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Sigue sin respetarse el embargo de armas, millones de personas se encuentran desplazadas y la población civil sigue siendo la principal víctima del conflictoLa ONU y agencias humanitarias no pueden hacer frente a la situación mientras hay actores que se benefician

Periodista ciudadano autor: Álvaro Mellado Domínguez Editado por: Redacción Bottup

Sudán antes de la independencia de la región del sur en 2011 tenía una extensión igual que la superficie desde Alemania a Portugal, incluyendo el Reino Unido e Irlanda.  Su población total era menor que la actual de España. Sus comunicaciones terrestres son limitadas con un 23% de kilómetros de raíles de tren en comparación con España. La región de Darfur tiene una extensión similar a la de Francia y un número total de habitantes similar a la comunidad de Madrid. Darfur es una región difícil de gobernar. Simplificar el conflicto de Darfur como una confrontación entre dos partes o como una consecuencia de un simple motivo dejaría mucho de esta guerra sin explicar. En este contexto sería difícil de entender Darfur como un conflicto aislado entre rebeldes y el gobierno sudanés o como la consecuencia de conflicto entre USA y China por el petróleo. Va más allá de simple confrontaciones. En esta guerra lo único simple de ver es que la mayor víctima del conflicto es su población civil.

La población en Darfur es testigo de la entrada masiva de armas, la intrusión de la gran industria humanitaria y la manipulación de conflictos locales por parte de diferentes estados de la región y superpotencias mundiales

Advenimiento del conflicto

En Sudán el desierto se ha extendido en los últimos 40 años una superficie igual a la costa de Guipúzcoa, mientras la población en Darfur se ha multiplicado por seis desde 1956 hasta 2003. Esto tiene un gran impacto en la población, aunque parezca un pequeño territorio en un país tan grande. Los grupos sedentarios han visto afectada su producción agrícola con la disminución considerable de las precipitaciones entre 1976 y 2005 que ha sido de hasta un 24 y un 34% en ciertas zonas del oeste y del norte de Darfur[1]. En contraposición, los grupos étnicos nómadas del norte de Darfur empezaron a emigrar más hacia el sur mientras las poblaciones sedentarias del sur vallaron sus tierras, limitando así el acceso a los pastos para los animales de otros grupos étnicos. Con el agravamiento de la situación, grupos étnicos árabes desarrollaron una ideología de supremacía árabe en Darfur que ha alimentado el conflicto actual. Este proceso desencadenó conflictos durante los ochenta entre la población sedentaria Fur con los grupos nómadas de origen árabe y africano. Esto todavía sigue presente hoy en Darfur. El gobierno sudanés ha manipulado estos grupos árabes con el fin de contener los insurgentes rebeldes. Estos últimos ganaron 34 de las 38 batallas en 2003[2]. De esta manera, el gobierno actual es capaz de mantenerse en el poder. Los diferentes grupos étnicos de la región han convivido durante siglos en un ambiente de cierta cooperación para la supervivencia común. Los cambios demográficos y climáticos requieren de más atención a estos mecanismos de cooperación. Ante estas dificultades, la población en Darfur es testigo de la entrada masiva de armas, la intrusión de la gran industria humanitaria y de la manipulación de conflictos locales por parte de los diferentes estados de la región y superpotencias mundiales. Todo esto sirve para la sustentabilidad del conflicto y no para la sustentabilidad de las comunidades locales.

