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Esta ‘ONG’ identifica un problema de un colectivo desfavorecido, busca una organización especializada que lo pueda resolver y ponen en marcha actividades para recaudar los fondos

Periodista ciudadano autor: María Núñez Furio Editado por: Redacción Bottup

Jóvenes de la asociación IES Solidario recogiendo el premio

Jóvenes de la asociación IES Solidario recogiendo el premio

Jóvenes solidarios, y además, emprendedores sociales. Así son los estudiantes del instituto de Torrellano en Elche, ganadores del Certamen de Iniciativa Solidaria, organizado por la ONGD Jóvenes y Desarrollo (JyD). Y todo gracias al esfuerzo de su asociación IES Solidario, que funciona como una ONG a pequeña escala, y ha sido seleccionada entre los 73 proyectos presentados que implican a más de 30.000 personas.

Los asistentes a la entrega de premios, que se celebró en la localidad cordobesa de Villafranca, disfrutaron de las bromas del presentador, Javier Coronas, y corearon las rimas ‘rapeadas’ de El Chojin. El objetivo del Certamen, que forma parte de un programa de sensibilización más amplio del que recibe su nombre, es fomentar la participación juvenil.

También recibieron mención especial un proyecto de acercamiento cultural entre jóvenes de Alcalá de Henares y Perú, un cortometraje sobre acoso escolar y la revista argentina La Búsqueda

El tamaño no es la principal diferencia de esta ‘ONG’, sino que todo lo organiza y gestiona una docena de estudiantes de bachiller. Cada curso, desde 2006, IES Solidario identifica un problema concreto de un colectivo desfavorecido y busca el proyecto de una organización especializada que lo aborde. A partir de ahí, ponen en marcha todo tipo de actividades para recaudar los fondos necesarios. Por ejemplo, el año pasado financiaron parcialmente un plan educativo de la Fundación Vicente Ferrer.

El trabajo de la asociación no sólo significa una experiencia personal para sus miembros, sino también la aplicación práctica de conocimientos; a la vez que despierta en ellos una actitud más crítica y nuevas perspectivas sobre el compromiso ciudadano. Como reconocimiento a su labor, visitarán el proyecto de prevención y recuperación de los niños de las calles de Guayaquil, que JyD realiza en Ecuador.

Otras iniciativas premiadas

Los asistentes a la entrega de premios disfrutaron de un concierto de El Chojín

Los asistentes a la entrega de premios disfrutaron de un concierto de El Chojín

Además de un primer premio, JyD destaca el compromiso de otros grupos otorgando tres menciones especiales, que suponen una aportación económica para continuar sus proyectos

Por una parte, el acercamiento cultural entre los chicos del instituto Arquitecto Pedro Gumiel de Alcalá de Henares y los jóvenes beneficiarios de la ONG peruana Manitos Creciendo, a través de cartas y un relato colectivo. También ha recibido una mención especial el cortometraje sobre el acoso escolar ‘Todos somos Farid’ elaborado por el grupo solidario Eliminando fronteras; formado por alumnos de los I.E.S. Europa, Clara Campoamor y Los Rosales de Móstoles.

Por otra parte, la mención internacional ha sido para la revista argentina La Búsqueda. Un proyecto que pretende dar voz y perspectivas laborales a jóvenes en situación de pobreza a través de la redacción, la edición, la distribución y la venta de sus propias historias.

Artículo original en Bottup: Una ‘ONG’ juvenil, ganadora del VI Certamen de Iniciativa Solidaria


La discriminación persiste en todo el mundo a pesar de los avances legislativos e institucionales

Periodista ciudadano autor: Carlos Sanz García Editado por: Redacción Bottup

La crisis económica global de los últimos tres años ha afectado las condiciones en que se desarrolla el mundo laboral. Y es que la discriminación y equidad en el trabajo son temas en los que se debe continuar trabajando, cuando inicia la segunda década del siglo.

El último informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) de este año sobre la igualdad laboral revela que la discriminación persiste en todo el mundo y que resulta especialmente preocupante para el acceso a los puestos de trabajo.

