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ENTREVISTA / Eduardo Márquez le apostó a la unidad de los periodistas para enfrentar las causas que afectan la libertad de expresión

Este es su balance luego de terminar su periodo como directivo de la Federación Colombiana de Periodistas – FECOLPER

Periodista ciudadano autor: Andrés Monroy Gómez Editado por: Redacción Bottup

Durante una manifestación en el centro de Bogotá

Durante una manifestación en el centro de Bogotá

Bogotá. Es necesario trabajar para “construir los cimientos de una sociedad democrática para las próximas generaciones porque a nosotros no nos tocó”. Esta frase cierra la entrevista con Eduardo Márquez González y con la que quiero comenzar este artículo, pues sintetiza en gran medida la filosofía de vida de este periodista. Conversamos días antes de su salida del país, luego de terminar su periodo como presidente de la Federación Colombiana de Periodistas – FECOLPER.

Estos últimos 8 años, Márquez los dedicó a buscar la unidad de los periodistas colombianos en torno a la reivindicación de sus derechos. Tuve la oportunidad de conocerlo cuando comenzaba su labor como director del Centro de Solidaridad de la Federación Internacional de Periodistas (CesoFIP), a la que me vinculé por varios años.

Desde CesoFIP impulsó la creación de una organización de carácter nacional, compuesta por periodistas y que representara a periodistas, bajo los parámetros de la Federación Internacional de Periodistas (FIP). La FIP es una organización de carácter internacional que agrupa a sindicatos nacionales, pero las particularidades del caso colombiano hicieron que se adoptara la figura de asociación civil, pues las estadísticas de asesinatos a sindicalistas y periodistas no brindaban la confianza para apostarle a un sindicato.

Tras casi una década dedicada a la búsqueda de la unidad de los periodistas colombianos para reivindicar sus derechos, Márquez abandona el país por motivos de seguirdad

Es así como en mayo de 2007 nació Fecolper bajo el lema ‘Unión nacional para un periodismo libre, responsable y seguro’. Con inusitada rapidez, Fecolper logró llegar a espacios en donde podría hacerse escuchar la voz de los periodistas, especialmente aquellos que trabajan por fuera de las grandes ciudades.

“En un país como Colombia las amenazas deben tomarse en serio y ahora lo digo por experiencia propia”

Defender los derechos humanos en Colombia, entre ellos la libertad de expresión, es una actividad que viene acompañada de la estigmatización proveniente de sectores extremistas, con la correspondiente persecución de actores legales e ilegales del conflicto. Esos violentos pretendieron pasar su ‘cuenta de cobro’ por el lenguaje directo y con claro contenido de denuncia utilizado por Márquez.

Hace más de cinco años, dos sujetos cubiertos con pasamontañas trataron de ingresar a la fuerza a la oficina de CesoFIP. La reacción de Márquez sumada al escándalo de los vecinos del sector frustró las pretensiones de los agresores. Este hecho se presentó luego de un acalorado debate con congresistas y empresarios sobre una iniciativa legislativa que pretendía endurecer las penas por los llamados delitos de prensa (injuria y calumnia). En febrero de 2011 circularon panfletos donde un grupo paramilitar amenazaba de muerte a periodistas y defensores de derechos humanos, dentro de ellos a Eduardo Márquez. Este último hecho le hizo vivir en carne propia la desidia y lentitud de los programas estatales de protección.

A pesar de que durante más de siete años Eduardo participó en un comité del Ministerio del Interior encargado de analizar los casos de amenazas a la seguridad de los periodistas, este año por primera vez tuvo que exponer su propia situación. Paradójicamente el trámite de su caso no contó con la agilidad deseada.

Eduardo Márquez con el Secretario General de la FIP en 2007, Aidan White, durante la creación de Fecolper

Eduardo Márquez con el Secretario General de la FIP en 2007, Aidan White, durante la creación de Fecolper

“Cuando llegó la segunda amenaza me preocupé, y francamente después de atender a tantos periodistas amenazados y saber qué hacer con ellos, en mi caso no supe. Hubo una solidaridad muy grande de las organizaciones colombianas y de América Latina, lo que significó una protección política. Al día siguiente de recibir la amenaza, presenté el caso en el Comité de Protección del Ministerio del Interior a pesar de una cantidad de obstáculos”, relató Márquez.

Pero tuvieron que pasar dos meses para que el periodista y líder gremial fuera llamado por la Fiscalía para ampliar su denuncia y tres meses más para que la policía le realizara un estudio de riesgo. “Cuando empecé a pintar el panorama de los posibles sospechosos, que incluía a quienes amenazaron a un periodista en Tolima, los asesinos de otro en Córdoba y los perseguidores de otro en Antioquia, el policía me dijo: “Señor Márquez, hagamos una cosa, mejor quitemos todos los nombres”“, agregó Eduardo.

Las medidas de protección que finalmente le otorgaron consistían en visitas de la policía a la oficina (que nunca se cumplieron) y un chaleco antibalas. Ese momento marcó un drástico cambio en el ritmo de vida de Márquez. “Es inevitable la paranoia, mirar para todos lados, medir si el estudiante que pide una entrevista para una tesis de grado realmente es estudiante. Me llamó la atención la reacción de otros periodistas amenazados. Me llamaban para darme la ‘bienvenido al club’. La primera vez que lo escuché me dio risa, la segunda me quedé callado y a la tercera me sentí algo molesto. Me quedé pensando por qué todos dicen esto. Es una especie de consuelo de desvalidos ahora que todos estamos jodidos”.

La explicación que da Eduardo a la ‘demora’ de estas amenazas está basada en su paso de representante en Colombia de una organización internacional (FIP) a presidente de una federación nacional (Fecolper), lo que puede ser un factor para que los violentos se sintieran con más facilidad y menos riesgos políticos para amenazarlo.

Las medidas de protección que le otorgaron tras meses de espera consistían en visitas de la policía a la oficina, que nunca se cumplieron, y un chaleco antibalas

Sobre este punto concluyó: “Si esas amenazas vienen de donde yo creo, ese señor tiene un ‘jefe de prensa’ que ha ido varias veces a la oficina, o sea que sabía perfectamente cuál era mi circunstancia”.

“Una organización nacional como Fecolper puso en evidencia que los amenazados son cientos”

Eduardo considera que el balance del trabajo de ocho años por el gremio periodístico debe hacerse en varios niveles. En primer lugar considera que el hecho de que exista una organización nacional de periodistas que represente básicamente a los periodistas de provincia es algo importante porque antes, en materia de derechos humanos o de asuntos laborales, sólo se hablaba de los periodistas más conocidos de las principales ciudades y de los grandes medios de comunicación. Luego, consideró necesario que los sectores académicos ajusten sus análisis a la realidad del periodismo.

“Por primera vez logramos poner en la agenda de la libertad de prensa en Colombia la realidad de desnaturalización laboral de los periodista de provincia, que curiosamente tienen que pagar por trabajar, ya que son arrendatarios de espacios en radio y televisión. También, los periodistas regionales empezaron a aparecer como protagonistas de las amenazas. Es una realidad que en Colombia había un pequeño grupo de ‘privilegiados’ de las amenazas que reciben todo tipo de ayudas, viajes y premios. La mayor parte de los periodistas sucumben a las amenazas y las presiones en el mayor anonimato, porque no había nadie que los defendiera. Así que una organización nacional como Fecolper puso en evidencia que los amenazados son cientos”.

“Tan sólo en 2010 registramos 189 ataques contra periodistas, dentro de ellos siete asesinatos en un momento en que el gobierno pregonaba en Europa que los periodistas tienen todo tipo de garantías. Es una cifra alta, a pesar de que disminuyen los asesinatos, pero en un país como Colombia las amenazas deben tomarse en serio y ahora lo digo por experiencia propia. Cambia el ritmo de la vida, las relaciones familiares se deterioran. Hace poco un periodista me dijo que su hija llora todas las noches pensando que lo van a matar. Ese deterioro de las relaciones

Protesta por el secuestro de un periodista en el norte de Colombia

Protesta por el secuestro de un periodista en el norte de Colombia

familiares es una carga adicional para los periodistas. Muchos me han contado de los problemas de alcoholismo de sus hijos y las enfermedades de sus esposas. En un taller que hicimos el año, pasado quedamos sorprendidos al ver que muchas esposas de periodistas han desarrollado cáncer. Entonces, es bueno que exista una organización que represente a los periodistas regionales que son desprotegidos y desprestigiados. Soy pesimista frente a la posibilidad de que termine la persecución contra periodistas por parte del Estado y de los grupos ilegales”.

“Desde la perspectiva académica a los periodistas regionales se les hace un juicio ético muy fuerte, pero fuera de contexto. Ese juicio se hace desde el deber ser, pero nunca de lo que realmente es el periodismo en Colombia. Porque ejercer la libertad de prensa en Colombia es un privilegio de pocos y no nos vamos a decir mentiras, son muy pocos los periodistas que pueden decir que informan sin presiones”.

“A los periodistas ‘privilegiados’ se les reclama que asuman la causa de los periodistas de provincia en lugar de ese ejercicio egocéntrico en el que da la impresión de que los únicos amenazados son ellos, cuando en realidad son cientos. ¿Dónde está la solidaridad y ese espíritu gremial que reclaman permanentemente? ¿Dónde está el mínimo de sensibilidad humana cuando se ha sido víctima de una amenaza para entender la situación de los otros? Pero lo único que hacen son llamados generales en los que nunca se les da rostro ni nombre a los cerca de 200 periodistas que en este momento pueden estar padeciendo persecuciones y amenazas en todos los rincones del país”.

Sobre los autores de las agresiones, persiste la mayor responsabilidad en agentes del Estado, seguidos de los grupos paramilitares. Adicionalmente crece el número de agresiones atribuidas a particulares. Al respecto, Eduardo Márquez manifestó:

“El año pasado el mayor agresor de los periodistas fue el Estado con el 51% de las agresiones, dentro de ellos los funcionarios civiles del Estado”

“El año pasado el mayor agresor de los periodistas fue el Estado con el 51% de las agresiones, dentro de ellos los funcionarios civiles del Estado. Este año, que fue electoral, las Bacrim (Bandas Criminales: nombre dado a los grupos paramilitares luego de la supuesta desmovilización – N. del A.) han sido los mayores agresores de periodistas. Pero paralelamente a esto, los particulares agreden a periodistas en eventos de todo tipo. Por ejemplo, durante el cubrimiento de judiciales un periodista casi es incinerado por una multitud”.

“Esto se puede interpretar como un deterioro de la imagen del periodista como portavoz de las comunidades. Pero por otro lado, el poder ha desprestigiado tanto la voz del periodista que es fácil culparlo de todo lo que sucede. En síntesis, de alguna manera se culpa a los periodistas de la mala imagen del país en el exterior, el terrorismo, los desbordados actos de corrupción, los desmanes de la fuerza pública, los vínculos de políticos importantes con bandas criminales. Hay una especie de comunión entre el poder y la comunidad para decir que el periodista es el culpable, o sea que el mensajero tiene la culpa y hay que cortarle la cabeza”.

En este oscuro panorama no puede evadirse la propia responsabilidad de los periodistas en la cada vez más cuestionada calidad de la información. Sobre esto, Márquez señaló:

“Obviamente los periodistas cometemos muchos errores. Porque en todo este contexto, hay un fenómeno que es el de la comercialización de la información. El hecho de que los periodistas tengan que vender publicidad para obtener ingresos porque no reciben salarios, deteriora la calidad de la información. Esto sucede
con los pequeños y medianos medios de comunicación que son los de la mayoría del país. En cambio, en los grandes medios de comunicación quien manda es el gerente, a quien lo que le importa es ganar y la noticia es una mercancía. Como cualquier otra mercancía, la noticia hay que venderla como sea, no importa el costo social que implique. Así que la comercialización de la información ha deteriorado su calidad y la imagen del periodista“.

“Para los periodistas, los temas laborales, éticos y de seguridad se entrelazan. Mientras los periodistas no tengan condiciones dignas de trabajo, la ética va a resultar afectada. Si no hay reglas del juego claras en la distribución de publicidad estatal y se niegue la calidad de trabajadores a los periodistas y persista la impunidad en los crímenes de los que son víctimas, la ética va a resultar afectada”.

“El temor a la persecución física o laboral hace que evadamos los compromisos colectivos”

Para finalizar, hablamos sobre su balance de los primeros años de existencia de Fecolper, que agrupa a las organizaciones regionales de periodistas en Colombia.