Una población civil desprotegida

El ataque a la población civil en Darfur está siendo instrumentalizado ante la impotencia de los diferentes grupos armados de luchar entre ellos. Esta victimización civil tiene el objetivo de llamar la atención de la comunidad internacional y demostrar su capacidad de dañar las comunidades. Esta guerra se está ganando atacando a la población civil. Mientras tanto, la misión de operaciones de paz de las Naciones Unidas y la Unión Africana en Darfur (UNAMID) es incapaz de cumplir su mandato. Este

La misión de paz de Naciones Unidas para Darfur, UNAMID, es la más cara de la ONU (1.689 millones de dólares) y es incapaz de cumplir su mandato de proteger a la población civil

mandato incluye la protección a la población civil. UNAMID es la operación de paz más cara de las Naciones Unidas con un presupuesto de 1.689 millones de dólares entre julio 2011 y junio 2012. Esta misión de paz es percibida como elemento parcial por parte de los principales grupos rebeldes. El gobierno sudanés es contrario a la presencia de tropas internacionales de paz en Darfur. La seguridad de estas tropas de paz está en peligro ante semejante panorama. 77 soldados de paz han muerto en manos de los grupos armados en Darfur hasta ahora y 50 fueron raptados por el grupo rebelde JEM (Justice and Equality Movement) en febrero de 2012. Si UNAMID tiene dificultades para defenderse, ¿quién protege a la población civil?

Una situación humanitaria olvidada

La población civil sigue desplazada y con limitaciones de recibir la ayuda humanitaria. Este desplazamiento se ha hecho con el objetivo de expropiar la propiedad de la tierra y recursos naturales. La sociedad civil internacional ha denunciado públicamente el ataque a la población civil con el fin de adquirir las tierras por parte de ciertos grupos armados de identidad árabe y africana. Los desplazados ocupan tierra de los alrededores de las ciudades. La competición por los recursos naturales de los alrededores de las ciudades y la degradación del medio ambiente son consecuencias de este desplazamiento masivo de la población civil. Las estimaciones de desplazados están entre 1,9 y 2,7 millones de desplazados internos, sin contar los refugiados en Chad y República Centroafricana. La asistencia humanitaria está bastante restringida debido a la inseguridad en la región de Darfur. ONGs y el consejo de seguridad de las Naciones Unidas ven con impotencia como los diferentes grupos armados manipulan de manera efectiva la ayuda humanitaria para su beneficio. A pesar del reconocimiento del acceso humanitario en las resoluciones del consejo de seguridad de las Naciones Unidas y en los acuerdos de paz entre grupos armados y el gobierno sudanés, la ayuda humanitaria no es suficiente para las necesidades de la población. Esto podría empeorar si consideramos las predicciones de emergencia nutricional para el verano de 2012. Agencias de las Naciones Unidas, UNAMID y WFP (World Food Programe -programa mundial para la alimentación) han reconocido esta situación. En abril de 2012, UNAMIDinformó al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas de esta previsible emergencia humanitaria. Esto se sabe pero no es primera plana en las noticias. La guerra en Darfur ha desaparecido como foco de atención de la prensa internacional. La ayuda para esta malnutrición que viene puede que no sea suficiente al igual que como sucedió el año pasado en el cuerno de África. La población civil sigue siendo vulnerable a emergencias y crisis humanitarias a pesar de la atención recibida por parte de los medios de comunicación internacionales. Después de todo, hay problemas que quedan olvidados.

El número de desplazados internos se estima entre 1,9 y 2,7 millones, mientras sigue sin respetarse en el embargo de armas decretado por la ONU desde 2004

Los beneficiarios del conflicto

China, Irán, Egipto, Hong Kong, Arabia Saudita, Alemania, Emiratos Árabes Unidos, Italia, Bielorrusia, Rusia y Kuwait durante el periodo 2001-2008 vendieron armas al gobierno de Sudán. Por otro lado EE.UU[4], Israel[5], Francia[6], Eritrea[7], Chad y Libia[8] han aportado ayuda militar con armas, entrenamiento y dinero a los diferentes grupos armados de Darfur. A pesar de los diferentes embargos de armas del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas desde 2004, las armas han seguido entrando en Darfur ante la impotencia de una parte de la comunidad internacional. El panel de expertos de las Naciones Unidas para Sudán ratifica el poco impacto de los embargos de armas en Darfur. Por mucho dinero que se dé a las ONGs y se ponga la misión de paz más cara de la ONU en Darfur, la población civil seguirá siendo víctima si los embargos de armas no se cumplen y la región de Darfur se convierte en una piscina de armas. Compañías privadas de seguridad, Lockheed Martin[9]PAE[10], obtuvieron contratos multimillonarios para apoyar los soldados de Naciones Unidas y la Unión Africana[11]. Esto hace de la guerra en Darfur un negocio para algunos y un drama para muchos.


