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El ciudadano que se atrevió a grabarlo sufre amenazas y carece de protección
Un proyecto de Endesa desplaza de sus tierras a 3.000 campesinos

Periodista ciudadano autor: Andrés Monroy Gómez Editado por: Redacción Bottup

Por Andrés Monroy Gómez
@AndresMonroyG

El vídeo de Bladimir Sánchez constata la desproporción de la actuación de los antidisturbios

El vídeo de Bladimir Sánchez constata la desproporción de la actuación de los antidisturbios

El periodista comunitario Bladimir Sánchez Espitia fue amenazado luego de publicar un video que evidencia abusos de la policía antidisturbios en contra de campesinos que se oponen a un proyecto que los despojará de sus tierras.

Con una millonaria inversión del español Grupo Endesa (cuyo último fichaje es la exministra española Elena Salgado), la empresa colombiana Engesa construirá una hidroeléctrica utilizando aguas del emblemático rio Magdalena. La licencia para desviar el cauce del río e inundar más de 8.000 hectáreas, casi todas de tierra fértil que sirve de sustento para más de 3.000 campesinos, fue otorgada durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez. Este es el punto de partida del ‘Proyecto Hidroeléctrico El Quimbo‘.

“De ese acierto de la empresa privada construyendo para producir y vender energía eléctrica, acordado por el gobierno, nadie nos dijo que implicaría el desalojo violento de humildes y pacíficos campesinos. Nadie lo dijo, porque esas cosas no se dicen. Quedan en silencio. Hasta que un periodista loco y arriesgado decide meterse con una cámara, con sus ganas, con el corazón latiendo en la garganta, mientras uniformados oprimen a indefensos, que como dice el arzobispo Jaime Tovar, tan solo están armados con su pobreza”, señaló un periódico local.

Las medidas de protección para el periodista ciudadano son condicionadas por la policía a demostrar la credibilidad de las amenazas

Ante la inminente puesta en riesgo de sus derechos, los habitantes de la zona se organizaron en ‘ASOQUIMBO‘, para negociar con el Estado y proteger los recursos naturales que les sirven de sustento. Sin embargo, esta postura de diálogo al parecer no ha sido del agrado de Endesa, empresa que “denunció las vías de hecho” de los campesinos, solicitando la presencia de las autoridades, materializada en la llegada de los grupos antidisturbios de la policía colombiana, conocidos como ESMAD.

La acción policial de desalojo a los campesinos de la región comenzó el 14 de febrero. A pesar de las medidas adoptadas para evitar el ingreso de la prensa, Bladimir Sánchez, quien de manera independiente realiza videos a corporaciones y organizaciones comunitarias en defensa de los derechos humanos, logró captar las imágenes de los abusos y uso desproporcionado de la fuerza por parte del ESMAD.

Las imágenes, bajo el título ‘El video que el Gobierno colombiano no quiere que veamos‘ fue subido a Youtube el 20 de febrero, circulando vertiginosamente por todas las redes sociales, convirtiéndose en pocos días en el video de periodismo ciudadano colombiano más visto en toda la historia. Luego llegaron las amenazas.

En una entrevista en una revista colombiana, Sánchez dijo que asumía la posibilidad de recibir amenazas por ese video. Le han dicho que lo van a “desaparecer”, acusándolo de ser guerrillero y enemigo de las fuerzas del orden. Señaló que “el que se haya leído la historia de este país sabe que quién se atreva a denunciar una verdad es víctima de la persecución. Y yo saqué a la luz un monstruo económico y político”.

La relevancia del papel del periodismo ciudadano como expresión de la sociedad en aquellos momentos y lugares donde la prensa tradicional no llega, se refleja en una de las respuestas dadas por Sánchez a la Revista Semana.

‘El vídeo que el Gobierno colombiano no quiere que veamos’, de Bladimir Sánchez, se ha convertido en el video de periodismo ciudadano colombiano más visto de la historia

Refiriéndose a los campesinos que son desalojados por la policía, Bladimir afirma: “Ellos no conocen Internet y no tienen acceso al video, pero esta mañana tuve la oportunidad de hablar en una emisora local y contar todo lo que había pasado, entonces cuando estaba regresando a mi casa recibí una llamada de uno de los pescadores, quien me dijo que le daba mucha felicidad que se hubiera conocido lo que pasó”.

