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En el departamento del Cauca las tensiones entre ejército, guerrilla y paramilitares han dejado dos indígenas muertos, 30 heridos y cientos de desplazados

Periodista ciudadano autor: Andrés Monroy Gómez Editado por: Redacción Bottup

Por Andrés Monroy Gómez
@AndresMonroyG


Autonomía indígena212 años después del grito de Independencia en Colombia, las comunidades indígenas del departamento de Cauca hacen sentir su voz de protesta frente a todos los actores armados del conflicto interno. Cartas enviadas al Gobierno y la guerrilla son un grito para que no los afecten más con una guerra que no es de ellos.

En 2010 se conmemoró el bicentenario del Grito de Independencia en Colombia. Ese año, el país fue testigo de cómo la unanimidad frente a débiles construcciones del ‘patriotismo’, se resquebrajaba inevitablemente. El solemne desfile militar del 20 de julio fue el prólogo del imponente paso de miles de campesinos e indígenas que, al día siguiente, recorrieron las calles bogotanas.

Las autoridades indígenas hacen llegar cartas al ejército y la guerrilla para volver a proclamar que ésta no es su guerra

Dos años después, el clamor por el respeto y la paz adquiere más fuerza en el departamento del Cauca, al suroccidente colombiano. Las comunidades indígenas que allí habitan, dijeron “no más” a una guerra que no sienten propia, quedando en medio de los disparos de la guerrilla, ejército y paramilitares. Las tensiones han cobrado la vida hasta hoy de dos indígenas, aproximadamente 30 heridos, cientos de desplazados y una escalofriante estigmatización social. Estos procesos de reivindicación de la vida y la cultura autóctona son entendidos en determinados círculos políticos como una alianza tácita con la insurgencia; la propaganda mediática ha despertado una campaña de intolerancia contra líderes indígenas y las declaraciones de funcionarios públicos y mandos militares han atizado una discriminación racial tan absurda como peligrosa.

Cientos de indígenas desalojaron a los militares de ese lugar, antes de adentrarse en las montañas a hacer lo propio con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Farc. “Los verdaderos soldados no atropellan a la gente, anoche disparaste”, es la recriminación hecha por un líder indígena a uno de los militares que custodiaban un puesto estratégico en las montañas del norte del departamento del Cauca.

Imagen tomada de las redes sociales

La atención de los grandes medios de comunicación, capitalizada por los aparatos de propaganda oficial, dieron protagonismo a las lágrimas de uno de los sargentos desalojados de esas trincheras, fomentando un sentimiento de indignación por las acciones de los indígenas. Mientras tanto, no solo pasó en un segundo plano el asesinato de dos miembros de la comunidad en las siguientes horas, sino que la indiferencia por años de masacres, desplazamientos y despojos contra los indígenas ha sido la constante en la sociedad colombiana.

“La estrategia del Estado ha sido y será un fracaso”: Indígenas al presidente Santos

Las autoridades indígenas del norte del Cauca, organizados en la Asociación de Cabildos Indígenas del Cxhab Wala Kiwe ACIN y el CRIC enviaron una carta dirigida al presidente de la República, Juan Manuel Santos, anticipando que actúan con respeto frente a todos los actores políticos del país.

En esta misiva, los indígenas le recuerdan al Estado que su petición fundamental es el “derecho a la libre determinación de los pueblos indígenas”, haciendo eco no sólo de su derecho ancestral, sino de diferentes instrumentos jurídicos nacionales e internacionales.

Imagen tomada de periódico virtual

Para los indígenas, el conflicto armado es “una enfermedad crónica sin otro destino que degradarse diariamente”, recordando que sus territorios han sufrido esta confrontación desde hace 50 años, en los cuales el Estado ha implementado toda serie de estrategias militares, fallidas en su totalidad.

La frustración causada dentro de los estamentos oficiales los ha llevado a acusar a la organización indígena de proteger a la guerrilla, desconociendo de esta manera todos los miembros de las comunidades muertos en medio de ese conflicto Estado-insurgencia. Sesenta indígenas perdieron su vida en los últimos tres años y casi 600 están sin vivienda.  ”Pero a alguien de su gobierno se le ocurrió que proteger la vida de los indígenas no era importante”, agregan en la carta. Para comprobar que esta afirmación no es ajena a la realidad, basta atender a las declaraciones del Comandante de las Fuerzas Militares, acusando al líder indígena Feliciano Valencia de ser miliciano de la guerrilla de las Farc.

“El Estado no podrá exterminar a la insurgencia, y la insurgencia no podrá transformar su guerra irregular en una alternativa de poder. Se necesita terminar la guerra y empezar a construir la paz”

Añaden los indígenas que “una estrategia hecha para una supuesta victoria militar, se pretende convertir en una estrategia de desarrollo. El único resultado es que el Estado no tiene estrategia de desarrollo seria ni estrategia de seguridad creíble, y en últimas ni siquiera tiene una estrategia para enfrentar a la guerrilla”.

