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Los bosques de montaña saludables son un recurso primordial para la vida y el esparcimiento de las comunidades locales, salvaguardan los recursos naturales, los servicios ambientales y protegen las cuencas hidrográficas y el suelo

Periodista ciudadano autor: Prof. Norberto Ovando * Editado por: Redacción Bottup


Bosque del Parque Provincial Pte. Perón - San Luis - Argentina / Foto N. Ovando

Bosque del Parque Provincial Pte. Perón - San Luis - Argentina / Foto N. Ovando

La Organización de las Naciones Unidas declaró al año 2011, que estamos finalizando, como el ‘Año Internacional de los Bosques’ y el compromiso de la sociedad civil debe ser tomar una verdadera conciencia y compromiso sobre la sostenibilidad de los bosques, incluyendo los de montaña.

Así como los bosques de montaña han perdido gran extensión de tierra, las comunidades van desapareciendo poco a poco dejando a un lado la importancia de estas dos partes por la explotación, incendios provocados y la deforestación masiva.

Funciones

Los bosques de montaña captan y mantienen la calidad del agua, regulan el caudal de los ríos, reduce la erosión y absorven gases de efecto invernadero

Los bosques de montaña captan y mantienen la calidad del agua, regulan el caudal de los ríos, y reducen la erosión y la sedimentación río abajo. También ofrecen muchos servicios ambientales, incluyendo la protección contra los riesgos naturales y los paisajes para el turismo, la recreación, y la absorción de gases de efecto invernadero de la atmósfera. Los bosques de montaña saludables son cruciales para la salud ecológica del mundo.

Los bosques actúan como ‘esponjas’, capaces de recoger y almacenar grandes cantidades del agua de lluvia. Los suelos forestales absorben cuatro veces más agua de lluvia que los suelos cubiertos por pastos, y 18 veces más que el suelo desnudo.

Cambio climático

Los bosques de montaña almacenan una gran cantidad de carbono y pueden desempeñar un papel importante en las políticas para el cambio climático, pero la pérdida de estos, ya sea por la tala indiscriminada o por una mala gestión, liberan grandes cantidades de dióxido de carbono a la atmósfera, acelerando el cambio climático global.

El cambio climático puede acelerar la propagación de plagas y organismos patógenos potencialmente nocivos para los bosques de montaña.

N. Ovando en bosque de Nothofagus sp. Parque Nac. Los Glaciares - Santa Cruz - Argentina

N. Ovando en bosque de Nothofagus sp. Parque Nac. Los Glaciares - Santa Cruz - Argentina

Conservación y gestión

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura -FAO- ha instado a prestar más atención a la conservación de los bosques de montaña y sus ecosistemas, ya que se encuentran en ‘riesgo’ debido al cambio climático global, los incendios forestales, el crecimiento demográfico y la inseguridad en materia de combustibles.

Los suelos forestales absorben cuatro veces más agua de lluvia que los suelos cubiertos por pastos, y 18 veces más que el suelo desnudo

El Subdirector general del Departamento Forestal de la FAO, Dr. Eduardo Rojas-Briales ha indicado que, “La población que vive en las montañas se encuentra entre las más pobres del mundo, sin embargo, resulta ‘decisiva’ para el mantenimiento de los ecosistemas de montaña”, y agregó, “Deberían tener voz en la gestión de los recursos forestales locales de los que dependen; y participar de los beneficios del uso y conservación de los bosques”.

La protección de los bosques de montaña no significa únicamente salvar muchos árboles; es preservar un proceso vital que se inició hace millones de años.

Tome tres minutos de su vida y reflexione sobre los bosques, son imprescindibles. Gracias. -Video: 2011 Año Internacional de los Bosques

Y un minuto para los niños – Video: Discovery Kids – Doki Descubre El Bosque

Conclusión

A medida que los bosques de las montañas y gran parte de la vida que abrigan desaparecen en todo el mundo, cobra mayor importancia el papel que los gobiernos pueden desempeñar a fin de establecer el equilibrio necesario entre la utilidad productiva y la conservación de los bosques.

Es difícil imaginar la existencia del hombre sin el bosque.

* Presidente / Asociación Amigos de los Parques Nacionales – AAPN -
Experto Comisión Mundial de Áreas Protegidas – WCPA – de la UICN -
Red Latinoamericana de Áreas Protegidas – RELAP -

Artículo original en Bottup: Los bosques de montaña, claves en la lucha contra el cambio climático


La actual crisis de los precios de los alimentos está provocada por la especulación y su tratamiento como una mercancía más

Según el Banco Mundial, el número de personas que sufre hambre crónica roza los 1.000 millones

Periodista ciudadano autor: Vicent Boix Editado por: Redacción Bottup

¿Mercado o soberanía alimentaria?

“Entre 2010 y 2011, los precios de los alimentos han batido récords siete meses consecutivos (…) asimismo, los incrementos en los precios de los productos básicos se han convertido en un factor desestabilizador de la economía mundial, y que han provocado tensiones y disturbios en varios países en desarrollo y, más recientemente, en Argelia, Túnez y Egipto”, así lo aseguraba el Parlamento Europeo en una resolución aprobada el 17 de febrero, añadiendo que “(…) los altos precios de los alimentos sumen a millones de personas en la inseguridad alimentaria y amenazan la seguridad alimentaria mundial a largo plazo”.

Aunque en 2003 y 2004 las cosechas de alimentos básicos fueron peores que desde 2007, los precios eran un 50% menor que en 2008 y un 100% que en 2011

Ante esta nueva y trágica crisis alimentaria, se repite una y otra vez que la causa principal del ascenso de los precios es un desequilibrio entre una menor oferta y una mayor demanda a nivel mundial, es decir, cada vez se requieren más cultivos y este año los rendimientos fueron peores. Pero, ya en un artículo anterior indiqué que durante los años 2003-2004, la situación a nivel mundial en cuanto a la cantidad de alimentos básicos, como los cereales, había sido peor que desde 2007 hasta ahora. Contrariamente y tomando como referencia el ‘Índice para los Precios de los Alimentos’, que calcula la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), los precios en 2003-2004 fueron un 50% inferiores en comparación con los de la crisis de 2008 y un 100% respecto a enero de 2011.

