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Un nuevo fenómeno entre la comunicación y el crimen. Las organizaciones criminales se comunican así entre ellas, se dirigen al Gobierno y, en ocasiones, a la población civil

Periodista ciudadano autor: César Morales Oyarvide Editado por: Redacción Bottup


Pancarta en la que una unión de cárteles pide al Gobierno la retirada en su lucha contra los 'Zetas'

Pancarta en la que una unión de cárteles pide al Gobierno la retirada en su lucha contra los 'Zetas'

En el actual contexto de violencia que se vive en buena parte de México relacionado con la confrontación entre los cárteles de la droga y la estrategia del gobierno de Felipe Calderón contra el narcotráfico, centrada en lo militar y lo policial, ha emergido un fenómeno inédito, a caballo entre la comunicación alternativa y la propaganda del delito: las llamadas ‘narcomantas’, pancartas colocadas en lugares públicos con mensajes de la delincuencia organizada.

Con la existencia de enfrentamientos armados casi diarios que dan titulares sensacionalistas y con la cobertura de las ejecuciones, los secuestros, las detenciones de capos y los decomisos de drogas y armas, un fenómeno del México contemporáneo ha recibido poca atención en la prensa extranjera: el uso del discurso como herramienta de poder entre los actores involucrados en la actual crisis de seguridad y violencia que vive el país latinoamericano. Es el caso de los mensajes dejados en cartulinas sobre cadáveres, de los vídeos violentos colgados en páginas como Youtube, y especialmente, el de las llamadas ‘narcomantas’.

Siempre visibles, generalmente dejadas en puentes peatonales, son mensajes de la delincuencia organizada utilizados lo mismo para justificar acciones que para realizar demandas, intimidar y sembrar miedo

Siempre visibles, generalmente dejadas en puentes peatonales (construcción curiosa para los habitantes de ciudades europeas, pero habituales para los mexicanos habitantes de ciudades hechas para los automóviles, indispensables para cruzar las grandes avenidas y llegar lo mismo a una escuela que a un centro comercial), las ‘narcomantas’ son mensajes de la delincuencia organizada escritos en lonas usualmente aparecidos al amanecer, algunos impresos y otros escritos con apuro y a mano, utilizados lo mismo para justificar acciones que para realizar demandas, intimidar y sembrar miedo. Su importancia radica en que son, como señala el periodista del semanario Proceso Jenaro Villamil: “una estrategia de comunicación alternativa” y “otro flanco en donde las autoridades están en severo riesgo de perder la batalla“. Una especie de política de comunicación de los grupos criminales. Y por lo tanto, merecen especial atención.

El origen: un asunto en disputa

Los antecedentes de las ‘narcomantas’ fueron dos fenómenos que dieron inicio a una campaña de intimidación mutua entre los grupos traficantes de forma gráfica: el primero de estos fenómenos fue una serie de vídeos colgados en páginas como Youtube desde donde organizaciones criminales amenazaban a sus rivales usando las nuevas tecnologías de comunicación. El segundo, los mensajes en cartulinas sobre los cuerpos de policías o traficantes ejecutados. Sobre esto, la noticia más antigua data de 2006, cuando el diario El Universal se hizo eco de un incidente en el sureño estado de Guerrero, en donde “mensajes, escritos de manera burda sobre cartulinas aparecieron […] junto con dos cabezas colocadas en la colonia La Garita, en Acapulco, escenario de un tiroteo entre agentes municipales y desconocidos fuertemente armados. Las cabezas eran de dos policías que intervinieron en ese tiroteo, el 27 de enero”.

Estos mensajes, en aquel 2006 anterior a la declaración de guerra de Felipe Calderón contra el crimen organizado, empezaron siendo un ‘enigma’ para las autoridades, quienes decían desconocer su procedencia y se mostraban reacias a atribuirlos de manera directa a narcotraficantes.

El escritor Miguel Ángel Chávez Díaz de León señala en una crónica contenida en el libro ‘La Guerra por Juárez‘ que la práctica de los narcomensajes y las narcomantas empezó en el otro extremo del país, en la norteña Ciudad Juárez en enero de 2007, cuando en una cartulina blanca una leyenda escrita en negro decía

Este fenómeno comenzó cuando las organizaciones colgaron vídeos en Youtube amenazando a sus rivales. Posteriormente, desde 2006, se encontraron mesajes sobre cuerpos de policías asesinados

amenazante: “Para los que siguen sin creer” y enseguida se mostraban 17 nombres de agentes de policía municipal con todos sus datos.

Las autoridades federales, en cambio, ubican el origen de este fenómeno hasta junio de 2007, y no en Acapulco ni Juárez, sino en la Ciudad de México. Al menos es lo que se estipula en un informe oficial realizado por la Secretaría de Seguridad Pública titulado ‘Mantas con mensaje de la delincuencia organizada‘, que señala que desde junio de 2007 (es decir, sin considerar los hechos de Juárez y Acapulco) hasta octubre de 2008 se reportaron 261 narcomantas en 22 de los 31 estados de la República y el Distrito Federal.

Desde el mundo académico se ha especulado sobre la posibilidad de que el origen de esta práctica haya sido una comunicación entre organizaciones rivales con el fin de intimidar y minar la moral del otro. Como apunta el sociólogo de la UNAM y experto en historia del narcotráfico Luis Astorga, para hacer más remota por la vía de la intimidación la posibilidad de enfrentamiento, a lo que también responderían las prácticas cada vez más violentas en las ejecuciones y el trato al cuerpo del enemigo. Como estas conductas, la estrategia de comunicación por mensajes públicos resultó tener una enorme resonancia mediática: aparecían reproducidas íntegramente en los medios de comunicación, por lo que empezaron a utilizarse para mandar mensajes no solo a los rivales, sino al Gobierno, a las fuerzas de seguridad, y a la sociedad.

El debate: ¿mostrarlas o no?

El principal debate en torno a estos mensajes se inicia a raíz de su aparición en los medios: cuando la prensa mexicana comienza a preguntarse si debe dar voz o no al crimen organizado, sin que por el momento haya una tendencia clara.

Las posiciones críticas desde el Gobierno (el propio presidente Calderón ha hecho declaraciones al respecto) y desde ciertos sectores de opinión argumentan que la publicación de las ‘narcomantas’ sólo beneficia al crimen organizado, que las estarían utilizando como forma de publicidad. Sobre esto cabe una nota de sospecha: como apunta Jenaro Villamil poniendo el dedo en la llaga, el Presidente y la bancada legislativa del PRI no se preocuparon por estas ‘narcomantas’ hasta que aparecieron con información muy precisa sobre protección de algunos gobernadores, militares y autoridades federales que presuntamente brindaban a una

Existe un debate sobre la libertad de expresión, el Gobierno aboga por por su no publicación, pues opinan que solo beneficia al crimen organizado, a modo de publicidad

organización criminal particular: el cartel de Sinaloa, el mayor en el país, y cuyo líder Joaquín Guzmán ha formado parte de la lista de Forbes como uno los hombres más poderosos del mundo. A partir de ese momento, fueron consideradas problema de seguridad nacional.

Desde los medios de comunicación el debate se ha centrado en la libertad de expresión, subrayando el hecho de que los gobernantes no pueden poner en duda el derecho de elegir lo que publican y lo que no publican.