[1] United Nations Environment Programme (UNEP) (2007) Sudan post-conflict environmental assessment, UNEP, Kenya, p.60

[2] Flint J. and de Waal A. (2008) Darfur: A New History of a Long War A Short History of a Long War (revised and updated), Zed Books, London, New York, p. 122

[4] El gobierno de EE.UU. ha utilizado el SPLA (Ejercito del sur de Sudán) para entrenar a grupos rebeldes de Darfur. La administración de Bill Clinton destinó 20 millones de dólares en equipo militar vía Eritrea, Etiopía y Uganda a grupos de oposición para derrocar el gobierno de Sudán. Reyna S.P. (2011) ‘The Disasters of War in Darfur, 1950-2004′, in Third World Quarterly, Vol. 31, Issue 8, p.1313

[5] El gobierno israelí ha entrenado rebeldes de Darfur e incluso permitido que alguna sección del grupo rebelde de Darfur SLA (Sudan Liberation Army) tenga una oficina en Israel. Reyna S.P. (2011) ‘The Disasters of War in Darfur, 1950-2004′, in Third World Quarterly, Vol. 31, Issue 8, p.1314

[6] El gobierno francés ha apoyado a los rebeldes de Darfur usando como intermediario el gobierno de Chad. El líder rebelde Abdul Wahid tenía su residencia en Francia desde 2007 cuando no le fue permitido volver después de un viaje a África a finales de 2010. Tubiana J. (2011) ‘Renouncing the Rebels: Local and Regional Dimensions of Chad–Sudan Rapprochement’, Small Arms Survey, Graduate Institute of International Studies, Geneva, p.57

[7] El gobierno de Eritrea ha apoyado a grupos rebeldes JEM (Justice and Equility Movement) y SLA. Ha permitido la estancia de sus líderes en este país y participado en la creación de National Redention Front (NRF) en 2006. de Waal A. (2007) ‘Sudan: international dimensions to the state and its crisis’, Crisis States Research Centre, London School of Economics, London, Occasional Paper No.3, p.1

[8] El Gobierno de Chad ha apoyado al grupo rebelde JEM como proxy contra el gobierno de Sudán. Su líder, Khalil Ibrahim, que residía en Chad fue expulsado de este país en Mayo de 2010. Él se fue a Libia, donde el gobierno Libio apoyaba y armaba al JEM anteriormente. Tubiana J. (2011) ‘Renouncing the Rebels: Local and Regional Dimensions of Chad–Sudan Rapprochement’, Small Arms Survey, Graduate Institute of International Studies, Geneva

[9] Lockheed Martin obtuvo un contrato de UNAMID por 250 millones de dólares americanos en 2007. Naciones Unidas (2007), ‘Press Conference by assistant secretary general, Officer in charge of United Nations Department of field support on Darfur deployment‘, Comunicado de prensa de las Naciones Unidas

[10] En octubre 2007 PAE obtuvo un contrato para las misiones de paz de las Naciones Unidas en Darfur, Chad, República Centroafricana y Somalia por un valor de 250 millones de dólares americanos. Weuts Jan (2007) ‘Private security Companies: need for advocacy’ en Voice out loud, Issue 6, December, p.13

[11] La compañía de seguridad Dyncorp es reconocida también en este documento como beneficiaria de los contratos de la Unión Africana. US Government Accountability Office (GAO) (2006) ‘Darfur Crisis: Progress in Aid & Peace Monitoring Threatened by Ongoing Violence and operation challenges’ Report to congressional requesters, November 2006 p.55