Por tanto, algo está manipulando y alterando los mercados, y ese algo es la especulación que según el Parlamento Europeo es la culpable del 50% de los aumentos recientes. La propia FAO reconoce que sólo el 2% de los contratos de futuros termina con la entrega de la mercancía y la mayoría se negocian nuevamente, por eso “…este tipo de contratos -u obligaciones- atraen cada vez a un número creciente de especuladores financieros e inversores, ya que sus beneficios pueden ser más atractivos en relación a cómo se comportan los de acciones y bonos”.

El problema no es de escasez o de una menor oferta de alimentos, como se dice sin parar, sino de unos precios inflados por especuladores como constata la Eurocámara en una resolución anterior: “…en la actualidad el suministro total mundial de alimentos no es insuficiente (…) son más bien la inaccesibilidad de los mismos y sus elevados precios los factores que privan a muchas personas de la seguridad alimentaria”.

Sin embargo, la especulación, causante de los ascensos, no es propiamente la raíz del problema. Ésta se debería frenar, pero los precios de los alimentos seguirían sujetos a los vaivenes de la oferta y la demanda, en una época en la que crece el interés por los agrocombustibles y en la que grandes transnacionales controlan los diferentes eslabones de la cadena alimentaria. Es decir, mientras las naciones marginen su autosuficiencia y la panacea sea comprar alimentos básicos en el gran supermercado global, a la vez que se exportan a éste materias primas y cultivos exóticos (soja para forraje, algodón, plátanos, flores, piñas, café, maíz para bioetanol, etc.), la alimentación seguirá sujeta a la dinámica de un mercado manejado por ciertos pulpos que poco entienden de hambre.

“En la actualidad el suministro total mundial de alimentos no es insuficiente (…) son más bien la inaccesibilidad de los mismos y sus elevados precios los factores que privan a muchas personas de la seguridad alimentaria”

No se dice con ello que se prescinda del mercado internacional, pero es vital su regularización y, sobre todo, que las naciones prioricen su soberanía alimentaria entendida como la facultad de los pueblos y los agricultores de decidir sus políticas agrarias para garantizar la seguridad alimentaria. En los tiempos que corren tal vez sea una herejía, pero curiosamente, en el mismo comunicado de prensa en el que la FAO hace poco anunciaba que los precios de los alimentos habían alcanzado un récord histórico, un economista de dicha institución indicaba que “El único factor alentador hasta el momento proviene de un cierto número de países en los que -debido a las buenas cosechas- los precios domésticos de algunos alimentos básicos permanecen bajos comparados con los precios mundiales”.

Dicho se otra manera, estos países podrán abastecerse de comida barata porque la cultivan ellos mismos y no tienen que adquirirla en los ‘reinos’ de las multinacionales y los fondos de inversión. Pero muy a pesar del dato, la tendencia es más bien la contraria. La liberalización alienta la inversión y la deslocalización de la producción hacia los países del sur, cuyas tierras dejan de parir alimentos para transformarse en fincas donde brotan los agrocombustibles, los forrajes y los postres de las naciones pudientes. Estas tierras se concentran en acaudalados terratenientes o incluso inversionistas mientras el campesino es expulsado del campo. El resto de eslabones de la cadena alimentaría (semillas, intermediación, manufactura, etc.) se concentran en pocas manos que dictan las condiciones, monopolizan los mercados, encarecen los alimentos del consumidor y ahogan al agricultor hasta su claudicación. La agricultura y la alimentación como sustentos básicos desaparecen en favor de la visión mercantilista: el fin último no es garantizar comida ni trabajo, sino hacer un buen negocio caiga quién caiga.

Este modelo basado en la exportación al mercado internacional, donde todo es susceptible de ser cotizado, comprado y vendido, no sólo es incoherente porque crea dependencia alimentaria del mercado exterior y sus precios, sino que además crea dependencia del petróleo por el transporte y porque la agricultura industrial necesita abundantes agroquímicos. Con las revueltas actuales en países como Libia, nuevamente el petróleo se encarece, lo que agudizará la crisis en los alimentos

La agricultura y la alimentación como sustentos básicos desaparecen en favor de la visión mercantilista: el fin último no es garantizar comida ni trabajo, sino hacer un buen negocio

como en 2008. Y si se añade que ‘cambio climático’ y ‘cénit del petróleo’ son cuestiones de actualidad, todavía resulta más surrealista encomendar nuestras calorías al oro negro.

El analgésico milagroso

A mediados de febrero, el Banco Mundial comunicaba que debido al incremento en los precios de la comida, el número de hambrientos se estaba acercando a los 1.000 millones, cuando los últimos datos de la FAO los cifraba en 925. Además, 44 millones de personas están franqueando el umbral de la extrema pobreza porque sus débiles economías familiares han sido desestabilizadas por los montos elevados de la comida.

La situación es gravísima, pero los precios siguen elevados y en una economía globalizada, los últimos fenómenos climáticos locales -tormentas en África, heladas en México, sequías en China, etc.- se convierten en un mundial quebradero de cabeza. Pero ojo, no se trata de un problema de escasez, y los rugidos de 1.000 millones de estómagos vacíos no son suficientes para que se dé el golpe de mesa definitivo que ponga en su sitio al mercado y a los especuladores. Se han disparado, eso sí, muchos fuegos de artificio en forma de buenas intenciones. En la reciente reunión del G-20, por ejemplo, se hablaba de una mayor transparencia en los mercados, limitación de la especulación, mejor información sobre los cultivos… en resumen, nada que no se haya oído antes y nada que no se haya quedado en nada, a pesar de que el 17 de febrero el Parlamento Europeo pidió al G-20 “(…) que se combatan a escala internacional los abusos y manipulaciones de los precios agrícolas, dado que representan un peligro potencial para la seguridad alimentaria mundial (…)”, aparte de reclamar “(…) la adopción de medidas dirigidas a abordar la excesiva volatilidad de precios (…)”.