“Construir organización social en Colombia es difícil por varias razones. En primer lugar, porque las organizaciones son constantemente criminalizadas y hay que recordar que Colombia tiene uno de los más altos índices de asesinatos de sindicalistas. Por esto, nosotros como sociedad civil no tenemos la disciplina necesaria para las organizaciones. El temor a la persecución física o laboral hace que evadamos los compromisos colectivos. El nacimiento de Fecolper fue toda una proeza, pero con un desigual desarrollo al interior, porque a la vez que hay organizaciones sólidas al interior, hay otras muy débiles”.

“Me adentré en la situación del periodista regional, su situación laboral y su tragedia diaria para sobrevivir, y siento que me duele más ahora que cuando comencé esta labor”

“El proceso no es fácil, pero existe y hay un espacio propio donde se ha ganado interlocución con todos los actores, legales e ilegales, de la realidad colombiana. Hacer parte de una organización implica derechos y deberes, y en materia de deberes los colombianos sabemos muy poco”.

Como en toda labor donde debe interactuarse con personas de las más disímiles posturas políticas y éticas, no faltaron los aliados pero tampoco los enemigos. El tono de voz de Eduardo evidencia la tranquilidad de una meta alcanzada y lazos de confianza construidos, pero con cierta nostalgia por el costo de las deslealtades que trataron de entorpecer la construcción y consolidación de Fecolper. En las palabras del propio Eduardo, “se trata de la condición humana”. Así terminó nuestra conversación:

Cuando uno se mete en una tarea como crear una organización social en Colombia y con una población tan perseguida como los periodistas, le cambia la perspectiva de la vida. Me adentré en la situación del periodista regional, su situación laboral y su tragedia diaria para sobrevivir, y siento que me duele más ahora que cuando comencé esta labor”.

“Entendí la dinámica de las organizaciones sociales y ahora veo que Colombia necesita un proceso más largo de experiencias de sociedad civil para poder consolidar la democracia, pero para eso se necesita un mayor compromiso de quienes tienen el poder. Colombia tiene la clase política y económica más rapaz y egoísta del continente. Si se les ablanda un poquito el corazón a ellos y si desde la base los ciudadanos del común somos capaces de construir sociedad civil creo que podremos dejar los cimientos de una sociedad democrática para las próximas generaciones, porque a nosotros no nos tocó”.

Texto y fotografías: Andrés Monroy Gómez
@AndresMonroyG

Artículo original en Bottup: Eduardo Márquez: “Ahora me duele más la situación de los periodistas regionales en Colombia”


Mientras el 12 de octubre se conmemoró 519 años de la llegada de los europeos a suelo americano, el 14 del mismo mes se cumplió un año del asesinato del periodista indígena Rodolfo Maya Aricape
Además de la impunidad por este caso, siguen las agresiones a los indígenas del Cauca

Periodista ciudadano autor: Andrés Monroy Gómez Editado por: Redacción Bottup


Rodolfo Maya Aricape

Rodolfo Maya Aricape

El 14 de octubre se cumple un año del asesinato de Rodolfo Maya Aricape, comunicador y líder indígena en el suroccidental departamento del Cauca (Colombia). Maya se desempeñaba como secretario del cabildo López Adentro. También estaba vinculado a Radio Payumat y a la Escuela del Tejido de Comunicaciones de la Acín.

A los 34 años de edad, Rodolfo fue asesinado por dos hombres que ingresaron a su casa disparándole delante de su esposa e hija de siete años. Maya era reconocido por impulsar movilizaciones de rechazo a la incursión de cualquier grupo armado (legal o ilegal) en los territorios indígenas. Según la alerta emitida en ese momento por la Fundación para la Libertad de Prensa (Flip), el asesinato de Rodolfo Maya ocurrió luego de 15 días de la aparición de un grafiti en Caloto, municipio donde vivía el periodista indígena, señalándolo de ser miembro de la guerrilla de las Farc.

El comunicador indígena fue asesinado en su casa delante de su esposa e hija de 7 años, días después de la aparición de un grafiti que lo vinculaba con las FARC

Actualmente el caso sigue en etapa de indagación en la Fiscalía del municipio de Caloto (Cauca) [1].

Según el Tejido de Comunicación de la ACIN Rodolfo Maya “ejerció una labor de comunicación diaria informando sobre los sucesos de su resguardo y también reflexionando con la comunidad sobre las diversas problemáticas que la aquejan. Esto lo hacía a través de videoforos y de otros espacios de encuentro, en los que se destacó siempre con una posición firme y clara rechazando a todos los actores armados. Precisamente esa claridad es a la que le temen los señores de la guerra. Rodolfo no le tenía miedo a la verdad, por eso quienes sí le tienen miedo decidieron apagar su voz, creyendo que así apagarían su palabra”.

Agrega el comunicado del Tejido de Comunicación de la Acin: “Este no es un hecho aislado. Hace parte de la estrategia de intimidación que se viene incrementando en nuestro territorio”.

El Programa Mujer Acin afirmó que “No estamos de acuerdo con las armas y no queremos que nos callen, no queremos que nuestros hijos empuñen un arma, por esto queremos seguir luchando y trabando con la comunidad, por una vida digna. Que los espíritus de la Madre naturaleza apliquen la justicia, porque
en este país, tal parece, nunca la vamos
a encontrar”.

Cartel del festival en memoria del comunicador indígena asesinado

Cartel del festival en memoria del comunicador indígena asesinado

La Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos hizo énfasis en la gravedad de los efectos que sobre las poblaciones indígenas conlleva el asesinato de uno de sus comunicadores. Esta gravedad corresponde a “la situación de mayor vulnerabilidad en que suelen encontrarse los pueblos indígenas en contextos de conflicto armado”.

En memoria del asesinado comunicador indígena, a fines de julio de este año se organizó el Festival de Cine Rodolfo Maya, con el objetivo de compartir con las comunidades locales materiales para debatir y reflexionar sobre temas que afectan a los pueblos.

Un contexto necesario

El departamento del Cauca, ubicado en el suroccidente colombiano, tiene una extensión de 29,308 km². Más de la mitad de los municipios del departamento están poblados por indígenas, distribuidos en 116 cabildos.

Hilber Humege, Consejero de Comunicaciones del la Organización Nacional Indígena – ONIC -, nos explicó que los grupos armados pretenden silenciar a los indígenas como respuesta a su postura de neutralidad en el conflicto. Actualmente hay muchas denuncias colectivas sobre la situación de peligro de líderes y comunicadores, pero la situación se complica cuando el Estado está involucrado en la puesta en riesgo de estos líderes.

Agregó que en los medios de comunicación privados no hay una visión clara del asunto indígena. “Al gobierno no le interesa que el mundo y Colombia conozca la realidad de la población indígena. Con el nuevo gobierno hay mesas de concertación, pero no es visible un resultado”.

Destacó siempre con una posición firme y clara rechazando a todos los actores armados. Precisamente esa claridad es a la que le temen los señores de la guerra. Rodolfo no le tenía miedo a la verdad, por eso quienes sí le tienen miedo decidieron apagar su voz, creyendo que así apagarían su palabra

Por otra parte, Gustavo Ulcué, integrante del Tejido de Comunicación Nasa, señaló que no hay mucho éxito en las solicitudes hechas ante el gobierno colombiano para la protección de periodistas indígenas. Aunque agregó que “también está el caso de los comunicadores indígenas que nos hemos negado a ese tipo de apoyo y que hemos buscado más bien ayuda de organizaciones de derechos humanos”.

Sobre la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Ulcué afirmó que no hay peticiones individuales de protección a comunicadores indígenas “debido a que todos los casos de solicitud de medidas cautelares ante la CIDH se han presentado como Colectivo Humano o como pueblo Indígena, ya que nosotros creemos que una afectación individual afecta la armonía de una comunidad, por lo tanto la protección debe ser para toda la comunidad y no para una sola persona”.

El norte del departamento del Cauca es uno de los más afectados por el conflicto armado. En un reciente artículo, la periodista colombiana Constanza Vieira, relata cómo el territorio del pueblo Nasa es campo estratégico de confrontación entre las fuerzas de seguridad del Estado y la guerrilla de izquierda. Es interesante la reflexión que presenta sobre el silenciamiento mediático de las acciones propias de una comunidad que defiende su neutralidad. Lamentablemente eso es difícil de entender para el Estado colombiano. Por eso en un discurso, el recién posesionado ministro de defensa, acusó a los indígenas del Cauca de mantener alianzas con la guerrilla, situación desmentida por la Asociación de Indígenas del Cauca.

El 6 de abril de este año, Reporteros Sin Fronteras publicó un informe en el que denuncia cómo desde finales de febrero los grupos paramilitares han amenazado mediante panfletos a organizaciones indígenas y medios de comunicación afiliados a ellas. Entre las personas en riesgo se cuentan once periodistas y están amenazadas de ser blanco de ataques once estaciones radiales comunitarias miembros del Consejo Regional Indígena de Cauca (CRIC).

Es necesario que los ojos del mundo estén atentos a la situación de las comunidades indígenas en Latinoamérica. Los habitantes ancestrales de este continente están confinados al menosprecio y estigmatización, mientras que multinacionales y señores de la guerra se apropian de sus territorios. De estas agresiones somos cómplices todos, mientras no reaccionemos desde los diferentes medios de comunicación para denunciarlas y exigir a los gobiernos oportunas y eficaces medidas de protección para nuestros ‘hermanos mayores’.

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Enlaces de interés:

Hacia una política pública de comunicación para los pueblos indígenas de Colombia

Sistema de Información de Pueblos Indígenas (SIPI)

La resistencia de los pueblos indígenas desde la comunicación

Emisoras filiales de Consejo Regional Indígena del Cauca CRIC

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Foto de Rodolfo Maya tomada de elespectador.com

Imagen del Festival de Cine tomada de Códice comunicaciones

Por Andrés Monroy Gómez

@AndresMonroyG


[1] Expediente 191426000613201080222 de la Fiscalía 4 Seccional de Caloto. Respuesta dada del grupo de Derechos Humanos de la Fiscalía General de la Nación a un derecho de petición. Oficio 0092894.

Artículo original en Bottup: Hace un año asesinaron al periodista Rodolfo Maya


Una ley aprobada en Colombia busca penalizar las expresiones de inconformidad en las calles
A pesar de esto y de las declaraciones del presidente Santos, cada día hay mayor intensidad y cantidad de protestas, entre ellas, de los estudiantes universitarios

Periodista ciudadano autor: Andrés Monroy Gómez Editado por: Redacción Bottup


En 2011 ya se han producido más de 1.500 protestas

En 2011 ya se han producido más de 1.500 protestas

Víctor Abramovich, secretario ejecutivo del Instituto de Políticas Públicas en Derechos Humanos del Mercosur, afirmó que “siempre se habla de censura, de protección a periodistas, de la regulación de los medios y monopolios, y a las manifestaciones se las ve como problemas de tránsito. No todos tienen tan clara la vinculación entre libertad y protesta social”.

La expresión libre a través de protestas ciudadanas es objeto de formas particulares de restricciones en el caso colombiano. Una ingenua esperanza rondaba algunos sectores de la sociedad colombiana, para quienes el cambio de lenguaje del actual gobierno podía significar una ruptura con las estrategias de persecución e intimidación a los opositores políticos durante la presidencia de Álvaro Uribe. Desafortunadamente se diluye al compás de actuaciones de altos funcionarios del gobierno colombiano, entre ellos el mismo
presidente Juan Manuel Santos.

Las autoridades estigmatizan las movilizaciones estudiantiles con declaraciones sobre la infiltración de la FARC

Las autoridades estigmatizan las movilizaciones estudiantiles con declaraciones sobre la infiltración de la FARC

El diagnóstico de la profunda crisis por la que los colombianos reclaman acciones eficaces, se refleja en las cada vez más intensas y frecuentes protestas en diferentes regiones del país. El común denominador: la irrupción de la estrategia de estigmatización generalizada en contra de estas manifestaciones de inconformidad.

Es así como un informe de la Policía, al dar cuenta del incremento de las protestas (en 2010 se realizaron 1.142 manifestaciones y en lo corrido de 2011 van 1.573), hace énfasis en su preocupación por la intervención de grupos ilegales en éstas.

Esta táctica de señalamientos, que a pesar de los discretos llamados del gobierno a la no generalización, buscan deslegitimar los reclamos de diferentes sectores de la población colombiana. Para la muestra, varios ejemplos de hechos
ocurridos en los últimos dos meses.