El periodista Felix de Bedout afirmó a través de su cuenta en twitter (@fdbedou): “El gobierno pensó que el video del Quimbo no pasaba de Youtube, error de cálculo y conocimiento sobre la fuerza de Internet”.

La Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) rechazó estas amenazas, informó que el coronel de la Policía Juan Francisco Peláez manifestó no conocer las amenazas al realizador, condicionando a la vez la posibilidad de brindarle protección, una vez verificada la credibilidad de lo denunciado. Agrega el comunicado de la Flip que “Gina Piragauta, reportera del diario La Nación de Huila y quien dio algunas declaraciones para el vídeo de la polémica, ha manifestado seguimientos sospechosos e intimidaciones: “Hace unos días vi a dos personas, al parecer de la Policía, que me seguían y me tomaban fotografías”. La periodista ha realizado cuatro informes sobre el desalojo en el Quimbo”.

Por su parte, Reporteros Sin Fronteras, al denunciar la salida de la región de Bladimir Sánchez para proteger su vida, afirmó: “Debe otorgarse al periodista una protección adecuada, en vistas de su regreso al Huila. El exilio de un periodista es siempre una derrota para la libertad de informar. En este caso, también lo es para una información de interés público mayor”, concluyó la organización.

Pasando por alto las amenazas contra Bladimir Sánchez, el gobierno de Juan Manuel Santos defendió las acciones de fuerza contra los manifestantes: “Que quede claro que el Gobierno ejercerá el principio de autoridad donde tenga que ejercerlo. No vamos a permitir que unos pocos impidan que el interés general predomine”.

Por su parte, el ministro de Minas y Energía, Mauricio Cárdenas, calificó el video del desalojo de los campesinos de El Quimbo como “malintencionado“, asegurando que “siempre surgen grupos minoritarios muy manipulados por intereses políticos para tratar de obstaculizar esos proyectos”.

El presidente Santos, ignorando las amenazas contra el periodista ciudadano: “Que quede claro que el Gobierno ejercerá el principio de autoridad donde tenga que ejercerlo”

Continuando con el lenguaje de estigmatización contra los opositores, Santos puso en entredicho las protestas sociales que por estos días se dan en Colombia, afirmando: “Ya lo hemos visto en varios escenarios donde la guerrilla está tratando de infiltrar cualquier amago de protesta social”. Estas declaraciones se dan en medio de protestas, no sólo por la construcción de la represa de El Quimbo, sino previa a la convocatoria de una manifestación nacional para el 6 de marzo, durante el día internacional de las víctimas de crímenes de Estado.

Queda así demostrado el poder arrollador de los intereses corporativos, que avanzan sobre el interés de las comunidades que habitan los territorios afectados, alteran el medio ambiente, y en el camino a sus objetivos, cuentan con el apoyo – conocido o no – de fuerzas oscuras que amenazan a periodistas ciudadanos como Bladimir Sánchez.

Sánchez tiene en la comunicación su arma para enfrentar lo que para él y su comunidad es una suma de atropellos.


Este es el video por el que Bladimir Sánchez fue amenazado:


Más vídeos denuncia de Bladimir Sánchez sobre este asunto:

Emgesa con licencia para matar

Video del Quimbo que el Gobierno y Emgesa no quieren que veamos

Emgesa genocida de la naturaleza

Quimbo: Emgesa nos quitó la comida

Quimbo Huila, vereda la honda

¡Terrorismo ecológico y agroalimentario en el Huila!

En El Quimbo las cosas resultaron peor que las advertencias

Artículo original en Bottup: Periodismo ciudadano y redes sociales se enfrentan al desalojo de campesinos en Colombia


REPORTAJE / ¿Por qué han aumentado los precios de los alimentos? Los agrocombustibles, la especulación con la materia prima comestible, el dumping y tratados de libre comercio destruyen cultivos, empobrecen campesinos y hacen inasequibles alimentos

Periodista ciudadano autor: Vicent Boix Bornay Editado por: Redacción Bottup

Especulando que es gerundio

El pasado septiembre, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés), anunciaba en un comunicado de prensa que 925 millones de personas en el mundo sufrían hambre. Aunque se ha logrado descender de los 1023 millones contabilizados en 2009, la actual cifra sigue siendo “inaceptablemente alta”, según la propia organización. Entre los factores que influyeron para este significante descenso, la FAO destaca el crecimiento económico en algunos países y la reducción en los precios de los alimentos.[1]

“A finales de 2009, las reservas de cereales se habían recuperado, las exportaciones eran más adecuadas y el precio del petróleo había descendido, entonces, ¿por qué seguían los precios elevados?”

