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Según el último informe de Transparencia Internacional Camboya es el 16º país más corrupto del mundo

El Banco Mundial recomienda ser más transparente a un país que ha recibido más de 1.000 millones de dólares de ayuda exterior

Periodista ciudadano autor: Omar Havana Editado por: Redacción Bottup

Mapa de la Corrupción Mundial

Mapa de la Corrupción Mundial

Camboya. Hace tan solo unos días, la organización Transparencia Internacional presentó el Informe anual de 2010 sobre el estado de la corrupción en el Mundo. Somalia ocupa el último lugar en esta lista, seguida de cerca por Myanmar y Afganistán. En el lado opuesto, Dinamarca, Nueva Zelanda y Singapur aparecen como los países más transparentes del Mundo.

Según este informe, y como era de esperar, Camboya tiene el privilegio un año más de ser denominado como uno de los países más corruptos del Mundo, ocupando el lugar 154 de un total de 178 naciones, empatado en este puesto con otros trece países, entre los que se encuentran Tajikistán o la vecina Laos. Lo que hace del país del Angkor Wat, el decimosexto país más corrupto del Mundo.

Solo unas horas después de que se publicara este informe, Camboya ha tenido una oportunidad más de mostrar al exterior una imagen diferente con la visita del Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon.

Aunque como también era de esperar, los altos mandatarios camboyanos, encabezados, por supuesto, por el Primer Ministro Hun Sen, han demostrado una vez más que si Camboya está catalogado como uno de los países más corruptos del Mundo, razones hay de sobra para poder afirmarlo.

Hun Sen y Ban Ki-Moon en Camboya

Hun Sen y Ban Ki-Moon en Camboya

Desde hace tiempo, el juicio a los antiguos líderes de los jemeres rojos ha puesto de manifiesto el temor en las altas esferas de la sociedad camboyana, incluido el mismo Hun Sen, quien ha aprovechado la visita de Ban Ki-Moon para afirmar que no habrá tercer juicio a los jemeres rojos, alegando que la investigación de los casos 003 y 004 pueden dañar la ‘estabilidad’ del país. Un ejemplo bastante claro de intervención política en el trabajo de la justicia, con un mensaje que es bastante fácil de explicar, en España hubo una época que a esto se le llamaba ‘miedo a que tiren de la manta’.

Este anuncio de Hun Sen venía acompañado de otro igual de sorprendente. El Primer Ministro Camboyano amenazaba a Ban Ki-Moon con cerrar la oficina de Naciones Unidas en Camboya, si no se cesaba inmediatamente al director de la misma, el francés Cristophe Peschoux, acusándole de ser un portavoz del partido de la oposición. Pocas horas después, según informa el diario Phnom Penh Post, el Ministro de Información Camboyano Khieu Kanharith, afirmaba “la oficina será cerrada de cualquier forma, Hun Sen no quiere una oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidas en el país, como muchos otros países no la tienen”. En ese mismo artículo, un portavoz del partido de la oposición quizás nos aclara las claves de esta decisión del Primer Ministro camboyano. Yim Sovann afirma “El partido en el poder y especialmente el Primer Ministro, nunca han aceptado a nadie de Naciones Unidas, la razón es clara. Ellos dicen la verdad, y todos aquellos que tienen una opinión diferente del Gobierno, son automáticamente acusados de ser portavoces de la oposición. Es ridículo”.

Todo esto estaba pasando solo días antes de la visita de la Secretaria de Estado de los Estados Unidos, Hillary Clinton, que
llegó a Camboya el pasado 31 de
octubre en viaje oficial.

Joven golpeado por la policía tras protestar por su situación durante la visita de Ban Ki-Moon

Joven golpeado por la policía tras protestar por su situación durante la visita de Ban Ki-Moon

Solo hace unos días llegó a mis manos un documento que cifra en más de mil millones de dólares la ayuda exterior a Camboya en este año 2010. Obviamente, si hablamos de corrupción, quizás después de la política, la ayuda humanitaria sea donde más deberíamos indagar, como claro ejemplo los millones de dólares que llegaron a Haití tras el terremoto, y en estos momentos cientos de personas mueren de cólera en sus calles. ¿Qué sucedería si esto pasara en cualquier ciudad de España o Estados Unidos?

Volviendo a la ayuda ‘humanitaria’ a Camboya, la cantidad de este año ha sido la mayor de la historia, superando los 950 millones que se destinaron a este país en 2009, dinero que según el Primer Ministro camboyano será destinado por completo a la ayuda de su país, considerándolo un asunto de “vida o muerte”.

Aunque como es normal en este tipo de asuntos, son muchas voces las que afirman que muchos de los fondos que se destinaron a la ayuda de este país en el último año fueron destinados a otros menesteres. Como afirman fuentes del Banco Mundial en Camboya, “el Gobierno camboyano debe de ser más transparente en lo referente a las finanzas públicas y a la explotación de los recursos naturales, tenemos pruebas de que compañías petrolíferas extranjeras están pagando sobornos para firmar acuerdos de explotación en el mar del Golfo de Tailandia”.

Carol Rodley, Embajadora de los Estados Unidos en Camboya, afirmaba el verano pasado, que Camboya “había perdido más de 500 millones de dólares al año en actividades relacionadas con la corrupción”. No es de extrañar que muchos activistas sociales no crean en las declaraciones del Primer Ministro, quien presume de los grandes avances en el país durante los 25 años que dura su mandato.