Desde el techo de la Alcaldía de Bogotá, esta persona filmaba a los estudiantes durante las marchas del 7 de septiembre de 2011. No era periodista

Desde el techo de la Alcaldía de Bogotá, esta persona filmaba a los estudiantes durante las marchas del 7 de septiembre de 2011. No era periodista

El más reciente, es la acusación de infiltración subversiva de los movimientos estudiantiles que protestan en diferentes universidades del país en contra de un proyecto de reforma de la educación superior. Juan Manuel Santos, en un discurso pronunciado durante la activación de una nueva brigada del ejército, señaló: “Sabemos muy bien que la estrategia de las Farc va a ser la de estimular la protesta social y la de infiltrar esa protesta social para producir violencia, producir caos”. Quizás esta razón esgrimida por el jefe de Estado, constituye la motivación para que las fuerzas de seguridad persistan en sus seguimientos intimidatorios contra líderes sociales. Por esto no es extraño advertir la presencia de personas que desde edificios públicos registran mediante videos y fotografías a los manifestantes, inclusive cuando las movilizaciones se realizan con los permisos exigidos por las autoridades.

Uno de los principales medios de comunicación escritos del país, haciendo eco a los señalamientos de Santos, afirmó que “tuvo acceso a un completo dossier, elaborado por los organismos de seguridad, en el que se evidencia el poder de infiltración de las Farc y el Eln, ya no sólo en las tradicionales universidades públicas, sino también en los más prestigiosos planteles privados en el país. Por ejemplo, se ha establecido que a través de la denominada Plataforma Encapucharte, colectivos, brigadas y células de la guerrilla están desarrollando trabajos de adoctrinamiento ‘en organizaciones cívico-sociales y movimientos juveniles’, con el fin de blindar sus enlaces ilegales al amparo de instituciones que sí son legales”. No tardaron en producirse las primeras detenciones. En los últimos días fueron detenidos varios estudiantes que participan activamente en la mesa nacional que se opone a la reforma propuesta por el gobierno. Gustavo Gallardo, de la fundación ‘Lazos de dignidad’, declaró a los medios de comunicación que “Se realizaron hasta hoy 60 capturas en todo el país, con la característica que se emiten una semana después de las declaraciones del presidente Santos, frente a la presunta infiltración de la guerrilla en las universidades del país. Todas las órdenes tienen fecha del 30 de septiembre, son selectivas y arbitrarias”.

Otro caso es el de los trabajadores de la compañía petrolera Pacific Rubiales Energy. Sus exigencias por mejores condiciones laborales fueron reprimidas por los escuadrones antidisturbios de la policía, donde resultaron heridos 12 trabajadores. Mientras tanto los directivos de la multinacional petrolera pedían la militarización de los campos de trabajo, negando la explotación laboral que denunciaban los trabajadores. Por su parte, un grupo de trabajo compuesto por parlamentarios y representantes del gobierno manifestó su preocupación por la disminución de la producción petrolera, sin mostrar el mismo entusiasmo a la hora de reflexionar sobre las condiciones de los trabajadores.

Paralelamente, los indígenas del convulsionado suroccidente colombiano reclaman el respeto por sus territorios ancestrales y su neutralidad en conflicto armado. La respuesta del nuevo ministro de defensa, al poco tiempo de asumir el cargo, fue acusar a los indígenas de sostener alianzas con la guerrilla. La Asociación de Indígenas del Cauca rechazó estas afirmaciones, alegando que “lo que hay en el Cauca son comunidades victimizadas por los actores armados (incluyendo la Fuerza Pública) y atrapadas en el fuego cruzado de la confrontación armada”.

En el departamento de Antioquia, dos municipios han sido sacudidos por las manifestaciones de sus habitantes. En Tarazá, las movilizaciones campesinas rechazan las fumigaciones con glifosato, por considerarlas nocivas para la salud de los pobladores y sus cultivos. Al respecto se pronunció el Secretario de Gobierno del departamento, aseverando que estas manifestaciones son producto de la presión de la guerrilla de las Farc. Por su parte, en el municipio de Cuacasia, mineros informales protestan por su derecho a trabajar. Como resultado de los enfrentamientos, varias personas resultaron heridas y una mujer murió por la inhalación de los gases disparados por la policía. Esta manifestación tampoco estuvo exenta del señalamiento de ser infiltrada por la guerrilla.

También en las manifestaciones protestando contra el transporte público de Bogotá las autoridades apuntan a la acutación de
‘agitadores profesionales’

También en las manifestaciones protestando contra el transporte público de Bogotá las autoridades apuntan a la acutación de 'agitadores profesionales'

También en las manifestaciones protestando contra el transporte público de Bogotá las autoridades apuntan a la acutación de 'agitadores profesionales'

Otro caso es el del sistema de transporte masivo de Bogotá (Transmilenio), donde son frecuentes los bloqueos protagonizados por ciudadanos cansados del mal servicio prestado por las empresas que tienen la concesión en las principales rutas de la ciudad. Buses atiborrados, calles en pésimo estado, incumplimiento de horarios y uno de los pasajes más costosos del país no son entendidos por las autoridades distritales y por los directivos de las empresas privadas que operan ese sistema como causas lógicas de las protestas. Su interpretación de los hechos apunta a la actuación de “agitadores profesionales“.

Todas estas movilizaciones ven la sombra de una ley aprobada en junio de este año, que establece penas que van desde los 2 hasta los 4 años de prisión y millonarias multas a quienes sin el permiso de las autoridades obstaculicen las vías o infraestructura de transporte. Más adelante, la misma ley señala penas de 4 a 8 años y multas a quienes imposibiliten la circulación de vehículos de transporte
público.

Estudiantes con las manos en alto

Estudiantes con las manos en alto

Es cierto que una de las obligaciones de los gobernantes es preservar el orden público, buscando prevenir desmanes durante las manifestaciones. Pero es válido preguntarse por el concepto de ‘orden’ que se busca defender con estas leyes. Adicionalmente, normas como la mencionada, de manera genérica criminalizan comportamientos inherentes a las manifestaciones callejeras y son la puesta en escena de intimidantes procesos judiciales contra quienes encuentran en las protestas públicas la única alternativa de ser escuchados.

Ante la hilarante y descabellada posibilidad de calificar a todos y cada uno de los participantes de las movilizaciones de protesta como “guerrilleros”, es necesario preguntarse sobre cómo interpretar esta sistemática campaña de estigmatización contra la movilización social de protesta. ¿A qué le teme el Gobierno?

Varias opciones surgen de esta pregunta. Una primera posibilidad de respuesta, es que los ocho años de la “seguridad democrática” de Álvaro Uribe fueron un total fracaso y las guerrillas cada vez tienen más capacidad de movilizar a obreros, campesinos, estudiantes e indígenas. Seguramente esta interpretación no será del gusto de quienes defiende el legado uribista.

Mural en la Universidad Nacional

Mural en la Universidad Nacional

Otra respuesta gira en torno al creciente descontento social, por la cada vez más profunda brecha social (por ejemplo, un congresista gana en un mes lo que un colombiano promedio gana en 3 años). Esto se suma a los inocultables casos de corrupción administrativa y la desviación moral de las fuerzas de seguridad, frecuentemente involucradas en casos de ejecuciones extrajudiciales, (mal llamadas ‘falsos positivos’), agresiones sexuales y desviación de recursos públicos para intimidar a los críticos del gobierno, entre otros tantos casos. Pero esta interpretación tampoco gustará al oficialismo, para quienes todas estas denuncias hacen parte de una conspiración contra el expresidente Álvaro Uribe.

Quizás llegó la hora en que los gobernantes acepten que no están haciendo bien su papel y tomarse en serio las protestas de los colombianos.

Por Andrés Monroy Gómez
@AndresMonroyG
Fotografías: Andrés Monroy Gómez (Seryozem)

Artículo original en Bottup: Colombia: la incomodidad de las protestas ciudadanas


Miles de personas se manifiestan en 30 ciudades colombianas

Colombia se suma a la dinámica mundial de expresiones ciudadanas de disconformidad con sus gobernantes

Periodista ciudadano autor: Andrés Monroy Gómez Editado por: Redacción Bottup

Los ciudadanos depositaron papeletas con el nombre de la persona o entidad que consideran más corrupta de Colombia en un gigantesco ataúd negro

Los ciudadanos depositaron papeletas con el nombre de la persona o entidad que consideran más corrupta de Colombia en un gigantesco ataúd negro

En el mundo las expresiones de inconformidad ciudadana cada día son más frecuentes. El movimiento ‘Manos limpias’ de Colombia convocó a una marcha contra la corrupción, en medio de constantes escándalos que comprometen a altos funcionarios de los ocho años de gobierno de Álvaro Uribe Vélez.

Bogotá D.C., Colombia. “Vamos a notificar a los corruptos del despertar de nuestra nación”. Esta es la advertencia de los organizadores de la ‘Marcha de los antifaces’, que se llevó a cabo en 30 ciudades colombianas el domingo 21 de agosto.

Una primera impresión nos llevaría a pensar que se trata de la llegada a Colombia de la dinámica mundial de expresiones de inconformidad ciudadana frente a los gobiernos. La discreta participación de ciudadanos que creen que es hora de pasar del silencio a las palabras y de las palabras a los hechos, puede ser el primer paso para frenar la carrera de funcionarios públicos y particulares que encuentran en el desfalco a los recursos del Estado su principal fuente de riqueza.

Los manifestantes utilizaron antifaces negros aludiendo a los ‘ladrones de guante blanco’ que se enriquecen a costa de la vulneración de los derechos de la población

Durante las marchas del 21 de agosto, los manifestantes utilizaron antifaces negros, para representar a los ‘ladrones de cuello blanco’, que se han enriquecido a costa de la vulneración de los derechos de la población. En un gigantesco ataúd negro, que fue llevado a una calle céntrica de Bogotá, los ciudadanos depositaron papeletas con el nombre de la persona o entidad que consideraban como la más corrupta de Colombia.

Según el Manifiesto ‘Colombianos unidos por un país mejor’, “Son 200 años de historia y, sin el ánimo de ser pesimistas, podríamos decir que es la misma cantidad de tiempo que llevamos sumidos en el problema de la corrupción, éste flagelo es un monstruo de muchas cabezas que involucra al sector público y al privado, a nosotros, los ciudadanos, que con nuestra indiferencia alimentamos cada vez más éste mal”.

Gustavo Bolívar, libretista y uno de los organizadores de la marcha, reconoció ante la prensa que uno de los principales obstáculos para este tipo de iniciativas es la apatía social. Hay claridad en que esta marcha no acabará con la corrupción, pero mantienen la convicción de que se trata de un paso necesario, porque mientras exista corrupción en la administración “nosotros tenemos que salir cada año. Vamos a recoger firmas y pedir un referendo para hacer una reforma política que nazca del seno
de la sociedad civil”.

Gustavo Bolívar, organizador de la marcha

Gustavo Bolívar, organizador de la marcha

Entra en juego, para interpretar la participación o no de los ciudadanos en estas convocatorias, el temor a ser parte de expresiones de protesta social. Aunque no aflore en el discurso del siglo XXI, aún está en la información genética de los colombianos el temor por los horrores de la Violencia (con mayúscula) entre los partidos tradicionales a mediados del siglo XX, el exterminio de la Unión Patriótica, movimiento político que encarnó en su momento la posibilidad de una salida negociada al conflicto armado, o el asesinato de líderes políticos que fueron capaces de levantar su voz contra políticos corruptos que han echado raíces en las diferentes ramas del poder público. En parte esto explica el que la democracia colombiana no se caracterice por ser la expresión viva de la voluntad popular.

El abstencionismo, con esta y todas las causas que se le atribuyen, ha abierto el camino para que se consoliden micro empresas electorales, en muchas ocasiones resultado de alianzas entre políticos de oficio con el narcotráfico y los grupos armados ilegales. Ese mismo abstencionismo electoral parece desplegar su sombra sobre las iniciativas que reclaman transparencia administrativa.

Casos como el de Bogotá es un vergonzoso ejemplo de la alianza entre corruptos de los sectores público y privado. El Alcalde Mayor fue suspendido por la Procuraduría General de la Nación en el marco de una investigación disciplinaria, mientras que la Fiscalía ya le inició una investigación penal por los contratos celebrados con un grupo de empresarios privados, cuyo objeto era la construcción de vías para el transporte público masivo. Resultado de estos contratos: calles semidestruidas, monumentales trancones y una ciudad cada vez más incrédula de sus gobernantes. Esta coyuntura fue rápidamente aprovechada por los candidatos a la Alcaldía de Bogotá (cuya elección será el próximo 30 de octubre) para hacer presencia en la ‘Marcha de antifaces’ y comprometerse a acabar con la corrupción. Muchas promesas se hacen al calor de las urnas electorales, pero la realidad siempre ha sido frustrante.