La pobreza afecta a un 60% más de mujeres que de hombres, aquellas ganan entre un 70% y un 90% lo que éstos. La brecha salarial se mantiene

Los hallazgos de la OIT arrojan que ha aumentado la legislación e iniciativas institucionales para superar la discriminación, lo cual revela una conciencia cada vez mayor entorno al tema. Pero la capacidad de solucionar los problemas no aumenta al ritmo de la voluntad política, pues existen dificultades estructurales que impiden la ejecución efectivamente las leyes.

“No basta con disponer de leyes e instituciones para prevenir la discriminación en el trabajo. Es preciso lograr, además, que estos sistemas funcionen efectivamente, lo cual nunca es fácil, sobre todo en tiempos de crisis económica”, sugieren los especialistas de la organización.

Las políticas nacionales y los marcos legislativos para combatir la discriminación de género han mejorado, pero todavía hay mucho por hacer, agregan. Las mujeres todavía son víctimas de discriminación a la hora de conseguir trabajo, en términos de remuneración, prestaciones, condiciones de trabajo y, particularmente, al acceso a puestos de toma de decisiones.

Según datos recientes, a nivel global hay:

  • 829 millones de mujeres que viven en la pobreza, mientras que sólo 522 millones de hombres viven en condiciones similares.
  • Las mujeres ganan en promedio entre un 70% y un 90% de lo que ganan los hombres.
  • La brecha salarial de género se mantiene a pesar de los avances educativos y todavía existe un porcentaje superior de ellas en los empleos de bajos ingresos.

Esta diferencia salarial se explica en gran parte por la segregación ocupacional y sectorial.

Los hallazgos de la OIT sugieren que el acoso sexual se encuentra en todos los continentes y no distingue ocupaciones o categorías. Éste constituye un verdadero problema en los lugares de trabajo. Las mujeres más vulnerables al acoso sexual son jóvenes, dependientes económicamente, solteras o divorciadas y migrantes.

“No basta con disponer de leyes e instituciones para prevenir la discriminación en el trabajo”

Los hombres que sufren acoso suelen ser jóvenes, homosexuales y miembros de minorías étnicas o raciales. La experiencia en muchos países demuestra que para actuar eficazmente contra el acoso sexual en el lugar de trabajo debe existir un marco jurídico, un riguroso control de la aplicación de las leyes, instituciones de ayuda con fondos suficientes y mayor sensibilización.

Por otro lado, la OIT afirma que todas sus investigaciones señalan que los trabajadores emigrantes son víctimas de discriminación cuando tratan de acceder a un empleo.

Artículo original en Bottup: Las mujeres, jóvenes y emigrantes, colectivos más discriminados laboralmente según la OIT


A miles de kilómetros de Egipto, Hun Sen gobierna desde hace 26 años Camboya, donde el 34% de la población vive con menos de un dólar al día

Periodista ciudadano autor: Omar Havana Editado por: Redacción Bottup

En estos días de revolución árabe, el mundo mira hacia Egipto como un espejo donde los problemas de un planeta globalizado se reflejan con toda su fuerza y esplendor. Los hermanos de los faraones toman las calles pidiendo la dimisión inminente de un Mubarak que subió al ‘trono’ en 1981, después de que el antiguo Primer Ministro Anwar al-Sadat fuera asesinado. Se estima que el régimen de Mubarak mantiene a más de 17.000 prisioneros políticos en sus cárceles, en un país, Egipto, con un 26,3% de paro, y donde mientras que la mayoría de los ciudadanos que gritan hoy democracia viven con menos de 2 dólares al día, 62.000 millones de dólares han volado desde las arcas de los ‘todopoderosos’ Estados Unidos en concepto de ayuda hacia el país de Tutankamón y Nefertiti.

A miles de kilómetros de esta revolución, otro faraón llamado Hun Sen campa como quiere en un país del que es Primer Ministro desde hace 26 años, cuatro menos que su ‘amigo’ Hosni. En Camboya, el 34% de la población vive con menos de 1 dólar al día, la libertad de prensa es un sueño casi imposible y la ayuda de las naciones desarrolladas vuela en aviones privados llenos de regalos para una cúpula política preocupada solo por agrandar sus cuentas bancarias. En el año 2009, más de la mitad de la ayuda internacional se esfumó como por arte de magia sin que nadie alzara la voz, como confirma la Embajadora de los Estados Unidos en Camboya, Carol Rodley.