Uno de los niños de la basura trabajando de espaldas a la ley

Uno de los niños de la basura trabajando de espaldas a la ley

Como afirman algunas personas con las que he hablado de este asunto, y que prefiero no nombrar, el país ha mejorado, antes había guerra, ahora paz, y además ha mejorado mucho en infraestructuras. Sin embargo, en cosas más importantes que edificios de oficinas vacíos, como educación, sanidad o corrupción, Camboya sigue pareciéndose más a los años de Pol Pot que a un país del siglo XXI.

Siempre me ha llamado la atención el gran número de escuelas que existen en este país, pero sin embargo, ¿dónde están los niños? Un claro ejemplo del desarrollo que Hun Sen ha visto en estos 25 últimos años. Un país lleno de colegios, pero con una población que no sabe escribir, amplias mejoras en carreteras, pero un tercio del país vive con menos de un dólar al día, hoteles de 3.000 dólares la noche, pero barrios enteros expropiados y cientos de familias en la calle que están siendo compensadas con 300 dólares.

Y mientras tanto, países como China recompensa al Gobierno camboyano con 1.200 millones de dólares en préstamos blandos tras la deportación, el pasado diciembre, de 20 refugiados Uighur de la provincia de Xingjian, asunto que tanto la ONU como los Estados Unidos declararon en contra de las leyes internacionales para el refugiado. Quizás parte de este dinero se invierta en un futuro en el segundo edificio más alto del Mundo o quizás para construir uno de los nuevos casinos de lujo de los que se habla, pero seguro que nunca será destinado a la ayuda a las personas más desfavorecidas de este país: la gran mayoría.

Camboya, un país de mil caras, una nación de extremos, un país donde el arroz y la corrupción es el menú de cada día para todos aquellos camboyanos a lo que solamente les queda sonreír.

Fotografías: imagen 1: Transparencia Internacional; imagen 2: Heng Chivoan; imagen 3: Heng Chivoan; imagen 4: Omar Havana

Artículo original en Bottup: Camboya: arroz y corrupción


REPORTAJE / En Camboya muchos niños recogen basura para poder comer

Por un kilo de plástico, su trabajo de 10 o 14 horas, reciben 18 céntimos de euro

Periodista ciudadano autor: Omar Havana Editado por: Redacción Bottup


Llanto por justicia / Foto: Omar Havana

Llanto por justicia / Foto: Omar Havana

Camboya. Una noche más, mi amigo insomnio no me deja soñar con tranquilidad. Son las seis de la mañana, y bajo a desayunar sin haber dormido nada. Es la hora donde las almas rotas de Camboya abandonan las habitaciones de los grandes hoteles, para volver a su rutina diaria, alejada de las escuelas.

A esa hora, los monjes budistas impregnan de colorido las calles de la ciudad. Acompañados por sus ‘cuencos’ caminan como si se hubieran bebido un litro de ‘la bebida que te da alas’ en busca de la comida que la voluntad de los camboyanos quieran ofrecer.

También a esa hora, los más pequeños de la casa deberían emprender el camino a la escuela. Camboya grita en silencio por una

Un trabajo de mierda / Foto: Omar Havana

Un trabajo de mierda / Foto: Omar Havana

educación necesaria para sus niños, que aclare un futuro más que incierto. Sin embargo, muchos de ellos, se suben a sus bicicletas, no sin antes cargarlas con ‘alforjas’ improvisadas, para comenzar lo que en los países desarrollados cualquier adulto llamaría ‘un trabajo de mierda’.

De repente, se ve una figura en la puerta del hotel, de no más de 1,35 metros de altura, que pregunta al personal allí empleado por las botellas de plástico o cristal que tengan vacías.

Siempre me he quedado estático ante unos ojos que me hablan sin palabras, los ojos de este ‘pequeño gran hombre’ no hablan, sino que gritan, arañan,…, se puede ver el dolor de una vida marcada por la injusticia de un
mundo que se ha olvidado de él.

Hort, los ojos son la voz del alma / Foto: Omar Havana

Hort, los ojos son la voz del alma / Foto: Omar Havana

Su nombre es Hort, tiene 11 años de edad, y hace cuatro años que vive pedaleando las calles de Siem Reap en busca de todo lo que pueda ser reciclado. Su jornada comienza en el barrio más pobre de Siem Reap, Mondul Vai, a las seis de la mañana. Solo fue a la escuela un año, debido a que su madre murió cuando él era joven. De los nueve hermanos que tiene, dos también abandonaron este mundo, después de enfermar por beber agua contaminada. Desde que cumplió los siete años, y acompañado por su profesor en el arte de recoger basura, su hermano Liang de 17 años, ha trabajado entre diez y catorce horas diarias para poder ayudar así, a que la poca familia que le queda, pueda soñar con un futuro mejor.

Mientras que Hort apura un zumo de naranja que mira como si fuera el tesoro de las ‘minas del Rey Salomón’,

Hort y Liang en sus bicicletas / Foto: Omar Havana

Hort y Liang en sus bicicletas / Foto: Omar Havana

me cuenta como su padre le obliga a trabajar recogiendo la basura de los hoteles, mientras él conduce una moto. Toda la basura la entrega en uno de los negocios ‘ocultos’, donde un espabilado sin escrúpulos recoge las botellas que el chaval haya conseguido y se queda con la mayoría del dinero.