Artículo original en Bottup: La guerra en Darfur: un negocio para pocos, un drama olvidado para muchos


Según el último informe de Transparencia Internacional Camboya es el 16º país más corrupto del mundo

El Banco Mundial recomienda ser más transparente a un país que ha recibido más de 1.000 millones de dólares de ayuda exterior

Periodista ciudadano autor: Omar Havana Editado por: Redacción Bottup

Mapa de la Corrupción Mundial

Mapa de la Corrupción Mundial

Camboya. Hace tan solo unos días, la organización Transparencia Internacional presentó el Informe anual de 2010 sobre el estado de la corrupción en el Mundo. Somalia ocupa el último lugar en esta lista, seguida de cerca por Myanmar y Afganistán. En el lado opuesto, Dinamarca, Nueva Zelanda y Singapur aparecen como los países más transparentes del Mundo.

Según este informe, y como era de esperar, Camboya tiene el privilegio un año más de ser denominado como uno de los países más corruptos del Mundo, ocupando el lugar 154 de un total de 178 naciones, empatado en este puesto con otros trece países, entre los que se encuentran Tajikistán o la vecina Laos. Lo que hace del país del Angkor Wat, el decimosexto país más corrupto del Mundo.

Solo unas horas después de que se publicara este informe, Camboya ha tenido una oportunidad más de mostrar al exterior una imagen diferente con la visita del Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon.

Aunque como también era de esperar, los altos mandatarios camboyanos, encabezados, por supuesto, por el Primer Ministro Hun Sen, han demostrado una vez más que si Camboya está catalogado como uno de los países más corruptos del Mundo, razones hay de sobra para poder afirmarlo.

Hun Sen y Ban Ki-Moon en Camboya

Hun Sen y Ban Ki-Moon en Camboya

Desde hace tiempo, el juicio a los antiguos líderes de los jemeres rojos ha puesto de manifiesto el temor en las altas esferas de la sociedad camboyana, incluido el mismo Hun Sen, quien ha aprovechado la visita de Ban Ki-Moon para afirmar que no habrá tercer juicio a los jemeres rojos, alegando que la investigación de los casos 003 y 004 pueden dañar la ‘estabilidad’ del país. Un ejemplo bastante claro de intervención política en el trabajo de la justicia, con un mensaje que es bastante fácil de explicar, en España hubo una época que a esto se le llamaba ‘miedo a que tiren de la manta’.

Este anuncio de Hun Sen venía acompañado de otro igual de sorprendente. El Primer Ministro Camboyano amenazaba a Ban Ki-Moon con cerrar la oficina de Naciones Unidas en Camboya, si no se cesaba inmediatamente al director de la misma, el francés Cristophe Peschoux, acusándole de ser un portavoz del partido de la oposición. Pocas horas después, según informa el diario Phnom Penh Post, el Ministro de Información Camboyano Khieu Kanharith, afirmaba “la oficina será cerrada de cualquier forma, Hun Sen no quiere una oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidas en el país, como muchos otros países no la tienen”. En ese mismo artículo, un portavoz del partido de la oposición quizás nos aclara las claves de esta decisión del Primer Ministro camboyano. Yim Sovann afirma “El partido en el poder y especialmente el Primer Ministro, nunca han aceptado a nadie de Naciones Unidas, la razón es clara. Ellos dicen la verdad, y todos aquellos que tienen una opinión diferente del Gobierno, son automáticamente acusados de ser portavoces de la oposición. Es ridículo”.

Todo esto estaba pasando solo días antes de la visita de la Secretaria de Estado de los Estados Unidos, Hillary Clinton, que
llegó a Camboya el pasado 31 de
octubre en viaje oficial.

