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“Soy el líder de esta comunidad y estoy muy, muy triste. Por favor, por favor, ayúdennos a limpiar Camboya de minas”, pedía el jefe del poblado.

Los diez millones de minas sembradas en Camboya ya han causado casi 64.000 víctimas

Periodista ciudadano autor: Omar Havana, desde Camboya. Editado por: Redacción Bottup


Peligro ¡Minas! / Foto: Omar Havana 2006

Peligro ¡Minas! / Foto: Omar Havana 2006

Los rayos del sol del mediodía camboyano se han convertido desde hace meses en mi despertador personal. Todas las mañana se empeña en recordarme que ahí fuera hay una realidad que necesita ser contada. Sin embargo, esta mañana de jueves, no me ha hecho falta ni levantarme del taburete del bar donde suelo tomar el café mañanero, para darme de bruces con esa realidad que para muchos sigue en el olvido más absoluto.

“Anti-tank mine kills 14″, se lee en el titular del diario camboyano que acompaña mi café laosiano. Un par de llamadas y un poco de chat en Facebook y pronto tengo datos fiables acerca de este suceso. Estadísticas e historias que me confirmarán personas como Sharon, una joven ex marine americana, formadora de artificieros e imitadora de Rambo que se parte las narices por limpiar este país de este “veneno
explosivo”.

Mapa de Camboya, Battambang

Mapa de Camboya, Battambang

234 personas han perdido la vida en Camboya en los diez primeros meses de este año 2010, víctimas de las minas y UXO (artillería sin explotar) que permanecen esparcidas en las zonas del norte, sobre todo. Esto supone un incremento en el número de victimas de un 13% comparado con el mismo periodo del año 2009, donde ‘solo’ 217 personas murieron por esta causa.

El pasado martes, 14 personas resultaban muertas por la explosión de una mina antitanque en la aldea de Kampong Kul, provincia de Battambang. Entre las víctimas, un bebé de tan solo seis meses y un niño de tan solo cuatro años de edad.

Este suceso pone una vez más de manifiesto el problema de las minas antipersona en esta parte del Mundo fuertemente castigada por la herencia de una guerra que sigue dejando víctimas a lo largo y ancho de este país. El pasado martes, como cualquier día, unas personas anónimas volvían a sus casas tras una larga jornada laboral recolectando guindilla, subidos en un ‘koyuan’ (tipo de tractor-taxi con remolque que los camboyanos más pobres utilizan para sus desplazamientos), emprendieron el camino de retorno totalmente ajenos a la sorpresa que el futuro tenía preparada por ellos. Kilómetros después, el ‘koyuan’ se topó con uno de los vestigios ocultos del pasado. Fuentes policiales afirman que la ‘carretera’ que las víctimas escogieron estaba abandonada por completo tras la guerra civil, ya que en el periodo de Pol Pot esta zona fue literalmente ‘plantada’ con multitud de minas de todo tipo

Mina antitanque / Foto: Omar Havana

Mina antitanque / Foto: Omar Havana

de clases y colores. Doce de las catorce víctimas murieron en el acto, otro en el camino al hospital y la última víctima falleció en la mañana del miércoles después de que los doctores de ‘Emergecy’ no pudieran hacer nada para salvarle la vida. Este accidente no es un hecho aislado en Camboya, debemos recordar que en el pasado mes de mayo, tres personas perdieron la vida, y otras once resultaron heridas cuando su vehículo topó con una de estas minas antitanques.

Como afirma Sean Sutton, fotógrafo oficial de MAG (Mines Advisory Group), presente en la mañana del miércoles en los funerales de trece de las catorce víctimas, “quedaba patente que toda la comunidad se encontraba bajo estado de shock por este suceso, cuando llegó el equipo de MAG a la zona fuimos recibidos con miradas de odio. El funeral ha sido muy emocionante, especialmente cuando conocí a un pequeño niño y a su hermana, cuyos padres eran dos de las víctimas de esta maldita mina, ambos estaban confundidos y seguían pensando que sus progenitores seguían recogiendo guindillas”. Pan Chamroen, enlace local con el grupo MAG, afirmaba tras llegar a la zona del accidente: “había literalmente partes de cuerpos esparcidas por todos lados, la gente gritaba histérica, arrojándose al suelo, fue una situación horrible. Intentamos recoger todas las partes de los diferentes cuerpos, pero solo pudimos reunir los miembros de once de ellos, nos llevó horas encontrar todos los pedazos. Ha sido horrible”.

Como es de imaginar, la tristeza por las pérdidas ha invadido el espíritu de las personas de la aldea de Kampong Kul y la comuna de Cheng Meanchey, como confirman las palabras del señor Chhoeum Mao, jefe del poblado, “soy el líder de esta comunidad y estoy muy, muy triste. Solo podemos decir que necesitamos mucha más presencia de grupos de desactivación de minas en la zona. Esto no puede volver a suceder. Por favor, por favor, ayúdennos a limpiar Camboya de minas”.

Los horrores del pasado / Foto: Omar Havana

Los horrores del pasado / Foto: Omar Havana

Los cuerpos de trece de las catorce víctimas fueron incinerados en una ceremonia tradicional en la mañana del pasado miércoles. En este funeral, los huesos restantes del proceso de incineración, son posteriormente sumergidos en leche de coco para que se enfríen y así asegurarse que los espíritus de los muertos sean liberados.