Frente a la política de seguridad democrática, implementada desde el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, la conclusión es contundente: “La seguridad democrática, que dicen que fue muy exitosa, solo sirvió para que las FARC ya no tuvieran tres grandes campamentos sino 50 más pequeños”.

Es así como consideran que “en el curso de esta guerra el Estado no podrá exterminar a la insurgencia, y que la insurgencia no podrá transformar su guerra irregular en una alternativa de poder. Se necesita terminar la guerra y empezar a construir la paz”.

“No queremos la presencia guerrillera -ni de ningún ejército- porque estos territorios son nuestros”: Indígenas a las Farc

Para quienes consideran que este movimiento de resistencia civil indígena es una estrategia impulsada desde las FARC, resulta esclarecedora la carta enviada a Timoleón Jiménez, comandante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – FARC.

En ella recalcan que los pueblos indígenas no le han declarado la guerra ni a la guerrilla ni al Estado y sus acciones son cuidadosas para no darle ventaja militar alguna a ninguno de los actores armados.

“Salgan de los territorios indígenas del Cauca. Aléjense de los sitios poblados y de vivienda. No ataquen más a la población civil. No se atrincheren en las casas”

En la carta enviada al comandante de las FARC le recuerdan que desde la Declaración de Vitoncó, en 1985, afirmaron que no aceptan a las fuerzas guerrilleras en los territorios indígenas.

“La guerrilla no nos protegen de los atropellos de la fuerza pública; cuando llega el Ejército los guerrilleros se van y se cuidan entre ellos. Tampoco impiden que lleguen las transnacionales; para conseguir los recursos que sostengan su ejército, hacen acuerdos con ellas”, agregan en su carta a las FARC.

Las peticiones son claras: “Salgan de los territorios indígenas del Cauca. Aléjense de los sitios poblados y de vivienda. No ataquen más a la población civil. No realicen más ataques que con toda seguridad van a afectar a la población civil aunque pretendan atacar solo a la fuerza pública. No usen armas de efecto indiscriminado, como los llamados tatucos o las minas antipersonales. No se atrincheren en las casas. Díganle a los milicianos que no guarden armas ni explosivos en las viviendas de las familias”.

Las dos cartas, para el Gobierno y las Farc, concluyen de la misma manera: “Cuenten con nosotros para la paz. Nunca para la guerra”.

Artículo original en Bottup: “Cuenten con nosotros para la paz. Nunca para la guerra”


El uso de emblemas de medios de comunicación y organizaciones humanitarias en operaciones militares son algunos de los ‘polémicos’ medios admitidos por Juan Manuel Santos, actual dirigente del partido de la ‘U’ colombiano

Periodista ciudadano autor: Andrés Monroy Gómez Editado por: Redacción Bottup

Mucho se ha especulado sobre el ‘guiño presidencial’ dado a Juan Manuel Santos, ex ministro de defensa y actual dirigente del partido de la ‘U’, quien anunció su candidatura presidencial basada en la continuidad de la política de seguridad implementada por el actual Gobierno colombiano de Álvaro Uribe.

El candidato uribista a la Presidencia de Colombia, Juan Manuel Santos

¿Qué pueden esperar los periodistas de una eventual administración de Juan Manuel Santos? ¿Será respetado el derecho de los ciudadanos a la libertad de información?

Partiendo de estos interrogantes, surge la necesidad de analizar algunos aspectos de la carrera política del ex-ministro de defensa, especialmente sobre sus recientes posturas frente a la libertad de expresión. Este análisis debe hacerse tiendo en cuenta que Juan Manuel Santos hace parte de una familia con enorme influencia en el empresariado mediático, a través de la Casa Editorial el Tiempo (CEET).

Operación ‘Jaque’: desconocimiento de los periodistas como personas protegidas por el derecho internacional humanitario

El entonces ministro de defensa reconoció el uso de estos logos, calificando esta conducta como un incidente “insignificante”

En el desarrollo de la ‘Operación Jaque’ en julio de 2008, los militares colombianos simularon ser parte de una misión humanitaria, utilizando los emblemas del Comité Internacional de la Cruz Roja y de los medios de comunicación Telesur y Ecuavisa. El entonces ministro de defensa, Juan Manuel Santos, reconoció el uso de estos logos, calificando esta conducta como un incidente ‘insignificante’ (1).

Este hecho generó una reacción unánime de las organizaciones de libertad de prensa. La Federación Internacional de Periodistas (FIP) señaló que “involucrar a periodistas en operativos militares, o que miembros de alguna de las partes enfrentadas se presenten como periodistas en el desarrollo de una operación militar, pone a los verdaderos informadores en riesgos adicionales a los que deben soportar al ejercer su trabajo en un país azotado por un conflicto armado. El mayor de estos nuevos riesgos, es que la credibilidad sobre su identidad como periodistas queda en entredicho al momento de encontrarse con distintos grupos armados, convirtiéndose en potenciales víctimas de la hostilidad bélica” (2).