Joven golpeado por la policía tras protestar por su situación durante la visita de Ban Ki-Moon

Joven golpeado por la policía tras protestar por su situación durante la visita de Ban Ki-Moon

Solo hace unos días llegó a mis manos un documento que cifra en más de mil millones de dólares la ayuda exterior a Camboya en este año 2010. Obviamente, si hablamos de corrupción, quizás después de la política, la ayuda humanitaria sea donde más deberíamos indagar, como claro ejemplo los millones de dólares que llegaron a Haití tras el terremoto, y en estos momentos cientos de personas mueren de cólera en sus calles. ¿Qué sucedería si esto pasara en cualquier ciudad de España o Estados Unidos?

Volviendo a la ayuda ‘humanitaria’ a Camboya, la cantidad de este año ha sido la mayor de la historia, superando los 950 millones que se destinaron a este país en 2009, dinero que según el Primer Ministro camboyano será destinado por completo a la ayuda de su país, considerándolo un asunto de “vida o muerte”.

Aunque como es normal en este tipo de asuntos, son muchas voces las que afirman que muchos de los fondos que se destinaron a la ayuda de este país en el último año fueron destinados a otros menesteres. Como afirman fuentes del Banco Mundial en Camboya, “el Gobierno camboyano debe de ser más transparente en lo referente a las finanzas públicas y a la explotación de los recursos naturales, tenemos pruebas de que compañías petrolíferas extranjeras están pagando sobornos para firmar acuerdos de explotación en el mar del Golfo de Tailandia”.

Carol Rodley, Embajadora de los Estados Unidos en Camboya, afirmaba el verano pasado, que Camboya “había perdido más de 500 millones de dólares al año en actividades relacionadas con la corrupción”. No es de extrañar que muchos activistas sociales no crean en las declaraciones del Primer Ministro, quien presume de los grandes avances en el país durante los 25 años que dura su mandato.

Uno de los niños de la basura trabajando de espaldas a la ley

Uno de los niños de la basura trabajando de espaldas a la ley

Como afirman algunas personas con las que he hablado de este asunto, y que prefiero no nombrar, el país ha mejorado, antes había guerra, ahora paz, y además ha mejorado mucho en infraestructuras. Sin embargo, en cosas más importantes que edificios de oficinas vacíos, como educación, sanidad o corrupción, Camboya sigue pareciéndose más a los años de Pol Pot que a un país del siglo XXI.

Siempre me ha llamado la atención el gran número de escuelas que existen en este país, pero sin embargo, ¿dónde están los niños? Un claro ejemplo del desarrollo que Hun Sen ha visto en estos 25 últimos años. Un país lleno de colegios, pero con una población que no sabe escribir, amplias mejoras en carreteras, pero un tercio del país vive con menos de un dólar al día, hoteles de 3.000 dólares la noche, pero barrios enteros expropiados y cientos de familias en la calle que están siendo compensadas con 300 dólares.

Y mientras tanto, países como China recompensa al Gobierno camboyano con 1.200 millones de dólares en préstamos blandos tras la deportación, el pasado diciembre, de 20 refugiados Uighur de la provincia de Xingjian, asunto que tanto la ONU como los Estados Unidos declararon en contra de las leyes internacionales para el refugiado. Quizás parte de este dinero se invierta en un futuro en el segundo edificio más alto del Mundo o quizás para construir uno de los nuevos casinos de lujo de los que se habla, pero seguro que nunca será destinado a la ayuda a las personas más desfavorecidas de este país: la gran mayoría.

Camboya, un país de mil caras, una nación de extremos, un país donde el arroz y la corrupción es el menú de cada día para todos aquellos camboyanos a lo que solamente les queda sonreír.