Matizando desde una posición intermedia, el veterano periodista José Carreño Carlón considera que las ‘narcomantas’ son “un punto de partida para construir la información, pero provienen de una fuente ilegitima [por lo que] hay que darle el trato de un mensaje de fuente anónima, y no darles publicidad como algo seguro”.

Lo que está claro es que muchas veces, especialmente en un contexto en que la información veraz, oportuna, y precisa por parte del Gobierno se echa en falta (un simple rumor en twitter puede genera pánico en toda una ciudad), la gente empieza a crear mecanismos de información alternativa para actuar en consecuencia y utilizar la información contenida en estos mensajes como guía se presenta como algo no tan descabellado.

Sin embargo, la realidad es que, en términos prácticos, en la actualidad estos mensajes se han convertido en algo vedado. Como declara la investigadora de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez Graciela Manjarrez: “si se vieran en todo detalle, podríamos hacer un análisis del discurso, pero están vedadas. Las quitan de inmediato, como si hubiera que guardar una moral pública. Las cartulinas están llenas, es como si quisieran decir muchas cosas en una sola ventana. ¿Qué otro canal de comunicación tienen con la gente?”.

Para complicar más este asunto ya peliagudo, a raíz de la proliferación de ‘narcomantas’ en varias partes del país, en septiembre de 2008 se presentó en el Senado de México una iniciativa para castigar hasta con cinco años de cárcel a los autores de estos mensajes. Esta iniciativa fue presentada por Malova (Mario López Valdés), a la sazón senador y actualmente gobernador electo de Sinaloa (Estado con protagonismo centenario en el narcotráfico mexicano), y abogaba por modificar el Código Penal Federal y la Ley contra la

Los mensajes de las organizaciones criminales se dirigen tanto a organizaciones rivales, como al Gobierno o a la sociedad civil

Delincuencia Organizada en materia de apología del delito. Según informaba la BCC (con información del diario mexicano Reforma) Malova se refirió a las ‘narcomantas’ como “mensajes que originalmente se mostraban en presentaciones rústicas como el cartón o la cartulina, y que ahora se exhiben a través de espectaculares lonas con impresiones en tecnología digital, en clara violación (…) a la libertad de imprenta cuyo límite expreso es, entre otros más, el respeto a la paz pública”.

Una posible tipología

De los cientos de mensajes aparecidos, un investigador de la comunicación puede intentar hacer una clasificación, una tipología. Buscar patrones y diferencias entre los mensajes que se realizan desde el crimen organizado buscando al Gobierno, a la sociedad, o a las organizaciones criminales rivales, por ejemplo. Como algo provisional, a continuación se presenta una, ilustrada con fotografías recopiladas de diversos medios. Se trata de una tipología aún incompleta y centrada en las pancartas aparecidas en los puentes, y que podría hacerse más completa al incluir otras formas de comunicación de la delincuencia organizada, como las cartulinas dejadas en los cuerpos de sus víctimas.

Mensajes entre cárteles rivales
En esta pancarta unos secuestradores amenazan al cártel sinaloense

En esta pancarta unos secuestradores amenazan al cártel sinaloense

Las ‘narcomantas’ seguramente tuvieron su origen como formas de lanzar mensajes a grupos criminales rivales. Se trataría, pues, de una vertiente de comunicación horizontal, parte de una lucha violenta por la hegemonía en el negocio. En un mercado ilegal, la competencia se realiza de forma violenta, y al estar los carteles en una situación de desequilibrio y sin árbitro (rol que en los años del PRI jugó el Estado autoritario) esta competencia busca el dominio del rival por medio de la aniquilación física. En este proceso la intimidación, la amenaza y el insulto son herramientas útiles. Y todas ellas están contenidas en las ‘narcomantas’.

Ejemplos recientes son las mantas encontradas en la ciudad de Culiacán el 2 de noviembre que, tras el rescate de familiares de uno de los líderes del cártel de Sinaloa secuestrados por miembros del cártel de Tijuana, habrían sido colocadas por los captores. Declaraban de esa forma la guerra a los sinaloenses y amenazan con dar muerte a familiares de dichos capos. La firma era de “Ramón Arellano, desde el infierno” (pues dicho líder del cártel tijuanense murió hace ocho años).

Mensajes del crimen organizado al Gobierno

En este rubro se encuentran mensajes dirigidos a las autoridades locales y nacionales. Se trata de amenazas, órdenes, peticiones. Pero también acusaciones, especialmente de estar coludidos con algún cártel rival o atacar inequitativamente a uno y no a otro. Acusaciones que, como la mayor parte del asunto, son nebulosas, entre la verdad y la difamación, entre el rumor que intenta desprestigiar y el testimonio que arroja luz sobre un hecho.

Destacan los mensajes dirigidos a las distintas autoridades (desde gobiernos locales al propio Felipe Calderón, pasando por el secretario federal de Seguridad Pública, Genaro García Luna) acusándolas de dar apoyo a una organización en específico, la de Sinaloa, que es la más antigua y actualmente la más poderosa. Sobre esto se ha escrito mucho. El economista y abogado argentino Edgardo Buscaglia, experto internacional en delincuencia organizada, publicó hace algunos meses un artículo que conmocionó al país en el diario The Economist (‘Outsmarted by Sinaloa. Why the biggest drug gang has been least hit‘) en el que sostiene que la estrategia del Gobierno de Calderón ha sido centrarse en los grupos de traficantes más débiles de modo que el mercado de la droga y la delincuencia organizada apuntan a la consolidación del cártel de Sinaloa.

Las narcomantas también denuncias 'favoritismos' de las autoridades

Las narcomantas también denuncias 'favoritismos' de las autoridades

Tras el análisis del combate al narco, especialmente en lo tocante a operativos y detenciones, Buscaglia daba cuenta de que el grupo liderado por Joaquín Guzmán ha sido poco tocado por el Gobierno (no así sus rivales), dando lugar a sospechas de que es favorecido (quizá con la idea de propiciar la hegemonía de un cártel para después pactar con él un acuerdo de reducción de la violencia) por el Gobierno. Una sospecha que no es nueva y existe al menos desde la espectacular fuga que protagonizó Guzmán en 2001 de la cárcel de alta seguridad donde se encontraba preso, justo después de la toma de posesión de Vicente Fox como presidente y a los pocos días de una inspección al penal por Jorge Tello, subsecretario de Seguridad Pública. Lo que es un hecho es que, sea con gobierno del PRI de Ernesto Zedillo (en el que el capo logró tener control completo del penal donde se encontraba) o el del PAN (en que protagonizó la evasión), la organización de Sinaloa posee gran habilidad para corromper funcionarios y políticos.

Las organizaciones criminales también se dirigen a la población

Las organizaciones criminales también se dirigen a la población

Entre los numerosos ejemplos que se pueden señalar en esta categoría está el de una serie de mantas aparecidas en el Estado de Guerrero en diciembre de 2008 documentadas por el periódico La Crónica en las que se acusa al titular de la Secretaría de Seguridad Pública Federal, García Luna, y a varios altos mandos militares, de apoyar a ciertos traficantes del Cártel de Sinaloa.