Los antifaces negros representan a los políticos corruptos

Los antifaces negros representan a los políticos corruptos

Queda el reto de no permitir que el manto del olvido cobije hechos como el pago de recompensas por el asesinato de civiles acusándolos de ser guerrilleros (falsos positivos); la compra del voto de congresistas para aprobar la reelección presidencial y permitir que Álvaro Uribe prolongara su mandato durante otro periodo; la alianza de empresas encargadas de prestar servicios de salud para aumentar sus ganancias a costa de una deficiente atención de sus afiliados; la repartición de recursos públicos a familias adineradas, con el pretexto de subsidiar el desarrollo agropecuario; los constantes desfalcos en la contratación de obras públicas; la utilización de recursos humanos y técnicos de los organismos de seguridad para perseguir e intimidar a jueces, periodistas y líderes de la oposición; las falsas desmovilizaciones de paramilitares de derecha para mostrar aparentes resultados favorables en materia de seguridad, etc. Con la certeza de que la lista es mucho más extensa, se hace evidente la necesidad de una sociedad civil organizada que reivindique el derecho a tener gobernantes honestos. Es hora de que gobernantes y gobernados se desprendan del nefasto legado del expresidente liberal Julio César Turbay (1978-1982) para quien lo ideal era “reducir la corrupción a sus justas proporciones” y en su lugar dejar sin espacio político a los ladrones de lo público.

Texto y fotografías: Andrés Monroy Gómez
@AndresMonroyG

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Enlaces relacionados:

Video de la convocatoria

Más fotos de la marcha: Seryozem… imágenes y pocas palabras

Página ‘Marcha de los Antifaces

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Artículo original en Bottup: Colombia: antifaces contra la corrupción


Ayer se presentó el Informe de seguimiento a las recomendaciones del Comité contra la Tortura de Naciones UnidasEn más del 90% de los casos el autor es el Estado colombiano

Periodista ciudadano autor: Andrés Monroy Gómez Editado por: Redacción Bottup

Por Andrés Monroy Gómez
@AndresMonroyG


Entre julio de 2001 y junio de 2009 fueron víctimas de tortura por lo menos 1.834 personas

Entre julio de 2001 y junio de 2009 fueron víctimas de tortura por lo menos 1.834 personas

El 18 de agosto se presentó en Bogotá D.C. el ‘Informe de seguimiento a las recomendaciones del Comité Contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes de Naciones Unidas 2009-2010‘. A pesar del seguimiento de organismos internacionales y de innumerables promesas gubernamentales, la tortura sigue siendo un método de guerra en Colombia.

“Por eso no te oculto que me dieron picana
que casi me revientan los riñones
todas estas llagas hinchazones y heridas
que tus ojos redondos
miran hipnotizados
son durísimos golpes
son botas en la cara
demasiado dolor para que te lo oculte
demasiado suplicio para que se me borre (…)”.

Hombre preso que mira a su hijo
Mario Benedetti

Bogotá D.C. Colombia. “Advertidos por la Organización Mundial contra la Tortura (OMCT) de que un número creciente de gobiernos permiten que se desarrollen prácticas de tortura y de malos tratos, y de la tolerancia con ellas de la opinión pública, afirmamos con fuerza que el respeto de la dignidad de la persona humana exige que la tortura esté prohibida en toda circunstancia”. Esta declaración suscrita en Ginebra y Nueva York en 2010, da cuenta de la preocupación de la sociedad por una práctica que subsiste a pesar del esfuerzo de organismos internacionales para erradicarla. En el peor de los escenarios, la tortura ha sido implementada como estrategia inherente al manoseado concepto de la ‘seguridad nacional’.

El informe alerta sobre que el Estado colombiano ha incumplido todas las recomendaciones dadas por el Comité de la ONU contra la Tortura

En el caso colombiano, la conclusión del ‘Informe de seguimiento a las recomendaciones del Comité Contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes de Naciones Unidas‘ (2009-2010) es que la tortura sigue siendo una práctica de todos los actores del conflicto armado (fuerza pública, grupos paramilitares y grupos guerrilleros). Este informe fue presentado el 18 de agosto de 2011 por la Coalición Colombiana contra la Tortura ante más de 200 asistentes entre los que se contaban víctimas, hijos de víctimas y delegados de organizaciones y gobiernos extranjeros, enfatizando que el Estado colombiano no ha cumplido con ninguna de las recomendaciones dadas por el Comité de las Naciones Unidas Contra la Tortura.

El Informe, dividido en tres partes, presenta un panorama general sobre la tortura y su relación con otras conductas, como las ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, desplazamientos forzados, violencia sexual y el reclutamiento y utilización de menores de edad en el conflicto armado interno.

Los datos suministrados por el informe no pueden ser más preocupantes: “Entre julio de 2001 y junio de 2009 fueron víctimas de tortura por lo menos 1.834 personas, de las cuales 422 quedaron con vida, 1.148 fueron asesinadas y 264 fueron víctimas de tortura psicológica”. Por cada 100 hombres víctimas de tortura, se presentan estos abusos contra 15 mujeres.

En los casos en que se conocen los perpetradores, el deshonroso primer lugar lo ocupa el Estado colombiano: “en el 90,59% de los casos se compromete la responsabilidad del Estado: por perpetración directa de agentes estatales, el 41,93% (566 torturas); y, por omisión, tolerancia, aquiescencia o apoyo a las violaciones cometidas por grupos paramilitares, el 48,67% (657 torturas). A las guerrillas se les atribuyó la autoría en el 9.41% de los casos (127 torturas)”.

De las 1.834 personas torturadas, 422 quedaron con vida, 1.148 fueron asesinadas y 264 fueron víctimas de tortura psicológica

De las 1.834 personas torturadas, 422 quedaron con vida, 1.148 fueron asesinadas y 264 fueron víctimas de tortura psicológica

Las cifras de violaciones a los derechos humanos en Colombia dan cuenta del fracaso de los mediatizados esfuerzos gubernamentales por ‘limpiar’ la imagen de la fuerza pública luego de conocerse la macabra estrategia de ejecuciones extrajudiciales conocida como ‘falsos positivos’. El informe señala que “los registros de actos de tortura cometidos directamente por miembros de la fuerza pública continuaron aumentando”.

Según la Coalición, entre julio de 2011 y junio de 2009, se registró que por lo menos 1.847 personas habrían sido ejecutadas extrajudicialmente por la fuerza pública, en 2009 fueron desplazadas más de 280.000 personas, y se cree que actualmente en Colombia hay cerca de 5 millones de personas víctimas del desplazamiento forzado.

Otro fracaso de la política de ‘Seguridad Democrática’ iniciada por el ex presidente Álvaro Uribe y del que fue parte el actual mandatario Juan Manuel Santos, fungiendo como ministro de defensa, es la evidencia de la existencia de grupos paramilitares y las torturas practicadas por ellos “en el marco del fallido cese de hostilidades” prometido a partir del 1º de diciembre de 2002.

El fracaso de la ‘desmovilización’ de los paramilitares de extrema derecha fue denunciada en todos los escenarios posibles por diferentes organizaciones no gubernamentales, y de la misma manera fue negada por el gobierno de Uribe, llegando a calificar las denuncias de las ONG como una estrategia del terrorismo para desprestigiar su mandato. Hoy los hechos le dan la razón a las organizaciones. En el reporte de gestión 2009-2010 de la Fiscalía General de la Nación, se afirma que “Las organizaciones criminales, surgidas después de la desmovilización de las AUC, se crearon como una nueva forma de paramilitarismo, considerada como la tercera generación de los grupos paramilitares en Colombia y cuyo propósito inicial era la conservación del dominio territorial que había sido dejado por los frentes de las AUC”.

Entre 2001 y 2009 casi medio millón de mujeres fueron agredidas sexualmente, 4.534 al mes. El 98,14% de la autoría corresponde al Estado

Otro síntoma de la degradación del conflicto colombiano se refleja en la violencia sexual como forma de tortura y estrategia de guerra. El informe de la Coalición da cuenta de que el 98,14% de la autoría de conductas de violencia sexual corresponde al Estado por perpetración directa de sus agentes. El aumento de las agresiones sexuales atribuidas a la fuerza pública en el periodo 2005-2009 coincide con la disminución de los casos registrados atribuibles a los grupos paramilitares.

Por otra parte, según organizaciones defensoras de los derechos de la mujer en Colombia y Oxfam, entre 2001 y 2009 se presentaron 489.687 casos de agresión sexual contra mujeres. Esto representa 54.409 casos anuales, 4.534 mensuales, 151 diarios.

¿Por qué este informe de seguimiento?

El Comité contra la Tortura hace parte de la Organización de las Naciones Unidas y está compuesto por expertos independientes que supervisan la aplicación de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes por sus Estados Partes. Este Comité examinó el Cuarto Informe Periódico del Estado colombiano en noviembre de 2009 y en sus observaciones finales expidió unas
recomendaciones
al Estado colombiano.

Lugar donde fue herido un manifestante

Lugar donde fue herido un manifestante

La Coalición Colombiana Contra la Tortura (CCCT) se encargó de hacerle seguimiento al cumplimiento de estas recomendaciones, y resultado de ello es el informe que se presentó en Bogotá el 18 de agosto, concluyendo que el Estado colombiano no ha cumplido ninguna de las recomendaciones formuladas.

¿Qué se entiende por tortura?

Tortura es “todo acto por el cual se inflija intencionadamente a una persona dolores o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, con el fin de obtener de ella o de un tercero información o una confesión, de castigarla por un acto que haya cometido, o se sospeche que ha cometido, o de intimidar o coaccionar a esa persona o a otras, o por cualquier razón basada en cualquier tipo de discriminación, cuando dichos dolores o sufrimientos sean infligidos por un funcionario público u otra persona en el ejercicio de funciones públicas, a instigación suya, o con su consentimiento o aquiescencia. No se considerarán torturas los dolores o sufrimientos que sean consecuencia únicamente de sanciones legítimas, o que sean inherentes o incidentales a éstas”.

Artículo 1 de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, adoptada por la Asamblea General de Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1984.

Fotografías: Andrés Monroy Gómez

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Enlace de interés:

Campaña internacional en favor de la prohibición absoluta de la tortura y los malos tratos

Otros enlaces de interés:

Ninguna circunstancia permite tolerar la tortura

Informe de seguimiento a las recomendaciones del Comité contra la Tortura, Colombia 2009 – 2010

Comité contra la Tortura presentó recomendaciones para Colombia el pasado 19 de noviembre

Informe de Gestión de la Fiscalía General de la Nación 2009 – 2010

Violencia sexual, delito invisible detrás del conflicto armado, el pais.com.co de 17 de agosto

Comunicado de prensa del Alto Comisionado de la ONU para los DDHH, de 26 de noviembre de 2009

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Artículo original en Bottup: La tortura sigue siendo estrategia de guerra en Colombia


CRÓNICA / En este pueblo colombiano unos 100 artesanos se ganan la vida tallando conchas y coral

A pesar de la crisis del turismo continuan manteniendo vivo este oficio

Periodista ciudadana autora: Marcela Ortiz González Editado por: Redacción Bottup


Doña Maurina, de 73 años, hace collares y pulseras de conchas

Doña Maurina, de 73 años, hace collares y pulseras de conchas

Colombia. Los artesanos de este territorio insular -ubicado frente a Cartagena- aseguran tener poderes divinos para convertir animales inertes o el bagazo de los restaurantes de Bazurto en hermosas joyas. Cuentan que los milagros comenzaron hace ya tres décadas.

I.

Cuando Maurina Julio atraviesa con el nailon una insignificante conchita de caracol, el universo entero se tiende a sus pies. Mujer, humilde, anciana y negra, cada mañana dirige con sus arrugados dedos la sinfonía de las pequeñas cosas, cuyo secreto ancestral es cuidado celosamente por ella y cien artesanos en Bocachica, Isla de Tierra Bomba —distante de Cartagena, La Heroica, tantos kilómetros de olvido como de los que es capaz el ser humano.

Maurina, a sus 73 años, trabaja haciendo complementos con conchas de caracoles, como otros cien artesanos de este pueblo de 4.000 habitantes

Son las nueve de la mañana. En casa de Maurina no hay cocina pero huele a café; lidiar con carencias y contradicciones es una eterna misión para los 4.000 habitantes del pueblo. El aroma proviene de la enramada donde su raquítica figura es un utensilio más. Cuerpo y espacio retratan la pobreza heredada generación tras generación con efecto colateral entre los bocachiqueños: una sonrisa burlona a la desgracia.

La isla no tiene acueducto ni alcantarillado ni nada que se parezca a un servicio público; con todo, la dignidad de los lugareños sobrevive. Por esta razón y aunque tenga setenta y tres años, acomoda sus rizos grisáceos en una trenza, es cuidadosa en lavarse la cara y cepillarse los dientes, su segunda fuente de orgullo —la primera es haberse descubierto útil en el preludio de la muerte.