Aún así y a pesar de las buenas noticias, nada está siendo como antes de la crisis alimentaria de 2008. La propia FAO advertía en diciembre de 2009 que los alimentos mantenían precios elevados. Según una escala que confecciona esta institución, en noviembre de 2009 el índice de precios de los alimentos mantuvo una media de 168 puntos. Este nivel fue un 20% inferior al máximo histórico de junio de 2008, cuando la crisis mundial en los precios estaba en pleno apogeo. Sin embargo, antes de 2007, este valor nunca superó los 120 puntos, y durante la mayor parte del tiempo se mantenía por debajo de los 100. Estas cifras indican claramente que, en los últimos años, los alimentos han experimentado incrementos espectaculares en sus precios que amenazan la seguridad alimentaria de millones de personas.

La FAO, fiel a los intereses de quienes controlan los recursos agrícolas para enriquecerse, enumeró los factores que a su juicio ocasionaron la subida. Por ejemplo, dicha organización justificó que el aumento en 2007 y 2008 fue inducido por las malas cosechas, la reducción de las reservas mundiales de cereales, el alza en los precios del petróleo y el desvío de cultivos para alimentar depósitos de coche en detrimento de los estómagos humanos (agrocombustibles). También por las restricciones a la exportación impuesta por algunos países cuando estalló la crisis de los precios, la debilidad del dólar y la especulación en los mercados financieros.[2]

A finales de 2009, por el contrario, las reservas de cereales se habían recuperado, las exportaciones eran más adecuadas y el precio del petróleo había descendido, entonces, ¿por qué seguían los precios elevados?

Como muchas organizaciones y muchos expertos han indicado, dos de las causas señaladas por la FAO serían el detonante que ha empujado a la humanidad a una etapa de alimentos caros: los agrocombustibles y la inversión en los recursos agrícolas.

La organización GRAIN cita que el dinero especulativo en alimentos, creció de los 5.000 millones de dólares en 2000 a los 175.000 en 2007. Numerosas fuentes bibliográficas informan que inversores y empresas han especulado en la compra de tierras y cosechas, ya que dicha actividad genera espectaculares dividendos.[3]

La especulación con los alimentos (que se multiplicó por 35 desde 2000 a 2007) hizo que e trigo aumenara su precio un 60-80% en agosto y que los países más pobres deban gastar un 8% más en comprar alimentos

La FAO es consciente de este fenómeno. En junio reconocía la influencia de la especulación en alimentos en la crisis de 2008, pero a la vez indicaba que …limitar o prohibir los mercados especulativos puede traer más inconvenientes que ventajas”.[4]

En los meses de agosto y septiembre de 2010, en la bolsa de futuros de Chicago (el principal nido de especuladores) el trigo sufría un incremento del precio de un 60-80% respecto al mes de julio. Al parecer, algunos ‘brokers’ vieron una oportunidad de oro en la prohibición de las exportaciones de trigo en Rusia y la escasez en otros países como Ucrania y Canadá. Las multinacionales alimentarias también reaccionaron ante el temor de la escasez. Por eso realizaron contratos de futuros y acapararon toneladas de trigo.

Los precios, lógicamente, subieron, y los países de África exigieron a la FAO soluciones en la volatilidad de los mismos. El aumento del 30% en el precio del pan originó en Mozambique disturbios que han dejado varios muertos.[5] Todavía no son más noticia que los exabruptos de Mourinho y las cantinelas de Belén Esteban, pero todo es cuestión de tiempo. El maíz también se ha incrementado un 40%, el arroz un 7% y esta tendencia alcista, de seguir, podría arrastrar a otros alimentos básicos y materias primas como los piensos. Esta volatilidad obligará a los 77 países más pobres del mundo a gastarse un 8% más de dinero en comprar alimentos. Más pulgas para los perros flacos.[6]

Por otro lado, el café tampoco se ha escapado de esta vorágine especuladora. A finales de septiembre, la ONG española ESPANICA[7] -que importa café de comercio justo desde Nicaragua- informaba a sus socios que los precios internacionales del café estaban creciendo debido a que los grandes operadores se estaban aprovisionando de cantidades importantes de grano. Es posible que este acopio de café sea para introducirlo posteriormente al mercado, reduciendo los precios a niveles de hambre y ahogando a millones de agricultores y pequeños competidores.