En el caso de las peticiones al Ejecutivo, ha habido casos interesantes de comunicados en que distintas organizaciones se ofrecen a acabar con una en particular, la de los Zetas (un nuevo cártel en auge caracterizado por su extrema violencia, otrora brazo armado del cártel del Golfo y ahora una organización independiente que dio el salto desde el trasiego de drogas hacia la extorsión y el “cobro de derecho de piso” emulando a la mafia italiana, y que estaba formado originalmente por desertores de cuerpos de élite del ejército mexicano). En uno de ellos, reportado por el diario Milenio, se solicitaba al presidente el retiro del ejército y la armada de la lucha pues “el veneno se combate con el mismo veneno”.

Roberto Ortuño dimitió tras recibir amenazas a través de 'narcomantas'

Roberto Ortuño dimitió tras recibir amenazas a través de 'narcomantas'

Por último, es en el caso de las amenazas y órdenes en donde se muestra el enorme poder de estos grupos. Uno de los ejemplos más impactantes ha sido cuando una serie de mensajes aparecieron en varios puntos de la frontera de Ciudad Juárez, exigiendo la renuncia del jefe de la policía municipal (Roberto Orduña, ex militar, y recién instalado en el cargo). En caso de negativa, se mataría a un policía cada 48 horas. Tras el cumplimiento de la amenaza con la muerte de un agente de policía y un guardia de prisión, el funcionario presentó su renuncia el 20 de enero de 2009.

Mensajes del crimen organizado a la sociedad

Seguramente este sea el tipo de mensaje en que se muestra una relación más desigual y vertical. Entre los criminales y la sociedad atemorizada. A pesar de ello, hay al menos dos tipos de mensajes del crimen a la sociedad.

El primer tipo es el más fácil de imaginar, mensajes con el objeto de desconcertar, de crear terror entre la población. Sin embargo, en este caso particular son las cartulinas en cadáveres de policías y ciudadanos que se atrevieron a denunciar a las autoridades la perpetración de algún ilícito los ejemplos más llamativos. Las ‘narcomantas’ que específicamente tratan de aterrorizar a la población no abundan, o no son reportadas suficientemente por los medios. Esto no quiere decir, sin duda, que pancartas con fines específicos distintos no tengan como efecto paralelo aterrorizar y crear miedo
en la población civil. Su mera presencia
lo consigue.

Las organizaciones criminales reclaman al Gobierno menor intervención

Las organizaciones criminales reclaman al Gobierno menor intervención

Los segundos son los mensajes mediante los cuales se busca la aceptación social y cierta legitimidad. Esto se hace por medio del deslinde de hechos violentos (que son atribuidos a otra organización) y la justificación de los propios como “justos”. Un ejemplo claro de ello son los mensajes de la llamada Familia Michoacana, una organización traficante también de reciente nacimiento, con un componente ritual y religioso importante (recomiendan a sus miembros alejarse de las drogas, el alcoholismo y mantener la unidad familiar, y usan los libros del autor cristiano estadounidense John Eldredge, en especial el titulado ‘Salvaje de corazón’, como una biblia) y que se presenta a sí misma como justiciera y protectora de la sociedad en la que medra, argumentando sólo usar la violencia contra grupos criminales (secuestradores, extorsionadores, violadores). A principios de este año, en una acción sin precedentes, aparecieron 48 ‘narcomantas’ en las que La Familia pide el apoyo de la sociedad michoacana para luchar contra Los Zetas como refiere el periódico La Jornada.

Los otros mensajes: el gobierno y la sociedad mexicana

El discurso oficial

La imagen del Gobierno mexicano en la lucha con el crimen organizado se encuentra entre la del garante de orden y seguridad, y la del generador de corrupción e impunidad. El discurso oficial respecto al tema es eminentemente justificativo de la actual estrategia de lucha en la que priman los medios policiacos y militares, y quizá el punto nodal de la gestión de Felipe Calderón. Se busca el apoyo social a una guerra que cada vez pierde más adeptos. En cuanto al discurso hacia el narco, éste es legalista, moralista, e intransigente, buscando diferenciarse del régimen del PRI. El narcotráfico es visto como una actividad ilegal que hay que perseguir y las ‘narcomantas’ (al igual que otras manifestaciones como los ‘narcocorridos’) son vistas como algo que hay que censurar, como “un método de propaganda e intimidación para intentar inhibir la actuación de las autoridades y atemorizar a la población“, en palabras de Genaro García Luna, Secretario Federal de Seguridad Publica.

La sociedad civil está dividida: unos contemplan el fenómeno como positivo por desvelar corrupciones, y otros lo consideran un suceso lamentable

El trabajo de Luis Astorga apunta a que se trata de algo de mayor complejidad: lo que ocurre es que sectores del Gobierno entienden que estas manifestaciones (los mensajes, la música) son una pérdida gradual del monopolio que el Gobierno tenía en la producción simbólica acerca del tráfico de drogas, y ven amenazado su papel de guía de las valoraciones de la gente sobre el tema. De ahí la actitud hacia estas ‘narcomantas’, pero también hacia los ‘narcocorridos’. El Gobierno sigue condenando a los medios por la difusión de los mensajes y siguen sin tomar esto en serio, a pesar de que son el único canal público en donde se ventilan y se muestran las actividades ilícitas del crimen organizado.

El discurso de la sociedad

En cuanto a la sociedad, tradicionalmente se la ha visto como un agente pasivo que excepcionalmente adopta un discurso dirigido solo al Estado, demandando mayor seguridad, pero también levantando quejas por los abusos y violaciones de Derechos Humanos sufridos a partir de la entrada de las fuerzas armadas en la lucha contra la delincuencia (documentadas por ONG como Human Rights Watch y Amnistía Internacional).

En torno a las ‘narcomantas’ en su seno, las opiniones se dividen. Como señala Miguel Ángel Chávez, algunos califican este fenómeno como en cierto modo benéfico en la medida en que ventila la corrupción y el presunto contubernio entre altos mandos de la milicia y el Gobierno mexicano con el crimen organizado. Otros, en cambio, consideran lamentable que esto se sepa de ‘boca’ de los propios criminales, que dejarían en evidencia no solo la corrupción de las autoridades, sino su ineficiencia.

Sin embargo, en los últimos meses, ha habido novedades significativas en el discurso de la sociedad. Existen cada vez más mensajes que muestran una sociedad civil que se busca a sí misma. Es decir, ciudadanos que buscan a los demás ciudadanos como interlocutores, ya sea para exigir cambios en la política de seguridad de forma colectiva o para crear mecanismos autónomos y comunitarios para protegerse o compartir información.

Curiosamente, la última señal sobre este despertar ciudadano vino en la forma de varios mensajes en puentes peatonales colocados en transitadas avenida de Monterrey y Ciudad de México a finales de octubre. Así, tal y como hacen los grupos traficantes. El mensaje, preciso y corto, se expresaba por medio de una pregunta: “Si el crimen está organizado, ¿por qué nosotros no? La firma era un juego de palabras con el nombre oficial de la República (Estados Unidos Mexicanos): “Estemos unidos mexicanos”. En un momento en que la sociedad debe pasar de su asombro, miedo e inmovilismo a la proposición y a la organización pacífica, este mensaje parece una nota de esperanza.

Mientras esto ocurre, parece que el conflicto que tiene como epicentro el tráfico ilegal de drogas en México se lleva a cabo también en el plano de lo simbólico. La comunicación es otro flanco donde se puede ganar o perder la batalla.