Por diez latas metálicas Hort consigue 600 riels (0,10 euros), y por un kilo de plástico, 1000 riels (0,18 euros). Aunque la cantidad que Hort llevará a su casa en el día de hoy, como cualquier otro día, no será más que el equivalente a un kilo de botellas de agua.

La historia de Hort es la historia de miles de niños que recorren todos los días las calles de las principales ciudades de Camboya, en

Dos 'niñas de la basura' esconden su 'tesoro' / Foto: Omar Havana

Dos 'niñas de la basura' esconden su 'tesoro' / Foto: Omar Havana

busca de las ‘sobras reciclables’ de los hoteles o turistas. Mi primera aproximación con estos niños sucedió de una forma que nunca pude sospechar.

Hacia tiempo que conocía al director del hotel donde me hospedo en Siem Reap, gracias a los propietarios tengo acceso a la cocina. Esa mañana, estaba cortando una cebolla, cuando él me preguntó: “¿Qué es eso, Omar?”. Le miré extrañado, las cebollas no son tan caras en Camboya y él es un director de hotel con un buen sueldo. Sin embargo, sus ojos se empañaron al contarme que durante diez años él había sido uno un ‘niño de la basura’. Había vivido en los vertedores de Phnom Penh, inhalando el peor de los aromas jamás imaginado. Me narraba cómo a tempranas horas de la madrugada, los camiones llegaban cargados de ‘delicatessen’ que llevarse a la boca. Ese era el momento de la batalla, ‘maricón el último’, como se dice machistamente en España. Largas colas de niños esperaban a que los

10.950 comidas en la vida de una persona / Foto: Omar Havana

10.950 comidas en la vida de una persona / Foto: Omar Havana

camiones abrieran sus puertas y descargaran la basura de una ciudad de dos millones de personas. De ahí saldrían sus tres comidas diarias, día tras día, mes tras mes, año tras año, hasta contar hasta 10 años, 120 meses, 3650 días. 10.950 comidas en la vida de una persona de 24 años.

Diez años que marcaron para siempre a esta persona, la cual es un ‘animal’ del trabajo, y un orgulloso padre de una niña de un año de edad. Este director, cuyo nombre prefiero mantener en el anonimato, es la cara de la lucha por conseguir un futuro menos malo. Pero miles de historias como ésta, no tienen un final tan feliz.

Mu An llegó de Vietnam cuando era solo un bebé. Como la mayoría de los niños que se dedican a este trabajo, proceden del país que pudo

Mu An / Foto: Omar Havana

Mu An / Foto: Omar Havana

vencer a los Estados Unidos hace unos años, pero que hoy no puede mantener a muchas familias, cuyas vidas son tan miserables en el delta del Mekong vietnamita, que prefieren cruzar la frontera a uno de los países más pobres del Mundo, es busca de un futuro mejor.

Mu An es una de esas historias sin final feliz. Tiene 13 años de edad, y también es huérfano de madre. Nunca fue a la escuela, y vive en una de las calles que rodean al mercado de Samaki en Siem Reap. Al igual que Hort, comienza su jornada a las seis de la mañana, aunque las fuerzas le flaquean y solo resiste hasta las dos de la tarde, hora en la cual él me dice que se va a dormir. Algo difícil de creer, al mirar sus ojos perdidos en la distancia, como atrapados por el efecto del maldito pegamento. Con el dinero que Mu An consigue, no puede ni permitirse una bicicleta, por eso recorre las calles de Siem Reap, empujando su viejo carro de madera.

Hort y Mu An son solo dos historias camboyanas más. Dos vidas que pasan desapercibidas a los ojos de los turistas que prefieren mirar hacia las riquezas de los templos de Angkor. Niños a los que su infancia fue arrancada de cuajo el mismo día que nacieron.

En estos momentos el monzón está

Mu An con su nuevo 'juguete' / Foto: Omar Havana

Mu An con su nuevo 'juguete' / Foto: Omar Havana

apretando, es una noche de rayos y truenos, de agua abundante. En estos momentos, algún niño esta recorriendo las calles de Angkor, en busca de ese preciado tesoro de plástico. Hace un año, en estos momentos, esta ciudad estaba sumergida en un metro de agua. El tifón Ketsana dejaba Siem Reap totalmente impracticable. Aunque en esos mismos momentos, los ‘niños de la basura’, seguían ‘pedaleando’ las calles del país olvidado. Todas las noches, las calles de Siem Reap son iluminadas por las linternas de estos críos.

Como decía Jacinto Benavente, “en cada niño nace la humanidad”, aunque historias como la de Hort y Mu An, pongan de manifiesto que la humanidad ha pasado de ser un valor imprescindible para el ser humano, a ser una de las ‘especies en peligro de desaparición’, y el negocio más rentable que la avaricia de nuestras mentes ha podido crear.

Durante el Tifón Ketsana / Foto: Omar Havana

Durante el Tifón Ketsana / Foto: Omar Havana

Durante el Tifón Ketsana / Foto: Omar Havana

Durante el Tifón Ketsana / Foto: Omar Havana

….Monzones, tifones, el frío de la noche, el miedo de la soledad, la furia de unos padres, la injusticia de una infancia robada…, nada será una escusa para que ‘los niños de la basura’ dejen de pedalear en busca de la justicia que un día les fue robada.

