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En San Lorenzo de Pailón, Ecuador, encuentran su hogar muchos refugiados colombianos

Doña Enma y sus cuatro hijos, Lucía y John Jairo, los Ramírez y Ermes con su mujer y sus ocho hijos, nos cuentan su experiencia

Periodista ciudadano autor: Andrés Lasso Editado por: Redacción Bottup

Este artículo forma parte de una serie. Al final del mismo encontrarás los enlaces a las partes anteriores

San Lorenzo de Pailón

La casa de Ermes, con tres de sus ocho hijos

La casa de Ermes, con tres de sus ocho hijos

En la frontera norte con Colombia, en la provincia ecuatoriana de Esmeraldas, existe un cantón con nombre de santo que en el pasado también hacía parte de la provincia serrana de Imbabura del Ecuador. Su nombre es San Lorenzo de Pailón y los historiadores dicen que no saben con exactitud quiénes fueron sus primeros habitantes, pero reconocen que la mayoría de ellos eran de origen colombiano y se dedicaban a la pesca, a la caza y a la agricultura.

Fue fundado por el científico ecuatoriano Pedro Vicente Maldonado entre 1735 y 1739. Posteriormente, el Barón de Carondelet y el sabio José Caldas realizaron un estudio en la mitad del siglo XIX para trazar un camino que comunicase a los pueblos norteños de Esmeraldas con la sierra ecuatoriana y para darle a esa región una salida al mar. En el año 1861, por la ley de división territorial del Ecuador, Esmeraldas se convierte en provincia con un solo cantón, San Lorenzo. Pero esta misma derogación, incorpora a este cantón a la provincia de Imbabura.

Años más tarde, la administración de San Lorenzo fue difícil para la provincia de la sierra ecuatoriana (Imbabura) por la falta de vías de comunicación, por lo que el Congreso Nacional de Ecuador definitivamente decidió devolver al cantón a la provincia de Esmeraldas.

En San Lorenzo de Pailón el ACNUR ha mejorado la infraestructura en tres ecuelas y ha construido la Casa de la Juventud, con la ayuda de los jóvenes del cantón

En el año 1869 una compañía inglesa llamada Ecuador Land, se benefició del cantón esmeraldeño. Tanto fue el poder de los empresarios británicos en esa época que llegaron a tener su propia moneda, llamada el Pailón, y una especie de independencia de las leyes ecuatorianas, Este período duró cerca de 70 años. Solo en 1939 el cantón fronterizo regresó a pertenecer a la República del Ecuador.

Cerca de la década de los años sesenta, en el siglo XX, es construida la vía de ferrocarril Ibarra-San Lorenzo, como también el puerto del mismo cantón, como zona franca para facilitar el intercambio comercial con Brasil. Esas dos vías de comunicación ayudaron mucho al desarrollo del cantón esmeraldeño.

Las exportaciones de tagua, de caucho, de madera, de rolliza, de cáscara de mango, de azúcar negra, ayudaron a la economía de la región fronteriza norteña.

El 22 de marzo de 1978 a través del decreto supremo del Gobierno ecuatoriano se produce la canonización de San Lorenzo de Pailón.

San Refugio

San Lorenzo de Pailón

San Lorenzo de Pailón

El cantón ecuatoriano de San Lorenzo contiene 12 parroquias rurales: Ancón de Sardinas, San Javier, Tululbí, Mataje, Tambillo, Calderón, San Rita, Urbina, Alto Tambo, Cinco de Junio, Concepción y Carondelet. En la actualidad cuenta con aproximadamente 42.000 habitantes, población que se ve incrementada año a año por el proceso migratorio fronterizo con Colombia.

Según el ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados), en San Lorenzo y el Eloy Alfaro han realizado un mejoramiento de infraestructura básica en tres escuelas de los dos cantones.

El organismo internacional también realizó en San Lorenzo de Pailón la construcción de la Casa de la Juventud, que fue realizada por jóvenes del cantón y muchachos colombianos, a través de mingas de recolección de botellas plásticas, donde los adolescentes recogieron cerca de 20.000 envases.

El centro de juventud está terminado y las botellas plásticas sirvieron como ladrillos para su edificación. En esta casa se realizarán eventos de teatro, juegos, espacios de lectura y conciertos musicales.

Además, en el Barrio Luis Cevallos del cantón se instalarán tuberías para el tendido de agua. Como también se realizará un sistema de captación de agua en la comunidad de El Gadual, en San Lorenzo, donde viven 55 familias.

En el campo de la salud se formarán promotores comunitarios en 12 comunidades de frontera en el cantón San Lorenzo y se dotarán de implementos médicos.