A pesar de todo, diversos expertos de países miembros de la FAO, reunidos también a finales de septiembre, reconocieron que “las malas cosechas inesperadas en algunos de los principales países exportadores, seguidas de medidas políticas a nivel nacional y las maniobras especulativas, han sido los principales factores detrás de la escalada reciente de los precios mundiales y de la elevada volatilidad presente, más que las leyes del mercado global”. Los expertos se comprometieron a “explorar enfoques

Desde la FAO y la Comisión Europea se asegura que hay disponibilidad de alimentos, reservas suficientes. Aún así, los precios de los alimentos continúan ascendiendo

alternativos para mitigar la volatilidad”, y miraron de reojo al todopoderoso ‘Dios Mercado’, pero ni le tosieron y, es más, lo excusaron.[8]

En octubre de 2010, la situación de los precios provocó un ligero cambio de planteamientos. El Comité de Seguridad Alimentaria de la FAO demandó “…actuar de forma urgente en cuestiones clave relacionadas con la seguridad alimentaria y la nutrición, como la tenencia de la tierra y las inversiones internacionales en agricultura, la volatilidad de los precios de los alimentos…” y pidió examinar “las causas y consecuencias de la volatilidad de los precios alimentarios, incluyendo las prácticas que distorsionan el mercado y los vínculos con los mercados financieros…”[9]

Desde la FAO y otros estamentos como la Comisión Europea, alegan que una crisis como la de 2008 queda lejos. Afirman que hay disponibilidad, que hay reservas suficientes, e incluso la FAO señala que la previsión en la producción mundial de cereales para 2010 podría ser la tercera mayor registrada hasta hoy.[10] Pero aún así y a pesar del optimismo, los precios de los alimentos están ascendiendo por más valeriana que inyecten desde Bruselas y Roma.

A principios de noviembre de 2010, en el Estado español, alguna marca de pasta ya comunicó aumentos del 15% para inicios de 2011, como consecuencia de la subida del precio del trigo. Los supermercados y distribuidores, dueños y señores de la cadena alimentaria, también han vaticinado incrementos en los precios de ciertos productos.[11]

Por eso en épocas de crisis, tocará rascarse más si cabe el maltrecho bolsillo o comer directamente piedras del río, mientras esperamos las “exploraciones de enfoques alternativos para mitigar la volatilidad”, que están realizando algunos afortunados burócratas de la FAO, que seguramente devengarán salarios astronómicos que evitarán cualquier sufrimiento a la hora de llenar sus frigoríficos.

Multinacionales, inversores, bancos y ‘brokers’ seguirán siendo los amos del cotarro, caiga quién caiga, adelgace quién adelgace

Las colmadas reservas y las soberbias cosechas, ya no sirven para aplacar la voracidad y la avaricia de unos pocos a los que no les importa que la gente muera de inanición. Los estamentos públicos en todas sus dimensiones y galaxias, tampoco están dispuestos a frenar las prácticas criminales del ‘Dios Mercado’ y mucho menos a separar la agricultura y la alimentación de toda depravación mercantilista. Multinacionales, inversores, bancos y ‘brokers’ seguirán siendo los amos del cotarro, caiga quién caiga, adelgace quién adelgace.

Es por eso que seguirán teniendo la culpa las malas cosechas, aún cuando no hay malas cosechas. También los países que limitan sus exportaciones en momentos de riesgo, aunque eso es lo que harían todos si pudieran. Porque resulta más práctico mirar a otro lado y echar balones fuera, que incentivar una soberanía alimentaria que garantice alimentos de calidad y reactive el tejido rural en cada ciudad, nación, estado o continente.

El control de los recursos agrícolas

El suculento negocio de los agrocombustibles fue señalado como otra de las causas principales del alza de precios en la comida en el año 2008. Jean Ziegler, el ex relator especial de la ONU para el derecho a la alimentación, llegó a afirmar que Es un crimen de lesa humanidad quemar alimentos para generar agrocombustibles.[12]

Jean Ziegler: “Es un crimen de lesa humanidad quemar alimentos para generar agrocombustibles”

La cuestión principal es que millones de hectáreas en el mundo -especialmente en los países del sur- ya no satisfacen las necesidades alimentarias de sus pueblos, sino que se han transformado en factorías para cultivar productos destinados a los países económicamente ricos. Los agrocombustibles, porque han supuesto la más reciente vuelta de tuerca, pero no hay que olvidar que existen otros productos como la soja que acaba de forraje para el ganado, el algodón, el café, el azúcar, flores y decenas más de productos agrícolas que se producen en países pobres, bien porque sólo pueden brotar en ciertos climas o bien porque es más rentable producirlos en dichos lugares.

