores de oro y diamantes y en consecuencia objetivo de corrupciones y contrabando. Pero, ¿qué conocemos de este país?

Tras su descolonización en 1960, Milton Margai, Albert Margai, Syaka Stevens, Valentine Strasser, Julios Maada Bio y Ahmad Tejar Kabbabh dirigieron el país. Todos ellos resultado de cinco golpes de estado y seis elecciones, todos ellos presenciaron el declive de uno de los países más ricos en materias primas. País sumido en una guerra civil que duró más de una década, de 1991 al 2002, Charles McArthur Ghankay Taylor proporcionó armas al RUF, encabezado por Foday Sankoh.

Las masacres de la guerra civil en Sierra Leona (1991-2002)

Desde 1991 y hasta 2002 Sierra Leona se vio sumida en una sangrienta guerra civil entre el RUF, compuesto por tribales temne, y el ejercito sierraleonés, compuesto en su mayoría por mendes. Clases tribales a aparte, la diferencia étnica no fue más que el punto de partida y lucha por la comercialización paralela de oro y diamantes. Según el informe del Departamento de Desarrollo Internacional del RU y la USAID de septiembre de 2003, el valor anual de la producción de diamantes fue de 300 millones de dólares, de los que aproximadamente el 90% eran objeto de contrabando.

Durante la guerra civil de Sierra Leona (1991-2002) Taylor proporcionó armas al RUF a cambio de los denominados ‘diamante de sangre’

El Tribunal Especial para Sierra Leona acusa a Taylor de haber patrocinado las acciones del Frente Revolucionario Unido (RUF). El RUF, bajo el mando de Foday Sankoh, se alzó contra el ejército del gobierno, para lo que le era necesario rifles y carros de combate que solo Taylor podía proporcionar. El precio impuesto: las reservas de diamantes.

Las milicias del RUF secuestraron civiles, reclutaron niños soldado, violaron a mujeres y niñas, mutilaron a la población en general para impedirles el voto y explotaron a sus habitantes en yacimientos diamantíferos. La ONU estima que más de 30.000 personas murieron en los trabajos forzados en las minas y más de 50.000 fueron víctimas de matanzas indiscriminadas.

Las preciadas piedras eran vendidas con un descuento del 30% sobre su precio habitual, actuando traficantes intermediarios de alto standing como Víctor Bout, ex agente del KGB. Transportadas a Europa, en especial a Bélgica, este tráfico ilegal favoreció a grandes compañías como De Beers, que proporciona al mercado el 40% de los diamantes tallados. Actualmente se encuentra investigada por las autoridades de Zimbabwe, acusada de exportación ilegal de diamantes entre 1990 y 2006.

Un juicio después de tres años de pesquisas a la espera de sentencia

Tras más de tres años de juicio y la toma de declaración a 110 testigos, el juicio contra Charles Taylor se encuentra visto para sentencia, la cual se espera para finales de este año. Algunas de las alegaciones de la fiscalía no dejan lugar a duda: “Todas las instrucciones dadas al Frente Unido Revolucionario en Sierra Leona (RUF) provenían de Charles Taylor (…) que dirigía a los rebeldes para conseguir sus objetivos últimos de controlar el territorio, la población (…) y así hacerse con el control de los recursos de Sierra Leona, en especial de los diamantes, que son fáciles de transportar, de colocar en el mercado”.

Está acusado de once delitos, entre ellos: esclavitud, mutilaciones, utilización de niños soldados, violaciones, violencia psíquica, saqueo y terrorismo contra la población

Once son las acusaciones contra el dirigente, entre las que destacan: esclavitud, mutilaciones, utilización de niños soldado, violaciones, violencia psíquica, saqueo y terrorismo contra la población. La defensa de Taylor, ejercida por Courtenay Griffiths, trata de darle una imagen de ‘pacificador’. Las acusaciones anunciadas han sido rotundamente negadas por el inculpado que insta tranquilo a la prueba de tales hechos.

Personajes celebres como Naomi Campbell y Mia Farrow han declarado en el que se ha acabado convirtiendo en un mediático juicio. La modelo declaró como el ex presidente de Liberia le ofreció unas piedras sucias, que más tarde identificaría como diamantes. La misma declaró: “No iba a quedarme con un regalo cuando estaba en Sudáfrica para ayudar a niños desfavorecidos. Por eso busqué a Jeremy Ratclife, encargado de la Fundación Mandela para donárselos”. Sin embargo, Mia declararía que la modelo presumió de recibir diamantes de Taylor.

La sentencia dirimirá sobre la culpabilidad de Taylor. Esperemos que esta vez la Justicia y el Derecho vayan de la mano. No sabemos si nos encontraremos con una sentencia culpable o inocente, o cual será el alcance de su culpabilidad. Lo que sí es cierto es que los jueces tienen en sus manos el sufrimiento de miles de personas y la posibilidad de pedir responsabilidades y redimirnos a todos de uno de los fracasos políticos más vergonzantes de la historia.

Fotografía (CC): scrapetv.com

Artículo original en Bottup: Vida y crímenes del ex presidente de Liberia Charles Taylor