Fotografías: imagen 1: Transparencia Internacional; imagen 2: Heng Chivoan; imagen 3: Heng Chivoan; imagen 4: Omar Havana

Artículo original en Bottup: Camboya: arroz y corrupción


El nombramiento de Álvaro Uribe es duramente criticado debido a las denuncias por violación de los derechos humanos que ha acumulado durante sus ocho años de gobierno

Periodista ciudadano autor: Andrés Monroy Gómez Editado por: Redacción Bottup


La capacidad de Uribe para dirimir cuestiones relacionadas con el derecho internacional es cuestionada

La capacidad de Uribe para dirimir cuestiones relacionadas con el derecho internacional es cuestionada

El ex presidente colombiano Álvaro Uribe fue nombrado como integrante de la comisión de investigación de Naciones Unidas sobre el incidente entre la marina israelí y la flotilla de embarcaciones que se dirigían en mayo de este año a las costas de Gaza.

Podría parecer lógico que el integrante de una comisión de estas características debe estar precedido de una reputación construida sobre su respeto a las normas aceptadas por la comunidad internacional sobre la conducción de hostilidades. Sin embargo, la presencia de Uribe en este panel investigador contradice el sentido común al respecto.

Es de interés general para los habitantes de la ‘aldea global’ conocer la verdad de los hechos que investigará la mencionada comisión. Pero desde una perspectiva local, la presencia del saliente presidente de Colombia en un esfuerzo por esclarecer hechos que comprometen los conceptos de ‘soberanía’ y ‘misiones humanitarias’ da origen a justificadas inquietudes entre ciudadanos y organizaciones de derechos humanos.

La designación hecha por el Secretario General de Naciones Unidas parece desconocer las denuncias sobre violaciones de derechos humanos durante los ocho años de presidencia de Uribe, muchas de ellas referenciadas en los informes de la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Colombia. Además, las transgresiones al derecho internacional durante los dos gobiernos de Uribe se erigen como elementos adicionales que le restaran confianza a su intervención en la investigación por los hechos de la ‘Flotilla de la libertad’.

En 2005 la policía secreta dependiente del presidente declaró blanco de operaciones a la relatora de los derechos de la mujer, integrante de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos

En 2005 la policía secreta dependiente del presidente declaró blanco de operaciones a la relatora de los derechos de la mujer, integrante de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos

Debe señalarse, además, que esta reflexión no es exclusiva para el caso colombiano. En algún momento otros países de América esperarán que la ONU exprese su posición frente a las controversias suscitadas por el proceder de Álvaro Uribe como presidente de Colombia y máximo comandante de sus fuerzas armadas.

Las reacciones a este nombramiento no se han hecho esperar. Varias organizaciones de derechos humanos enviaron este 9 de agosto, un día antes de entrar en funcionamiento la Comisión de Investigación, una carta dirigida al secretario General de la ONU. Según la periodista colombiana Constanza Vieira, en esta carta las organizaciones firmantes dicen estar convencidas “de que el señor Uribe no está calificado para defender el derecho internacional” y ponen a consideración varios hechos que, según ellos, sustentan tal información.

Por su parte, los medios locales registraron cómo el eurodiputado de Izquierda Unida, Willy Meyer, luego de presenciar el hallazgo de una gigantesca fosa común en el municipio colombiano de la Macarena, señaló que Uribe carece de la capacidad necesaria para investigar el incidente entre la marina israelí y las embarcaciones turcas.

Ante estas críticas, el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, defendió la designación del ex presidente colombiano para integrar esta comisión de investigación. Señaló que “Habiéndolo conocido desde mi cargo de secretario general como líder de Colombia desde hace tiempo, tengo plena confianza en que su aportación será positiva a este panel”. Posteriormente afirmó que “las relaciones bilaterales entre Colombia y Ecuador, y otros países, no tiene nada que ver con el caso específico de la flotilla”.