El tinglado hoy en día se mantiene. Con la crisis de los precios millones de personas soportaron hambre, mientras unas pocas transnacionales de granos, productos agroquímicos, semillas, agroexportadoras, así como grandes cadenas de supermercados y especuladores, lograron en 2007 y siguen generando ahora, extraordinarios beneficios gracias a que conforman oligopolios y controlan toda la cadena productiva.[13]

Para visualizar de una forma más gráfica cómo estas grandes compañías siguen logrando bienes mientras la gente sufre inanición, expondré un sencillo ejemplo de una de las compañías más controvertidas que existen: Monsanto.

Para ello nos remontaremos al año 2008, en el que se produjo también una importante subida en los precios de los insumos químicos destinados a la agricultura. Como es lógico deducir, este hecho originó que muchos agricultores prescindieran de ellos, lo que en algunos lugares acarreó un descenso en su producción. Lógicamente, una menor oferta sumada a un incremento en los costes de producción, redundó en el aumento del precio de los cultivos. En esos días, se atribuyó esta subida de los agroquímicos al incremento del valor del petróleo, la movilidad del dólar, la crisis en USA, etc.

Sin embargo, la realidad pudo ser otra. En febrero de 2008, Monsanto ya pronosticaba para dicho año la ampliación en el beneficio bruto por la venta de Roundup (su herbicida estrella) que oscilaría entre los 1.300 y 1.400 millones de dólares, …respaldado por el aumento de los volúmenes y los precios a nivel mundial.”.

De 2007 a 2008, el galón (1 galón = 3,785 litros)[14] de Roundup pasó de 13 dólares a 20 y se duplicó el beneficio bruto total por la venta de este producto.[15] Paralelamente, a mediados de 2008 el precio del

Con la crisis de los precios de los alimentos millones de personas pasan hambre, mientras que multinacionales, agroexportadores, supermercados, etc., logran espectaculares beneficios

petróleo descendía, pero en el mismo informe, la previsión que hacía la transnacional para 2009 era seguir aumentando el precio del galón del herbicida. Tal era ese ascenso, que la perspectiva era obtener más dividendos que en 2008 aún vendiendo menos volumen de Roundup, con lo cual, mientras muchos pasaban hambre otros llenaban sus cuentas bancarias. No fueron los únicos.

Según un informe de GRAIN fechado en abril de 2009, “…las ganancias de Nestlé de 2008 subieron un impresionante 59 por ciento, y el incremento de Unilever se acercó al 38 por ciento (…). Los beneficios del cuarto trimestre de 2008 para el gigante minorista más grande del mundo, Wal-Mart, disminuyeron ligeramente, lo cual no sorprende dada la profunda recesión que afecta a los EE.UU. Aún así rastrilló 3.800 millones de dólares durante ese período”.

Beneficios para algunas de las compañías de semillas/pesticidas más grandes del mundo
Compañía Beneficios 2008 (millones de US$) Aumento respecto a 2007 (%)
Monsanto 2.926 120
Syngenta 1.692 19
Bayer 1.374 40
Dow 761 63
BASF 894 37

Fuente: GRAIN[16]

Estos beneficios se explican en parte por el control casi monopólico que ejercen. Según el grupo ETC en su informe ‘¿De quién es la naturaleza?‘ (publicado en noviembre de 2008), el 67% del comercio mundial de semillas era manejado en 2007 por 10 grandes multinacionales (DuPont, Syngenta, Limagrain Bayer, etc.). Sólo Monsanto detentaba casi el 25%.

El 67% del comercio de semillas está en manos de 10 multinacionales, 10 empresas controlan el 89% del comercio de agroquímicos, 6 de ellas participan en el negocio de las semillas

De acuerdo con la misma fuente, 10 empresas controlan el 89% del comercio de agroquímicos (Bayer, Syngenta, Dow, Monsanto, etc.). De ellas, las seis más poderosas también participan del negocio de las semillas. Además el 26% del mercado mundial de comestibles empaquetados también es colmado por 10 transnacionales (Nestle, Pepsico, Kraft, Coca-cola, Unilever, Danone, etc.).[17]

Hace 30 años que Frances Moore Lappé y Joseph Collins escribieron el magistral libro ‘Comer es primero. Más allá del mito de la escasez’.[18] Con suma destreza y desatando una impresionante tormenta de datos y bibliografía, los autores van desmontando las premisas oficiales que durante esos años intentaban explicar la creciente hambruna en muchos países del mundo.