El sol le calienta los huesos, la invita a acomodar su silla de plástico en las polvorientas calles del Barrio Alto. Sobre un pedazo de madera astillado improvisa su mesa de trabajo. Allí pone un vaso con Ciguas, aguja e hilo. Limpia los lentes y ante ella, un milagro: repletos de luz, centenares de cadáveres de caracol renacen en forma de collar o de pulsera. La cotidianidad delira cuando su ser entero experimenta la creación. Este es su particular grito de independencia.

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Las herramientas para trabajar las conchas

Las herramientas para trabajar las conchas

Nació el 13 de julio, pero su memoria ya no retiene de cuál año. Graba conceptos como recuerdos con una extraña fórmula: los trae al presente a través de emociones o sentimientos. Hijos igual amor; pobreza igual estómago vacío; maridos igual soledad; artesanías igual libertad. Esta es la razón por la cual calcó para siempre las lecciones que le dio su hija Ledis. Ahora depende de sí misma y desempeña el disciplinado rol de asistente en largas jornadas laborales.

Ledis, la hija de Maurina, le enseñó el oficio

Ledis, la hija de Maurina, le enseñó el oficio

La maestra observa a su madre por el rabillo del ojo. Hace calor. Las escasas sombras anuncian la llegada del mediodía. Hora de almuerzo. Ledis se incorpora, debe ser rápido porque la meta es elaborar quince pulseras, es decir 15.000 pesos, es decir comida para diez personas, entre nietos, hijos y cabezas de hogar.

—Conocí el valor de mi propio esfuerzo a los sesenta y ocho años —dice Maurina con poca vergüenza. La misma actitud aplica a su respuesta sobre el número de hijos paridos en los tiempos sin luz eléctrica: once en total, de los cuales cuatro murieron, tres son artesanos, uno es pescador, uno más es celador, otro es trabajador del mercado en Cartagena y el último, enfermo mental. El suyo es un cuento más entre otros. Aterradoramente normal.

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La lucha diaria por sobrevivir en Bocachica transcurre sin aspavientos. El bongo (canoa grande) transporta agua potable a la zona, dos veces por semana. Mujeres en fila compran a quinientos pesos cada galón, llevan todos los que puedan cargar. Los comedores familiares venden arepas de huevo, carimañolas, chicharrones y patacones entre amigos y vecinos, pues de los turistas no se supo nada más. Competir contra la infraestructura de las Islas del Rosario o Barú no es siquiera una opción.

Una canoa transporta agua potable a la zona dos veces por semana. No hay turismo, no se puede competir con las infraestructuras de las Islas del Rosario o Barú

A unas siete millas y frente al poblado de artesanos y pescadores se erige Bocagrande, su antagonista en este teatro histórico. En 1930, las comunidades negras residentes en la que es hoy la zona turística más importante en Cartagena dejaron sus propiedades por veinte pesos. Jamás regresaron y menos como dueños de nada. Los hijos de Maurina o de sus vecinos lo han hecho para trabajar en las playas, en la ciudad donde se bebe a diario un peligroso coctel entre desarrollo y exclusión.

La principal fuente de ingreso para las familias se desmorona ante la mirada altiva del Fuerte de San Fernando, tan ajeno a sus descendientes como a quienes lo construyeron: esclavos, libres y castigados cuya tarea fue proteger con su sangre el Castillo de San Luis de Bocachica y servir de amortiguador ante los ataques de piratas. La arquitectura real que combina reductos del fuerte y trazados viales —apenas notorios— pasa inadvertida bajo apresurados pies ocupados en buscar mejor suerte para ellos y sus familias.

II.


Don Arnoldo

Don Arnoldo

El sol brilla sobre la isla. A muchos les gusta la intensidad que toman el naranja, el rosado y el azul sobre algunas casas a las tres de la tarde. En el Barrio Bajo, Arnoldo Castro, otro de los portadores del ‘secreto de Bocachica’, ayuda a su hermana a hacer fritos para vender a los pescadores cuyas barcazas comienzan a asomar a esa hora.

—Cuando el sol se va ocultando sé que Dios creó todo esto, soy un afortunado, ¿sabe?, aprendí la artesanía no para malvenderla ni para bebérmela.

Asegura poseer un don divino gracias al cual, en tiempos remotos, sus ojos encontraron entre los desperdicios del mercado de Bazurto una fuente de ‘vida eterna’. Marcelino y Henry Castro, Rafael y Salvador García, Dairo Gómez y él aprendieron cómo los huesos de la vaca —basura para los comerciantes en La Candelaria o en María de la Esperanza— son una veta en bruto para hacer collares. Su mayor descubrimiento no fueron unos pesos de más, sino la capacidad de advertir esperanza entre la miseria.

Los pendientes que fabrica don Arnoldo

Los pendientes que fabrica don Arnoldo

Vender joyas exóticas, en un continuo peregrinar por los pueblos de la costa atlántica, trae generosas retribuciones: hasta un millón de pesos en cada viaje. Pero, por una ley anarquista, si las artesanías le dan todo a Arnoldo también se lo quitan. Dedicarse al oficio durante veintitrés años le ha costado una eterna cuota de soledad.

—La artesanía es la vida mía. Caminando he encontrado amigas que me quieran, pero no que se comprometan.

**

Es optimista. Le gusta anticiparse a la salida del astro rey, suele esperarla sentado en el muelle. Sus pulmones se desboronan con la brisa del mar, todo él muere de asombro cuando la inmensidad alberga generosamente a los humildes: a los peces, alimento para 2.000 niños amenazados por elevados niveles de desnutrición, y a las conchitas o al coral, fuentes de trabajo gracias a las cuales sus manos dejan de extenderse indignas para pedir limosna en la playa.

—La Cigua solo se deja ver de los sencillos de corazón —asegura Arnoldo.

Los buzos langosta le han contado detalles del descenso al hábitat de los caracoles —enterrados en la arena gris a una braza de profundidad. Estos hombres, de talla olímpica, permanecen sumergidos hasta diez minutos soportando el peso del océano para recolectar la materia prima de una legendaria tradición en Bocachica.

La gente de la Isla —desconectada del frenesí y la superficialidad cartagenera— se casó para siempre con la naturaleza, en su propio templo y con sus propias leyes, en una declaración de franca rebeldía contra la sociedad de consumo.

III.

La crisis del turismo a finales de los noventa acabó con la bonanza de la orfebrería local. Ortelio llegó a ganar hasta cinco salarios mínimos: 200 dólares

Son las cinco de la tarde. Ortelio Torres transforma el coral en joyas marinas para turistas. No pierde la costumbre, aunque los clientes escasean en esta época. El hombre de cuarenta y seis años se sienta frente al esmeril; quiere dar a sus piezas el brillo de un diamante.

Es la misma persistencia que lo poseyó noches y días, puliendo piedras, cortando ramas, lijando asperezas. Literalmente pagó con las manos la universidad de sus hijos: un ingeniero y una auxiliar de enfermería. Así conoció el valor de las cosas pequeñas cuya recompensa fue ejercer el derecho a una vida digna. Su rostro bien podría parecer el mapa humano de la historia africana. La mitad izquierda revela ese gesto de satisfacción por arañarle oportunidades a una sociedad mezquina y, la mitad derecha, lleva la mueca del
desengaño y la rabia acallada.

Ortelio, el papá de María Teresa

Ortelio, el papá de María Teresa

Mientras Ortelio revuelve un puñado de figuras de colores negro y café, cuenta como en sus largas luchas por sobrevivir fue vigilante, pescador y albañil. Pero –como la sangre arrastra- se dedicó a trabajar el coral. Seis años atrás alcanzó a ganar hasta cinco salarios mínimos -doscientos dólares de hoy- es decir, toda una fortuna para un habitante de Bocachica.

Sin embargo, a finales de los noventa, la crisis del turismo acabó con la bonanza de la orfebrería local. Desde entonces, muchos artesanos como él se debaten entre el anhelo y el odio por el oficio, un sentimiento profesado sólo por aquello que en verdad se ama.

**

Las calles hierven, parece carnaval. Desde la plaza principal, entre el polvo y los rayos del sol, se ven brotar como hormiguitas miles de zapatos negros de colegio. Son los niños de la escuela pública. Un cartel, dos carteles, tres carteles; pasan tan rápido a la vista que es imposible leer nada. Las mujeres fisgonean; crucigramas y sopas de letras minutos antes en manos de las vendedoras de fritos, vuelan sobre las sillas; una Biblia se paraliza en Hechos de los Apóstoles: es un acto de magia. Algunos estudiantes quieren una fotografía de su cartelera.

—Los alumnos de 11B saben qué son los derechos de los pueblos negros, ¿y usted?

Es el día de la Afrocolombianidad. En todos los rincones del Distrito Turístico se reivindica a los negros, cuya fuerza y habilidad fue usada para construir 1.800 casas coloniales, once kilómetros de murallas, cien fortificaciones y once conventos, es decir, las páginas de la historia cartagenera escritas en piedra. El espectáculo
desaparece.

Una de las pulseras que fabrica el papá de María Teresa

Una de las pulseras que fabrica el papá de María Teresa

En el Barrio Alto, la voz de Teresa Torres —hija de Ortelio— transporta hasta una iglesia sureña de 1800 en los Estados Unidos, cuando los negros cantaban celestialmente para desahogar años de represión en manos del hombre blanco. No entona vallenatos ni nada típico. Su repertorio es música cristiana.

A los negros de esta isla como a los de Norteamérica les fue impuesta otra religión; con los años se aferraron a ella como a su propia piel —algunos dirán, borrando su verdadera identidad, y otros, especialmente ellos así lo piensan, sanando las heridas del negocio más bárbaro creado por el hombre: la esclavitud.

**

Son las seis de la tarde. El Castillo de San Luis de Bocachica se baña entre púrpuras y azules. Hacia el sur, los cañones recién pintados de rojo cobrizo apuntan al sol, que se despide; al occidente, el Fuerte de San José vigila en la distancia a Bocagrande y Mamonal.

En su casa, Maurina está preocupada porque no hay comida. No vendió los planeados 15.000 pesos. Algunos hijos ayudan con arroz y pescado.

Ortelio apaga las luces del taller, se sumergirá en alguna telenovela; tal vez el viaje comience de nuevo.

En la recepción del hotel El Tigre —de su propiedad—, Arnoldo recuerda que hace un año pidió una cita médica en el centro de salud local. La doctora nunca llegó.

Pero ni la falta de comida de Maurina, ni las tempranas frustraciones de Ortelio o el sentido de orfandad estatal experimentado por Arnoldo quebrantan el sentido de vida que ellos y tantos otros artesanos han tejido finamente a través de los tiempos.

Portan con orgullo el secreto de Bocachica: la grandeza de lo pequeño atesorada en la parábola bíblica de la semilla de mostaza y hecha piel entre los bocachiqueños; llave para sobreponerse a la adversidad económica, a la indiferencia y desafiar los propios miedos. Bendición, agradecimiento y libertad llueven como maná del cielo.

Ortelio, Maurina y Arnoldo nacerían de nuevo en su isla sólo por tener el chance de ver, cada mañana, cada atardecer, ese polígamo y eterno beso entre el sol, la luna y el mar.

El taller de Ortelio

El taller de Ortelio

Todas las fotografías son de Álvaro Delgado

Artículo original en Bottup: El secreto de Bocachica


Absuelto de los cargos que le vinculaban a las FARC, los medios de comunicación no rectifican sus informaciones

Periodista ciudadano autor: Andrés Monroy Gómez Editado por: Redacción Bottup

@AndresMonroyG


Captura de Miguel Ángel Beltrán, aparecida en desdeabajo.info

Captura de Miguel Ángel Beltrán, aparecida en desdeabajo.info

Colombia. Miguel Ángel Beltrán fue detenido en mayo de 2009 en México, acusado de ser ‘Jaime Cienfuegos’, integrante de la comisión internacional de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – FARC. Dos años después, una decisión judicial que deja sin valor las pruebas presentadas contra él, le otorgó la libertad. El tratamiento mediático dado a este caso en Colombia corresponde más a una inquisición contra Beltrán y las instancias judiciales que le dieron la libertad, que a un trabajo periodístico equilibrado.

Con el título ‘Primera plana cuando es arresto, nada cuando es liberación‘ Hernando Álvarez de la BBC reconoció, aunque tardíamente, la falta de equilibrio en la información sobre la liberación del profesor Miguel Ángel Beltrán.

Señala Álvarez “El hecho es que la gran mayoría de los periodistas resaltamos los arrestos, las acusaciones de las autoridades y después nos olvidamos del tema. Y claro, muchas veces todos esos arrestados son personas que no tienen los medios y quizás ni las ganas de golpear en las salas de redacción para exigir que informen con la misma magnitud el hecho de que la justicia no encontró las pruebas de su supuesto delito o de que fueron absueltos y declarados inocentes”. Luego, de manera contundente afirma “una vez que aparece la foto y la acusación en un medio de comunicación es difícil, por no decir imposible, que la memoria colectiva tenga una apreciación diferente de la persona en cuestión”.