Lavando recuerdos y secando heridas

Doña Enma tuvo que emigrar con sus cuatro hijos. En Colombia, su otro hijo, de 17 años, fue asesinado por la guerrilla. Hoy en día todavía desconoce el motivo del crimen

En el barrio Nueve de Octubre de la ciudad de San Lorenzo vive Doña Emma con sus cuatro hijos. Ellos son de la región colombiana del Colorado. Hace dos años tuvieron que emigrar al Ecuador por causa de la violencia de la guerrilla y los paramilitares. Un hijo de Emma, de 17 años, fue asesinado por las fuerzas rebeldes y hasta el día de hoy ella no sabe absolutamente nada y desconoce el motivo del crimen.

La hermana de Emma fue la que les aconsejó que emigraran para San Lorenzo, para que consiguieran un refugio. Su casita es de madera, pero más parece un cuartito. En la vivienda de Emma existen tres camas para sus hijos y ella. Además, se encuentra en ese mismo espacio su cocina y los alimentos para la sobrevivencia de su familia. El arriendo es de 20 dólares mensuales.

“Es muy estrecho aquí, aquí mismo lavamos, aquí mismo comemos, aquí mismo dormimos. Pero por lo menos tenemos algo”, dice Emma medio cortada la voz.

Emma mantiene a su familia lavando ropa. Por una lavada de bandeja de ropa cobra siete dólares. Pero además siempre trata de conseguir otros empleos. Sus dos últimos hijos todavía se encuentran estudiando.

Su hija Gladys tiene una enfermedad llamada vitíligo, que afecta a la piel. En la actualidad la joven colombiana se encuentra recuperándose del mal que padece. Ella se siente feliz en su nuevo país, porque el miedo y el susto solamente se encuentran allá en su patria.

Por otro lado, Gladys también afirma que en el Ecuador sí existen algunas personas que ven con malos ojos a los ciudadanos colombianos que vienen huyendo de su país por causa de la violencia.

La joven se estremece cuando vuelve a recordar el asesinato que sufrió su hermano en su lugar natal por parte de los guerrilleros. Sus ojos se vuelven húmedos y el llanto no es sólo de nostalgia, sino también de injusticia, su hermanito era su mejor amigo y no era un criminal. Tal vez el único pecado de él era ser joven.

Una mercader de fe

Lucía, gradcias a un microcrédito de 300 dólares, pudo abrir una pequeña tienda en su domicilio

Lucía, gradcias a un microcrédito de 300 dólares, pudo abrir una pequeña tienda en su domicilio

Hace tres años que Lucía y John Jairo viven en San Lorenzo de Pailón, en el barrio Bellavista. La pareja vive en una casa de cemento conjuntamente con otras dos familias.

En el departamento colombiano de Tumaco, John Jairo era mototaxista y un buen día un grupo delictivo le encargó un recado que era muy sospechoso, claro que él no sabía que era una banda organizada, según contó su mujer. Cuando llegó al destino del encargo, hubo gente del otro bando que dudó de la procedencia de John Jairo.

“¡Ahí fue!”, nos dice Lucía con voz de miedo, que comenzaron las amenazas para su marido. Mientras tanto, ella tenía un negocio de licorería donde también comenzó a darse cuenta de que la situación estaba muy tensa.

Entonces era inevitable la salida de su país, la situación estaba incontrolable. El primero en llegar a tierras ecuatorianas fue John Jairo, luego le siguió Lucía. Su esposo se dedicó a trabajar en la palma, donde trabaja actualmente.

Fue muy duro para los dos. Al principio tuvieron que dejar a sus hijos y su casa para comenzar una nueva vida en un nuevo país. “Cuando llegué al Ecuador había dejado a mi familia, mi negocio y mi casa, pero gracias a Dios encontré un trabajo en la cocina de la finca de Palma, donde trabaja mi esposo”, cuenta Lucía.

Tres meses estuvo trabajando en la cocina, pero Lucía siempre tuvo alma de negociante y en ese transcurso de tiempo también comenzó a vender arroz de leche por las calles de San Lorenzo, junto con una amiga suya.

“El ACNUR (Alto comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados) fue fundamental para comenzar a financiar mis negocios”, comenta la doña colombiana.

La tienda de Lucía

La tienda de Lucía

Además del ACNUR también la organización HIAS (organización Hebrea de ayuda a inmigrantes y refugiados) le ayudó a conseguir abrir una cuenta de ahorros por la vía del microcrédito, pues le prestó 300 dólares para colocar una pequeña tiendita de barrio en su domicilio.