Haciendo gala al propio título, el libro combate con tesón la idea de que la escasez de alimentos es el motivo del hambre y el subdesarrollo. De esa forma, Moore Lappé y Collins van argumentando poco a poco que la causa del desasosiego en muchos estados del sur es el control por parte de unos pocos de los recursos agrícolas, entendidos éstos como la tierra, los insumos, las semillas, el comercio, la distribución y, en general, cada uno de los eslabones de la cadena alimentaria.

La conclusión más amarga tras leer esta investigación, es que hoy nada ha cambiado y se profundiza en los mismos esquemas que antaño, como bien se puede visualizar con los balances económicos que se desgranaban más arriba y que acaecieron justo en un periodo de crisis alimentaria de proporciones mundiales que dejó a millones de personas hambrientas.

La agricultura tradicional y el intermediario feroz

Se han ofrecido datos de la influencia de la especulación en los precios de los alimentos. También sobre el control que ejercen algunas transnacionales en algunos recursos agrícolas y los beneficios que acarrea dicho oligopolio. Se ha visto como algunas empresas alimentarias también ganaron sumas ingentes en periodos de hambre. Y en este punto nos centraremos un poco más en este aspecto del comercio de los alimentos.

El principal problema de los campesinos es que los intermediarios ejercen el control sobre el comercio de los alimentos y son los que imponen los precios y las características de los cultivos

Aquellos campesinos y agricultores que no cultivan para subsistir o no venden en mercados locales, tienen que luchar por su porción de pastel dentro del supermercado global. Eso conlleva acatar las condiciones de aquellos que especularán con sus cultivos y/o que comprarán sus productos (intermediarios, transnacionales agroexportadoras, ciertos minoristas, centros comerciales, supermercados, etc.).

El principal problema que enfrenta el campesino es que estos intermediarios, transnacionales, etc., ejercen un control sobre el comercio de los alimentos y son los que imponen los precios y las características de los cultivos. Estamos pues ante otro eslabón de la cadena alimentaria, dominado una vez más por un oligopolio que establece los parámetros sin medir las consecuencias.

Estos productos que son literalmente ‘robados’ al agricultor, luego multiplican su valor en las estanterías de comercios y supermercados. En España, la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) y las organizaciones de consumidores, UCE y CEACCU, elaboran periódicamente el Índice de Precios en Origen y Destino de los Alimentos. En el último estudio correspondiente al año 2009, se denunciaba que los alimentos multiplicaban por cinco su valor, desde el agricultor al consumidor. Se descubrieron casos extremos como el de la zanahoria, que era pagada al campesino a 0,08 euros y se vendía luego a 0,98. [19]

Se ha llegado a este extremo porque la distribución ha quedado en manos de un puñado de intereses que imponen sus condiciones. En España, en el año 2005, el 90% de la venta de alimentos estaba controlada por la distribución moderna y es más, el 75% del total lo manejaban cinco supermercados y dos centrales de compra. Esta concentración de la oferta creció en la medida que cerraban sus puertas más de 70.000 tiendas tradicionales en la última década.[20] Cifras similares se repiten en otros países. En Suecia en el año 2000, tres distribuidores modernos acaparaban el 95,1% de la venta de alimentos. En Dinamarca eran seis los que controlaban el 63,8%. En Argentina tres conseguían una cuota del 45,3% y en Chile tres más obtenían un 39,6% del total.[21]

Este fenómeno del intermediario es bien conocido a nivel mundial. En julio de 2004 pude asistir al IV Foro Mesoamericano por la Diversidad Biológica y Cultural, celebrado en el municipio salvadoreño de Carolina. Durante varios días pude entrevistar a agricultores y expertos de Panamá, Costa Rica, Nicaragua, México,

En España el valor de los alimentos se multiplica por 5 desde el agricultor al consumidor. 5 supermercados y dos centrales de compra manejan el 75% de la distribución, mientras 70.000 tiendas han cerrado en la última década

Honduras, El Salvador, etc. Todos ellos reconocieron el problema del intermediario (conocido también como ‘el coyote’) y la inexistencia de financiación para sus cultivos, junto a una tercera causa: la entrada de los excedentes de los países del norte, que al estar subsidiados compiten y desplazan la producción local (dumping).