“El hecho es que la gran mayoría de los periodistas resaltamos los arrestos y después nos olvidamos del tema. Y claro, muchos fueron absueltos y declarados inocentes”

Mientras estuvo detenido, Beltrán envió una carta a sus colegas y estudiantes, en la que afirmaba que “Los verdugos de la palabra y la razón me han colocado tras estas rejas con la pretendida ilusión de que ellas impedirán expresar mi pensamiento crítico y quebrantar mi moral“. Pero no fue sólo durante su detención que Beltrán ha enfrentado la condena pública. Aunque la justicia lo absolvió, algunos medios de comunicación en Colombia continuaron inculpándolo mediante titulares que, probablemente obedeciendo a líneas editoriales complacientes con posturas ideológicas, dejaron de lado aspectos relevantes en una información imparcial y equilibrada. Por otra parte, se dio más relevancia mediática a las declaraciones del fiscal del caso, que calificó la decisión de la Corte Suprema de Justicia de dejar sin valor probatorio los archivos de computador de ‘Raúl Reyes’ como
“traición a la patria”.

La liberación de Miguel Ángel Beltrán en El Tiempo

La liberación de Miguel Ángel Beltrán en El Tiempo

Sólo para citar algunos ejemplos, se observa cómo el periódico ‘El Tiempo’, en su edición on-line del 3 de junio de 2011 tituló “Miguel Ángel Beltrán, alias ‘Cienfuegos’ quedó en libertad esta tarde”, manteniéndole un sobrenombre que la justicia ya había descartado. De igual manera lo hicieron otros medios, como el periódico Vanguardia, donde se tituló “Quedó ayer en libertad alias ‘Jaime Cienfuegos’”. Por su parte, el portal de la emisora W Radio retomó la información de la Agencia EFE, titulando “Miguel Ángel Beltrán, alias ‘Jaime Cienfuegos’, recobró su libertad” concluyendo la nota con la siguiente afirmación “El nombre del catedrático apareció en varios correos de los computadores de Luis Édgar Devia, alias ‘Raúl Reyes’”. ¿Por qué se mantiene un alias que la justicia colombiana no aceptó? En el último ejemplo citado, la desinformación va más allá al afirmar que el nombre del catedrático Miguel Ángel Beltrán es el que aparece en los computadores del abatido jefe guerrillero, y no el alias ‘Jaime Cienfuegos’.

La liberación de Miguel Ángel Beltrán en Vanguardia

La liberación de Miguel Ángel Beltrán en Vanguardia.com

Posteriormente se habló en los medios sobre la aparición de pruebas nuevas contra Beltrán, que podrían confirmar su pertenencia a las Farc. Su abogado defensor, David Albarracín, señaló en un programa radial que esa información no es prueba nueva sino que se trata de la actitud de los medios de comunicación de ‘reeditar’ los argumentos de acusación de la fiscalía, sin darle la garantía de la réplica a la defensa. Puntualizó que “quieren dar el debate a través de los medios de comunicación parcializados y tratar de ganar a través de los medios de comunicación lo que no se pudo ganar en los estrados judiciales”. Las supuestas nuevas pruebas – según Albarracín – obedecen a un “estrategia mediática publicitaria utilizando medios de comunicación bastante irresponsables que hacen eco de estas noticias sin ni siquiera tomarse el trabajo de buscar la otra cara de la noticia, la otra versión de la noticia, pero pues lamentablemente esto es lo que suele suceder con los medios masivos de comunicación de los aparatos de poder”. Estas declaraciones fueron transmitidas en la emisora Contagio Radio, vinculada a una Organización No Gubernamental defensora de los derechos humanos y posteriormente en el Canal Telesur, pero no hay referencias de esta información en los medios que a pesar de la absolución judicial, siguieron nombrando al profesor Beltrán como alias ‘Cienfuegos’.

La liberación de Miguel Ángel Beltrán en Wradio

La liberación de Miguel Ángel Beltrán en Wradio

Parece que en Colombia aún hay un largo camino por recorrer en el compromiso ético del periodismo, para llegar a la misma conclusión que Hernando Álvarez planteó desde la BBC: “…el punto de fondo para quienes trabajamos en los medios es que lo que no se puede olvidar es que nuestro oficio hace y deshace reputaciones. Eso nos obliga a actuar con responsabilidad y sobre todo siempre intentar contar la historia completa. A veces eso significa darle la misma importancia a un arresto que a una liberación”.

Contexto

Miguel Ángel Beltrán es Doctor en Estudios latinoamericanos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), magister en ciencias sociales de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) y magister en Historia y sociólogo de la Universidad Nacional de Colombia.

A pesar de haber sido declarado inocente, la mayoría de los medios tradicionales continuan asignándole el mote de ‘Jaime Cienfuegos’

Fue detenido el 22 de mayo de 2009 cuando tramitaba ante el Instituto Nacional de Migración de México (INM), el cambio de condición migratoria para continuar con sus estudios posdoctorales. Su detención e inmediata deportación a Colombia han sido fuente de cuestionamientos.

El gobierno colombiano calificó este hecho como la captura de uno de los “terroristas más buscados”, a la vez que le atribuyó a Beltrán el alias de ‘Jaime Cienfuegos’ y lo señaló de ser integrante de la Comisión Internacional de las Farc. Las acusaciones contra Beltrán se originan en el supuesto hallazgo de información en el computador del abatido jefe guerrillero ‘Raúl Reyes’ durante una operación militar colombiana en suelo ecuatoriano. La Corte Suprema de Justicia colombiana declaró que las pruebas provenientes de ese computador no pueden ser aceptadas, por haberse recaudado sin el cumplimiento de las formalidades procesales que exige la legislación de este país. Basándose en este pronunciamiento del máximo tribunal colombiano, una juez penal otorgó la libertad de Miguel Ángel Beltrán.

Es necesario recordar que Ecuador demandó a Colombia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

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Vea en el siguiente enlace el video de Miguen Angel Beltrán hablando con los estudiantes luego de su liberación:

Imágenes

Captura de Miguel Ángel Beltrán. Tomada de desdeabajo.info

Imágenes de los portales web:

www.eltiempo.com
www.wradio.com.co
www.vanguardia.com

* Andrés Monroy Gómez es coordinador del “Proyecto S.I. – Sociedad Informada” en Bogotá, Colombia.

Artículo original en Bottup: Los medios de comunicación y el caso de Miguel Ángel Beltrán


El proyecto pretende abordar la resolución de conflictos a través de la comunicación, abordando la violencia en la que se enmarcan las vivencias de los menores

Periodista ciudadana autora: María Teresa Herrera Echevarría Editado por: Redacción Bottup

Jóvenes participando en el proyecto

Jóvenes participando en el proyecto

Colombia. En Medellín se ha llevado a cabo un proyecto de comunicación como medio de implementar una cultura de paz. A continuación se expone cómo se ha desarrollado y cómo se pretende llevar a la práctica su análisis.

Esta sería una aproximación exploratoria de la intención del proyecto de investigación a un futuro y como se llevaría a cabo metodológicamente en su análisis de intervención.

Como consecuencia:

  • Nuevos escenarios de violencia han incursionado en los institutos educativos, no sólo de adentro hacia afuera, sino de afuera hacia adentro.

“No me preocupa las acciones de los hombres malos, me preocupa la indiferencia de los hombres buenos”.

Los menores de 18 años sufren más las consecuencias del conflicto armado. Solo en Medellín se contabilizan por esta causa más de 50.000 jóvenes muertos

Gabriel García Márquez

Las cifras hablan por sí solas

Colombia

  • En Colombia hay 16.722.708 menores de 18 años. Representa más del 41% de la población total del país.

“Es la franja que padece con más rigor la inoperancia del Estado, la crisis de la sociedad y la familia, el impacto del conflicto armado, el desplazamiento forzado y la violencia”, según informe de la defensoría del pueblo de 26 de febrero de 2010.

  • En Medellín se cuentan más de 50.000 jóvenes muertos

El Estado no asume una política clara de juventud, según las Series el Colombiano 2007.

  • Un estudio realizado entre 2.000 estudiantes reveló que la queja más frecuente entre los jóvenes es la falta de libertad de expresión.

Investigador en política criminal, Alberto Mauricio Gómez

  • En el primer semestre del año 2010, 2.336 personas son victimas del DFI (desplazamiento forzado intraurbano).

Siendo 1.355 estudiantes de los sectores populares.

Con este escenario de violencia surgen en las esquinas y calles los combos, los parches que no tardan en convertirse en bandas y pandillas (Prensa CODHES, 12 de mayo 2010).

Debido a la influencia del conflicto armado colombiano, muchos jóvenes acaban perteneciendo a bandas y pandillas

Marco teórico

Conceptos y referencias:

• Violencia y paz

• Desplazados

• Resolución de conflictos

• Comunicación y Educación

UNESCO: Propuesta ‘Una cultura de paz’

Galtung: Violencia y Resolución de Conflictos

Freire: El diálogo

Martín Barbero: Comunicación y Educación

Kaplún: Comunicación Participativa

Rossemberg: Comunicación no violenta

Ramiro Beltrán: Comunicación Alternativa

Objetivos

Objetivo general:

• Explorar la situación de las aulas de secundaria de la ciudad de Medellín en relación con la violencia.

El proyecto trabaja con alumnos, profesores y padres de familia. Pretende identificar el concepto de paz y las diferentes estrategias de resolución de conflictos

Objetivos específicos:

• Conocer el concepto de violencia del que parten los alumnos, profesores y padres de familia.

• Identificar el concepto de paz dentro de la comunidad educativa.

• Identificar las diferentes estrategias de resolución de conflictos de los diferentes actores.

• Analizar el lenguaje que utilizan los estudiantes en situaciones conflictivas dentro de los centros educativos.

Fundamentación metodológica

La metodología utiliza es cualitativa, bajo los siguientes parámetros:

Me interesan:

– Los sujetos

– Sus experiencias

Quiero construir:

– Conocimiento y significados.

Transformar a través del diálogo-metodología de la investigación.

Ámbito: Institutos educativos de los barrios populares.

Sujetos: Estudiantes, padres de familia y docentes.

Foco principal: Jóvenes estudiantes entre 12 y 16 años.

Instrumentos de recolección:

– Entrevista en profundidad

– Entrevista semiestructurada

“Más que compromiso lo que les veo es miedo, mucho miedo, más cuando estas últimas generaciones de padres nos ha tocado tan duro, sobrevivir a toda clase de violencia inimaginable”

¿Qué quiero indagar?

Reflexiones para acercarme a la realidad.

Frases de los entrevistados

“Edison, finalizando la jornada escolar a las 6:30 de la tarde me dijo angustiado mientras miraba por la ventana: “Profesor, me van a matar”.”

Docente

“El lenguaje verbaliza lo impotentes que se sienten los estudiantes para sobrevivir en un ambiente hostil para ellos, es una manera de somatizar sus limitaciones”.

Docente

“Son callados e impulsivos cuando los agredes, conocedores de sus derechos como el que más”.

Docente

“La paz es un valor que nos proporciona tranquilidad y armonía para convivir con el otro”.

Un estudiante

“Más que compromiso lo que les veo es miedo, mucho miedo, más cuando estas últimas generaciones de padres nos ha tocado tan duro, sobrevivir a toda clase de violencia inimaginable”.

Padre de familia

Relato de la investigación

Los chicos en uno de los talleres

Los chicos en uno de los talleres

Conclusiones

• La escuela ha sido tomada por procesos violentos de diferentes matices que reflejan lo que la violencia misma significa en estos contextos:

“Hacer justicia por su propia mano, aniquilar al diferente, usar la fuerza como instrumento privilegiado para resolver conflictos”.

• Hay una familiarización de conceptos y formas de ver la violencia entre los estudiantes, los padres de familia y los docente.

Como algo que “arremete”, “altera” y “afecta” desde lo verbal, desde el ejercicio del poder y la

familia.

• Necesidad de crear un proyecto de comunicación educativo capaz de generar escenarios de cultura de paz en las aulas de secundaria.

Esto ayudaría a fortalecer y a cambiar los escenarios para la resolución de conflictos, ya que los que existen son de miedo, decepción y desconfianza.

• Otra forma de violencia que aparece en las aulas es la pandilla, las bandas que surgen de los parches y que se convierten en la fortaleza del pandillero.