El local ya tiene una refrigeradora para las primeras bebidas de Lucía y John Jairo. La señora colombiana tiene aproximadamente 50 años y se encuentra feliz en su nueva patria. Ahora se han convertido en cristianos evangélicos y eso también les ha ayudado mucho para su nueva vida en su nuevo país.

Sus hijos piensan visitarles cuando tengan vacaciones en sus universidades y en sus trabajos.

El Encanto

Entre la carretera de la ciudad Esmeraldas y San Lorenzo de Pailón, a una media hora del cantón esmeraldeño, se encuentra un pequeño recinto que lucha por ser parroquia. El Encanto es una población de trabajadores de palma.

En el pequeño recinto vive la familia refugiada Ramírez: Óscar, Norma y sus cuatro hijos. El señor Ramírez tuvo que viajar para el Ecuador antes que su esposa y su familia. Primero tuvieron que emigrar de la región colombiana del Putumayo por causa de la guerrilla y de los paramilitares hacia Tumaco, donde permanecieron seis años tranquilos.

Pero, lamentablemente, el conflicto también llegó a su nueva región. Entonces, Óscar tomó la decisión de ir a trabajar para Ecuador, porque le contaron sus amigos que existían muchas fuentes de trabajo. La salida de su país para la familia Ramírez fue por decisión de ellos, nunca recibieron una amenaza, pero la violencia del conflicto les asustaba.

“Una vez me tocó dormir en botas y sentada con el miedo de tal vez no ver el día”

“Aburrido de la violencia le dije a mi familia que teníamos que trasladarnos a una tierra segura y con futuro”, dice Óscar con voz fuerte y tenue.

Cuando llegó a su nueva patria tuvo la suerte de comprarse un terrenito barato, el lote le valió 50 dólares, para realizar su casa antes de que llegase su familia de Colombia. El recinto El Encanto se transformó para los Ramírez en un lugar de esperanza para un nuevo futuro.

Óscar siguió trabajando duro en la palma y compro más lotes y su recinto comenzó a crecer cada vez más. La casa de los Ramírez es mitad de cemento y la otra mitad de madera. Tiene dos pisos y en la actualidad también su hogar es un restaurante para los compañeros de trabajo de la palma de Óscar. Su mujer es la chef del pequeño comedor.

Norma fue la última en emigrar de la familia. Cuando llegó al Ecuador tuvo que trabajar de empleada doméstica. Al principio trabajó desde las nueve de la mañana hasta las nueve de la noche cada día.

Los Ramírez

Los Ramírez

La mujer colombiana extraña mucho a su madre, pero lo que vivió en Colombia no quiere volverlo a vivir jamás. “Una vez me tocó dormir en botas y sentada con el miedo de tal vez no ver el día”, comenta Norma, y sus palabras comienzan a quebrarse.

Los Ramírez siempre tuvieron capacidad de liderazgo. Ahora están luchando para que el sector de El Encanto, que tiene aproximadamente 39 casas, entre colombianos y ecuatorianos, se convierta en parroquia.

Inclusive son los representantes de los padres de la pequeña escuelita del recinto. Ellos convencieron a los padres de familia de reformar la pequeña institución de la comunidad, ya que se encontraban en malas condiciones.

Según Óscar y doña Norma, ellos han sido los que han unido al sector con la visión de tener un buen convivir y que en verdad el lugar sea un ‘Encanto’ para vivir y no solamente sea de nombre.

Pampanal ‘Tierra de Potros”

El puerto de San Lorenzo

El puerto de San Lorenzo

Del puerto de San Lorenzo a media hora de lancha y en un trayecto lleno de agua de mar y rodeado de un manglar esplendoroso y maravilloso se encuentra un archipiélago pequeño llamado Pampanal.

Su nombre viene de un pez llamado pámpano. Es un lugar de pescadores. En Pampanal existen alrededor de 50 familias que viven en medio del barro y en condiciones higiénicas muy precarias. Algunas organizaciones, como ACNUR, han implementado 280 sistemas familiares de recolección de agua de lluvia.

Todas las viviendas son de caña, en el barro parece que las jaibas y pequeños cangrejos le ponen un poco de color a la tierra lodosa. Los pampanaleses tienen dos iglesias, una católica y otra evangelista protestante. La mayoría de sus pobladores son pescadores y concheros (personas que se encargan de la recolección de conchas en el manglar) y están mezclados entre ecuatorianos y colombianos fugados por el conflicto.

En el Pampanal viven unas 50 familias en condiciones de vida muy precarias. Ermes, pescador colombiano, tuvo que emigrar con su mujer y sus ocho hijos

Ermes, pescador colombiano de la región de Tumaco, por causa del conflicto de ese país tuvo que emigrar con sus ochos hijos y su mujer hace dos años, porque un bando armado le quitó su red y su ‘potro’ (palabra que designan a las lanchas en esa región de Colombia). Entonces aprovechó que su suegra estaba en el Ecuador y tomó la decisión de irse.