Hort sigue pedaleando... / Foto: Omar Havana

Hort sigue pedaleando... / Foto: Omar Havana

Buscando la justicia que un día les fue robada / Foto: Omar Havana

Buscando la justicia que un día les fue robada / Foto: Omar Havana

Artículo original en Bottup: Los Niños de la Basura


Camboya aún se encuentra lejos de alcanzar los Objetivos del Milenio a los que se comprometió en 2000 y a los que añadió un noveno: la total limpieza de minas antipersona y la asistencia a las víctimas

Periodista ciudadano autor: Omar Havana Editado por: Redacción Bottup

¿Qué son los Objetivos de
Desarrollo del Milenio?

¿Y para cuándo el objetivo de que los niños dejen de trabajar?

¿Y para cuándo el objetivo de que los niños dejen de trabajar?

Camboya. La Declaración del Milenio fue aprobada por 189 países y firmada por 147 Jefes de Estado y de Gobierno en la Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas celebrada en septiembre de 2000. Los Objetivos de Desarrollo del Milenio se intentan alcanzar para 2015, y se basan directamente en las actividades y metas incluidas en la Declaración del Milenio. Los objetivos son ocho:

Objetivo 1: Erradicar la pobreza extrema y el hambre

Objetivo 2: Lograr la enseñanza primaria universal

Objetivo 3: Promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer

Objetivo 4: Reducir la mortalidad infantil

Objetivo 5: Mejorar la salud materna

Objetivo 6: Combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades

Objetivo 7: Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente

Objetivo 8: Fomentar una asociación mundial para el desarrollo

Los Objetivos del Milenio para Camboya

En un país donde solo el 21% de la población vive en zonas urbanas, el 35% de la población rural vive por debajo del umbral de la pobreza

Camboya, como miembro de la asamblea de Naciones Unidas, firmó este ambicioso acuerdo. En 2003, el Gobierno camboyano adaptó estos ocho puntos con el objetivo de cubrir mejor las necesidades de su país. Reconociendo que uno de los mayores problemas con que el país se encuentra para su pleno desarrollo, son los restos de minas antipersonas y UXO, Camboya adoptó un noveno objetivo para el Milenio, la total limpieza de minas antipersonas, UXO y la asistencia a las víctimas.

Muchas son las voces que dicen que estos Objetivos del Milenio son una auténtica utopía y, aunque en algunos campos, como en la reducción de la mortalidad infantil, se empiezan a ver resultados esperanzadores, en otros como la educación, el objetivo se ve casi imposible de conseguir.

Uno de cada tres camboyanos vive con unos 2500 riels (0,40 euros) al día. Aunque la pobreza en Camboya ha sido reducida drásticamente en los últimos 13 años, la diferencia entre las áreas rurales y las urbanas sigue siendo demasiado grande en un país donde según datos de 2007, solo el 21% de la población vive en zonas urbanas. El 35% de la población rural vive por debajo del umbral de la pobreza, cifra que contrasta con el escaso 2% de la capital, Phnom Penh.

Muchas cosas tienen que mejorar en este campo, para alcanzar el objetivo de reducir la extrema pobreza a la mitad para el año 2015.

Casi el 94% de los niños están inscritos en educación primaria a la edad correcta. Una cifra que parece esperanzadora, aunque no refleja la realidad de

La enseñanza primaria universal está lejos de lograrse, el 59% de los alumnos entre 1º y 6º no asiste a clases

un país donde solo el 59% de los alumnos entre el grado 1 y el 6 atienden a la escuela, un porcentaje lejos del 100% que se esperaba conseguir para este año 2010.

Para conseguir este objetivo, se necesitaría un crecimiento tres veces superior al actual, según cifras que facilitan las propias Naciones Unidas. Unas cifras preocupantes que hacen de este objetivo algo casi imposible de cumplir, para un país que necesita la educación para soñar con un futuro más justo.

Los principales retos de este objetivo son alcanzar que un mayor número de mujeres y chicas ingresen en la educación terciaria, incrementar el número de mujeres presentes en puestos de trabajos de más responsabilidad, y aumentar el número de mujeres emprendedoras.

Observando el crecimiento en los últimos años de chicas que estudian en secundaria (7 niñas por cada 10 niños en comparación al 5/10 de 2001), y añadido al aumento de salario a las mujeres, y la contratación de más mujeres en mejores puestos de trabajo, este objetivo podría parecer de fácil conquista, pero una vez más la realidad difiere bastante de los datos.

Aunque se ve un incremente de mujeres trabajando en puestos de responsabilidad, es a la hora de tomar decisiones cuando la opinión de la mujer no es tomada en cuenta. Esto añadido, quizás al mayor problema que guarda este punto, que es la violencia doméstica, hace que el objetivo número 3 del Milenio sea un

Frente al fracaso en el objetivo de la equidad de género, la mortalidad infantil en menores de 1 año se ha reducido a la mitad

fracaso más de este plan de Naciones Unidas.