César Morales Oyarvide es politólogo especializado en estudios latinoamericanos

Imágenes: fotografía portada: sinfulmx.com; fotografía 1: blogdelnarco.com; fotografía 2: cronica.com.mx; fotografía 3: esdeladea; fotografía 4: eluniversal.com.mx; fotografía 5: sinfulmx.com; fotografía 6: estemosunidosmexicanos.blogspot.com

Artículo original en Bottup: Pancartas con mensajes de la delincuencia organizada en México


Estudiante de criminología, con 20 años y un bebé de dos meses, ha tomado posesión de la dirección de policía del municipio Praxedis G. Guerrero, donde todos sus antecesores fueron asesinados, cinco decapitados

Periodista ciudadano autor: César Morales Oyarvide Editado por: Redacción Bottup


Marisol Valles fue la única que aplicó al puesto que actualmente ocupa

Marisol Valles fue la única que aplicó al puesto que actualmente ocupa

A menos de 100 kilómetros de Ciudad Juárez, con 20 años, un bebé de dos meses y 13 elementos a su cargo (10 de ellos mujeres recientemente integradas al cuerpo y sólo un puñado con armas que portar), ha tomado posesión de la dirección de la Policía en el municipio fronterizo de Praxedis G. Guerrero la joven Marisol Valles García.

Estudiante de criminología en Ciudad Juárez (en periodo de elaboración de tesis de licenciatura), casada, esta mexicana, que ya en algunos medios es llamada ‘la mujer más valiente del país’, toma las riendas de la seguridad pública de este municipio a petición del alcalde José Luis Guerrero, quien la considera con los ‘valores y principios necesarios para ocupar el cargo’, además del expertise que brinda estar a punto de acabar la carrera de criminología (en un país donde el Gobierno federal lanzó una campaña en 2009 para integrar en la Policía Federal a licenciados -de cualquier disciplina-, esto es algo excepcional).

Praxedis G. Guerrero es un pequeño municipio (3.500 habitantes en 2005) en cuya comandancia de Policía, según el diario El Universal, se dispone exclusivamente de una patrulla, tres rifles automáticos y una pistola. Fundado en el siglo XIX como San Ignacio por mexicanos procedentes de Texas y Nuevo México que no quisieron perder su nacionalidad tras la anexión de esos territorios a los Estados Unidos, toma su nombre actual del Jefe Revolucionario cercano al anarquismo Praxedis G. Guerrero, escritor y combatiente muerto en diciembre de 1910 ante las tropas de Porfirio Díaz, de quien se conoce la frase: “la justicia no se compra ni se pide de limosna; si no existe, se hace”.

El municipio, cercano a la frontera, es conocido por ser escenario de éxodos provocados por amenazas del narcotráfico. Todos los que ocuparon su cargo en la legislatura anterior fueron ejecutados

Localizado en el Valle de Juárez, en una zona de alto índice de violencia por su cercanía al río Bravo, utilizado para cruzar drogas e indocumentados hacia Estados Unidos, el municipio es conocido por ser escenario de éxodos provocados por amenazas del narco documentados por la prensa nacional: en abril de este año los grupos criminales dieron un ultimátum a los habitantes para que abandonaran el lugar: muchos han sido asesinado y decenas de viviendas han sido quemadas. Volvió a los titulares cuando en julio fue escenario del asesinato de un hombre de 50 años, Gabriel Rodríguez, y de su hija, de siete, acribillados en su domicilio, para finalmente volver a la primera plana hace menos de una semana cuando el comisario seccional (funcionario que sirve de enlace entre la cabecera municipal y las demás comunidades que conforman el municipio) de El Porvenir, Rito Grado, fue asesinado a tiros junto con su hijo en Ciudad Juárez, ciudad en la que se habrían refugiado huyendo de las amenazas de muerte que conlleva en muchas ocasiones el estar al frente de las agencias de seguridad estas pequeñas comunidades.

En este lugar de la frontera, “donde va y viene la muerte sin que nadie le pida visa o pasaporte”, como escribe el escritor tamaulipeco afincado en Monterrey, Xavier Araiza, y en donde nadie -o más bien, casi nadie- tendría redaños suficientes para ser jefe de policía, es donde tomó protesta este miércoles Marisol Valles.

¿Temeraria o valiente? En las declaraciones que ha hecho a la prensa reconoce tener miedo. Y no es para menos: de acuerdo con información del periódico La Jornada, todos los que ocuparon su actual cargo en la pasada administración fueron ejecutados, y al menos cinco, decapitados. De hecho, en las fotografías de su despacho que circulan por la red se distingue, al igual que una virgen de Guadalupe que vigila su escritorio, un letrero que recuerda a Jesús Manuel Holguín, antiguo comandante de la Secretaría de Seguridad Pública, muerto en mayo del año pasado.

Marisol cuenta con trece personas a su cargo, diez de ellas, mujeres

Marisol cuenta con trece personas a su cargo, diez de ellas, mujeres

Sin embargo, la joven jefa de policía se muestra convencida de lograr transformar ese miedo en seguridad. Y hacer lo mismo con toda la comunidad, según afirma en entrevista para la cadena Televisa. “En México, todos tenemos miedo ahorita, lo que necesitamos es que el miedo no nos venza”, sentencia.

Para ello, y pese a sus limitados recursos, Valles se muestra más audaz, más creativa y más innovadora en sus métodos para lidiar con los problemas de la delincuencia y la inseguridad que las propias autoridades federales, estancadas en una estrategia punitiva abocada al fracaso. Y es que, como opina el secretario de la alcaldía, Andrés Morales, a Marisol Valles “le duele el tema social”, pero no se queda ahí sino que “propone soluciones”.

De esta forma y a sabiendas de que no es su atribución legal ir ‘por los malos’ (combatir a los cárteles de narcotraficantes, para lo que existen otras instancias), Marisol Valles piensa centrarse en ir “por los buenos como son niños, padres de familia, hombres y mujeres a los que debemos organizar para que no caigan en la tentación de los delitos, las drogas y el dinero fácil”.

En otras palabras, que se dedicará centralmente a la prevención y al ‘rescate social’, a la impartición de valores y al contacto directo con los ciudadanos. En este sentido, manifestó a los medios que su pretensión es establecer programas preventivos en las colonias y las escuelas, rescatar la seguridad en los espacios públicos y buscar el acercamiento entre los vecinos para formar redes de vigilancia preventiva. La estudiante de criminología, incluso, baraja la posibilidad de crear una policía ciclista y que los adultos mayores se sumen a los programas preventivos de vigilancia en los exteriores de las escuelas. Es decir, tratar a los problemas de la inseguridad y la delincuencia con miras más amplias, desde una perspectiva integral. Una muestra más de las innovaciones que pueden darse en este particular desde los gobiernos locales, por muy modestos que sean sus recursos. Y eso, además de su juventud y valentía, inspira respeto.

El centro de su proyecto, del cual se han hecho eco diversos medios, es “evitar los delitos con la atención humana, conviviendo con la familia, (atendiendo) las necesidades (y) viendo por un mañana para los niños”. Esto último determina su arrojo poco común: el de una joven madre preocupada por el futuro del país en el que vivirán sus hijos. “Me arriesgué porque quiero que mi hijo viva en una comunidad diferente a la que hoy tenemos, quiero que la gente ya no viva con miedo, que pueda salir, como era antes”, declara.