Su casa es de madera, una tabla es ayudada por su ‘potro viejo’ para poder subir y bajar de la vivienda. Tiene algunas hamacas y una pequeña cocina. Ermes ya trabajó de conchero, pero su don es la pesca. A su hijo mayor lo mandó a realizar el trabajo de la
recolección de conchas.

El Pampanal

El Pampanal

La comunidad de Pampanal lo recibió muy bien, claro que al principio, como a todo extranjero, le costó hacer amigos en su nuevo lugar. “Para mí fue lo mejor salir de mi tierra. Allá me querían matar y se llevaron a mi potro”, dice con voz entrecortada Ermes.

A las diez de la noche de un jueves tuvo que salir por el mar con la ayuda de un amigo. En cuánto sus hijos y su mujer, esperaron y salieron por vía terrestre hacía el Ecuador.

Por suerte, sus hijos se encuentran estudiando y los dos mayores, a más de estudiar, trabajan. También dos de sus hijitos están en Quito con otros familiares que les ayudan con la creación y la manutención por la difícil situación actual que atraviesan Ermes y su mujer.

La madre y el padre del pescador colombiano desean ir para el Ecuador, porque están sufriendo chantajes de grupos armados
sobre sus bienes materiales. Según
Ermes, toda

El potro viejo y la casa de Ermes

El potro viejo y la casa de Ermes

su familia es de pescadores, y lo único que saben hacer en su vida es el oficio de pescar, pero en Colombia es difícil por la situación de extorsión que viven allí debido al conflicto.

Para el pescador, Ecuador ha sido un templo de paz, pero lo único que le reclama a su nuevo lugar es la posibilidad de trabajar. Ermes tiene la mirada fija en su ‘potro viejo’ (lancha vieja), como la mirada de un niño de nostalgia por un dulce, su sueño es tener una nueva embarcación para por lo menos poder darles de comer a todos sus hijos. El pescador nunca se puede ir del mar, porque su vida es el mar.

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Los seres humanos a través de su trayectoria de supervivencia en el planeta siempre buscaron refugiarse de los fenómenos naturales  y de los problemas externos  que podría tener la sociedad o comunidad  donde vivían. Por eso, que los refugios se convirtieron en una necesidad biológica y parte esencial de los seres humanos. Por esa razón, el nombre de refugiados debería ser cambiado por el de RE-HUMANOS

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Fotografías: Andrés Lasso

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Artículos anteriores relacionados:
Re-humanos. La provincia verde de Ecuador, Esmeraldas, hogar de 6.000 refugiados colombianos
Re-humanos. Ecuador, el oasis de más de 53.000 refugiados colombianos

Artículo original en Bottup: Re-humanos. “Aburrido de la violencia le dije a mi familia que teníamos que trasladarnos a una tierra segura u con futuro”


Huyen con su familia lejos del conflicto bélico a un país que les acoge, en busca de nuevas oportunidades

Entrevista a Luis Varesse, director de ACNUR en Ecuador

Periodista ciudadano autor: Andrés Lasso Editado por: Redacción Bottup

Este artículo es el primero de una serie

La familia de Hermes, uno de los miles de refugiados colombianos en Ecuador

La familia de Hermes, uno de los miles de refugiados colombianos en Ecuador

Ecuador. El ser humano, a través de su historia, siempre buscó un lugar para calentarse del frío en invierno, para refrescarse en verano y, sobre todo, para protegerse de sus enemigos y formar una familia. Los refugios sirvieron para que los hombres y mujeres se guarnecieran cuando estos eran nómadas y poco a poco las guaridas se convertirían en las viviendas de cada individuo de diferente grupo o comunidad.

Los refugios son situaciones extremas o formas naturales a las que todo ser vivo se adapta. En términos técnicos y actuales el significado de refugio se convierte en una especie de vivienda, que puede ser temporal o permanente de acuerdo a las necesidades que el ser humano tenga.

En América Latina existen muchos casos de refugiados por conflictos políticos o bélicos. Uno de los enfrentamientos armados más fuertes del continente es el que acontece en Colombia, que lleva más de seis décadas de guerra interna. Este conflicto ha dejado muchos muertos, muchos heridos y, sobre todo, muchas personas refugiadas en los países que hacen frontera con el territorio colombiano.