El objetivo número cuatro ha sido donde mas progresos se han visto y uno de los puntos que se esperan conseguir para el año 2015. Aunque la recientes estadísticas muestran unas todavía alarmante cifras (1 de cada 20 niños menores de un año mueren al año en Camboya), el progreso es evidente desde el año 1998 donde 1 de cada 10 niños morían antes de su primer cumpleaños. Esto es debido sobre todo a las campañas de vacunación, a una mayor concienciación de las madres de la importancia de alimentar con leche materna a sus hijos y a la mejora de la red sanitaria, entre otros factores. Nos encontramos cifras similares a la hora de hablar de muertes de niños menores de 5 años, donde se ha visto un descenso desde las 124 muertes por cada 1.000 niños del año 2000, a las 83 de los últimos estudios de 2005.

Aunque se han visto grandes progresos en este campo, hay que alertar sobre las grandes diferencias que existen entre las diferentes regiones del país. La mortalidad infantil en niños menores de 5 años en provincias como Kampong Speu, Preah Vihear/Steung Treng, Prey Veng y Mondol Kiri/Rattanak Kiri doblan la media nacional.

La mortalidad maternal no ha sufrida casi ninguna mejoría desde 1993. Muchos son los factores que explican que en el pasado 2008, 461 madres murieran por cada 100.000 nacimientos de bebés vivos, cifras que hablan de cinco mujeres muertas al día por causas que son esencialmente prevenibles, como

Mientras la mortalidad maternal no ha sufrido casi ninguna mejoría, el éxito en la lucha contra el VIH/SIDA ha sido reconocido internacionalmente

hemorragias post-parto, eclampsia e infecciones. Pero quizás el bajo número de personal cualificado para atender los partos (solo un 58% de los partos son atendidos por doctores o enfermeros que han cursado los estudios oportunos), sea uno de los mayores problemas que plantea este objetivo que, una vez más, será casi un milagro si se consigue.

Camboya ha sido internacionalmente reconocida por su éxito en la lucha contra el VIH/SIDA. Con una tasa de prevalencia del VIH entre los adultos (15–49 años) del 0,7% de HIV en 2008, el país ha conseguido superar el objetivo del milenio, establecido en conseguir una tasa menor del 0,9%. Las campañas del Gobierno y organizaciones de concienciación del uso de métodos de protección han calado en la población, aunque en los últimos años se ha visto un cierto repunte en el número de contagios entre los colectivos de mayor riesgo, y en el número de contagios de madre a hijo.

En lo referente a la lucha contra la malaria, Camboya todavía necesita trabajar duro para mejorar la situación, sobre todo en las regiones del norte, así como en mejorar la tasa de mortalidad en enfermedades como la tuberculosis. Sin embargo, se ha visto un enorme progreso en la lucha contra la fiebre dengue.

Entre 2002 y 2006, 373.510 hectáreas de bosques han sido perdidas en Camboya, lo que representa un descenso de más de un dos por ciento de las cifras de 2002 en la superficie forestal del país asiático. El crecimiento de la

El acceso a agua potable está lejos de cumplirse, pues tan solo el 16% de la población rural usa instalaciones mejoradas de saneamiento

población y el alojamiento ilegal, así como la escasa protección forestal son las razones de esta pérdida de superficie.

Aunque se ha mejorado mucho, el acceso al agua potable (65% de la población tiene acceso a fuentes mejoradas de agua potable), la situación actual es quizás mucho peor que lo que dicen las estadísticas. Solo el 16% de la población rural usa instalaciones mejoradas de saneamiento, una cifra muy lejos del treinta por ciento que los Objetivos del Milenio pretenden alcanzar.

Bajo este objetivo, países como Camboya trabajan hacia la mejora de los sistemas financieros y de comercio, así como en las nuevas tecnologías, tales como la comunicación, donde la ayuda del sector privado ha sido fundamental.

El Gobierno camboyano se ha comprometido a firmar acuerdos bilaterales y multilaterales con otros países, como la entrada de Camboya en la Organización Mundial del Comercio (OMC) demuestra. El comercio es considerado como ‘el motor de crecimiento’ de un país, con el potencial de reducir significantemente los niveles de pobreza.

No se han establecido cifras exactas para este objetivo, con lo que es imposible saber con exactitud el progreso conseguido en esta área, aunque se espera un informe más detallado para finales de este año 2010.

El noveno objetivo, autoimpuesto, ha supuesto la reducción de víctimas al 5% en 13 años y la limpieza del 44% del terreno

Explosivos y minas antipersonas continúan siendo un grave problema para la población más pobre y vulnerable de Camboya. Este objetivo es de alta prioridad para la rehabilitación y desarrollo del país, que persigue la desaparición de todo resto de explosivos para el año 2015.

Se ha hecho un gran progreso en esta área, desde las 4.320 víctimas en el año 1996, se ha reducido hasta las 241 del año 2009. En junio de ese mismo año, más de 50.000 hectáreas de terreno habían sido totalmente limpiadas de restos, lo que supone un 44% del total del terreno que se quiere limpiar para 2015.

Dentro de unos meses comenzará el año 2011 y quedarán tan solo cuatro años para que sepamos si los famosos Objetivos del Milenio se han cumplido y de qué manera. Muchos son los países, no solo Camboya, que esperan un mayor compromiso por parte de Naciones Unidas, Gobiernos y Organizaciones, aunque de momento ésta es la realidad de un ambicioso plan con un futuro no muy brillante.