Las propuestas a corto plazo puestas en marcha para atajar la situación están siendo tan injustas como infructuosas, porque se ha pretendido solucionar el desaguisado jugando en la cancha y acatando las reglas del juego del ente distorsionador (mercado) en lugar de enfrentando y frenando sus desvaríos. En esta dirección, por ejemplo, la FAO ha reconocido que desde julio su principal objetivo ha sido “calmar a los mercados”. Para ello, el analgésico

El Parlamento Europeo pidió que se combata a escala internacional los abusos y manipulaciones de los precios agrículas, que representan un peligro para la seguridada alimentaria mundial

estrella empleado por este organismo ha consistido en engatusar a ciertos países que habían restringido sus exportaciones -de cereales, sobre todo- para que las reanudaran rápidamente y así recuperar el flujo de la oferta que amansara los precios en el mercado internacional.

Hay que indicar que estos países exportadores cerraron sus fronteras supuestamente para garantizar comida a sus ciudadanías, primero porque las cosechas no fueron buenas, segundo porque la mejor manera de no caer en la crisis de precios internacionales es con producciones nacionales. Pues bien, algo que como mínimo es normal y hasta legítimo, ha sido considerado por muchos como la principal causa de la crisis de precios de los alimentos, porque bajo la lógica del libre mercado se estaba manipulando la oferta mundial de esa mercancía llamada comida.

Pero mientras a estas naciones se les presiona para que retomen las exportaciones y no almacenen comida para sus poblaciones, nadie se atreve a poner en tela de juicio la barbaridad de millones de toneladas de maíz estadounidense que se destinan a bioetanol (el 14% del maíz mundial). Y esto es así porque bajo el intocable prisma neoliberal que impera, los alimentos no tienen por qué alimentar estómagos, sino que son mercancías que inexorablemente deben ser cotizadas en el mercado, en donde los pujadores condicionarán los precios, porque el fin último es agrandar las ganancias y si éstas crecen con los coches, pues que sigan rugiendo los estómagos.

Pan para hoy y hambre para mañana

Desde julio se pretende “calmar a los mercados” y el fracaso ha sido estrepitoso. La restauración de las exportaciones de alimentos no apagó el fuego que siguió expandiéndose ante las noticias de cosechas menores y ante fenómenos meteorológicos que añadían zozobra a la situación.

Se pidieron concesiones a los países exportadores, que no aplacaron la crisis, y el 26 de enero, a la desesperada, la FAO lanzaba un informe con recomendaciones para que se apretaran el cinturón en este caso las naciones importadoras, entre las que se encuentran

Las recomendaciones de la FAO, como la de importar alimentor con arancel 0, debilitará las economías de las naciones más pobres, que dejarán de ingresar impuestos

mayoritariamente las pobres. El paquete de medidas se centraba fundamentalmente en un único punto: que los estados apliquen medidas económicas y comerciales para reducir el precio de los alimentos, como por ejemplo subvenciones directas, préstamos para la financiación de las importaciones, incentivos fiscales, reducción de impuestos como el IVA, reducción de los aranceles e impuestos a las importaciones de comida, insumos, maquinaría agrícola, etc. Algunas de estas recomendaciones -más cercanas a la filosofía del FMI o del Banco Mundial- fueron adoptadas durante la crisis de 2008 y algunos países las están aplicando ya. Guatemala, por ejemplo, a inicios de febrero anunció la importación de maíz con arancel cero para hacer frente al alza de precios.

Lógicamente estas medidas debilitarán las arcas de las naciones, que dejarán de ingresar impuestos o directamente subvencionarán alimentos con fondos de los presupuestos, lo que afectará a medio y largo plazo la financiación de otros programas y servicios públicos. Para las naciones que puedan tener problemas con los presupuestos y la balanza de pagos, la FAO recomienda, lea bien, que recurran a los programas del Banco Mundial y el FMI, o lo que es lo mismo, que se endeuden más para sufragar las brutales ganancias que el mercado y sus especuladores están acumulando con el alza de precios.

Como se observa y como se ha repetido hasta la saciedad en este artículo, nadie le toca un pelo al ente distorsionador situado justamente entre los países que producen y compran comida, que son a los que se les pide sacrificio y que se adapten a los caprichos del mercado, incluso comprometiendo sus cuentas. Y las clases políticas de estos países, viendo las imágenes de Egipto o Libia, no se arriesgan a que la comida sea inaccesible y están bailando claqué al son que se les indica.

Mientras se esperan nuevos datos sobre los precios de la comida, la situación empieza a ser sumamente asfixiante y podría derivar en una crisis peor que la de 2008. Por eso sobra ya la verborrea grandilocuente y urgen soluciones reales y efectivas, porque para la humanidad comer es verbo y no un sustantivo pomposo y demagógico.

Vicent Boix es escritor, autor del libro El parque de las hamacas y responsable de Ecología Social de Belianís. Artículo de la serie ‘Crisis Agroalimentaria’, ver más aquí.

Artículo original en Bottup: Comer es verbo y no sustantivo


REPORTAJE / ¿Por qué han aumentado los precios de los alimentos? Los agrocombustibles, la especulación con la materia prima comestible, el dumping y tratados de libre comercio destruyen cultivos, empobrecen campesinos y hacen inasequibles alimentos

Periodista ciudadano autor: Vicent Boix Bornay Editado por: Redacción Bottup

Especulando que es gerundio

El pasado septiembre, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés), anunciaba en un comunicado de prensa que 925 millones de personas en el mundo sufrían hambre. Aunque se ha logrado descender de los 1023 millones contabilizados en 2009, la actual cifra sigue siendo “inaceptablemente alta”, según la propia organización. Entre los factores que influyeron para este significante descenso, la FAO destaca el crecimiento económico en algunos países y la reducción en los precios de los alimentos.[1]

“A finales de 2009, las reservas de cereales se habían recuperado, las exportaciones eran más adecuadas y el precio del petróleo había descendido, entonces, ¿por qué seguían los precios elevados?”