Ecuador es uno de los países que más ha apoyado a los ciudadanos colombianos que huyen de una guerra sin fin y que parece que nunca va a acabar. Este país andino tiene el mayor número de refugiados colombianos en América Latina. Al final del año 2000 había 390 refugiados reconocidos en el Ecuador. Ya en 2002 existió una incipiente presencia de ACNUR (Agencia de la ONU para los Refugiados) y las autoridades de asilo locales. En 2004 el número de desplazados colombianos en territorio ecuatoriano llegó a los 15.740.

En Ecuador reside el mayor número de refugiados colombianos. 8 de 10 solicitantes de asilo procedentes de Colombia, lo encuenta en Ecuador

El número de refugiados colombianos conocidos en la actualidad en el Ecuador es de 53.342 y el flujo creciente de entrada de personas refugiadas se estima que está alrededor de 1.500, especialmente en la frontera norte con Colombia.

Según fuentes oficiales de ACNUR, se estima que 8 de cada 10 solicitantes de asilo colombianos se encuentran en el Ecuador. La mayoría de desplazados viven en zonas urbanas, aproximadamente un 60%, mientras que el resto lo hacen en zonas rurales.

En septiembre de 2008 la nueva Constitución ecuatoriana es dotada de una fuerte orientación hacia los Derechos Humanos y posee conceptos como: Ciudadanía Universal y Movilidad Humana. Por otro lado, también el refugiado tiene el derecho de solicitar asilo y poder trasladarse a lo largo del territorio.

Ecuador, un refugio eterno

Luis Varesse, peruano y representante adjunto de ACNUR en Ecuador es antropólogo y periodista, anteriormente ejerció el mismo cargo en Brasil, Chiapas (México), Timor Leste y Campeche (México) nos concede una enrevista y, además de todos los datos, nos habla de la situación actual de los refugiados colombianos en Colombia.

Luis Varesse explica: “Refugio es la opción que tiene una persona que no puede ser protegida por su Estado o no quiere ser protegida por su Estado. Entonces opta por salir a otro país. El refugio es la protección internacional que da otro Estado a las personas que no son
protegidas en el propio.

La provincia ecuatoriana de Esmeraldas acoge a un elevado número de refugiados

La provincia ecuatoriana de Esmeraldas acoge a un elevado número de refugiados

En el caso de los colombianos, no son perseguidos por el Estado colombiano, son perseguidos por la propia guerra.”

Según el directivo de ACNUR, en el año 2007 se hizo una encuesta que determinó que había 137.000 personas de origen colombiano en necesidad de protección internacional. Por otro lado, a partir de marzo de 2009 hasta marzo de 2010 ACNUR, conjuntamente con el Ministerio de Relaciones Exteriores ecuatoriano, decidió realizar un mecanismo de registro de refugiados para brindarles la opción de protección a las personas que estaban en la frontera norte por el lapso de un año.

Durante ese período, la Dirección General de Refugiados se instaló en esa región para inscribir a las personas que necesitaban refugio y reconoció alrededor de 27.000 colombianos en esa situación. Este número de desplazados se sumó a otros 20.000 que ya estaban reconocidos. A este ejercicio de inscripción lo llamaron Registro Ampliado.

El trabajo de ACNUR se viene desarrollando desde el año 2000 en territorio ecuatoriano. Varesse explicó que su organismo trabaja a solicitud del Gobierno de Ecuador y que la principal función de la Dirección de Refugiados de ese país es la búsqueda de financiamiento para apoyar a esta dirección, además de la atención a los refugiados, principalmente a través de proyectos de integración y de apoyo a las comunidades de acogida.

Por otro lado, el refugiado no necesita ningún papel para pedir refugio, se abre un procedimiento en la Comisión de Refugiados y la persona o su familia es entrevistada y es la Comisión de elegibilidad quien decide dar o no el refugio.

En caso de los niños refugiados existe un decreto ejecutivo del Gobierno ecuatoriano, el número 337, donde el Estado se compromete a brindar una acogida a los niños para facilitar la regularización de la educación de los infantes.

Oficiales de elegibilidad

“El refugio es la protección internacional que da otro Estado a las personas que no son protegidas en el propio. En el caso de los colombianos, no son perseguidos por el Estado colombiano, son perseguidos por la propia guerra”

Los oficiales de elegibilidad son funcionarios del gobierno ecuatoriano que conforman la Comisión de Elegibilidad, que es la que determina quién es reconocido como refugiado o no. La función del gobierno está en el marco del decreto 3301, el decreto ejecutivo que crea una Comisión de Elegibilidad, que está compuesta por tres funcionarios: dos de la cancillería y uno del ministerio del Interior, que son funcionarios del gobierno.