En lo que respecta a Camboya, nueve son los objetivos, aunque en tan solo tres se está cerca de conseguir resultados favorables, mientras tanto el día continua en las calles de cualquier ciudad para una población camboyana totalmente ajena a estos nueve objetivos que supuestamente mejoraran la vida del país de la sonrisa eterna.

Fuente del artículo:
La Asamblea del Milenio de las Naciones Unidas

Artículo original en Bottup: Los Objetivos del Milenio para Camboya


REPORTAJE / En 2002, 53.000 niños murieron por homicidio en todo el mundo

Más del 80% de los niños sufre algún tipo de violencia y más de 220 millones sufren abusos sexuales

Periodista ciudadano autor: Omar Havana Editado por: Redacción Bottup

La mayoría de los abusos suceden dentro del círculo familiar

La mayoría de los abusos suceden dentro del círculo familiar

Camboya. Hace unos días charlaba con uno de los chicos con los que suelo hablar para saber la situación de la infancia en Camboya. Al preguntarle por su padre, el crío cambió el semblante, ya no sonreía y su mirada parecía temerosa. No tardé mucho en descubrir que era uno de los miles de menores que en Camboya son maltratados todos los días por progenitores, profesores o jefes de trabajo.

Es difícil saber con exactitud cuantos niños sufren maltrato en Camboya, como afirmaba un representante de UNICEF, “en algunos casos, los niños tienen miedo de sus padres o no se atreven a denunciar, en otros, la sociedad camboyana acepta este comportamiento como normal”, en la misma entrevista se añadía, “son los niños más pequeños, aquellos que tienen mayor riesgo de sufrir violencia, mientras que en aquellos mayores de doce años era más normal el uso de la violencia sexual”.

Entre los años de 2002 y 2005, un total de 2.202 casos de explotación o violación de menores fueron confirmados en Camboya, con un 75% de los casos por violación no consentida. De los cuales, solo 1.407 acabaron en arresto, cifra que ha visto un incremento en los últimos años, desde los 25 arrestos en 2001, a los 266 de 2005.

Pero éste no es un problema exclusivo de Camboya, ni de los países del mal llamado Tercer Mundo, éste es un problema que afecta a la mayoría de los niños, sea cual sea su color de piel, lugar de nacimiento o coches de lujo aparcados
en el garaje.

Las consecuencias del maltrato infantil perduran con el tiempo, tanto física como psicológicamente / Foto: AFP

Las consecuencias del maltrato infantil perduran con el tiempo, tanto física como psicológicamente / Foto: AFP

Según informa la OMS, en sus últimos datos publicados en 2002, alrededor de 53.000 niños murieron por homicidio en todo el mundo, según se afirma en el mismo documento, entre un 80% y un 98% de los niños

Las consecuencias del maltrato infantil perduran con el tiempo, tanto física como psicológicamente / Foto: AFP

en el mundo y dependiendo de la región de donde sean, sufren algún tipo de violencia contra ellos, de los cuales un tercio o más reciben castigos corporales mucho más graves, aplicados con utensilios como cuchillos. En el mismo año, la OMS calcula que 150 millones de chicas y 73 millones de chicos menores de 18 años tuvieron relaciones sexuales forzosas o sufrieron otras formas de violencia sexual con contacto físico.

De acuerdo con los cálculos de la OMS, entre 100 y 140 millones de chicas han sufrido algún tipo de mutilación o corte genital. Los cálculos aproximados publicados por el informe de UNICEF en 2005 indican que en el África subsahariana, Egipto y el Sudán, cada año tres millones de muchachas y mujeres son sometidas a mutilaciones o cortes genitales.

Cálculos realizados recientemente por la OIT indican que en el año 2004, 218 millones de niños trabajaban y 126 millones realizaban trabajos peligrosos. Los cálculos relativos al año 2000 indican que 5,7 millones realizaban trabajo forzoso o trabajo en condiciones de servidumbre, 1,8 millones trabajaban en la prostitución y la pornografía y 1,2 millones eran víctimas de la trata de niños. Sin embargo, comparando estos datos con los cálculos publicados en 2002, la incidencia de trabajo infantil ha disminuido en un 11%, y el número de niños ocupados en trabajos peligrosos se ha reducido en un 25%.

Cada vez se reconoce más la existencia de la violencia sexual en el hogar. De acuerdo con varios estudios realizados en 21 países (en su mayoría desarrollados) entre el 7% y el 36% de las mujeres y entre el 3% y el 29% de los hombres dijo haber sido víctima de agresiones sexuales durante su infancia, y según la mayoría de estos estudios la tasa de abusos sufridos por las niñas es de 1,5 a 3 veces la de los varones. La mayoría de los abusos suceden dentro del círculo familiar. De modo similar, un estudio multipaís realizado por la OMS, en el que se recogieron datos tanto de países desarrollados como de países en vías de desarrollo, mostró que entre el 1% y el 21% de las mujeres manifestaba haber sufrido abusos sexuales antes de los 15 años, en la mayoría de los casos por parte de varones miembros de la familia, que no eran ni su padre ni su padrastro.