En estos espacios de violencia el joven encuentra un medio de subsistencia pero también para satisfacer sus necesidades de afecto, lealtad, pertenencia y reconocimiento social producto de la marginación.

• Los jóvenes son actores invisibles de todo este proceso de violencia y de marginación.

Todas estas situaciones que viven y enfrentan los jóvenes es el motivo principal que los ha llevado a construir su propia jerga ‘el parlache’ haciendo alusión a eventos de violencia.

• Los profesores, los estudiantes y el padre de familia tienen en común el inconformismo, el miedo y la decepción.

Hay ‘incipientes’ métodos en la resolución de los conflictos en las aulas de secundaria.

• Los jóvenes que llegan a las aulas no quieren ser reconocidos como ‘desplazados’.

Reflexiones

• Es interesante hablar de la comunicación, pero no como el conjunto de nuevos aparatos y de sofisticadas máquinas, sino como una manera de agenciar lo educativo y lo cultural a través de contenidos que generen espacios de socialización y convivencia.

• La escuela es un escenario de la vida social, por ello es necesario reconocer que los procesos educativos tienen un profundo carácter comunicativo.

• Es posible llevar a cabo una cultura de paz desde la pedagogía de la comunicación y del diálogo que posibilite generar cambios en la realidad de los jóvenes de secundaria y su entorno.

• Es posible generar espacios en los que la comunicación permita el reconocimiento de sí mismo y del otro y que es a través de ella, desde donde podrán desplegarse estrategias, iniciativas y pautas creativas con respecto a la convivencia ciudadana.

Posibles líneas futuras

“Entre las jóvenes es importante relacionarse con el ‘duro’, esto les da reconocimiento y cierto impacto de poder. Menosprecian los objetos y útiles de clase, no gustan de la escritura y mucho menos de la lectura a no ser que sea amarillista”.

Docente

Sería interesante hacer una reflexión sobre el papel de las jóvenes, su actitud y como vienen interactuando ellas en este espiral de violencia que llega a las aulas de secundaria.

¡Hay razones para creer en la oportunidad!

Artítulo original en Bottup: Cultura de paz y comunicación desde las aulas de secundaria de Medellín, Colombia


Las víctimas sufren la acción de la guerra y la violación de sus derechos fundamentales, y son invisibles y olvidadas incluso por el Estado colombiano

Peridista ciudadana autora: María Teresa Herrera Echevarría Editado por: Redacción Bottup

Víctimas en Colombia

Las víctimas son tan antiguas como el conflicto armado que vive Colombia, ese conflicto que tiene un impacto que va más allá de la democracia, de sus relaciones internacionales, de su crecimiento económico o de los índices de desarrollo. Las víctimas han sido desde siempre quienes han llevado la peor parte, no sólo porque sufren la acción de la guerra y la violencia sobre sus derechos fundamentales sino porque han sido invisibles, olvidadas o, como el pasado 18 de junio de 2009, ‘archivadas’ gracias al hundimiento del proyecto de ley que tras casi tres años de debate, buscaba la reparación de quienes han padecido por el conflicto armado.

¿Quiénes son las víctimas?

Las víctimas civiles del conflicto colombiano además de sufrir la vilencia, son en muchas ocasione invisibles y olvidadas

El informe Nacional de Desarrollo Humano en 2003 hace un análisis profundo del conflicto armado en Colombia y desarrolla una clasificación de las víctimas según el tipo de agresión padecida. Según este informe, las víctimas civiles se enmarcan dentro de hechos como: la guerra sucia, el desplazamiento forzado, los daños colaterales, el terrorismo y los secuestros.

Es fundamental aclarar en este asunto del conflicto que las víctimas no han tenido ‘voz’ en la agenda informativa, tradicionalmente han sido excluidas como actores que con voz propia pueden contar su realidad sobre un tema que les ha afectado por décadas. Su presencia en los medios se ha ofrecido como tema de melodramas, sinónimos de llanto, dolor, fragilidad, estremecimiento y siempre está presente la polarización de víctimas más legitimadas que otras. Pero aún dentro de este panorama las víctimas han venido ganando terreno por sí solas o de la mano de organizaciones sociales, igual han ido incursionando en agendas locales, regionales y mundiales y con los medios de comunicación:

Revista’100 días vistos por el CINEP’. Editorial, mayo de 2010 No. 69

Titular de una noticia radial:

Cruz Roja dice que las víctimas civiles son casi “invisibles” en zonas rurales“.

El desplazamiento del conflicto armado hacia zonas rurales ha hecho que las víctimas civiles se hayan convertido en casi ‘invisibles’, a pesar de que los combates se han recrudecido de cara a las elecciones presidenciales, denuncio el Comité de cruz roja.”

“Bajo amenazas de muerte, se fuerza a la población a huir”, remarco el responsable de la Delegación colombiana de la Cruz roja, quien agregó que también se cometen asesinatos, se hiere a personas, y se perpetran actos de violencia sexual. “Y lo peor es que estas tragedias no salen a la luz pública”, lamento Beney.

Para Beney, las violaciones “más preocupantes” son las ejecuciones de los “falsos positivos”, como se conoce en Colombia al asesinato de civiles por militares que los presentan como guerrilleros muertos en combate para Mostar resultados antes sus superiores y obtener beneficios. También denunció el reclutamiento de menores por los grupos armados, lo que explico, en parte, por el subdesarrollo, que lleva a que los jóvenes no tengan muchas alternativas que unirse a estos grupos para subsistir. El número de desplazados en Colombia, según esta Organización, ha continuado en ascenso en los últimos años hasta situarse en los 3,3 millones de personas, lo que representa una de las cifras más elevadas del mundo”.

(Radio W. Titular abril 26-2010)

Para reparar el daño sufrido por las víctimas es necesaria la reconstrucción, la reconciliación (entre víctimas y victimarios) y la resolución

La génesis, la evolución, vinculaciones y actores del conflicto de las víctimas en Colombia se puede ubicar dentro de lo que Galtúng llama una Violencia Estructural, esa violencia intrínseca a los sistemas sociales, políticos, económicos y culturales que han impuesto los mismos que gobiernan las sociedades, los estados y el mundo (Ingerencia de la globalización). El caso Colombia un conflicto armado de casi 50 años producto de la inconformidad, de la injusticia social, la desigualdad, la violencia política, los malos gobiernos y la dependencia a los Estados unidos de América en todo los ámbitos.

¿Por qué el ser humano utiliza la violencia para dar solución al conflicto?

Johan Galtung habla de tres respuestas, la primera viene de la propia raíz del conflicto. La violencia empleada para incapacitar a la otra parte o partes para imponer sus propios objetivos y en ocasiones se considera que la solución militar es la única posible. En este caso el Estado colombiano antepone al conflicto la vía de la fuerza militar contra las FARC, grupo al margen de la ley, e igual ellos responden con la lucha armada. Ambos son ‘guerristas’ y saben de sobra de los daños colaterales hacen que la población civil esté en alto riesgo de ser violentada. Sus objetivos parecen muy claros como ‘violentos’ que son. El Estado colombiano dice que quiere proteger la democracia con medidas ‘dictatoriales’ y empleando el poder de los medios de comunicación (estado de opinión instaurado en la era Uribe) para sostener sus objetivos, y las FARC se volcó con el ‘terrorismo’ y otras actividades ilícitas que generan violencia. Por lo tanto, ser víctima es una condición derivada del conflicto que vive el país.

Entre las posibilidades de regulación del conflicto de las víctimas en Colombia se encuentra la aplicación de las tres ‘R’ de que habla Johan Galtung:

- Reconstrucción: curar daños y heridas ocasionadas por enfrentamientos entre las partes y reparar los daños materiales. Deben participar guerrillas y Estado: Diálogos de paz, deponer armas, reinserción a la vida civil, etc. Reparación de víctimas con la ley de justicia y paz estimada bajo un proyecto de ley.

- Reconciliación: a través del perdón. Deben participar tanto víctimas como victimarios.

- Resolución: se crean espacios para resolver los conflictos: Mesas de paz, diálogos de paz, entrega de secuestrados, negociaciones. Participa la sociedad civil, la iglesia, la comunidad internacional y el Estado.

El Estado colombiano ha sido ‘penalizado’ publicamente por instituciones internacionales como la Unión Europea, o bien ONGs como Amnistía Internacional

En los tratados de Amnistía Internacional al Estado colombiano se le ha ‘penalizado’ públicamente como violador de los Derechos humanos. La Unión Europea en algunas ocasiones ha amenazado al Estado colombiano con quitarle ayudas de cooperación si siguen violando los Derechos Humanos. Creo que son formas externas de regular el conflicto desde la intervención de la comunidad internacional.

Los medios de comunicación también harían parte como posibilitadores de regulación del conflicto en algunas fases del proceso: en la Reconstrucción, la Reconciliación y Resolución como una de las condiciones para salir de la violencia, por medio de la creatividad, la trascendencia, y la empatía. Transformar el conflicto en forma positiva.

María Teresa Herrera Echavarría

Parte de la información basada en:
Víctimas en Colombia: ¿Cuál es el camino de la reconciliación?

Artículo original en Bottup: El conflicto de las víctimas civiles en Colombia


En San Lorenzo de Pailón, Ecuador, encuentran su hogar muchos refugiados colombianos

Doña Enma y sus cuatro hijos, Lucía y John Jairo, los Ramírez y Ermes con su mujer y sus ocho hijos, nos cuentan su experiencia

Periodista ciudadano autor: Andrés Lasso Editado por: Redacción Bottup

Este artículo forma parte de una serie. Al final del mismo encontrarás los enlaces a las partes anteriores

San Lorenzo de Pailón

La casa de Ermes, con tres de sus ocho hijos

La casa de Ermes, con tres de sus ocho hijos

En la frontera norte con Colombia, en la provincia ecuatoriana de Esmeraldas, existe un cantón con nombre de santo que en el pasado también hacía parte de la provincia serrana de Imbabura del Ecuador. Su nombre es San Lorenzo de Pailón y los historiadores dicen que no saben con exactitud quiénes fueron sus primeros habitantes, pero reconocen que la mayoría de ellos eran de origen colombiano y se dedicaban a la pesca, a la caza y a la agricultura.

Fue fundado por el científico ecuatoriano Pedro Vicente Maldonado entre 1735 y 1739. Posteriormente, el Barón de Carondelet y el sabio José Caldas realizaron un estudio en la mitad del siglo XIX para trazar un camino que comunicase a los pueblos norteños de Esmeraldas con la sierra ecuatoriana y para darle a esa región una salida al mar. En el año 1861, por la ley de división territorial del Ecuador, Esmeraldas se convierte en provincia con un solo cantón, San Lorenzo. Pero esta misma derogación, incorpora a este cantón a la provincia de Imbabura.

Años más tarde, la administración de San Lorenzo fue difícil para la provincia de la sierra ecuatoriana (Imbabura) por la falta de vías de comunicación, por lo que el Congreso Nacional de Ecuador definitivamente decidió devolver al cantón a la provincia de Esmeraldas.

En San Lorenzo de Pailón el ACNUR ha mejorado la infraestructura en tres ecuelas y ha construido la Casa de la Juventud, con la ayuda de los jóvenes del cantón

En el año 1869 una compañía inglesa llamada Ecuador Land, se benefició del cantón esmeraldeño. Tanto fue el poder de los empresarios británicos en esa época que llegaron a tener su propia moneda, llamada el Pailón, y una especie de independencia de las leyes ecuatorianas, Este período duró cerca de 70 años. Solo en 1939 el cantón fronterizo regresó a pertenecer a la República del Ecuador.

Cerca de la década de los años sesenta, en el siglo XX, es construida la vía de ferrocarril Ibarra-San Lorenzo, como también el puerto del mismo cantón, como zona franca para facilitar el intercambio comercial con Brasil. Esas dos vías de comunicación ayudaron mucho al desarrollo del cantón esmeraldeño.

Las exportaciones de tagua, de caucho, de madera, de rolliza, de cáscara de mango, de azúcar negra, ayudaron a la economía de la región fronteriza norteña.

El 22 de marzo de 1978 a través del decreto supremo del Gobierno ecuatoriano se produce la canonización de San Lorenzo de Pailón.

San Refugio

San Lorenzo de Pailón

San Lorenzo de Pailón

El cantón ecuatoriano de San Lorenzo contiene 12 parroquias rurales: Ancón de Sardinas, San Javier, Tululbí, Mataje, Tambillo, Calderón, San Rita, Urbina, Alto Tambo, Cinco de Junio, Concepción y Carondelet. En la actualidad cuenta con aproximadamente 42.000 habitantes, población que se ve incrementada año a año por el proceso migratorio fronterizo con Colombia.

Según el ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados), en San Lorenzo y el Eloy Alfaro han realizado un mejoramiento de infraestructura básica en tres escuelas de los dos cantones.