Luis Sabini[22] plasma perfectamente los devastadores efectos de este tipo de medidas, en su artículo ‘La crisis mundial de las producciones locales‘.[23] Según datos de Hernán Pérez Zapata[24] (cit. p. Luis Sabini), Colombia antes podía auto abastecerse de su propio trigo hasta que el estadounidense fue invadiendo sus mercados. En 1966 el país sudamericano producía 160.000 toneladas e importaba 120.000 toneladas. En 1990 cultivaba 20.000 e importaba 1.200.000. En el 2004, la importación superó 1.800.000 toneladas.

En México, la Confederación Nacional Campesina, denunció que varios años después de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte “…sólo quedan 5 mil 200 productores de arroz en todo el país, cuando hace una década eran casi 30 mil, y si antes se sembraban unas 250 mil hectáreas, la superficie actual apenas llega a 70 mil.” y “…el campo mexicano presenta daños más graves que los producidos por huracanes, ya que en el caso del arroz se han importado 7 mil millones de toneladas y un 80 por ciento del grano que se consume en el mercado nacional. El cultivo del cereal estuvo a punto de desaparecer y ahora, en similar riesgo están los productores de maíz, frijol y caña de azúcar, ante la apertura total en 2008…”.[25]

Este fenómeno de las importaciones excedentarias subsidiadas favorecidas por la rebaja en los aranceles es catastrófico, porque extermina a millones de agricultores que no pueden competir, aunque sería injusto circunscribirlo en una sola dirección, norte – sur.

Más que nada porque muchos terratenientes, distribuidores e inversionistas han acaparado tierras en los países del sur, y han deslocalizado ciertos cultivos, ya que pueden obtenerlos más baratos. Hacendados y aristócratas de naciones pobres también han entrado en esta dinámica y venden grandes cantidades de cultivos a intermediarios del norte. De esta forma, estos alimentos cultivados en el sur por grandes intereses,

Los países del norte introducen alimentos subsidiados a menor precio que los del propio país, además sin pagar aranceles, gracias a tratados como el ALCA entre Estados Unidos y países de Sudamérica

viajan hacia las estanterías de las naciones del norte, y como son más competitivos desplazan a sus agricultores hasta llevarlos a la ruina. Campesino del norte, jaque mate.

Los pequeños agricultores de los países del sur antes generaban sus alimentos, pero fueron abatidos por las importaciones subsidiadas entre otros motivos. Ahora las tierras de estos países cultivan para exportar productos exóticos sobre todo. Estas naciones, una vez aniquilados sus agricultores, dependen de las importaciones de alimentos, que pueden estar peligrosamente encarecidas si los ‘brokers’ deciden jugar un poco. Quienes no puedan aceptar las condiciones del intermediario ni competir con las importaciones subsidiadas, deberán abandonar la tierra y buscar otra manera de subsistir. Campesino del sur, jaque mate.

Por eso, millones de agricultores abandonan la tierra cada año y ésta acaba concentrándose cada vez en menos manos. España, con cifras del último censo agrario disponible (año 1999), había perdido en una década más del 21% de las explotaciones agrarias, mientras la superficie utilizada y labrada ascendían.[26] En la Unión Europea desaparecieron cerca de 500.000 explotaciones agrarias entre 2005 y 2007.[27] En Reino Unido, desde 1965 hasta 1995 se desvanecieron más de 200.000.[28] Argentina, en 1988 albergaba 421.221 explotaciones y pasó a 333.533 en 2002, según los Censos Nacionales Agropecuarios elaborados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos de la República.[29] Según el Servicio de Estadística Agrícola Nacional, entre los años 1964 y 2007, Estados Unidos dilapidó aproximadamente el 40% de sus explotaciones, incrementándose a la vez el tamaño medio de éstas.[30]

Entre 1994-1996, la agricultura acogía al 47% de la población económicamente activa a nivel mundial, cifra que en 2006 descendió a un 42% según la FAO. En el mismo intervalo de tiempo, la población rural disminuyó del 55% del total al 51%. Según datos de la misma organización y también en dicho periodo, el comercio internacional agrícola se incrementó considerablemente en todo el planeta. Las importaciones pasaron de 449.000 millones de dólares a 746.000 y las exportaciones de 432.000 a 721.000.[31] Estos números indican claramente que, comercio internacional y desarrollo no van precisamente cogidos de la mano, porque se repite y se profundiza en el modelo que Moore Lappé y Collins denunciaron hace tres décadas.