“Heroica o suicida, un hecho consumado es que esta joven idealista, insólita, es la nueva jefa de policía del municipio Praxedis G. Guerrero, muy cerca de Ciudad Juárez, donde la vida no vale nada”

El cuartel desde donde ya despacha, como han hecho notar las agencias internacionales que se acercaron durante su presentación este miércoles (fue nombrada el lunes, única candidata), ha sido ‘rafagueado’: las paredes tienen agujeros de bala recubiertos por pintura. Mientras tanto, en el centro de la política está la discusión de una reforma constitucional para establecer un mando único en la policía de los diferentes estados que conforman la República, con el objetivo de tener una mayor coordinación en las tareas de seguridad e inteligencia, pero también buscando contrarrestar un hecho preocupante: el que los policías municipales (más de 200.000), mal armados y con salarios que no perdonan ni la burla, se ven enfrentados a menudo con el dilema ‘plata o plomo’, y no pocas veces acaban al servicio del narco.

El escritor Xavier Araiza resume: “heroica o suicida, un hecho consumado es que esta joven idealista, insólita, es la nueva jefa de policía del municipio Praxedis G. Guerrero, muy cerca de Ciudad Juárez, donde la vida no vale nada”. Deseo, junto con él, que en el mar se hundan los malos presagios. Marisol parece segura del reto que aceptó. Y eso me da la certeza de que será difícil olvidar su nombre.

Fotografía 1: nydailynews.comn, Alcazar/Getty, y Fotografía 2: globbos.com

Artículo original en Bottup: Marisol Vallés: ‘La mujer más valiente de México’


Los jornaleros indígenas van desde las montañas del pobre sur mexicano a trabajar a los campos agrícolas del norte del país. Pueblos enteros desplazados por el hambre y explotados sin distinción de género o edad

Periodista ciudadano autor: César Morales Oyarvide Editado por: Redacción Bottup

Los niños realizan el mismo trabajo y en las mismas condiciones que los adultos

Los niños realizan el mismo trabajo y en las mismas condiciones que los adultos

Estela Santiago, de siete años, se desencaja pequeñas espinas. Observa los puntos rojos de sus manos y continúa arrastrando un bote entre los surcos de este ‘Campo 3′ de la empresa Agrícola Exportadora de Vegetales. Vino con su familia y con todo su pueblo a contratarse como cortadora de pepino por una jornada de 6 de la mañana a 5:30 de la tarde… ¡Catorce!- el número que le asignaron en la cuadrilla-, grita cada vez que llega a la tina donde vacía el bote de 15 kilos de pepinos.”

Así comienza de un reportaje de la revista ‘Contralínea en Angostura, Sinaloa (escrito por Zósimo Camacho) que retrata un fenómeno poco conocido en México: la migración interna de las comunidades del sur depauperrado a los campos agrícolas del noroeste del país. Animado por lo dramático del reportaje, me propuse recopilar materiales sobre el tema, encontrando una fuente de información de calidad solo equiparable a su crudeza en los documentos del ‘Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan (CDHMT)‘, organización no gubernamental que se dedica, entre otras cosas, a dar atención a los jornaleros de Guerrero. Este texto es resultado de este proceso, emprendido con el objeto de elaborar una síntesis y difundir este, hasta ahora casi desconocido, drama.

Está región destaca por su nivel de marginación, de rezago educativo, desempleo, mortalidad materna, desnutrición infantil, y de violaciones de derechos humanos

El título del más completo de estos informes, ‘Migrar o morir‘, describe gráficamente la situación de la población de este rincón de México: ante el retiro del Estado del campo y la negativa de las autoridades para asumir el compromiso de promover y defender los derechos de sus ciudadanos, migrar o morir es el único camino que le se les ha dejado a los pueblos indígenas de La Montaña.

Uno de los Estados con una geografía más accidentada de México, Guerrero, es un espacio poco propicio para la agricultura o el comercio. Dicha geografía ha sido coparticipe de su atomización demográfica y la marginación de muchos de sus pobladores. Sobre todo los indígenas, población que se vio obligada a refugiarse en lo alto de las montañas para liberarse del yugo explotador ya desde tiempos de la Colonia.

La Montaña guerrerense cuenta con una población de alrededor de medio millón de personas, dentro de las cuales alrededor de la mitad son indígenas pertenecientes a los pueblos mixteco y tlapanecos (con alto grado de población monolingüe), distribuidas en varios cientos de comunidades, en unos 11.000 km2.

Dentro de un Estado ya pobre, caracterizado por el minifundismo, la erosión de los suelos y una producción agrícola de subsistencia o de infrasubsistencia, está región destaca: lo hace por su nivel de marginación, de rezago educativo, desempleo, mortalidad materna, desnutrición infantil, y de violaciones de derechos humanos. Por comparar, digamos que en ella hay municipios tan pobres como en Malawi.

La actividad predominante es la agricultura de temporal, sobre todo dedicada al maíz y al frijol. Este sector es el más empobrecido de la agricultura mexicana, ya de por sí golpeada por la descapitalización del campo, producto tanto de una reducción de la inversión pública en el desarrollo rural, como de la apertura de las fronteras del país a la importación libre de productos agrícolas. Esto ha subrayado las desigualdades económicas entre un sector campesino e indígena estancado y un sector exportador moderno: la baja de subsidios y las barreras comerciales colocaron a muchos los campesinos en el límite de la supervivencia. De acuerdo con el CDHMT, los habitantes de esta región (sobre) viven con 500 kilos de maíz durante cuatro

Sus habitantes sobreviven con 500 kg de maíz durante cuatro meses, lo que les obliga a migrar. La región expulsa entre 10.000 y 50.000 jornaleros cada ciclo migratorio

meses, lo que los obliga a salir de la región para enrolarse como jornaleros agrícolas o sucumbir a la tentación de sembrar enervantes (lo que ha añadido más problemas al empobrecimiento brutal de estos pueblos, y ha justificado la mayor presencia del Ejército, ya existente a causa de la recurrente guerrilla).

Así, la falta de oportunidades para el desarrollo y para la autosuficiencia alimentaria, conjugada con factores de tipo geográfico, de represión política y militar, ha hecho que la migración hacia los campos de cultivo agroindustriales del noroeste de la República se haya convertido no solo en una fuente de ingresos, sino en “una estrategia de sobrevivencia en la que se apoya la reproducción no solo material y social de las familias, sino también en la reproducción económica política y cultural de población enteros”.

Las estadísticas oficiales (el Programa de Atención al Jornalero de la Secretaría de Desarrollo Social) estiman que anualmente la región expulsa entre 10 y 15.000 jornaleros durante el ciclo migratorio. Sin embargo, cifras del CDHMT señalan que son arriba de 50.000. La realidad supera las estadísticas, y la región de la Montaña se encuentra cada vez más despoblada.

La ruta más importante de esta migración es la llamada ruta del Pacífico, que va de Oaxaca, Guerrero y Michoacán hacia Sinaloa, Sonora, Baja California y Baja Sur, sobresaliendo Sinaloa como principal receptor de trabajadores.