Según la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) “este hecho no resulta ‘insignificante’, como afirma el ministro de Defensa Nacional” (3).

El Comité para la Protección de Periodistas (CPJ por su sigla en inglés) envió una carta a Juan Manuel Santos indicando que esta suplantación “afecta la posición de la prensa como cuerpo independiente, especialmente aquellos periodistas que trabajan en zonas de conflicto y que confían en su estatus civil, tal como establece la Convención de Ginebra… Al hacerse pasar por periodistas, las fuerzas de seguridad socavan el rol de la prensa libre y producen desconfianza en la profesión, provocando en última instancia un daño al bien público” (4).

Señalamientos e interceptaciones ilegales a periodistas: desconocimiento de la independencia periodística

Juan Manuel Santos ha calificado a los medios de comunicación como caja de resonancia de los grupos armados ilegales y ha señalado a algunos periodistas como cómplices de conductas delictivas (5).

Se le relaciona con el despido de una periodista que denunció la corrupción de su gobierno y con el cierre de una revista por publicar un informe de una ONG sobre el conflicto colombiano

Hollman Morris, director del programa Contravía, ha sido víctima de estas situaciones. En febrero de 2009, luego del cubrimiento periodístico de la liberación de unos rehenes por parte de las FARC, el reportero Morris fue detenido por el ejército y posteriormente se evidenció la intención de judicializarlo (6). Luego de estos hechos, tanto el Presidente Uribe como el ministro Santos acusaron al periodista Morris de ‘apología al delito’ y propaganda a las FARC (7).

Por otra parte, el paso de Juan Manuel Santos por el ministerio de defensa también estuvo salpicado por el escándalo de las ‘chuzadas’, hecho reconocido públicamente el 14 de mayo de 2007 por el propio Santos, al afirmar que la policía nacional llevaba 2 años interceptando ilegalmente las llamadas de algunos funcionarios del Gobierno, miembros de la oposición y periodistas (8).

Estrategias empresariales Vs. Libertad de Expresión

Juan Manuel Santos no ha salido inmune a los escándalos protagonizados por la CEET, en los que han primado las estrategias empresariales sobre el derecho de los ciudadanos a la información y a la libre expresión.

El primero de ellos es el de la salida de la columnista Claudia López del periódico ‘El Tiempo’. López fue despedida por manifestar su desacuerdo en la forma en que este periódico abordó un sonado caso de corrupción gubernamental, para eventualmente favorecer la campaña política de Juan Manuel Santos (9).

El otro caso corresponde al cierre de la revista Cambio. En diciembre de 2009, Santos había calificado a los periodistas de la revista Cambio como ‘idiotas útiles’ por haber publicado el informe de una ONG sobre el estado actual del conflicto. Juan Manuel Santos negó que tuviera que ver algo con la decisión de la CEET, no sin antes afirmar “Ojalá tuviera yo el poder para cerrar revistas” (10).

En conclusión, puede afirmarse Juan Manuel Santos, como presidente de Colombia, tendría poder no sólo sobre una empresa mediática, sino también sobre los medios de comunicación estatales. Lo anterior sumado a la asignación de la publicidad oficial como mecanismo de censura indirecta, hace cuestionable el futuro del derecho a la información y con ello, de la democracia colombiana.

Andrés Monroy Gómez es Investigador del Grupo ‘Derecho Ciudadano a la Información’

Notas:
(1) Ministro Santos admitió uso ilegal de logo TeleSUR durante ”Operación Jaque”
(2) Los periodistas son civiles que deben ser protegidos en medio del conflicto armado
(3) Sobre la suplantación de Telesur en la Operación Jaque
(4) Colombia admits impersonation of journalists in FARC rescue
(5) Juan Manuel Santos no niega que un general salió de la Policía por filtrar información a la prensa
(6) El gobierno le pide a la Fiscalía que investigue al periodista Hollman Morris
¿Existe alguna norma interna o internacional que proteja el material obtenido por un periodista, en ejercicio del oficio, en una zona de conflicto?
(7) El CPJ y Human Rights Watch expresan objeciones a las acusaciones del Presidente Uribe contra el periodista Hollman Morris
Ministro de Defensa se reafirma en que el periodista Hollman Morris es “afín a la guerrilla”.
El martes 3 de febrero en la mañana, el ministro de la Defensa, Juan Manuel Santos, por todos los medios, me señaló de ser un periodista “afín a las Farc”.
(8) Observatorio Iberoamericano de la Libertad de Prensa. Informe Colombia 2007.
RSF: Suspendidos, tras un escándalo de escuchas telefónicas, varios altos responsables de la policía y de inteligencia
(9) Reflexiones sobre un escándalo
Claudia López expulsada de El Tiempo por columna que cuestiona el cubrimiento de Agro Ingreso Seguro
(10) De idiotas útiles e intolerantes
Juan M. Santos negó que tuviera que ver con el cierre de Cambio
Publicado también en: colombia.indymedia.org