Fuentes del artículo:
[1] FAO: ‘925 millones de personas sufren hambre crónica en el mundo‘, Roma, 14 de septiembre de 2010.
FAO: ‘1.020 millones de personas pasan hambre‘, Roma, 19 de junio de 2009.
[2] FAO: ‘Los precios de los alimentos vuelven a subir‘ Roma, 9 de diciembre de 2009.
[3] GRAIN: ‘El negocio de matar de hambre‘, abril de 2008.
[4] FAO: ‘Los mercados de futuros necesitan algún tipo de regulación‘, Roma, 23 de junio de 2010.
[5] ZARAGOZA, J.L: ‘Cereales por las nubes‘, en Levante suplemento EMV, Valencia, 12 de septiembre de 2010, pag 1 y 2.
[6] FAO: ‘La volatilidad de los precios amenaza a la seguridad alimentaria‘, Roma, 24 de septiembre de 2010.
[7] ESPÁNICA
[8] FAO: ‘La volatilidad de los precios amenaza a la seguridad alimentaria‘, Roma, 24 de septiembre de 2010.
[9] FAO: ‘El CSA pide actuar contra el hambre y el alza de precios de los alimentos‘, Roma, 19 de octubre de 2010.
[10] FAO: ‘La volatilidad de los precios amenaza a la seguridad alimentaria‘, Roma, 24 de septiembre de 2010.
[11] BERENGUERAS, J.M.: ‘La escalada de las materias primas obligará a los súper a subir precios‘, en Diario Mediterráneo, Castellón, 2 de noviembre de 2010.
[12] Entrevista a Jean Ziegler, UITA, 19 de marzo de 2008.
[13] GRAIN, op cit.
[14] 1 galón = 3,785 litros.
[15] Monsanto Increases Full-Year 2008 Ongoing Earnings per Share Guidance Based on Strong Demand for Seeds and Traits, Roundup and Other Glyphosate-Based Herbicides.
[16] GRAIN: ‘Las corporaciones siguen especulando con el hambre‘, abril de 2009.
[17] ETC: ‘¿De quién es la naturaleza?‘, noviembre de 2008.
[18] MOORE LAPPÉ, F. y COLLINS, J.: Comer es primero. Más allá del mito de la escasez’, Siglo XXI Editores, México, 1982.
[19] COAG: ‘A pesar de unos precios más bajos al consumidor, la diferencia origen-destino aumenta un 9% en el último año y roza el 500%‘, 14 de enero de 2010.
[20] Observatorio de la Alimentación (MARN), Cit. por F. García y G. Rivera: ‘Supermercados no gracias’, Icaria Editorial, Barcelona, noviembre de 2007.
[21] Planells, J.M., Mir J., 2000. Cit. por F. García y G. Rivera: ‘Supermercados no gracias’, Icaria Editorial, Barcelona, noviembre de 2007.
[22] Periodista, editor de la revista Futuros, coordinador del seminario de Ecología y DD.HH. de la cátedra de DD.HH. de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.
[23] SABINI, L.: ‘La crisis mundial de las producciones locales‘, 23 de mayo de 2005.
[24] PEREZ, H.: ‘La seguridad alimentaria frente al ALCA-TLC’, presentación en el Seminario de Seguridad Alimentaria, realizado en Armenia, Colombia, 2003.
[25] INFODEMEX: ‘A 10 años del Tratado de Libre Comercio perdió la autosuficiencia arrocera’, en Argenpress, 1 de agostote 2005.
[26] Censo agrario de 1999 del INE.
[27] Estadísticas de agricultura de la Unión Europea 2007-2009.
[28] GALA, R.: ‘Agriculture without farmers‘, Institute of Science in Society, 6 de julio de 2005.
[29] Censos agropecuarios del Instituto Nacional de Estadística de la República de Argentina.
[30] Servicio de Estadística Agrícula Nacional de Estados Unidos.
[31] Estadísticas de la FAO 2007-2008 sobre población rural y actividad agrícula

Artículo original publicado en Bottup: Hacia una nueva crisis alimentaria