Algo relevante en esta migración es su carácter familiar (y a veces comunitario): se incorporan al éxodo migratorio un amplio porcentaje de mujeres y menores de edad. En los campos no se hacen distinciones de edad o género, por lo que se recibe la misma paga, las mismas condiciones de asistencia social y participa en la actividad laboral toda la familia.

Otro rasgo importante del fenómeno es que, si bien antes la migración de estas familias correspondía a un ciclo migratorio establecido con base en el ciclo agrícola de las comunidades rurales que estaba en relación

Con el ‘enganchamiento’ a los jornaleros les ofrecen salarios y condiciones que luego, en la práctica, no se cumplen. Los contratos son siempre verbales y las condiciones reales, de explotación

con el ciclo productivo de los campos agroindustriales, actualmente esto se ha modificado: la migración presente en la Montaña no es sólo de carácter estacional, sino permanente o pendular. Este es el caso de los migrantes conocidos como ‘golondrinos’, que se caracterizan por seguir la ruta de los ciclos agrícolas, buscando continuidad en el empleo. Familias enteras de jornaleros a quienes los amplios periodos de trabajo fuera de su lugar de residencia los conduce a una situación de desarraigo, dejando a familiares, vecinos, amistades, y rompiendo el vínculo con su entorno comunitario.

La migración comienza con el ‘enganchamiento’. Los jornaleros son contratados generalmente en su lugar de origen a través de enganchadores o contratistas. El empresario agrícola subcontrata a estos intermediarios, que son personas que ofrecen sus servicios a los productores y que cobran una cuota por llevarles los jornaleros y regresarlos a sus lugares de residencia. Ya en el inicio, los migrantes se ven sujetos a engaños y extorsiones para obtener el empleo por parte de los enganchadores, que acuden a las zonas expulsoras y ofrecen altos salarios, vivienda digna, despensas gratuitas y transportación adecuada,… promesas que nunca cumplen. El enganche no debe confundirse con una contratación formal. El patrón nunca firma ningún contrato particular, son sólo contratos ‘verbales’, y ninguna autoridad atestigua la legalidad del proceso. Las autoridades estatales y federales siguen siendo espectadores y se limitan a contabilizar (mal) a la población jornalera y a paliar sus multiples necesidades con despensas y primeros auxilios (cuando hay). Los jornaleros están solos.

Lo siguiente es el viaje, desde el remoto sur hasta los estados del noroeste. Un trayecto que, si se va a Sinaloa, abarca más de 2.000 kilómetros y llega a durar más de 40 horas (cuando debería durar 30) por la mala condición del transporte asignado por los contratistas. Un transporte que no da comodidad ni seguridad, donde por las noches conciliar el sueño es casi imposible: en cada par de asientos va una familia entera, y para dormir se deja a los niños en ellos mientras que los adultos duermen (si pueden) en los pasillos. Un viaje en que se detienen a comer sólo dos veces, dónde consumen lo que comerían en su tierra: frijoles y tortillas. Y donde no hay paradas para que los jornaleros (muchos de ellos niños) puedan ir al sanitario, se aseen. Y si

Los jornaleros en el campo son muy vulnerables, debido a que la mayoría, indígenas, son monolingües y carecen de documentos oficiales: el salario es más bajo que el prometido y las comidas se reducen

las hay, serán pocas, y en llanos yermos, porque en las estaciones de servicio los empleados cerrarán rápidamente los baños al ver a los pasajeros del autobús. Un viaje en el que se entrará a la Ciudad de México de madrugada, “porque si no, las patrullas nos ponen una chinga”, como dice un enganchador a ‘Contralínea’.

Clandestinos en su país, tras más de 1.000 kilómetros recorridos, llegarán a Sinaloa, donde lo primero que se hará es requisarles toda la fruta (disposiciones estatales, no se puede llevar de un Estado a otro), privándolos de una de sus pocas fuente de alimentos. Y aún faltarán horas para llegar al campo.

Los campos. El jornalero migrante recibe un trato inadecuado en la mayoría de las ocasiones por parte de la población y personal de la empresa agrícola de las localidades donde trabaja, situación que se acrecienta en el caso de los indígenas que son monolingües y en su mayoría no cuentan con documentos oficiales (credencial de elector, acta de nacimiento), lo que los convierte en una población muy vulnerable y expuesta a todo tipo de violación a sus derechos humanos. No es raro que al llegar al campo resulte que el sueldo es más bajo que lo prometido, que la hora de comida pactada de reduzca, al igual que su número (de 3 a 2 veces diarias).

En cuanto a la vivienda que las empresas proporcionan a los jornaleros, generalmente consisten en galerones construidos con lámina de cartón o metálica, con divisiones que forman habitaciones, con el piso de tierra, carentes de agua potable y de servicios sanitarios. En ellas se hacinan cientos de jornaleros con los eminentes riesgos de contagio y suciedad. En otros casos, el trabajador y su familia improvisan su habitación con materiales de desecho. Hay campamentos tan grandes que albergan hasta 3.000 personas.

En el tema de la alimentación, ésta es tan mala que genera fuertes problemas de desnutrición. Además, el alto costo de la vida en las zonas de trabajo impone la necesidad de ahorrar todo lo posible del salario familiar, reducir al máximo sus gastos y, en particular, el destinado a la alimentación.

Las ‘tiendas de raya’ les venden los alimentos más caros y a crédito, de manera que se endeudan y su salario nunca cubre lo debido. La alternativa es desplazarse más de 15 km

Se consume lo habitual, viniendo los jornaleros de una cultura de infrasubsistencia alimentaria, y si se consume refresco en lugar de agua (crítica que les hacen algunos funcionarios) no es por derroche, sino porque el agua de la que que disponen los campos no es potable (hay que ir por ella a kilómetros de distancia), y la que se vende en las tiendas del campo es demasiado cara.

En estas tiendas del campo, propiedad de protegidos de los patrones (“la tienda es de un amigo, de un hermano, un compadre”), los jornaleros son frecuente objeto de extorsión. Les venden todo más caro, y ‘enganchan’ a los jornaleros al venderles a crédito las mercancías que necesitan. Cuando cobran, el salario no alcanza para cubrir la deuda y seguir comprando, así que los tenderos los mantienen constantemente endeudados. Estas tiendas se conocen como ‘tiendas de raya’ (en referencia a las que existía en tiempos anteriores a la Revolución, en la dictadura de Porfirio Díaz en las haciendas). Los capataces se excusan: no se les obliga a comprar ahí, hay supermercados cerca: “a sólo 15 o 20 km”.

En cuanto a la salud, las enfermedades más frecuentes son desnutrición, parasitosis, gastroenteritis, intoxicación y deshidratación. Las intoxicaciones se deben a la ingestión de alimentos o aguas contaminadas con agroquímicos o a su absorción directa a través de la piel. El uso de agroquímicos para lograr un mayor rendimiento por hectárea se lleva a cabo sin ninguna preocupación por la integridad física del trabajador. En algunos lugares se fumiga con avionetas en el momento de la cosecha y, si los jornaleros no se resguardan a tiempo, son rociados igual que las plantas. En otros predios, los mismos jornaleros aplican los agroquímicos sin protección alguna. El pago de indemnizaciones por accidentes o enfermedades de trabajo no se acostumbra.