Aún así y a pesar de las buenas noticias, nada está siendo como antes de la crisis alimentaria de 2008. La propia FAO advertía en diciembre de 2009 que los alimentos mantenían precios elevados. Según una escala que confecciona esta institución, en noviembre de 2009 el índice de precios de los alimentos mantuvo una media de 168 puntos. Este nivel fue un 20% inferior al máximo histórico de junio de 2008, cuando la crisis mundial en los precios estaba en pleno apogeo. Sin embargo, antes de 2007, este valor nunca superó los 120 puntos, y durante la mayor parte del tiempo se mantenía por debajo de los 100. Estas cifras indican claramente que, en los últimos años, los alimentos han experimentado incrementos espectaculares en sus precios que amenazan la seguridad alimentaria de millones de personas.

La FAO, fiel a los intereses de quienes controlan los recursos agrícolas para enriquecerse, enumeró los factores que a su juicio ocasionaron la subida. Por ejemplo, dicha organización justificó que el aumento en 2007 y 2008 fue inducido por las malas cosechas, la reducción de las reservas mundiales de cereales, el alza en los precios del petróleo y el desvío de cultivos para alimentar depósitos de coche en detrimento de los estómagos humanos (agrocombustibles). También por las restricciones a la exportación impuesta por algunos países cuando estalló la crisis de los precios, la debilidad del dólar y la especulación en los mercados financieros.[2]

A finales de 2009, por el contrario, las reservas de cereales se habían recuperado, las exportaciones eran más adecuadas y el precio del petróleo había descendido, entonces, ¿por qué seguían los precios elevados?

Como muchas organizaciones y muchos expertos han indicado, dos de las causas señaladas por la FAO serían el detonante que ha empujado a la humanidad a una etapa de alimentos caros: los agrocombustibles y la inversión en los recursos agrícolas.

La organización GRAIN cita que el dinero especulativo en alimentos, creció de los 5.000 millones de dólares en 2000 a los 175.000 en 2007. Numerosas fuentes bibliográficas informan que inversores y empresas han especulado en la compra de tierras y cosechas, ya que dicha actividad genera espectaculares dividendos.[3]

La especulación con los alimentos (que se multiplicó por 35 desde 2000 a 2007) hizo que e trigo aumenara su precio un 60-80% en agosto y que los países más pobres deban gastar un 8% más en comprar alimentos

La FAO es consciente de este fenómeno. En junio reconocía la influencia de la especulación en alimentos en la crisis de 2008, pero a la vez indicaba que …limitar o prohibir los mercados especulativos puede traer más inconvenientes que ventajas”.[4]

En los meses de agosto y septiembre de 2010, en la bolsa de futuros de Chicago (el principal nido de especuladores) el trigo sufría un incremento del precio de un 60-80% respecto al mes de julio. Al parecer, algunos ‘brokers’ vieron una oportunidad de oro en la prohibición de las exportaciones de trigo en Rusia y la escasez en otros países como Ucrania y Canadá. Las multinacionales alimentarias también reaccionaron ante el temor de la escasez. Por eso realizaron contratos de futuros y acapararon toneladas de trigo.

Los precios, lógicamente, subieron, y los países de África exigieron a la FAO soluciones en la volatilidad de los mismos. El aumento del 30% en el precio del pan originó en Mozambique disturbios que han dejado varios muertos.[5] Todavía no son más noticia que los exabruptos de Mourinho y las cantinelas de Belén Esteban, pero todo es cuestión de tiempo. El maíz también se ha incrementado un 40%, el arroz un 7% y esta tendencia alcista, de seguir, podría arrastrar a otros alimentos básicos y materias primas como los piensos. Esta volatilidad obligará a los 77 países más pobres del mundo a gastarse un 8% más de dinero en comprar alimentos. Más pulgas para los perros flacos.[6]

Por otro lado, el café tampoco se ha escapado de esta vorágine especuladora. A finales de septiembre, la ONG española ESPANICA[7] -que importa café de comercio justo desde Nicaragua- informaba a sus socios que los precios internacionales del café estaban creciendo debido a que los grandes operadores se estaban aprovisionando de cantidades importantes de grano. Es posible que este acopio de café sea para introducirlo posteriormente al mercado, reduciendo los precios a niveles de hambre y ahogando a millones de agricultores y pequeños competidores.

A pesar de todo, diversos expertos de países miembros de la FAO, reunidos también a finales de septiembre, reconocieron que “las malas cosechas inesperadas en algunos de los principales países exportadores, seguidas de medidas políticas a nivel nacional y las maniobras especulativas, han sido los principales factores detrás de la escalada reciente de los precios mundiales y de la elevada volatilidad presente, más que las leyes del mercado global”. Los expertos se comprometieron a “explorar enfoques

Desde la FAO y la Comisión Europea se asegura que hay disponibilidad de alimentos, reservas suficientes. Aún así, los precios de los alimentos continúan ascendiendo

alternativos para mitigar la volatilidad”, y miraron de reojo al todopoderoso ‘Dios Mercado’, pero ni le tosieron y, es más, lo excusaron.[8]

En octubre de 2010, la situación de los precios provocó un ligero cambio de planteamientos. El Comité de Seguridad Alimentaria de la FAO demandó “…actuar de forma urgente en cuestiones clave relacionadas con la seguridad alimentaria y la nutrición, como la tenencia de la tierra y las inversiones internacionales en agricultura, la volatilidad de los precios de los alimentos…” y pidió examinar “las causas y consecuencias de la volatilidad de los precios alimentarios, incluyendo las prácticas que distorsionan el mercado y los vínculos con los mercados financieros…”[9]

Desde la FAO y otros estamentos como la Comisión Europea, alegan que una crisis como la de 2008 queda lejos. Afirman que hay disponibilidad, que hay reservas suficientes, e incluso la FAO señala que la previsión en la producción mundial de cereales para 2010 podría ser la tercera mayor registrada hasta hoy.[10] Pero aún así y a pesar del optimismo, los precios de los alimentos están ascendiendo por más valeriana que inyecten desde Bruselas y Roma.

A principios de noviembre de 2010, en el Estado español, alguna marca de pasta ya comunicó aumentos del 15% para inicios de 2011, como consecuencia de la subida del precio del trigo. Los supermercados y distribuidores, dueños y señores de la cadena alimentaria, también han vaticinado incrementos en los precios de ciertos productos.[11]

Por eso en épocas de crisis, tocará rascarse más si cabe el maltrecho bolsillo o comer directamente piedras del río, mientras esperamos las “exploraciones de enfoques alternativos para mitigar la volatilidad”, que están realizando algunos afortunados burócratas de la FAO, que seguramente devengarán salarios astronómicos que evitarán cualquier sufrimiento a la hora de llenar sus frigoríficos.

