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El 30 de agosto se conmemora el Día Internacional del Detenido Desaparecido

Julieta Juana Panebianco, hija del desaparecido ‘Rulo’: “Necesitaba conectarme con la historia de mi viejo y mi identidad, por eso regresé a la Argentina”

Periodista ciudadana autora: Gina Escheback Editado por: Redacción Bottup

 

Julieta Panebianco

Julieta Panebianco

Proceso de Reorganización Nacional‘, “así se autodenominó la dictadura cívico-militar que gobernó la Argentina entre 1976 y 1983 a partir de un golpe de estado” cómo parte del Plan Cóndor venido desde los Estados Unidos, “la Junta Militar impuso el terrorismo de Estado que, fuera de enfrentar las acciones guerrilleras, desarrolló un proyecto planificado, dirigido a destruir toda forma de participación popular. El régimen militar puso en marcha una represión implacable sobre todas las fuerzas democráticas: políticas, sociales y sindicales, con el objetivo de someter a la población

Julio Enzo Panebianca fue detenido el 2 de marzo de 1977 y asesinado 16 días después. Sus restos aún no han sido encontrados

mediante el terror de Estado para instaurar terror en la población y así imponer el ‘orden’, sin ninguna voz disidente. Se inauguró el proceso autoritario más sangriento que registra la historia de nuestro país. Estudiantes, sindicalistas, intelectuales, profesionales y otros fueron secuestrados, asesinados y ‘desaparecieron’. Mientras tanto, mucha gente se exilió”, narran en la web del Ministerio de Educación.

Julieta Juana Panebianco es hija de Julio Enzo Panebianco, desaparecido en esa dictadura en la Argentina. Fue detenido el 2 de marzo y asesinado el 18 de marzo del año 77, sus restos aún no han aparecido. La junta militar junto a civiles y empresarios es responsable de un genocidio que casi acaba con
una generación de jóvenes.

Antes de la desaparición

Antes de la desaparición

“Ser hija de desaparecido me dio una visión solidaria de la vida, mi madre me enseñó casi de manera estricta que la solidaridad era un acto cotidiano, enfrentar y saber que en muchas mesas argentinas se hablaba mal de las ‘madres de Plaza de Mayo’ y la negación del genocidio cuando se decía que los desaparecidos estaban ‘viajando por España’”. Julieta cree que negar el genocidio es inconcebible, espera que todos los represores y genocidas estén en la cárcel, pero de todas maneras agradece lo que ocurrió en el 2003, cuando desde el gobierno argentino se promovió buscar justicia de los hechos ocurridos en la dictadura.

Nació en el 76, un año difícil para la Nación Argentina, Su vida y militancia está ligada a la historia que han ido construyendo todos los argentinos después de que ocurriera un genocidio.

Julieta de niña

Julieta de niña

Cuando Julieta tenía cuatro meses de nacida, sus padres fueron secuestrados juntos, su madre fue liberada y su padre no. Éste, según testimonios e investigaciones, fue torturado, detenido de forma ilegal y asesinado, luego el ‘incidente’ fue ‘catalogado’ como un falso enfrentamiento con las autoridades.

Su padre estuvo en uno de los centros clandestinos de detención, tortura y exterminio, llamado el ‘Club Atlético’, era militante de la agrupación JTP (Juventudes Trabajadoras Peronistas). Vuelta la democracia en 1983, su esposa María Fernanda Martínez declaró y su caso está en CONADEP (Comisión Nacional para la Desaparición de Personas) en el legajo 2781.

“Luego del indulto entregado por el gobierno en los 90 sentí que debía irme de mi país, pues yo quería justicia por mi viejo (mi padre) y saber que sus verdugos estaban en la calle libres traía mucha frustración. Por eso me fui con mi pareja y mi hijo en camino hacia México. Estuve viajando por todo el país, y estando en México los antropólogos forenses argentinos descubren restos de personas que fueron asesinadas en un ‘falso’ enfrentamiento. En las fotos encontradas estaba mi padre, que fue reconocido por mi mamá, pero finalmente los restos no fueron encontrados. Hay certeza de su muerte por los ‘informes’ fraguados por los militares, quienes armaron una puesta en escena con los jóvenes víctimas, para
hacerlos pasar por
‘armados’”, cuenta
Julieta.

Julio Enzo Panebianco

Julio Enzo Panebianco

Julio Enzo Panebianco

Otra imagen del desaparecido

Julieta regresó al país y el universo confabuló para conocer a ‘Los Verdes de Monserrat’, un grupo de murga (folclore y tamboras) del que empezó a ser parte activa, entró en la militancia y a participar de actividades sociales, culturales, de memoria y de derechos humanos, se enamoró de Marcelo, coordinador de los Verdes y empezó a vivir su recomposición y reparación cómo víctima.

“Luego del indulto entregado por el gobierno en los 90 sentí que debía irme de mi país, pues yo quería justicia por mi viejo y saber que sus verdugos estaban en la calle libres traía mucha frustración”

Por coincidencia o el simple destino llega a su vida ‘Los verdes de Monserrat’. Su padre había militado en la circunscripción 13 de la JTP de ‘Monserrat’, una conexión sobrenatural que es evidente y marca la vida de Julieta.

Hoy es una líder social, se describe como ‘políticamente incorrecta’, militante en lo social y ambiental. Junto a los verdes están creando un centro cultural y de formación para el trabajo en Buenos Aires, vegetariana y con un mensaje de fuerza. El 30 de agosto, Día Internacional del Detenido Desaparecido, honor y memoria ‘no olvido y no perdón’ y garantías de no repetición ‘Nunca más’, trata de ser solidaria con los demás, reconoce el ‘todo vuelve’.

Su cántico actual de lucha: “¡30.000 compañeros detenidos desaparecidos, presente, presente, presente!”

En Honor de los Detenidos- Desaparecidos en América Latina y el mundo.

Gina Escheback
Voxpopulilatinoamerica@gmail.com

Fotos cortesía de Julieta Panebianco

Artículo original en Bottup: “Negar el genocidio es inconcebible”