Resulta no menos que paradójico que Sihasak Phuangketkeow, presidente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, refiriéndose a la Comisión de Investigación sobre los hechos de la ‘Flotilla de la Libertad’, manifestó que “Es cuestión de credibilidad que el Consejo actúe cuando ocurra un incidente percibido como una violación de derechos humanos”. Pero, ¿cómo actuará el Consejo basándose en un informe en el que participó una persona cuestionada por su actitud como jefe de Estado frente a los derechos
humanos?

helicoptero-operacion-jaque

El helicóptero utilizado hace dos años en la 'operación Jaque' simulando pertenecer a una falsa ONG, participando en una ceremonia militar

Además, debe tenerse en cuenta que uno de los objetivos de esta investigación es elaborar recomendaciones para evitar incidentes similares en el futuro. ¿Servirá la experiencia del expresidente colombiano en la formulación de recomendaciones internacionales sobre el respeto al derecho internacional?

Sobre la vulneración a la soberanía de los otros Estados, pueden citarse los siguientes ejemplos: El 14 de diciembre de 2004 fue secuestrado en Venezuela el dirigente de las FARC Ricardo Granda, al parecer por agentes de los organismos de inteligencia de Colombia. La versión que se dio a los medios es que fue capturado en la fronteriza ciudad de Cúcuta. Según el gobierno venezolano, fue una violación de su soberanía.

En 2005, el Departamento Administrativo de Seguridad – DAS (policía secreta que depende directamente del Presidente de la República) declaró “blanco de operaciones especial de inteligencia” a Susana Villarán, relatora para los derechos de la mujer e integrante de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en su visita a Colombia. Este caso, que compromete a la integrante de un organismo internacional de derechos humanos en el escándalo de escuchas ilegales conocido como las ‘chuzadas del DAS’, afectó a periodistas, políticos de oposición y magistrados de las altas cortes de justicia.

Con la operación ‘Fenix’, desarrollada en marzo de 2008 en territorio ecuatoriano, que incluyó bombardeos aéreos y tránsito de fuerzas especiales del ejército colombiano, y que concluyó con la muerte de ‘Raúl Reypes’, segundo al mando de las Farc, se desató una fuerte crisis diplomática con Ecuador, situación que hasta hoy no se ha superado del todo.

Finalmente, sobre la noción de misión humanitaria, basta recordar el episodio de la ‘Operación Jaque‘ en julio de 2008. Para el éxito de esta operación militar, las fuerzas armadas suplantaron a miembros del Comité Internacional de la Cruz Roja, periodistas de las cadenas Telesur y Ecuavisa y utilizaron registros de organizaciones no gubernamentales verdaderas. Con esta operación se logró el rescate de Ingrid Betancur, tres norteamericanos y once miembros de la fuerza pública que se encontraban secuestrados por las Farc. Esta operación sigue siendo la ‘historia para contar’, hasta el punto de que dos años después, el helicóptero utilizado para esta operación siga siendo parte de ceremonias militares, utilizando los colores de una falsa misión humanitaria. Esto sin dejar de lado la constante estigmatización que desde el gobierno se hizo a los defensores de derechos humanos, señalándolos como terroristas y cómplices de los grupos guerrilleros.

Miles de ejecuciones extrajudiciales conocidas como ‘falsos positivos’; casi cuatro millones de desplazados por la violencia; escuchas ilegales a periodistas, magistrados y líderes de oposición; asesinato de sindicalistas; violaciones a las fronteras de los países vecinos; desconocimiento del derecho internacional humanitario; extradición de jefes paramilitares y su efecto negativo en los procesos judiciales que se les adelantaba en Colombia; apoyo a golpes de Estado en la región, etc., son algunas de las razones que generan inconformidad por la presencia de Álvaro Uribe en una comisión internacional para esclarecer unos hechos que conmocionaron al mundo.

En definitiva, a Uribe no lo precede una reputación construida sobre su respeto a los derechos humanos y al derecho internacional humanitario.

Andrés Monroy Gómez es investigador del Grupo
‘Derecho Ciudadano a la Información’

Fotografía (por orden) 1: ciudad CCS
Fotografía 2 y 3: Andrés Monroy Gómez

Artículo original en Bottup: Comisión de investigación sobre los hechos de la ‘Flotilla de la Libertad’: ¿Es Uribe el indicado?