Multinacionales, inversores, bancos y ‘brokers’ seguirán siendo los amos del cotarro, caiga quién caiga, adelgace quién adelgace

Las colmadas reservas y las soberbias cosechas, ya no sirven para aplacar la voracidad y la avaricia de unos pocos a los que no les importa que la gente muera de inanición. Los estamentos públicos en todas sus dimensiones y galaxias, tampoco están dispuestos a frenar las prácticas criminales del ‘Dios Mercado’ y mucho menos a separar la agricultura y la alimentación de toda depravación mercantilista. Multinacionales, inversores, bancos y ‘brokers’ seguirán siendo los amos del cotarro, caiga quién caiga, adelgace quién adelgace.

Es por eso que seguirán teniendo la culpa las malas cosechas, aún cuando no hay malas cosechas. También los países que limitan sus exportaciones en momentos de riesgo, aunque eso es lo que harían todos si pudieran. Porque resulta más práctico mirar a otro lado y echar balones fuera, que incentivar una soberanía alimentaria que garantice alimentos de calidad y reactive el tejido rural en cada ciudad, nación, estado o continente.

El control de los recursos agrícolas

El suculento negocio de los agrocombustibles fue señalado como otra de las causas principales del alza de precios en la comida en el año 2008. Jean Ziegler, el ex relator especial de la ONU para el derecho a la alimentación, llegó a afirmar que Es un crimen de lesa humanidad quemar alimentos para generar agrocombustibles.[12]

Jean Ziegler: “Es un crimen de lesa humanidad quemar alimentos para generar agrocombustibles”

La cuestión principal es que millones de hectáreas en el mundo -especialmente en los países del sur- ya no satisfacen las necesidades alimentarias de sus pueblos, sino que se han transformado en factorías para cultivar productos destinados a los países económicamente ricos. Los agrocombustibles, porque han supuesto la más reciente vuelta de tuerca, pero no hay que olvidar que existen otros productos como la soja que acaba de forraje para el ganado, el algodón, el café, el azúcar, flores y decenas más de productos agrícolas que se producen en países pobres, bien porque sólo pueden brotar en ciertos climas o bien porque es más rentable producirlos en dichos lugares.

El tinglado hoy en día se mantiene. Con la crisis de los precios millones de personas soportaron hambre, mientras unas pocas transnacionales de granos, productos agroquímicos, semillas, agroexportadoras, así como grandes cadenas de supermercados y especuladores, lograron en 2007 y siguen generando ahora, extraordinarios beneficios gracias a que conforman oligopolios y controlan toda la cadena productiva.[13]

Para visualizar de una forma más gráfica cómo estas grandes compañías siguen logrando bienes mientras la gente sufre inanición, expondré un sencillo ejemplo de una de las compañías más controvertidas que existen: Monsanto.

Para ello nos remontaremos al año 2008, en el que se produjo también una importante subida en los precios de los insumos químicos destinados a la agricultura. Como es lógico deducir, este hecho originó que muchos agricultores prescindieran de ellos, lo que en algunos lugares acarreó un descenso en su producción. Lógicamente, una menor oferta sumada a un incremento en los costes de producción, redundó en el aumento del precio de los cultivos. En esos días, se atribuyó esta subida de los agroquímicos al incremento del valor del petróleo, la movilidad del dólar, la crisis en USA, etc.

Sin embargo, la realidad pudo ser otra. En febrero de 2008, Monsanto ya pronosticaba para dicho año la ampliación en el beneficio bruto por la venta de Roundup (su herbicida estrella) que oscilaría entre los 1.300 y 1.400 millones de dólares, …respaldado por el aumento de los volúmenes y los precios a nivel mundial.”.

De 2007 a 2008, el galón (1 galón = 3,785 litros)[14] de Roundup pasó de 13 dólares a 20 y se duplicó el beneficio bruto total por la venta de este producto.[15] Paralelamente, a mediados de 2008 el precio del

Con la crisis de los precios de los alimentos millones de personas pasan hambre, mientras que multinacionales, agroexportadores, supermercados, etc., logran espectaculares beneficios

petróleo descendía, pero en el mismo informe, la previsión que hacía la transnacional para 2009 era seguir aumentando el precio del galón del herbicida. Tal era ese ascenso, que la perspectiva era obtener más dividendos que en 2008 aún vendiendo menos volumen de Roundup, con lo cual, mientras muchos pasaban hambre otros llenaban sus cuentas bancarias. No fueron los únicos.

Según un informe de GRAIN fechado en abril de 2009, “…las ganancias de Nestlé de 2008 subieron un impresionante 59 por ciento, y el incremento de Unilever se acercó al 38 por ciento (…). Los beneficios del cuarto trimestre de 2008 para el gigante minorista más grande del mundo, Wal-Mart, disminuyeron ligeramente, lo cual no sorprende dada la profunda recesión que afecta a los EE.UU. Aún así rastrilló 3.800 millones de dólares durante ese período”.

Beneficios para algunas de las compañías de semillas/pesticidas más grandes del mundo
Compañía Beneficios 2008 (millones de US$) Aumento respecto a 2007 (%)
Monsanto 2.926 120
Syngenta 1.692 19
Bayer 1.374 40
Dow 761 63
BASF 894 37

Fuente: GRAIN[16]

Estos beneficios se explican en parte por el control casi monopólico que ejercen. Según el grupo ETC en su informe ‘¿De quién es la naturaleza?‘ (publicado en noviembre de 2008), el 67% del comercio mundial de semillas era manejado en 2007 por 10 grandes multinacionales (DuPont, Syngenta, Limagrain Bayer, etc.). Sólo Monsanto detentaba casi el 25%.