Mientras, en Egipto un enfermo Hosni Mubarak prepara la sucesión para que su hijo Gamal se haga con el poder. En Camboya, Hun Sen mueve las fichas para que su hijo, Hun Manet, nombrado Mayor General del ejército camboyano hace tan solo unas semanas, sea Primer Ministro el día que su ‘papá’ esté cansado de ‘gobernar’.

En el año 2009, más de la mitad de la ayuda internacional se esfumó como por arte de magia sin que nadie alzara la voz, como confirma la Embajadora de los Estados Unidos en Camboya, Carol Rodley

Aunque está claro que ‘Papá Hun’ no dejará el puesto de mando del país del Angkor Wat, como él mismo ha confirmado en repetidas ocasiones en declaraciones a los medios nacionales, la maniobra parece confirmar que Camboya se convertirá en un país dirigido por una familia que no tiene otra intención que seguir incrementando un patrimonio personal estimado en más de mil millones de dólares, y cuyas pertenencias incluyen hasta montañas en la Cuba de Fidel Castro.

El hombre que un día fue jefe de un regimiento de las tropas de los jemeres rojos de Pol Pot, se convirtió rápidamente en el Primer Ministro más joven del Mundo en aquella época. En la actualidad es el gobernante asiático que más tiempo ha estado en el poder después del Sultán de Brunei. En 2007, se atrevió a afirmar que seguiría en el poder hasta que cumpliera la edad de 90 años, aunque dos años más tarde confirmó que dejaría su ‘trono’ en el año 2023, algo que resulta difícil de creer.

Quizás Camboya estaría en una peor situación de no ser por su Gobierno. La mano dura de Hun Sen y sus políticas en pro de los negocios están acreditadas con atractivas inversiones extrajeras que pusieron a Camboya en el camino de la estabilidad y el crecimiento tras décadas de guerra. El populismo de Hun, hace que muchos camboyanos le sigan viendo como un Dios que salvó a Camboya de la barbarie de los jemeres rojos. Sus palabras son veneradas por los mayores de un país donde el 45% de la población es menor de 15 años. No es de extrañar por tanto, que en las últimas elecciones generales de 2008 ganara con la abrumadora cifra del 97% de los votos. Aunque como me confirmaron muchos de los votantes, días antes de los comicios miembros de su partido, el  CPP (Cambodian People’s Party), visitaban a los más pobres del país ofreciendo una caja de paracetamol y 100 gramos de sal a cambio de un voto que en muchos casos estaba destinado para el líder de la oposición, Sam Rainsy, condenado a 10 años de cárcel tan solo hace unos meses por hacer unos comentarios acerca de los límites fronterizos con la vecina Vietnam.

Sea como fuera el pasado, en este año 2011 la tensión vuelve a crecer en Camboya. Las nuevas elecciones se aproximan y Hun no quiere que nada pueda manchar la alfombra roja donde celebrar su victoria en unos comicios que estarán marcados por la corrupción y el miedo. De sobra es sabido en el país, que todo aquel que se atreve a opositar al Primer Ministro es silenciado sobre la marcha, como pone de manifiesto la condena a Rainsy, o las recientes noticias de la compra de espías políticos de los partidos de la oposición.

Camboya podría ser el próximo Egipto, si no fuera por ese karma budista que todo ciudadano camboyano presume tener. La idea de aceptar esta vida tal y como les ha tocado vivirla está sumiendo a este país en una crisis con consecuencias impredecibles. Mientras tanto, la cuenta bancaria de la familia Hun sigue creciendo y los bolsillos de los camboyanos se vacían de una esperanza que les fue robada hace tanto tiempo que ya ni recuerdan haberla tenido. El futuro es el único que nos dirá la verdad de un país que solo es conocido en el exterior por sus extraordinarios templos y un genocidio que acabó con casi la mitad de la población del país de la sonrisa eterna.

“El poder corrompe, pero el poder absoluto corrompe absolutamente”, antiguo proverbio camboyano.