Microcréditos para los refugiados

El microcrédito es una de las actividades de integración que la ONU realiza en el Ecuador. Este proyecto desea convertir a la persona o a la familia que se encuentran en la situación de refugio en sujetos de crédito para que puedan incorporarse al crédito nacional ecuatoriano.

Clínicas jurídicas

El director de ACNUR también explicó que la única universidad ecuatoriana que tiene un trabajo conjunto con ellos en el área legal es la Universidad Técnica del Norte, en Ibarra. Los alumnos de Derecho de esta institución educativa colaboran con la asesoría legal de los refugiados en la ciudad de Ibarra, al norte de Ecuador.

Soluciones duraderas

Luis Varesse explica que las soluciones duraderas son conceptos que tienen que ver con las acciones de los estados tanto en la frontera, como en las ciudades y los municipios. Por otro lado, las ciudades y fronteras solidarias son los lugares donde los refugiados pueden tener acceso a la política pública que beneficia a los nacionales. Las relaciones solidarias son las acciones que optan por incluir en sus políticas públicas a los migrantes y los refugiados.

Frontera Norte de Ecuador y Colombia

En la frontera norte de Ecuador y de Colombia los individuos que son reconocidos como refugiados reciben un bono para tres meses hasta que encuentren un medio de vida. Según Varesse, la enorme mayoría de refugiados son autosuficientes.

La nueva Constitución ecuatoriana tiene una fuerte orientación hacia los Derechos Humanos y recoge conceptos como Ciudadanía Universal y Movilidad Humana

La ciudad donde existe un mayor número de refugiados en el Ecuador es Quito, pero en la provincia de Esmeraldas y en la zona del manglar hay una gran cantidad de desplazados. Hay pueblos que son básicamente de refugiados, aclara el director del ACNUR.

Problemas intrafamiliares

“Dentro de toda esta problemática, el estrés que produce el refugio en la familia, debido a nuestra cultura machista, hace que el marido descargue violencia contra la esposa, lo que aumenta el problema”, explica el director del organismo mundial, Luis Varesse.

El conflicto colombiano no es una excepción, y las mujeres son las más maltratadas en toda la problemática del refugio.

El sentimiento de los refugiados

Un refugiado se ve obligado a salir violentamente de su lugar de origen, probablemente en la noche, tiene que dejar su casa por pobre o pequeña que sea, dejar su espacio, su patio, sus olores, su familia, su barrio y trasladarse a un país que no conoce.

La diferencia entre refugiado y migrante es la siguiente, explica Varesse: “Un migrante, aunque sea por razones de miseria, es una opción que toma. En cambio, el refugiado, se ve obligado a salir por el peligro que le afecta en su país. Hay una nostalgia de la patria, y la patria, sobre todo, es el entorno que lo rodea a uno, no es un concepto abstracto.”

El ACNUR desea para este 2011 en el Ecuador establecer solidamente la vigorosa campaña llamada: ‘Convivir en Solidaridad’. Se trata de una acción para evitar cualquier forma de discriminación y xenofobia.

Los refugiados colombianos han tenido un gran impacto en el Ecuador, pero no sólo ha sido un impacto negativo, sino que también es un impacto positivo, ya que llegan personas trabajadoras y honestas que solamente huyeron por el miedo que existe en Colombia.

Todos los datos del artículo han sido facilitados por ACNUR

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Los seres humanos a través de su trayectoria de supervivencia en el planeta siempre buscaron refugiarse de los fenómenos naturales  y de los problemas externos  que podría tener la sociedad o comunidad  donde vivían. Por eso, que los refugios se convirtieron en una necesidad biológica y parte esencial de los seres humanos. Por esa razón, el nombre de refugiados debería ser cambiado por el de RE-HUMANOS

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Fotografías: Andrés Lasso

Artículo original en Bottup: Re-humanos. Ecuador, el oasis de más de 53.000 refugiados colombianos


DESDE TÚNEZ PARA BOTTUP / Entrevista con un enfermero de la Cruz Roja tunecina del campo de refugiados de Remada

Piden ayuda para atender la emergencia humanitaria de los desplazados libaneses

Periodista ciudadano autor: Omar Havana Editado por: Redacción Bottup

Este artículo forma parte de una serie. Al final del mismo encontrarás los enlaces a las partes anteriores

Túnez. Este vídeo, grabado en los dos últimos días, muestra una entrevista con uno de los auxiliares médicos del campamento de refugiados Remada, en la frontera entre Túnez y Libia. La situación es catastrófica en este campamento, responsabilidad de ACNUR, la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados.

No hay especialistas, ni médicos generalistas y enfermeros suficientes, carecen de vehículos y de material sanitario. La gran mayoría de enfermos han de ser derivados, muchos, al hospital de Tataouine. Según este enfermero, pueden aguantar así 15 o 20 días más, después la situación puede empezar a considerarse dramática debido a las altas temperaturas y a las deficiencias del sistema de saneamiento.