El 67% del comercio de semillas está en manos de 10 multinacionales, 10 empresas controlan el 89% del comercio de agroquímicos, 6 de ellas participan en el negocio de las semillas

De acuerdo con la misma fuente, 10 empresas controlan el 89% del comercio de agroquímicos (Bayer, Syngenta, Dow, Monsanto, etc.). De ellas, las seis más poderosas también participan del negocio de las semillas. Además el 26% del mercado mundial de comestibles empaquetados también es colmado por 10 transnacionales (Nestle, Pepsico, Kraft, Coca-cola, Unilever, Danone, etc.).[17]

Hace 30 años que Frances Moore Lappé y Joseph Collins escribieron el magistral libro ‘Comer es primero. Más allá del mito de la escasez’.[18] Con suma destreza y desatando una impresionante tormenta de datos y bibliografía, los autores van desmontando las premisas oficiales que durante esos años intentaban explicar la creciente hambruna en muchos países del mundo.

Haciendo gala al propio título, el libro combate con tesón la idea de que la escasez de alimentos es el motivo del hambre y el subdesarrollo. De esa forma, Moore Lappé y Collins van argumentando poco a poco que la causa del desasosiego en muchos estados del sur es el control por parte de unos pocos de los recursos agrícolas, entendidos éstos como la tierra, los insumos, las semillas, el comercio, la distribución y, en general, cada uno de los eslabones de la cadena alimentaria.

La conclusión más amarga tras leer esta investigación, es que hoy nada ha cambiado y se profundiza en los mismos esquemas que antaño, como bien se puede visualizar con los balances económicos que se desgranaban más arriba y que acaecieron justo en un periodo de crisis alimentaria de proporciones mundiales que dejó a millones de personas hambrientas.

La agricultura tradicional y el intermediario feroz

Se han ofrecido datos de la influencia de la especulación en los precios de los alimentos. También sobre el control que ejercen algunas transnacionales en algunos recursos agrícolas y los beneficios que acarrea dicho oligopolio. Se ha visto como algunas empresas alimentarias también ganaron sumas ingentes en periodos de hambre. Y en este punto nos centraremos un poco más en este aspecto del comercio de los alimentos.

El principal problema de los campesinos es que los intermediarios ejercen el control sobre el comercio de los alimentos y son los que imponen los precios y las características de los cultivos

Aquellos campesinos y agricultores que no cultivan para subsistir o no venden en mercados locales, tienen que luchar por su porción de pastel dentro del supermercado global. Eso conlleva acatar las condiciones de aquellos que especularán con sus cultivos y/o que comprarán sus productos (intermediarios, transnacionales agroexportadoras, ciertos minoristas, centros comerciales, supermercados, etc.).

El principal problema que enfrenta el campesino es que estos intermediarios, transnacionales, etc., ejercen un control sobre el comercio de los alimentos y son los que imponen los precios y las características de los cultivos. Estamos pues ante otro eslabón de la cadena alimentaria, dominado una vez más por un oligopolio que establece los parámetros sin medir las consecuencias.

Estos productos que son literalmente ‘robados’ al agricultor, luego multiplican su valor en las estanterías de comercios y supermercados. En España, la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) y las organizaciones de consumidores, UCE y CEACCU, elaboran periódicamente el Índice de Precios en Origen y Destino de los Alimentos. En el último estudio correspondiente al año 2009, se denunciaba que los alimentos multiplicaban por cinco su valor, desde el agricultor al consumidor. Se descubrieron casos extremos como el de la zanahoria, que era pagada al campesino a 0,08 euros y se vendía luego a 0,98. [19]

Se ha llegado a este extremo porque la distribución ha quedado en manos de un puñado de intereses que imponen sus condiciones. En España, en el año 2005, el 90% de la venta de alimentos estaba controlada por la distribución moderna y es más, el 75% del total lo manejaban cinco supermercados y dos centrales de compra. Esta concentración de la oferta creció en la medida que cerraban sus puertas más de 70.000 tiendas tradicionales en la última década.[20] Cifras similares se repiten en otros países. En Suecia en el año 2000, tres distribuidores modernos acaparaban el 95,1% de la venta de alimentos. En Dinamarca eran seis los que controlaban el 63,8%. En Argentina tres conseguían una cuota del 45,3% y en Chile tres más obtenían un 39,6% del total.[21]

Este fenómeno del intermediario es bien conocido a nivel mundial. En julio de 2004 pude asistir al IV Foro Mesoamericano por la Diversidad Biológica y Cultural, celebrado en el municipio salvadoreño de Carolina. Durante varios días pude entrevistar a agricultores y expertos de Panamá, Costa Rica, Nicaragua, México,

En España el valor de los alimentos se multiplica por 5 desde el agricultor al consumidor. 5 supermercados y dos centrales de compra manejan el 75% de la distribución, mientras 70.000 tiendas han cerrado en la última década

Honduras, El Salvador, etc. Todos ellos reconocieron el problema del intermediario (conocido también como ‘el coyote’) y la inexistencia de financiación para sus cultivos, junto a una tercera causa: la entrada de los excedentes de los países del norte, que al estar subsidiados compiten y desplazan la producción local (dumping).

Luis Sabini[22] plasma perfectamente los devastadores efectos de este tipo de medidas, en su artículo ‘La crisis mundial de las producciones locales‘.[23] Según datos de Hernán Pérez Zapata[24] (cit. p. Luis Sabini), Colombia antes podía auto abastecerse de su propio trigo hasta que el estadounidense fue invadiendo sus mercados. En 1966 el país sudamericano producía 160.000 toneladas e importaba 120.000 toneladas. En 1990 cultivaba 20.000 e importaba 1.200.000. En el 2004, la importación superó 1.800.000 toneladas.

En México, la Confederación Nacional Campesina, denunció que varios años después de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte “…sólo quedan 5 mil 200 productores de arroz en todo el país, cuando hace una década eran casi 30 mil, y si antes se sembraban unas 250 mil hectáreas, la superficie actual apenas llega a 70 mil.” y “…el campo mexicano presenta daños más graves que los producidos por huracanes, ya que en el caso del arroz se han importado 7 mil millones de toneladas y un 80 por ciento del grano que se consume en el mercado nacional. El cultivo del cereal estuvo a punto de desaparecer y ahora, en similar riesgo están los productores de maíz, frijol y caña de azúcar, ante la apertura total en 2008…”.[25]

Este fenómeno de las importaciones excedentarias subsidiadas favorecidas por la rebaja en los aranceles es catastrófico, porque extermina a millones de agricultores que no pueden competir, aunque sería injusto circunscribirlo en una sola dirección, norte – sur.