En general, el servicio médico para los trabajadores del campo es muy deficiente (muchos de ellos no tendrán acceso ni a la Seguridad Social por falta de documentos), excepto cuando se trata de planificación familiar: es frecuente que cuando las mujeres llegan la clínica del campo les proponga el uso de métodos anticonceptivos o se les sugiere ligarse las trompas de Falopio por la imposibilidad de darles seguimiento o un

Las enfermedades más frecuentes son desnutrición, parasitosis, gastroenteritis, intoxicación y deshidratación. El servicio médico es muy deficiente salvo en planificación familiar: a las mujeres se les sugiere el ligamiento de trompas

tratamiento adecuado a un embarazo.

Dentro de los migrantes, la situación de dos colectivos merece especial atención. En primer lugar, el de las mujeres, esposas de los jornaleros, cuyo trabajo se divide entre el quehacer doméstico, que se les asigna por el hecho de ser mujeres, y el del campo agrícola, donde son quienes realizan las labores más pesadas, como la ‘pizca’, que a veces significa una jornada de 18 a 20 horas diarias. Su salario es siempre considerado complementario al de su marido, no cuentan con incapacidad por gravidez ni con servicios médicos durante el embarazo, y se ven forzada a trabajar hasta el último día de la gestación y regresar al trabajo a los 15 días del parto.

El otro colectivo son los niños. Dentro de los campos agrícolas el trabajo infantil es muy solicitado y los niños participan en el trabajo apenas tiene capacidad de hacerlo, a pesar de que la ley marca la edad mínima permitida para el trabajo. La mayor parte de los niños jornaleros ya no continúan estudiando: los ciclos de cultivo no coinciden con los periodos de vacaciones escolares, la constante movilidad de los trabajadores dificulta la asistencia a una escuela regular, y los horarios a los que están sujetas las escuelas habilitadas en los campos son incompatibles con los de trabajo. Tampoco se dispone de albergues para que las madres que tienen bebés los dejen mientras ellas van a laborar al campo. Por el contrario, los llevan sobre su espalda y a orillas de los surcos dejan a los más pequeños, que aún no pueden trabajar a su lado.

Con herramientas que son peligrosas por su filo hasta para los adultos, sin protección o guantes que pudieran evitar que se lleguen a cortar algún dedo, habilitados con lo único que caracteriza al jornalero: un pañuelo sobre su cabeza con una gorra encima, y suéteres o blusas de manga larga que les sirven para protegerlos de los insectos y los rayos del sol, las condiciones laborales de los niños jornaleros no distan mucho de las de los adultos: sin prestaciones, con bajos salarios, y con un trabajo intensivo. Lo que realmente le importa al agricultor es que los pequeños junto con sus padres completen las cajas con los vegetales que tiene que cortar para que éstos se puedan exportar a tiempo.

Los niños trabajan en las mismas condiciones que los adultos. Las madres trabajan hasta el último día de gestación, y 15 días después del parto se reincorporan al trabajo con sus bebés a su lado, en el suelo

Los derechos laborares son letra muerta. Uno de los principios fundamentales del artículo 123 de la Constitución mexicana es la protección de la vida, la salud y el bienestar del trabajador y su familia. Esto debería proteger a todos los trabajadores, incluido los jornaleros agrícolas con un contrato ‘verbal’. La Ley Federal del Trabajo también. Pero, como afirman en el CDHMT, si la clase obrera tiene dificultades para que se respeten sus derechos laborales, la situación es peor aún para los jornaleros agrícolas. La ley es letra muerta para la aplicación de los derechos de estos trabajadores, que trabajan 12 o 14 horas diarias, sin día de descanso, para obtener un pago apenas superior al salario mínimo. Además, a las organizaciones independientes que se han empezado a organizar el Gobierno sistemáticamente les ha negado su registro.

Una migración ‘irrelevante’. Abel Barrera, director del CDHMT considera que “esta migración interna no interesa a nadie”. Solo hay exhortos oficiales de que se trate bien a los mexicanos que llegan a Estados Unidos; pero no se habla de los mexicanos del sur que salen a trabajar a los campos de Sinaloa, Baja California, Baja Sur y Sonora. Isabel M. Nemecio, coordinadora del Programa de Jornaleros Agrícolas de Tlachinollan, y autora del informe ‘Migrar o morir’ señala que “el tema de la migración interna es casi desconocido, a pesar de que en nuestro país emigran de un Estado a otro 3,1 millones de personas. Más del 90 por ciento, indígenas.

Como señala Serrano “el problema es el hambre”. El Gobierno no garantiza la alimentación de la gente que vive en el campo. “Con lo que la familia siembra en un año en la Montaña les alcanzará para comer durante unos pocos meses, pero eso implica que no se enfermen, que no tengan que invertir en ropa ni escuela para los niños”, señala para ‘Contralínea’. Y cuando eso se acabe, no tendrán que comer. La migración es la única salida. Una migración no para hacer dinero o ‘mejorar su calidad de vida’, sino para sobrevivir.

Aunque el de jornalero agrícola es un trabajo sin futuro, un paliativo para la sobrevivencia, un alargamiento de la vida en condiciones inhumanas, es el único atisbo de esperanza de los olvidados de La Montaña de Guerrero. Gente sin ningún asidero, en su propio país. Como escriben desde el CDHMT: “sólo para poder llevarse a la boca una tortilla con frijoles, familias enteras padecen maltratos, engaños y abusos”.

Fenómeno desconocido y calificado como irrelevante por las autoridades, esta migración interna trastoca la vida comunitaria, transforma roles familiares, desestructura sistemas de organización social y pone en riesgo la vida de cada familia y cada pueblo que se ven obligados a migrar o morir.

César Morales Oyarvide es politólogo especializado en estudios latinoamericanos en las Universidades Autónoma de Barcelona y Complutense de Madrid.

Artículo original en Bottup: La migración de los jornaleros agrícolas en México: un drama desconocido


El huracán ha dejado ya un rastro de al menos 15 muertos y 60.000 famillias damnificadas

Periodista ciudadano autor: Ángel Prado García Editado por: Redacción Bottup


Familias que habitan en los márgenes del río Santa Catarina tuvieron que ser evacuadas

Familias que habitan en los márgenes del río Santa Catarina tuvieron que ser evacuadas

El noroeste de México está viviendo uno de sus más difíciles tiempos. Aparte de tener que soportar la guerra entre bandas de narcotraficantes y cuerpos policíacos y militares, ahora llega el primer huracán de la temporada y deja a los pobres más pobres, requiriendo de la ayuda de la comunidad nacional e internacional, pero sobre todo del Gobierno de su país.

Estados como Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila, se vieron gravemente afectados tras el paso del fenómeno al dejar grandes cantidades de agua, lo que ocasionó que se saliera de su cauce natural, dejando calles destruidas, casas inundadas o arrastradas por completo, además de que la fuerza de sus vientos ocasionó cortes de energía eléctrica, árboles arrancados de su raíz, espectaculares monumentos derribados, entre otras cosas que se pueden apreciar.

Poblados y colonias ubicadas en las partes más bajas se encuentran bajo el agua, con el riesgo de que se inunden más algunas y otras ya estarlo por completo, hecho por el que se ha optado por dejarla salir libremente de las presas, que ya se encuentran a su nivel máximo, algunas de las cuales ya presentan fisuras por la sobrecarga, considerando con esto, poner en riesgo mínimo a la de por si ya lesionada comunidad.