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Artículo original en Bottup: Hun Sen, el faraón de Angkor Wat


Un lugar donde el olor se mastica, el sabor se sueña, y la necesidad te mata

Periodista ciudadano autor: Omar Havana Editado por: Redacción Bottup


Los niños son unos de los principales 'clientes' de este supermercado de la superviviencia

Los niños son unos de los principales 'clientes' de este supermercado de la superviviencia

Camboya. Hemos hablado ya de Anlong Samram en Bottup. Es un lugar donde el olor se mastica, el sabor se sueña, y la necesidad te mata. En la ‘charca de la basura’, la vida se perfuma con el olor de los despojos de una ciudad construida por y para el turismo, mientras la mierda te llega hasta el cuello.

Cientos de toneladas de restos de exquisitos platos de los más selectos hoteles de la ciudad se esconden bajo un mar tóxico, el cual más de trescientas personas utilizan como supermercado local donde abastecerse diariamente.

Este fotorreportaje tan sólo pretende extender visualmente otros dos anteriores: 300 personas viven con la ‘mierda’ al cuelloLa cara oculta de Angkor Wat: ‘la charca de la basura’. Ello en un contexto como el de las actuales fechas. Si la crisis se está notando en nuestros menús navideños, conozcamos cómo son los ‘menús’ de nuestros invitados de hoy:

Colas en el 'supermercado' a primeras horas de la mañana

Colas en el 'supermercado' a primeras horas de la mañana

Empiezan a repartir los 'alimentos'

Empiezan a repartir los 'alimentos'

Mientras unos buscan lo más barato...

Mientras unos buscan lo más barato...

Santa busca sus regalos

Santa busca sus regalos

En el menú, un poco de todo...

En el menú, un poco de todo...

...y un todo de nada

...y un todo de nada

Santa busca sus regalos

Santa busca sus regalos

¡Feliz Navidad a todos!

¡Feliz Navidad a todos!

Artículo original en Bottup: Cena de Navidad en la charca de la basura


La historia de Cristian, que se ve forzado a volver a Chile con el Plan de Retorno Voluntario del Gobierno, tras comprometerse a no volver a nuestro país en al menos 4 años

Periodista ciudadano autor: Juanjo Pérez M. Editado por: Redacción Bottup

Tras sufrir un duro golpe personal en su país natal, Cristian decidió venir a España desde Chile. Acogido por su hermana y su madre, viajó como turista con el propósito de comenzar una nueva vida. Todo ello justo antes de que la crisis barriera a fondo entre los más débiles.

Empezó cuidando a un anciano paciente de Alzeihmer de uno de los barrios más adinerados de Barcelona. Tras mucha dedicación sólo obtuvo una reducción a la mitad de su sueldo y, poco después, el despido, denunciado y acusado de robo en el domicilio del anciano. A raíz de esto la policía se presentó en casa de su hermana, donde vivía y con la que no tenía buena relación, y pese a que era inocente, ésta le echó de casa. Esto le obligó a vagabundear por las calles de la ciudad condal y a ganarse la vida vendiendo cervezas en la playa, hasta que la presión policial le obligó a verse forzado a perder su único ingreso.

Recientemente se acogió al llamado ‘Plan de Retorno Voluntario’, tras ser obligado a comprometerse a “no volver a España” por, al menos, los siguientes cuatro años.

Esta es su historia.

Artículo original en Bottup: Retorno forzoso


REPORTAJE / En Camboya muchos niños recogen basura para poder comer

Por un kilo de plástico, su trabajo de 10 o 14 horas, reciben 18 céntimos de euro

Periodista ciudadano autor: Omar Havana Editado por: Redacción Bottup


Llanto por justicia / Foto: Omar Havana

Llanto por justicia / Foto: Omar Havana

Camboya. Una noche más, mi amigo insomnio no me deja soñar con tranquilidad. Son las seis de la mañana, y bajo a desayunar sin haber dormido nada. Es la hora donde las almas rotas de Camboya abandonan las habitaciones de los grandes hoteles, para volver a su rutina diaria, alejada de las escuelas.