El organismo internacional también realizó en San Lorenzo de Pailón la construcción de la Casa de la Juventud, que fue realizada por jóvenes del cantón y muchachos colombianos, a través de mingas de recolección de botellas plásticas, donde los adolescentes recogieron cerca de 20.000 envases.

El centro de juventud está terminado y las botellas plásticas sirvieron como ladrillos para su edificación. En esta casa se realizarán eventos de teatro, juegos, espacios de lectura y conciertos musicales.

Además, en el Barrio Luis Cevallos del cantón se instalarán tuberías para el tendido de agua. Como también se realizará un sistema de captación de agua en la comunidad de El Gadual, en San Lorenzo, donde viven 55 familias.

En el campo de la salud se formarán promotores comunitarios en 12 comunidades de frontera en el cantón San Lorenzo y se dotarán de implementos médicos.

Lavando recuerdos y secando heridas

Doña Enma tuvo que emigrar con sus cuatro hijos. En Colombia, su otro hijo, de 17 años, fue asesinado por la guerrilla. Hoy en día todavía desconoce el motivo del crimen

En el barrio Nueve de Octubre de la ciudad de San Lorenzo vive Doña Emma con sus cuatro hijos. Ellos son de la región colombiana del Colorado. Hace dos años tuvieron que emigrar al Ecuador por causa de la violencia de la guerrilla y los paramilitares. Un hijo de Emma, de 17 años, fue asesinado por las fuerzas rebeldes y hasta el día de hoy ella no sabe absolutamente nada y desconoce el motivo del crimen.

La hermana de Emma fue la que les aconsejó que emigraran para San Lorenzo, para que consiguieran un refugio. Su casita es de madera, pero más parece un cuartito. En la vivienda de Emma existen tres camas para sus hijos y ella. Además, se encuentra en ese mismo espacio su cocina y los alimentos para la sobrevivencia de su familia. El arriendo es de 20 dólares mensuales.

“Es muy estrecho aquí, aquí mismo lavamos, aquí mismo comemos, aquí mismo dormimos. Pero por lo menos tenemos algo”, dice Emma medio cortada la voz.

Emma mantiene a su familia lavando ropa. Por una lavada de bandeja de ropa cobra siete dólares. Pero además siempre trata de conseguir otros empleos. Sus dos últimos hijos todavía se encuentran estudiando.

Su hija Gladys tiene una enfermedad llamada vitíligo, que afecta a la piel. En la actualidad la joven colombiana se encuentra recuperándose del mal que padece. Ella se siente feliz en su nuevo país, porque el miedo y el susto solamente se encuentran allá en su patria.

Por otro lado, Gladys también afirma que en el Ecuador sí existen algunas personas que ven con malos ojos a los ciudadanos colombianos que vienen huyendo de su país por causa de la violencia.

La joven se estremece cuando vuelve a recordar el asesinato que sufrió su hermano en su lugar natal por parte de los guerrilleros. Sus ojos se vuelven húmedos y el llanto no es sólo de nostalgia, sino también de injusticia, su hermanito era su mejor amigo y no era un criminal. Tal vez el único pecado de él era ser joven.

Una mercader de fe

Lucía, gradcias a un microcrédito de 300 dólares, pudo abrir una pequeña tienda en su domicilio

Lucía, gradcias a un microcrédito de 300 dólares, pudo abrir una pequeña tienda en su domicilio

Hace tres años que Lucía y John Jairo viven en San Lorenzo de Pailón, en el barrio Bellavista. La pareja vive en una casa de cemento conjuntamente con otras dos familias.

En el departamento colombiano de Tumaco, John Jairo era mototaxista y un buen día un grupo delictivo le encargó un recado que era muy sospechoso, claro que él no sabía que era una banda organizada, según contó su mujer. Cuando llegó al destino del encargo, hubo gente del otro bando que dudó de la procedencia de John Jairo.

“¡Ahí fue!”, nos dice Lucía con voz de miedo, que comenzaron las amenazas para su marido. Mientras tanto, ella tenía un negocio de licorería donde también comenzó a darse cuenta de que la situación estaba muy tensa.

Entonces era inevitable la salida de su país, la situación estaba incontrolable. El primero en llegar a tierras ecuatorianas fue John Jairo, luego le siguió Lucía. Su esposo se dedicó a trabajar en la palma, donde trabaja actualmente.

Fue muy duro para los dos. Al principio tuvieron que dejar a sus hijos y su casa para comenzar una nueva vida en un nuevo país. “Cuando llegué al Ecuador había dejado a mi familia, mi negocio y mi casa, pero gracias a Dios encontré un trabajo en la cocina de la finca de Palma, donde trabaja mi esposo”, cuenta Lucía.

Tres meses estuvo trabajando en la cocina, pero Lucía siempre tuvo alma de negociante y en ese transcurso de tiempo también comenzó a vender arroz de leche por las calles de San Lorenzo, junto con una amiga suya.

“El ACNUR (Alto comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados) fue fundamental para comenzar a financiar mis negocios”, comenta la doña colombiana.

La tienda de Lucía

La tienda de Lucía

Además del ACNUR también la organización HIAS (organización Hebrea de ayuda a inmigrantes y refugiados) le ayudó a conseguir abrir una cuenta de ahorros por la vía del microcrédito, pues le prestó 300 dólares para colocar una pequeña tiendita de barrio en su domicilio.

El local ya tiene una refrigeradora para las primeras bebidas de Lucía y John Jairo. La señora colombiana tiene aproximadamente 50 años y se encuentra feliz en su nueva patria. Ahora se han convertido en cristianos evangélicos y eso también les ha ayudado mucho para su nueva vida en su nuevo país.

Sus hijos piensan visitarles cuando tengan vacaciones en sus universidades y en sus trabajos.

El Encanto

Entre la carretera de la ciudad Esmeraldas y San Lorenzo de Pailón, a una media hora del cantón esmeraldeño, se encuentra un pequeño recinto que lucha por ser parroquia. El Encanto es una población de trabajadores de palma.

En el pequeño recinto vive la familia refugiada Ramírez: Óscar, Norma y sus cuatro hijos. El señor Ramírez tuvo que viajar para el Ecuador antes que su esposa y su familia. Primero tuvieron que emigrar de la región colombiana del Putumayo por causa de la guerrilla y de los paramilitares hacia Tumaco, donde permanecieron seis años tranquilos.

Pero, lamentablemente, el conflicto también llegó a su nueva región. Entonces, Óscar tomó la decisión de ir a trabajar para Ecuador, porque le contaron sus amigos que existían muchas fuentes de trabajo. La salida de su país para la familia Ramírez fue por decisión de ellos, nunca recibieron una amenaza, pero la violencia del conflicto les asustaba.

“Una vez me tocó dormir en botas y sentada con el miedo de tal vez no ver el día”

“Aburrido de la violencia le dije a mi familia que teníamos que trasladarnos a una tierra segura y con futuro”, dice Óscar con voz fuerte y tenue.

Cuando llegó a su nueva patria tuvo la suerte de comprarse un terrenito barato, el lote le valió 50 dólares, para realizar su casa antes de que llegase su familia de Colombia. El recinto El Encanto se transformó para los Ramírez en un lugar de esperanza para un nuevo futuro.

Óscar siguió trabajando duro en la palma y compro más lotes y su recinto comenzó a crecer cada vez más. La casa de los Ramírez es mitad de cemento y la otra mitad de madera. Tiene dos pisos y en la actualidad también su hogar es un restaurante para los compañeros de trabajo de la palma de Óscar. Su mujer es la chef del pequeño comedor.

Norma fue la última en emigrar de la familia. Cuando llegó al Ecuador tuvo que trabajar de empleada doméstica. Al principio trabajó desde las nueve de la mañana hasta las nueve de la noche cada día.

Los Ramírez

Los Ramírez

La mujer colombiana extraña mucho a su madre, pero lo que vivió en Colombia no quiere volverlo a vivir jamás. “Una vez me tocó dormir en botas y sentada con el miedo de tal vez no ver el día”, comenta Norma, y sus palabras comienzan a quebrarse.

Los Ramírez siempre tuvieron capacidad de liderazgo. Ahora están luchando para que el sector de El Encanto, que tiene aproximadamente 39 casas, entre colombianos y ecuatorianos, se convierta en parroquia.

Inclusive son los representantes de los padres de la pequeña escuelita del recinto. Ellos convencieron a los padres de familia de reformar la pequeña institución de la comunidad, ya que se encontraban en malas condiciones.

Según Óscar y doña Norma, ellos han sido los que han unido al sector con la visión de tener un buen convivir y que en verdad el lugar sea un ‘Encanto’ para vivir y no solamente sea de nombre.

Pampanal ‘Tierra de Potros”

El puerto de San Lorenzo

El puerto de San Lorenzo

Del puerto de San Lorenzo a media hora de lancha y en un trayecto lleno de agua de mar y rodeado de un manglar esplendoroso y maravilloso se encuentra un archipiélago pequeño llamado Pampanal.

Su nombre viene de un pez llamado pámpano. Es un lugar de pescadores. En Pampanal existen alrededor de 50 familias que viven en medio del barro y en condiciones higiénicas muy precarias. Algunas organizaciones, como ACNUR, han implementado 280 sistemas familiares de recolección de agua de lluvia.

Todas las viviendas son de caña, en el barro parece que las jaibas y pequeños cangrejos le ponen un poco de color a la tierra lodosa. Los pampanaleses tienen dos iglesias, una católica y otra evangelista protestante. La mayoría de sus pobladores son pescadores y concheros (personas que se encargan de la recolección de conchas en el manglar) y están mezclados entre ecuatorianos y colombianos fugados por el conflicto.

En el Pampanal viven unas 50 familias en condiciones de vida muy precarias. Ermes, pescador colombiano, tuvo que emigrar con su mujer y sus ocho hijos

Ermes, pescador colombiano de la región de Tumaco, por causa del conflicto de ese país tuvo que emigrar con sus ochos hijos y su mujer hace dos años, porque un bando armado le quitó su red y su ‘potro’ (palabra que designan a las lanchas en esa región de Colombia). Entonces aprovechó que su suegra estaba en el Ecuador y tomó la decisión de irse.

Su casa es de madera, una tabla es ayudada por su ‘potro viejo’ para poder subir y bajar de la vivienda. Tiene algunas hamacas y una pequeña cocina. Ermes ya trabajó de conchero, pero su don es la pesca. A su hijo mayor lo mandó a realizar el trabajo de la
recolección de conchas.

El Pampanal

El Pampanal

La comunidad de Pampanal lo recibió muy bien, claro que al principio, como a todo extranjero, le costó hacer amigos en su nuevo lugar. “Para mí fue lo mejor salir de mi tierra. Allá me querían matar y se llevaron a mi potro”, dice con voz entrecortada Ermes.

A las diez de la noche de un jueves tuvo que salir por el mar con la ayuda de un amigo. En cuánto sus hijos y su mujer, esperaron y salieron por vía terrestre hacía el Ecuador.

Por suerte, sus hijos se encuentran estudiando y los dos mayores, a más de estudiar, trabajan. También dos de sus hijitos están en Quito con otros familiares que les ayudan con la creación y la manutención por la difícil situación actual que atraviesan Ermes y su mujer.

La madre y el padre del pescador colombiano desean ir para el Ecuador, porque están sufriendo chantajes de grupos armados
sobre sus bienes materiales. Según
Ermes, toda

El potro viejo y la casa de Ermes

El potro viejo y la casa de Ermes

su familia es de pescadores, y lo único que saben hacer en su vida es el oficio de pescar, pero en Colombia es difícil por la situación de extorsión que viven allí debido al conflicto.

Para el pescador, Ecuador ha sido un templo de paz, pero lo único que le reclama a su nuevo lugar es la posibilidad de trabajar. Ermes tiene la mirada fija en su ‘potro viejo’ (lancha vieja), como la mirada de un niño de nostalgia por un dulce, su sueño es tener una nueva embarcación para por lo menos poder darles de comer a todos sus hijos. El pescador nunca se puede ir del mar, porque su vida es el mar.

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Los seres humanos a través de su trayectoria de supervivencia en el planeta siempre buscaron refugiarse de los fenómenos naturales  y de los problemas externos  que podría tener la sociedad o comunidad  donde vivían. Por eso, que los refugios se convirtieron en una necesidad biológica y parte esencial de los seres humanos. Por esa razón, el nombre de refugiados debería ser cambiado por el de RE-HUMANOS

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Fotografías: Andrés Lasso

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Artículo original en Bottup: Re-humanos. “Aburrido de la violencia le dije a mi familia que teníamos que trasladarnos a una tierra segura u con futuro”