En algunos países, la no existencia de una edad mínima legal para el consentimiento sexual y el matrimonio puede

Más de 218 millones de niños trabajan. El niño de la imagen trabaja 14 horas diarias por 14 céntimos / Foto: Omar Havana

Más de 218 millones de niños trabajan. El niño de la imagen trabaja 14 horas diarias por 14 céntimos / Foto: Omar Havana

exponer a los niños al trato violento de su pareja. Se calcula que 82 millones de chicas contraen matrimonio antes de cumplir 18 años. Un número considerable contrae matrimonio a edades mucho más

Más de 218 millones de niños trabajan. El niño de la imagen trabaja 14 horas diarias por 14 céntimos / Foto: Omar Havana

tempranas, a menudo de manera forzosa, y corren riesgo de sufrir violencia, incluidas las relaciones sexuales forzadas.

Un estudio de 2006 realizado por la ONG Save The Children en Camboya confirma que se mira hacia otro lado mientras estos hechos ocurren. Para el estudio escogieron 504 niños (250 chicos y 254 chicas) de las zonas rurales y 275 adultos (122 hombres y 153 mujeres). Entre los métodos utilizados, se empleó la búsqueda en diarios personales, marcas corporales, actitud hacia la entrevista y charlas. Entre los castigos físicos que los niños narraban se encontraban: ser golpeados con palos, bambúes, cinturones, cadenas y látigos fabricados con cable eléctrico, el uso de objetos punzantes como cuchillos o acciones como retorcer extremidades, agarrar, pinchar, golpear con el puño, o patear. De los niños entrevistados el 39,8% afirmó ser golpeado con frecuencia en la cabeza o cuello, el 82,2% en las extremidades, 80,7% en la espalda, 33,1% en el trasero y 3,3% en el estómago. Casi un ochenta por ciento afirmó ser golpeado en su hogar. Sin embargo, casi la totalidad de los adultos mostraron arrepentimiento después de cometer estos actos, afirmando que la mayoría de los niños no hacen nada por impedirlo, solo un 1,8% de los niños y ninguna niña confirmó hacer frente a la violencia de sus padres.

Aunque la violencia puede tener diversas consecuencias para los niños según sus características y su nivel de gravedad, sus repercusiones a corto y largo plazo son con frecuencia serias y perjudiciales. Entre los problemas de salud mental y los problemas sociales relacionados con la violencia se
encuentran la ansiedad y los trastornos

Niños en Palestina, en medio de un conflicto armado / Foto: AFP

Niños en Palestina, en medio de un conflicto armado / Foto: AFP

depresivos, las alucinaciones, el desempeño deficiente de las tareas profesionales, las alteraciones de la memoria y el comportamiento agresivo. La exposición temprana a la violencia está

Niños en Palestina, en medio de un conflicto armado / Foto: AFP

relacionada con el desarrollo posterior de enfermedades pulmonares, cardíacas y hepáticas, enfermedades de transmisión sexual y con el aborto espontáneo, así como con el comportamiento violento en el seno de la pareja y los intentos de suicidio en etapas posteriores de la vida.

Todos los datos recopilados de estos informes hablan por sí solos, y no merecen la pena un comentario, demasiado tarde para hablar, más bien es tiempo de actuar para cambiar esta situación inaceptable a la cual la sociedad vuelve la cara. Nos olvidamos que nuestro futuro pasa por estos jóvenes, que cada día crecen más en ambientes violentos, y que hacen que este mundo cada día sea un lugar menos seguro donde vivir. Siempre la solución está en nosotros mismos, aunque siempre intentemos mirar al que tenemos al lado. Mientras tanto, se nos escapan las consecuencias de estos actos que en la mayoría de los casos quedan impunes y perdidos en el olvido de un niño que ya nunca volverá a decir: “Feliz cumpleaños, papá”.

Fuentes:
Informe del estudio del experto de las Naciones Unidas sobre la violencia contra los niños
Taking Forward the Recommendations of the UN Secretary General’s Global Study on Violence against Children, Save The Children

Artículo original en Bottup: Feliz cumpleaños, papá


En esta prisión fueron torturados y ejecutados hombres, mujeres y niños. Solo doce sobrevivieron al horror de un régimen que acabó con la mitad de la población de Camboya

Periodista ciudadano autor: Omar Havana Editado por: Redacción Bottup

Al llegar a S-21 lo primero que se hacía era fotografiar a los prisioneros, como hacían los nazis

Al llegar a S-21 lo primero que se hacía era fotografiar a los prisioneros, como hacían los nazis

Camboya. Todavía recuerdo, como si fuera ayer, el escalofrío que recorrió mi cuerpo la primera vez que mis pies pisaron Tuol Sleng. Unos meses antes, había estado visitado el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau, en Polonia. Pensaba que ya había estado en el peor sitio que este mundo conoce, pero cruzar las puertas de S-21 es hacer propio el dolor de los más de 17.000 prisioneros que allí fueron torturados.

Nunca me olvidaré de Mr. Peter, una amable persona que se acercó a mí para ofrecerse como guía del Museo que han levantado en lo que fue un día la prisión secreta de los jemeres rojos. Me impresionó cuando me dijo que “siendo un niño había matado a sus padres, obligado por los jemeres rojos”. Quizás era mentira, y Peter solo estaba vendiendo la moto a otro turista con los bolsillos llenos de dólares. Daba igual, en cada calle de Camboya, en cada edificio, en cada mirada, hay una historia de sufrimiento que contar, y especialmente en aquellos familiares que perdieron todo en aquel Instituto de la Tortura.