A esa hora, los monjes budistas impregnan de colorido las calles de la ciudad. Acompañados por sus ‘cuencos’ caminan como si se hubieran bebido un litro de ‘la bebida que te da alas’ en busca de la comida que la voluntad de los camboyanos quieran ofrecer.

También a esa hora, los más pequeños de la casa deberían emprender el camino a la escuela. Camboya grita en silencio por una

Un trabajo de mierda / Foto: Omar Havana

Un trabajo de mierda / Foto: Omar Havana

educación necesaria para sus niños, que aclare un futuro más que incierto. Sin embargo, muchos de ellos, se suben a sus bicicletas, no sin antes cargarlas con ‘alforjas’ improvisadas, para comenzar lo que en los países desarrollados cualquier adulto llamaría ‘un trabajo de mierda’.

De repente, se ve una figura en la puerta del hotel, de no más de 1,35 metros de altura, que pregunta al personal allí empleado por las botellas de plástico o cristal que tengan vacías.

Siempre me he quedado estático ante unos ojos que me hablan sin palabras, los ojos de este ‘pequeño gran hombre’ no hablan, sino que gritan, arañan,…, se puede ver el dolor de una vida marcada por la injusticia de un
mundo que se ha olvidado de él.

Hort, los ojos son la voz del alma / Foto: Omar Havana

Hort, los ojos son la voz del alma / Foto: Omar Havana

Su nombre es Hort, tiene 11 años de edad, y hace cuatro años que vive pedaleando las calles de Siem Reap en busca de todo lo que pueda ser reciclado. Su jornada comienza en el barrio más pobre de Siem Reap, Mondul Vai, a las seis de la mañana. Solo fue a la escuela un año, debido a que su madre murió cuando él era joven. De los nueve hermanos que tiene, dos también abandonaron este mundo, después de enfermar por beber agua contaminada. Desde que cumplió los siete años, y acompañado por su profesor en el arte de recoger basura, su hermano Liang de 17 años, ha trabajado entre diez y catorce horas diarias para poder ayudar así, a que la poca familia que le queda, pueda soñar con un futuro mejor.

Mientras que Hort apura un zumo de naranja que mira como si fuera el tesoro de las ‘minas del Rey Salomón’,

Hort y Liang en sus bicicletas / Foto: Omar Havana

Hort y Liang en sus bicicletas / Foto: Omar Havana

me cuenta como su padre le obliga a trabajar recogiendo la basura de los hoteles, mientras él conduce una moto. Toda la basura la entrega en uno de los negocios ‘ocultos’, donde un espabilado sin escrúpulos recoge las botellas que el chaval haya conseguido y se queda con la mayoría del dinero.

Por diez latas metálicas Hort consigue 600 riels (0,10 euros), y por un kilo de plástico, 1000 riels (0,18 euros). Aunque la cantidad que Hort llevará a su casa en el día de hoy, como cualquier otro día, no será más que el equivalente a un kilo de botellas de agua.

La historia de Hort es la historia de miles de niños que recorren todos los días las calles de las principales ciudades de Camboya, en

Dos 'niñas de la basura' esconden su 'tesoro' / Foto: Omar Havana

Dos 'niñas de la basura' esconden su 'tesoro' / Foto: Omar Havana

busca de las ‘sobras reciclables’ de los hoteles o turistas. Mi primera aproximación con estos niños sucedió de una forma que nunca pude sospechar.

Hacia tiempo que conocía al director del hotel donde me hospedo en Siem Reap, gracias a los propietarios tengo acceso a la cocina. Esa mañana, estaba cortando una cebolla, cuando él me preguntó: “¿Qué es eso, Omar?”. Le miré extrañado, las cebollas no son tan caras en Camboya y él es un director de hotel con un buen sueldo. Sin embargo, sus ojos se empañaron al contarme que durante diez años él había sido uno un ‘niño de la basura’. Había vivido en los vertedores de Phnom Penh, inhalando el peor de los aromas jamás imaginado. Me narraba cómo a tempranas horas de la madrugada, los camiones llegaban cargados de ‘delicatessen’ que llevarse a la boca. Ese era el momento de la batalla, ‘maricón el último’, como se dice machistamente en España. Largas colas de niños esperaban a que los

10.950 comidas en la vida de una persona / Foto: Omar Havana

10.950 comidas en la vida de una persona / Foto: Omar Havana

camiones abrieran sus puertas y descargaran la basura de una ciudad de dos millones de personas. De ahí saldrían sus tres comidas diarias, día tras día, mes tras mes, año tras año, hasta contar hasta 10 años, 120 meses, 3650 días. 10.950 comidas en la vida de una persona de 24 años.