Todas las fotos y el vídeo son de Omar Havana y Amaia López de Munain.

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Artículos anteriores relacionados:

Refugiados: la huida de un pueblo

Contrastes a corta distancia

Esos locos fanáticos

Remada, el oasis olvidado de una guerra

Tataouine, la ciudad de la esperanza

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Artículo original en Bottup: “A la comunidad internacional le pido ayuda absoluta”


DESDE TÚNEZ PARA BOTTUP / La ciudad da cobijo a unos 3.000 refugiados libios

El pueblo tunecino se vuelca con ellos ofreciéndo incluso sus casas. Otras ciudades más alejadas también quieren abrir sus puertas a los libios

Periodista ciudadano autor: Omar Havana Editado por: Redacción Bottup

Este artículo forma parte de una serie. Al final del mismo encontrarás los enlaces a las partes anteriores


'Los Ojos' de la Esperanza / Foto: Omar Havana

'Los Ojos' de la Esperanza / Foto: Omar Havana

Túnez. En medio del desierto tunecino existe un lugar lleno de esperanza, una ciudad que hace años sirvió a George Lucas como escenario para su guerra de las galaxias, y que en la actualidad se parece más a ese poblado en medio de la nada donde esos pacíficos Ewoks se defendían de las tropas imperiales con armas del pasado. Su nombre: Tataouine.

‘Los ojos’, significado bereber para el nombre de este oasis escondido, es un reducto de solidaridad en medio de tanta destrucción e interés. Sus calles son un manjar de vida para esas personas que tuvieron que dejar todo atrás en el momento de emprender la huida. Cientos de seres humanos procedentes de las montañas libias de Nefusa llegan todos los días en busca de una protección que otros, supuestamente más organizados, deberían proveer. Las casas abren sus puertas a todos aquellos que necesitan un lugar donde descansar sus heridas mentales, el hospital cuida a esos otros que exponen en sus cuerpos los horrores de la guerra. Y en medio de tanta solidaridad, un antiguo ‘polideportivo’ se ha convertido en el hogar donde la humanidad reside sin discriminar.

Cientos de personas llegan de las montañas libias de Nefusa todos los días en busca de protección. Las casas, el hospital y el polideportivo están a disposición de los refugiados

Es difícil imaginar qué hubiera pasado si estos horribles sucesos que acontecen en Libia hubieran sucedido tan solo hace unos meses. Días donde el odio instaurado por esos grandes amigos que dirigían estos dos países hermanos con mano de hierro, hacían que esos ‘ojos bereberes’ estuvieran ciegos de ira e ignorancia. Hoy, sin embargo, el pueblo tunecino está dando una lección al mundo entero, una clase donde la dignidad de todo ser humano es la materia a estudiar. Como muchos libios reconocen, Túnez y sus ciudadanos están ayudando más allá de lo humanamente posible a que miles de vidas sigan viviendo, “sino fuera por ellos ninguno de nosotros hubiera podido salir de una Libia en guerra”, nos comenta un refugiado libio.

Las antiguas canchas de baloncesto hoy son los escenarios donde los más pequeños vuelven a sonreír. La antigua recepción, el lugar elegido para pedir a ese Dios que vuelva a llenar de vida
su añorado país. En

Las heridas de una huida / Foto: Omar Havana

Las heridas de una huida / Foto: Omar Havana

medio de tanta humanidad, uno se siente alejado de esa destrucción que en este lugar solo es recordada por las heridas que sus coches muestran sin temor. “Nadie es rechazado, albergamos a casi 200 personas y sabemos que este espacio es limitado, pero damos cobijo a todos aquellos que llegan de cualquier parte de Libia, algunos han ‘viajado’ durante más de cuatro días esquivando ataques de mortero, llegan exhaustos y mentalmente destrozados“, nos cuenta un padre de familia. “Siempre intentamos buscar casas para todos aquellos que no podemos alojar, la población tunecina ha abierto las puertas de sus hogares para todos nosotros, ellos nos están enseñando el significado de la palabra hermandad”, afirma el coordinador de este centro.