Fachada de la cárcel

Fachada de la cárcel

Tuol Sleng, o S-21, fue un centro de interrogación, tortura y ejecución creado por los jemeres rojos en Phnom Penh, capital de Camboya, para eliminar personas consideradas enemigas del Estado de la Kampuchea Democrática. S-21 fue creada en las instalaciones del antiguo Instituto ‘Tuol Svay Prey’. La letra ‘S’ significa ‘Seguridad’, que en idioma jemer es ‘Santesok’ o también ‘Santebal’. El número ’21’ se refiere al sector en el que estaba dividido Phnom Penh bajo los jemeres rojos, en un área conocida como ‘Área Mayor del Ejército’. Tuol Sleng significa en idioma jemer ‘colina de los árboles venenosos’.

La prisión fue inaugurada poco tiempo después de la toma de Phnom Penh el 16 de abril de 1975 y fue diseñada por Kaing Guek Eav (Duch), quien fue la mayor parte del tiempo su director, hasta el 7 de enero de 1979, día en el que huyó del lugar ante la invasión vietnamita de Phnom Penh.

Personas fotografiadas después de ser torturadas, algunas de ellas están muertas

Personas fotografiadas después de ser torturadas, algunas de ellas están muertas

El reglamento interno para los prisioneros en S-21 fue diseñado por el propio Duch. Las principales normas generales eran las siguientes:

  1. Está absolutamente prohibido hablar o hacer preguntas a los otros.
  2. Antes de hacer cualquier cosa, pida permiso a un guardia.
  3. Siga de manera absoluta las normas, no es libre.

De manera más detallada y especialmente en los momentos de interrogación, el prisionero debía conocer las siguientes normas:

  1. Pedir lo que se responde, no altere mis preguntas.
  2. En absoluto no utilice ningún pretexto para debatir o discutir.
  3. No se haga el tonto y pretenda que no entiende, porque usted fue lo suficientemente valiente para oponerse a la revolución.
  4. Responda inmediatamente, no tarde ni siquiera un segundo.
  5. En cuanto a pequeñas faltas, ofensas morales, errores o ese error, no hable de esas cosas; no hable acerca de asuntos de la revolución.
  6. Absolutamente no grite cuando sea golpeado o electrocutado.
  7. No haga nada. Siéntese y espere órdenes. Si no hay órdenes, no realice ningún acto. Cuando se le ordene, hágalo inmediatamente y sin discutir.

    celda-comun

    La celda era común, donde los prisioneros desnudos eran tumbados en el suelo, les ponían grilletes de manos y pies todos juntos en filas, así podían pasar días e incluso morir sin que los guardas les prestaran atención

  8. No intente esconder su rostro y su traición a la revolución con el pretexto de la Kampuchea Krom.
  9. Por cualquiera de estas normas que no sea seguida en cualquier día, usted recibirá innumerables latigazos y descargas eléctricas.
  10. Cometa una violación y obtenga diez latigazos o cinco descargas eléctricas.

Los carceleros tenían absolutamente prohibido mostrar simpatías por los prisioneros, dudar en algún momento de su culpabilidad o

retardar los procesos. Mientras un médico garantizaba que el prisionero sobreviviera lo suficiente para soportar la mayor cantidad de

torturas hasta que ‘confesara’ lo que se quería oír, las prisioneras eran objeto de violaciones carnales como parte de la rutina para hacerlas

‘confesar’.

Cama de tortura, el nombre lo dice todo

Cama de tortura, el nombre lo dice todo

Aunque la mayoría

de las víctimas fueron camboyanos, la población de la prisión incluyó miembros de otras nacionalidades, entre ellos tailandeses, vietnamitas, pakistaníes, indios, americanos, británicos, australianos y canadienses.

Sólo sobrevivieron doce personas, entre ellas cinco niños. La mayor parte de ellos fueron ejecutados en el campo de exterminio de Choeung Ek, a las afueras de Phnom Penh.

Este pasado 26 de julio ha partido el c

orazón a los camboyanos.

Eston son los siete adultos que sobrevivieron al final

Eston son los siete adultos que sobrevivieron al final

Se esperaba justicia por las barbaries cometidas dentro de las paredes de este edificio, que un día sirvió para educar a un país, que en la actualidad empieza a darse cuenta de que la Justicia solo funciona para las clases sociales mas poderosas. Es hora de que Naciones Unidas pase de ser un mero observador a tomar un papel más primordial en este proceso abierto contra los líderes de un régimen que exterminó a la mitad de la población de su propio país.

Mientras que el Gobierno esté continuamente intercediendo en e

ste Tribunal, nunca se hará justicia en Camboya. Hay dudas de si se celebrarán los próximos

juicios contra la cúpula de los jemeres rojos. Mientras tanto, se rumorea que Duch apelará su sentencia, supongo que alegará que solo torturo hasta la

Este niño fue encarcelado, torturado y ejecutado

Este niño fue encarcelado, torturado y ejecutado

muerte a más de 17.000 personas.

Camboya hoy es el ejemplo de este mundo corrupto donde vivimos, donde los poderosos siempre salen victoriosos, pero siempre la historia puede cambiar. ¿Cuál será el futuro de este país?

Todas las fotografías son de Omar Havana

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Las heridas siguen abiertas en Camboya tras la sectencia del genocida Duch

Artículo original en Bottup: S-21, el instituto de la tortura