Diez años que marcaron para siempre a esta persona, la cual es un ‘animal’ del trabajo, y un orgulloso padre de una niña de un año de edad. Este director, cuyo nombre prefiero mantener en el anonimato, es la cara de la lucha por conseguir un futuro menos malo. Pero miles de historias como ésta, no tienen un final tan feliz.

Mu An llegó de Vietnam cuando era solo un bebé. Como la mayoría de los niños que se dedican a este trabajo, proceden del país que pudo

Mu An / Foto: Omar Havana

Mu An / Foto: Omar Havana

vencer a los Estados Unidos hace unos años, pero que hoy no puede mantener a muchas familias, cuyas vidas son tan miserables en el delta del Mekong vietnamita, que prefieren cruzar la frontera a uno de los países más pobres del Mundo, es busca de un futuro mejor.

Mu An es una de esas historias sin final feliz. Tiene 13 años de edad, y también es huérfano de madre. Nunca fue a la escuela, y vive en una de las calles que rodean al mercado de Samaki en Siem Reap. Al igual que Hort, comienza su jornada a las seis de la mañana, aunque las fuerzas le flaquean y solo resiste hasta las dos de la tarde, hora en la cual él me dice que se va a dormir. Algo difícil de creer, al mirar sus ojos perdidos en la distancia, como atrapados por el efecto del maldito pegamento. Con el dinero que Mu An consigue, no puede ni permitirse una bicicleta, por eso recorre las calles de Siem Reap, empujando su viejo carro de madera.

Hort y Mu An son solo dos historias camboyanas más. Dos vidas que pasan desapercibidas a los ojos de los turistas que prefieren mirar hacia las riquezas de los templos de Angkor. Niños a los que su infancia fue arrancada de cuajo el mismo día que nacieron.

En estos momentos el monzón está

Mu An con su nuevo 'juguete' / Foto: Omar Havana

Mu An con su nuevo 'juguete' / Foto: Omar Havana

apretando, es una noche de rayos y truenos, de agua abundante. En estos momentos, algún niño esta recorriendo las calles de Angkor, en busca de ese preciado tesoro de plástico. Hace un año, en estos momentos, esta ciudad estaba sumergida en un metro de agua. El tifón Ketsana dejaba Siem Reap totalmente impracticable. Aunque en esos mismos momentos, los ‘niños de la basura’, seguían ‘pedaleando’ las calles del país olvidado. Todas las noches, las calles de Siem Reap son iluminadas por las linternas de estos críos.

Como decía Jacinto Benavente, “en cada niño nace la humanidad”, aunque historias como la de Hort y Mu An, pongan de manifiesto que la humanidad ha pasado de ser un valor imprescindible para el ser humano, a ser una de las ‘especies en peligro de desaparición’, y el negocio más rentable que la avaricia de nuestras mentes ha podido crear.

Durante el Tifón Ketsana / Foto: Omar Havana

Durante el Tifón Ketsana / Foto: Omar Havana

Durante el Tifón Ketsana / Foto: Omar Havana

Durante el Tifón Ketsana / Foto: Omar Havana

….Monzones, tifones, el frío de la noche, el miedo de la soledad, la furia de unos padres, la injusticia de una infancia robada…, nada será una escusa para que ‘los niños de la basura’ dejen de pedalear en busca de la justicia que un día les fue robada.

Hort sigue pedaleando... / Foto: Omar Havana

Hort sigue pedaleando... / Foto: Omar Havana

Buscando la justicia que un día les fue robada / Foto: Omar Havana

Buscando la justicia que un día les fue robada / Foto: Omar Havana

Artículo original en Bottup: Los Niños de la Basura