Más que nada porque muchos terratenientes, distribuidores e inversionistas han acaparado tierras en los países del sur, y han deslocalizado ciertos cultivos, ya que pueden obtenerlos más baratos. Hacendados y aristócratas de naciones pobres también han entrado en esta dinámica y venden grandes cantidades de cultivos a intermediarios del norte. De esta forma, estos alimentos cultivados en el sur por grandes intereses,

Los países del norte introducen alimentos subsidiados a menor precio que los del propio país, además sin pagar aranceles, gracias a tratados como el ALCA entre Estados Unidos y países de Sudamérica

viajan hacia las estanterías de las naciones del norte, y como son más competitivos desplazan a sus agricultores hasta llevarlos a la ruina. Campesino del norte, jaque mate.

Los pequeños agricultores de los países del sur antes generaban sus alimentos, pero fueron abatidos por las importaciones subsidiadas entre otros motivos. Ahora las tierras de estos países cultivan para exportar productos exóticos sobre todo. Estas naciones, una vez aniquilados sus agricultores, dependen de las importaciones de alimentos, que pueden estar peligrosamente encarecidas si los ‘brokers’ deciden jugar un poco. Quienes no puedan aceptar las condiciones del intermediario ni competir con las importaciones subsidiadas, deberán abandonar la tierra y buscar otra manera de subsistir. Campesino del sur, jaque mate.

Por eso, millones de agricultores abandonan la tierra cada año y ésta acaba concentrándose cada vez en menos manos. España, con cifras del último censo agrario disponible (año 1999), había perdido en una década más del 21% de las explotaciones agrarias, mientras la superficie utilizada y labrada ascendían.[26] En la Unión Europea desaparecieron cerca de 500.000 explotaciones agrarias entre 2005 y 2007.[27] En Reino Unido, desde 1965 hasta 1995 se desvanecieron más de 200.000.[28] Argentina, en 1988 albergaba 421.221 explotaciones y pasó a 333.533 en 2002, según los Censos Nacionales Agropecuarios elaborados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos de la República.[29] Según el Servicio de Estadística Agrícola Nacional, entre los años 1964 y 2007, Estados Unidos dilapidó aproximadamente el 40% de sus explotaciones, incrementándose a la vez el tamaño medio de éstas.[30]

Entre 1994-1996, la agricultura acogía al 47% de la población económicamente activa a nivel mundial, cifra que en 2006 descendió a un 42% según la FAO. En el mismo intervalo de tiempo, la población rural disminuyó del 55% del total al 51%. Según datos de la misma organización y también en dicho periodo, el comercio internacional agrícola se incrementó considerablemente en todo el planeta. Las importaciones pasaron de 449.000 millones de dólares a 746.000 y las exportaciones de 432.000 a 721.000.[31] Estos números indican claramente que, comercio internacional y desarrollo no van precisamente cogidos de la mano, porque se repite y se profundiza en el modelo que Moore Lappé y Collins denunciaron hace tres décadas.

Fuentes del artículo:
[1] FAO: ‘925 millones de personas sufren hambre crónica en el mundo‘, Roma, 14 de septiembre de 2010.
FAO: ‘1.020 millones de personas pasan hambre‘, Roma, 19 de junio de 2009.
[2] FAO: ‘Los precios de los alimentos vuelven a subir‘ Roma, 9 de diciembre de 2009.
[3] GRAIN: ‘El negocio de matar de hambre‘, abril de 2008.
[4] FAO: ‘Los mercados de futuros necesitan algún tipo de regulación‘, Roma, 23 de junio de 2010.
[5] ZARAGOZA, J.L: ‘Cereales por las nubes‘, en Levante suplemento EMV, Valencia, 12 de septiembre de 2010, pag 1 y 2.
[6] FAO: ‘La volatilidad de los precios amenaza a la seguridad alimentaria‘, Roma, 24 de septiembre de 2010.
[7] ESPÁNICA
[8] FAO: ‘La volatilidad de los precios amenaza a la seguridad alimentaria‘, Roma, 24 de septiembre de 2010.
[9] FAO: ‘El CSA pide actuar contra el hambre y el alza de precios de los alimentos‘, Roma, 19 de octubre de 2010.
[10] FAO: ‘La volatilidad de los precios amenaza a la seguridad alimentaria‘, Roma, 24 de septiembre de 2010.
[11] BERENGUERAS, J.M.: ‘La escalada de las materias primas obligará a los súper a subir precios‘, en Diario Mediterráneo, Castellón, 2 de noviembre de 2010.
[12] Entrevista a Jean Ziegler, UITA, 19 de marzo de 2008.
[13] GRAIN, op cit.
[14] 1 galón = 3,785 litros.
[15] Monsanto Increases Full-Year 2008 Ongoing Earnings per Share Guidance Based on Strong Demand for Seeds and Traits, Roundup and Other Glyphosate-Based Herbicides.
[16] GRAIN: ‘Las corporaciones siguen especulando con el hambre‘, abril de 2009.
[17] ETC: ‘¿De quién es la naturaleza?‘, noviembre de 2008.
[18] MOORE LAPPÉ, F. y COLLINS, J.: Comer es primero. Más allá del mito de la escasez’, Siglo XXI Editores, México, 1982.
[19] COAG: ‘A pesar de unos precios más bajos al consumidor, la diferencia origen-destino aumenta un 9% en el último año y roza el 500%‘, 14 de enero de 2010.
[20] Observatorio de la Alimentación (MARN), Cit. por F. García y G. Rivera: ‘Supermercados no gracias’, Icaria Editorial, Barcelona, noviembre de 2007.
[21] Planells, J.M., Mir J., 2000. Cit. por F. García y G. Rivera: ‘Supermercados no gracias’, Icaria Editorial, Barcelona, noviembre de 2007.
[22] Periodista, editor de la revista Futuros, coordinador del seminario de Ecología y DD.HH. de la cátedra de DD.HH. de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.
[23] SABINI, L.: ‘La crisis mundial de las producciones locales‘, 23 de mayo de 2005.
[24] PEREZ, H.: ‘La seguridad alimentaria frente al ALCA-TLC’, presentación en el Seminario de Seguridad Alimentaria, realizado en Armenia, Colombia, 2003.
[25] INFODEMEX: ‘A 10 años del Tratado de Libre Comercio perdió la autosuficiencia arrocera’, en Argenpress, 1 de agostote 2005.
[26] Censo agrario de 1999 del INE.
[27] Estadísticas de agricultura de la Unión Europea 2007-2009.
[28] GALA, R.: ‘Agriculture without farmers‘, Institute of Science in Society, 6 de julio de 2005.
[29] Censos agropecuarios del Instituto Nacional de Estadística de la República de Argentina.
[30] Servicio de Estadística Agrícula Nacional de Estados Unidos.
[31] Estadísticas de la FAO 2007-2008 sobre población rural y actividad agrícula