Viviendas inundadas o destruidas, cortes de energía eléctrica, árboles arrancados, comunidades incomunicadas, además de las 15 víctimas mortales, son algunos de los efectos de ‘Alex’

La zona citricota, de trigo y de maíz, ha sido también una de las más afectadas al quedar inundadas por completo. Las comunidades, por derrumbes de puentes o corrimientos de tierra, se encuentran incomunicadas y con el riesgo latente de sucumbir por completo ante la fuerza de la naturaleza.

En el Estado de Coahuila, al realizar un sobrevuelo en las regiones afectadas y las condiciones del río Escondido, dada la sobrecarga de la presa la fragua, una avioneta se desplomó y fallecieron José Manuel Maldonado, alcalde del municipio de Piedras Negras y otras siete personas más que con él se encontraban.

En Tamaulipas, el puente internacional numero 1 se encuentra rebasado, ya que el río Bravo a pesar de su nivel máximo de once metros, actualmente presenta un copete de catorce metros, lo que ocasionó que se desbordara, provocando con esto el inundamiento de colonias como el remolino, en la que sus más de 50 familias perdieron completamente todo, al quedar sus hogares bajo el agua. Ante esto, se optó por cerrar los puentes internacionales 2 y 3, además del ya mencionado. Los ciudadanos de Nuevo Laredo, Tamaulipas (México) y Laredo, Texas (EEUU) también fueron evacuados y de momento ya se contabilizan miles de personas damnificadas, algunas de las cuales se refugiaron con familiares y las más permanecen en albergues al encontrarse sus hogares semi-destruidos o bajo el agua también.

El noroeste requiere y pide ayuda, la población de escasos recursos clama porque se volteen los ojos hacia ellos. Requieren de lo más indispensable como es agua embotellada, alimentos enlatados, medicinas, ropa, cobijas, etc.

La suma total de los daños es aún incuantificable y el número de muertos tan solo en Nuevo León ya asciende a quince personas. Las personas damnificadas se calculan en promedio de 60.000 familias.

Esperemos pues que esta gente en desgracia encuentre pronto una respuesta de personas con buenos sentimientos hacia sus semejantes.

Artículo original en Bottup: S.O.S. clama el noreste de México tras el paso del huracán Alex


OPINIÓN / Hugo Alfredo Olvera Cartas se convierte en el sexto periodista asesinado en México en 2010 y en el número 63 en diez años

Mientras, continúa la resaca de las elecciones regionales que, según datos oficiales, rondó el 65% de abstención

Periodista ciudadano autor: Ángel Prado García Editado por: Redacción Bottup

México. Si las letras mataran como lo hacen las balas, no habría escritores.

Antes de que otra cosa se pudiera decir, quisiera antes que nada unirme a la pena que embarga a la familia del periodista Hugo Alfredo Olvera Cartas, quien fue asesinado de cuatro balazos la madrugada del día martes 6 de julio, en las afueras de la ciudad de Apatzingan Michoacán, México, en dirección al municipio de Tepalcatepec del mismo estado de Michoacán, cuyo cadáver fue encontrado dentro de una camioneta Ford Lobo, de su propiedad, con claros rastros de haber sido esposado y torturado.

Olvera Cartas presentó el pasado febrero una denuncia ante la Comisión de Derechos Humanos por haber sido agredido por policías federales

El periodista Olvera Cartas se desempeñaba como editor del periódico El Día de Michoacán en la ya mencionada ciudad de Apatzingan. También era corresponsal de la agencia Quadrantin y del periódico de circulación estatal, La Voz de Michoacán, aclarando que de éste último no ha habido al momento aseveración o negativa alguna, de pertenecer o no a su plantilla de reporteros.

Olvera Cartas, quien presentó en el pasado mes de febrero una denuncia ante la Comisión de Derechos Humanos por haber sido agredido por policías federales mientras cubría una información, se convierte así, en el sexto periodista muerto en lo que va del año 2010 y en el número 63 de este nuevo milenio. ¡Ya basta de ataques a los medios informativos, clama México!

Ahora pasemos a la segunda parte de esta nota.

El presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, reconoció que en la contienda electoral del pasado día 4 de julio se voto democráticamente, que el pueblo confirma su aberración a la guerra que se está viviendo en el país.

Mientras esto sucedía, sus compañeros de partido, el gobernador José Guadalupe Osuna Millán y el presidente municipal de Tijuana Jorge Ramos Hernández, ambos del Estado de Baja California, se dijeron ignorantes y desmemoriados, ya que no consideraban estar manejando mal la presente administración a su cargo.

El gobernador pidió que se le recordara algo que se haya hecho mal y entonces mostró él mismo, que sí se le olvidó lo que perjudica con las políticas centralistas que afectan a esta región, leyes y decretos elaborados a miles de kilómetros de esta zona por políticos que en su vida han puesto un pie en esta frontera y, peor aún, desconocen sus más mínimas necesidades.

Si el narcotráfico se hubiera combatido en sus inicios por los que hoy quieren volver al poder, hoy día no hubiera esta guerra. Pero el ‘hubiera’ no existe

Olvidó la implementación de su famoso SIAVE (Sistema de Aforo Vehicular), lo cual perjudica enormemente a los comercios de Tijuana, dado que la gente de la unión americana que acudía a hacer sus compras a esta ciudad, prefiere quedarse en casa, a venir a pasar tres horas de ida y/o vuelta, formada, esperando el cruce fronterizo para cualquier de los dos países. Esos detallitos se le ‘olvidaron’ al gobernador, y no digamos la de gritos que le pegaron al momento que se presentó a votar. La casilla se ubicaba justo en una calle que hace ya cuatro meses se hundió al paso de un camión mezcladora, quedando este ahí dentro y, a la fecha, la triste calle aún no ha sido reparada, salvo ese día sábado que se le dio una ‘maquillada’ para que él llegara el domingo y no mirara el hueco que dejó la unidad. Eso también lo ignoraba.

Por su parte, Jorge Ramos se dijo ignorar el motivo por el que la fabulosa cantidad del 35% de población que se presentó a votar, favoreció con mayoría al partido opositor, de los cuales dijo, muchos, ni campaña electoral salieron a hacer a las calles, que no recordaba hubiese tanta abstinencia electoral (65% según los últimos datos del Instituto Federal Electoral) y menos que no se votara por su partido, el cual ha servido a todos los tijuanenses (sic).

Por lo pronto, en este país, en esta República, seguiremos mirando por el momento a esos gobernantes que prometieron un cambio. Al presidente de la República hoy se le critica, sí, pero si el narcotráfico se hubiera combatido en sus inicios por los que hoy quieren volver al poder, hoy día no hubiera esta guerra. Si en sus inicios no se hubiera solapado la corrupción y los imparables cañonazos de 500.000 dólares para proteger a delincuentes y compadres, México no estaría sumido en esto que hoy es una de las más negras imágenes a nivel nacional y mundial. Pero como él ‘hubiera’ no existe y la realidad sí, esperemos pronto que pueblo y gobernantes recapaciten y maduren.

Artículo original en Bottup: Mientras se reconoce la democracia en México, asesinan a un periodista más