“Tataouine no puede albergar a más refugiados. En los últimos días hemos recibido llamadas de ciudades más alejadas, donde los ciudadanos quieren también abrir sus casas”

Visitar este lugar es volver a creer que un mundo mejor es posible, un universo sin siglas creadas supuestamente para proteger a los refugiados, un planeta donde todas las personas se den cuenta de que existe una gran familia a la que todos pertenecemos, la familia humana. “Muchos de nuestros hermanos libios residentes en países como Canadá o Reino Unido nos están ayudando desde el principio. Desde allí no cesan en buscar lugares donde estemos a salvo de ese horror que nuestra Libia está viviendo en estos momentos. En un principio pensaron en habilitar el estadio de Tataouine como campo de acogida improvisado, pero al final pensamos que este lugar era el idóneo para esas personas que huyen de sus hogares. Incluso aunque sabemos que la administración tunecina se negó a aceptarnos en este centro deportivo, al final la palabra del pueblo de Túnez se impuso, y este sitio se abrió a las familias libias. Así nació este lugar”, nos afirma una de las personas libias que voluntariamente ponen todo su empeño en hacer olvidar las heridas de la huida. “Aquí no hay organizaciones, aquí hay seres humanos, libios y tunecinos, que piensan que Gaddafi es una amenaza no solo para Libia sino también para Túnez. Los ciudadanos no solo nos ayudan como pueden, sino que empezamos a percibir que incluso intentan lo imposible por nosotros”.

Tan solo horas después de visitar el horror de ese otro ‘oasis’ controlado por esa organización mundial supuestamente ‘unida’ y organizada, reconforta ver lo que la unión de unos corazones humanos puede alcanzar. Tan solo 74 kilómetros separan ese campamento donde la comida escasea, el agua es un bien de lujo y la sanidad brilla por su ausencia de este otro donde seres humanos unidos no carecen de alimento, de agua, de sonrisas y donde la única pega es que los hombres tengan que recorrer unos metros para acceder a los baños locales donde poder asearse. “No obstante, la ciudad de Tataouine no puede albergar a más refugiados, y en los últimos días hemos recibido llamadas de ciudades más alejadas como Medenine o Djerba, donde los ciudadanos quieren también abrir sus casas para seguir acogiendo a los miles de libios que diariamente cruzan la frontera en busca de protección”, nos confiesa el coordinador.

Ese otro campo lleno de siglas, organizado y supuestamente unido / Foto: Omar Havana

Ese otro campo lleno de siglas, organizado y supuestamente unido / Foto: Omar Havana

“Para ser honestos, creo que aquí ha sucedido un milagro, porque si pensamos con nuestras cabezas no podemos encontrar una solución a este problema. Esta es la prueba de que cuando las personas ponen sus corazones en algo, entonces los milagros suceden, no son las organizaciones, no son los Gobiernos, son solo los seres humanos. Mientras las Naciones Unidas siguen haciéndose preguntas, y más preguntas, yo sigo repitiendo que las acciones suenan más fuerte que las palabras, y con preguntas no se resuelven los problemas, ahora la solución empieza por ayudar a esas familias tunecinas que nos están ayudando. Estas personas han absorbido el problema libio, entonces por qué seguir sentados en mesas firmando papeles y no ayudar a estas familias que nos están dando todo para que puedan continuar haciéndolo. Túnez acaba de salir de su propia pesadilla, todavía están en construcción y quizás puedan volver a caer, y ahora encima tiene nuestro problema como un ‘extra’, y ¿dónde está la Comunidad Internacional ahora?“, confiesa uno de los responsables de este milagro. “Pido a las Naciones Unidas que primero ayuden a Túnez a alcanzar esa soñada democracia, y que salgan de sus despachos y vengan aquí a ver cuál es la situación, este es mi mensaje”,
concluye.

Un milagro hecho por los seres humanos / Foto: Omar Havana

Un milagro hecho por los seres humanos / Foto: Omar Havana

Un mensaje que debería ser escuchados por esas personas que diariamente desayunan en el mejor hotel de la ciudad, lecciones que deberían ser aprendidas por todos aquellos hombres y mujeres que discriminan a los demás por proceder de lugares esclavizados por el terrorismo o la pobreza, palabras que deberían resonar en todos los corazones, ya sean árabes, españoles, vascos, catalanes, americanos, chinos o de otros lugares.

Tataouine sí es esa ciudad de las galaxias, ese lugar donde lo imposible se ha realizado: hermanar a dos pueblos que hasta hace unos meses se odiaban, unir a todos en una causa común llamada dignidad del ser humano. ‘Los ojos’ han mirado en la dirección correcta, esa donde los seres humanos viven en armonía, esa donde los abrazos son la única agresión, esa donde el sueño de un mundo más justo para todos es posible, esa donde las sonrisas quieren decir Esperanza.

El hogar donde la humanidad reside sin discriminar / Foto: Omar Havana

El hogar donde la humanidad reside sin discriminar / Foto: Omar Havana

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Artículo original en Bottup: Tataouine, la ciudad de la esperanza