Artículo original publicado en Bottup: Hacia una nueva crisis alimentaria


El 16 de Octubre se celebró el Día Mundial de la Alimentación, mientras cada 6 segundos muere un niño por causas relacionadas con el hambre

Periodista ciudadano autor: Omar Havana Editado por: Redacción Bottup

Como dice literalmente la ONU, “la finalidad del Día Mundial de la Alimentación, proclamado en 1979 por la Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), es la de concienzar a las poblaciones sobre el problema alimentario mundial y fortalecer la solidaridad en la lucha contra el hambre, la desnutrición y la pobreza. El Día coincide con la fecha de fundación de la FAO en 1945. En 1980, la Asamblea General respaldó la observancia del Día por considerar que ‘la alimentación es un requisito para la supervivencia y el bienestar de la humanidad y una necesidad humana fundamental’ (resolución 35/70, del 5 de diciembre)”.

Hay 925 millones de personas desnutridas y cada día mueren 25.000 por causas relacionadas con el hambre

Han pasado 31 años desde que la Conferencia de la ONU marcara este día en el calendario como la jornada donde debemos acordarnos que no en todos los países del mundo la gente tiene la suerte de poder llevarse un ‘mendrugo’ de pan a la boca.

1 de cada 7 personas en el mundo se va a dormir todas las noches con hambre.Hay 925 millones de personas subnutridas en el Mundo, de las cuales más de 875 millones de personas en los países llamados del ‘Tercer Mundo’.

En Asia y el Pacifíco, más de 578 millones de personas sufren de hambre crónica; en el África Subsahariana, 239 millones; 53 millones en Latino America y el Caribe; en el Norte de África y Cercano Oriente, 37 millones. Y en el total de los países desarrollados, 19 millones.

Para que en 2015 se cumpla el objetivo número 1 de los famosos Objetivos del Milenio de la ONU, se tendrá que alimentar adecuadamente a 26 millones de personas al año, cifra que representa doce veces más personas bien alimentadas de las que se nutren hoy.

Encabeza la lista global de países con hambre la República del Congo (75% de la población desnutrida), seguida de Somalia (71%), Burundi (70%) y Afganistán (70%).

La FAO destaca el papel del agua, pues la sequía fue en los últimos años la causa del 60% de las emergencias alimentarias.

25.000 personas mueren al día por causas relacionadas con el hambre.

La producción de alimentos se deberá incrementar en un 70% para alimentar a una población de 9.000 millones de personas en 2050.

Cada 6 segundos un niño muere por causas relacionadas con el hambre en el mundo.

Con lo que vale un menú de Mcdonalds se podría alimentar a más de 30 niños en el Mundo.

El hambre mata más personas al año que el SIDA, la malaria y la tuberculosis, todas juntas.

Más del 25% de la población de Camboya está desnutrida.

Acabar con el hambre costaría 30.000 millones de dólares al año, el mismo precio de la comida que se tira a la basura al año en el Reino Unido

Según la FAO, solo costaría 30.000 millones de dólares anuales implementar los programas necesarios para solucionar el problema del hambre a nivel mundial. Aunque esa cantidad parece mucho dinero, sin embargo, podemos encontrar algunos ejemplos que hablan por sí solos:

  • 1 billón de dólares al año es destinado a gastos militares y tráfico de armamento a nivel mundial. Solo en Estados Unidos, se gastan 540.000 millones al año para estos fines.
  • Solamente el Departamente de Energía de los Estados Unidos gasta 23.400 millones de dólares para el desarrollo y mantenimiento de armamento nuclear.
  • El Congreso de los Estados Unidos ha aprobado una cantidad de 44.000 millones de dólares para la construccion de proyectos en Iraq (sin embargo, más del 39% de los puentes americanos están en estado precario).
  • En el Reino Unido, tiran al cubo de la basura el equivalente a 20.000 millones de libras en comida, al año unos 31.700 millones de dólares americanos.

Entonces, ¿se podrían gastar 30.000 millones de dólares para salvar la vida a casi mil millones de personas en este planeta?

El 16 de Octubre es el Día Mundial de la Alimentación, aunque tendrán que pasar 364 días más para que esta fecha se vuelva a celebrar. Las televisiones abren este día sus titulares con la típica imagen del ‘pobre niño’ pasando hambre, una imagen que encogerá el corazón a muchos telespectadores que en esos momentos estén disfrutando de una buena comida en familia…

…Aunque a partir de mañana, ‘los cuernos de la Esteban’ ocupen más espacio en los medios de comunicación que la vida de esos casi mil millones de personas que no pueden disfrutar de un Big Mac con patatas fritas y una gran coca cola.

El Mundo sería un lugar mejor para todos si, en lugar de solo guardar un día en el calendario a un derecho que todo ser humano tiene, dedicara los 365 días de cada año a concienciar a las mentes ciegas de egoísmo que cada 6 segundos una persona muere de hambre en algún lugar del Mundo.

123456… Hoy es el día Mundial de la Alimentación.

1… 2… 3… 4… 5… 6….

¿Cuánto tiempo tardarían los Gobiernos de los países más desarrollados, si cada 6 segundos un ciudadano de su país muriera por hambre?

Artículo original en Bottup: Casi mil millones de personas pasan hambre en la Tierra