Hoy hablamos de la triste noticia de catorce personas inocentes, víctimas del horror y la barbarie que la historia de este país guarda oculta en cualquier campo de arroz o cualquier arcén de los caminos. Un número que se incrementa considerablemente si hablamos de cifras desde el año 1979, fin de la era Pol Pot. Desde esa fecha, 63.754 personas han perdido la vida en Camboya, víctimas de las más de diez millones de minas que según algunas fuentes oficiales se ‘plantaron’ en Camboya. Cifra que puede ser mucho mayor si no se erradican por completo las más de cinco millones de minas que quedan
enterradas en los verdes campos
camboyanos.

Funeral de 13 de las víctimas / Foto: Phnom Penh Post

Funeral de 13 de las víctimas / Foto: Phnom Penh Post

Camboya, Egipto, Irán, Angola, Iraq, Afganistán, Kuwait, Bosnia-Herzegovina, Mozambique y Somalia ocupan las diez primeras posiciones en la lista de países con las ‘plantaciones de minas antipersonas’ más fértiles del Mundo. Un problema que según algunas fuentes, tardará 1.100 años en ser erradicado por completo.

Algunos datos interesantes:

  • El precio de fabricación de una mina es de tan solo 2 euros, aunque el precio para desactivarla es de unos 100 euros, pero puede llegar hasta los 800. Un ejemplo claro, fue un proyecto en Camboya, donde 45 artificieros trabajaron por siete meses. En ese tiempo encontraron 265 minas y 943 UXO. El coste del proyecto ascendió hasta los 310.000 euros, es decir, unos 1.100 euros por mina o 4 euros por metro cuadrado limpiado. Un tercio de este dinero fue destinado a salarios y beneficios de empleados extranjeros, un 27% para radios, ordenadores y otro equipamiento y otro 20% para los detectores de metales, y solo un 4,5% para salarios de empleados camboyanos y un 8% para la administración. Este es el negocio de la guerra, una empresa rentable en un Mundo donde todavía quedan 922 millones de metros cuadrados en el Planeta Tierra llenos de este arma letal.
  • Todavía queda un número estimando de 85 millones de minas esparcidas en 70 países diferentes. Lo que se traslada a una mina antipersona por cada 19 niños o 54 seres humanos de este Mundo.
  • Sin minas antipersonas la producción agraria de países como Camboya o Afganistán sería el doble. En Libia, el 27% del terreno cultivable no se puede usar debido a los restos de las minas dejadas durante la II Guerra Mundial.
  • Se estima en un millón de personas, el número total de víctimas de las minas en los últimos 30 años, de los cuales el 71% eran civiles y el 32% niños. Más de un tercio de los accidentes sucedieron mientras las víctimas trabajaban en los campos, o buscaban comida o agua, o materiales para la construcción, o metal para revender.
  • 13 países se guardan el derecho a fabricar o fabrican minas antipersonas: Myanmar, China, Cuba, India, Irán, Corea del Norte, Corea del Sur, Nepal, Pakistán, Rusia, Singapur, los Estados Unidos y Vietnam. Al menos 38 países han cesado por completo la producción de minas.
  • Índice de amputaciones basado en la población total del país…

1.  Camboya: 1 persona por cada 236
2.  Angola: 1 por cada 470
3.  Somalia: 1 por cada 650
4.  Uganda: 1 por cada 1.000
5.  Vietnam: 1 por cada 1.250
6.  Mozambique: 1 por cada 1.862

A modo de comparativa: Estados Unidos: 1 por cada 22.000. Los datos para Afganistán no se conocen.

  • Desde 1992 hasta 2009, más de 800.000 minas antipersonas, 1.900 minas antitanque, y 1,7 millones de UXO han sido desactivados de la superficie camboyana, según la Autoridad Camboyana.
  • Según un informe de Naciones Unidas, en 2009, al mundo le faltaban ‘solo’ 437 millones de dólares americanos para cubrir los gastos anuales de todos los proyectos de limpieza de minas personales en el Mundo, es decir, y a modo de curiosidad, unos 200 millones de euros menos que el valor de la selección española Campeona del Mundo en 2010.

Pasado, presente y futuro en Camboya / Foto: Omar Havana

Pasado, presente y futuro en Camboya / Foto: Omar Havana

Fotografía del funeral de las 13 víctimas: The Phnom Penh Post

Artículos Relacionados:
Portfolio Of Mine Actio n Pro jects, por Naciones Unidas.
Cambodian Landmine Museum, por Aki Ra.
El país que aprendió a reciclar las bombas, por Omar Havana.

Artículo original en Bottup: Una mina antitanque mata a 14 personas en Camboya

(2) Comentarios

  1. Celia

    ¿No es posible que esas ratas adiestradas para desactivar minas y que al parecer, además, ni siquiera les cuesta la vida a ellas, se empleen en países como Camboya? ¿ No hay nadie que ponga en marcha iniciativas que se sumaran a las que hay ya para quen el horror padecido por ese país cese de una vez?

  2. Estos sucesos dejaran un gran descorazonamiento sobre una comunidad que trata de olvidar y retomar sus vidas.
    Al ritmo de esta tierra cargada de muerte, habrá que aprender a ¡Volar!
    O, como a veces, de jóvenes, pensábamos, para bien del mundo.
    ¡Vamos a pisar minas, antes de que pase aquel que no quiera recordar las trampas escondidas!

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