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CRÓNICA / Los ‘camisas rojas’ tailandeses se manifiestan pidiendo democracia

“La situación ha mejorado, y esperamos elecciones libres para el próximo mes, de no ser así, seguiremos en las calles”

Periodista ciudadano autor: Omar Havana Editado por: Redacción Bottup


Durante la manifestación se recordó a los periodistas muertos por disparos de la policía hace un año

Durante la manifestación se recordó a los periodistas muertos por disparos de la policía hace un año

Bangkok (Tailandia). La noche cae sobre Bangkok, una fuerte lluvia monzónica acaricia las caras sonrientes de esas camisas rojas que un año después siguen pidiendo Democracia. Desde las primeras horas de hoy, domingo 10 de abril de 2011, casi 100.000 almas rojas ocupan el Monumento a la Democracia, donde hace un año exactamente fue asesinado el fotógrafo japonés Hiro Muramoto.

La amabilidad de estas personas sigue llamando mi atención, en tan solo cuatro horas abandonaré esta parte del Mundo Olvidado con el recuerdo de sus sonrisas. Hace un año empezó mi aventura como fotoperiodista. Acompañado de mi inseparable cámara recorría las calles de la ciudad roja, y ya entonces me hicieron sentir que independientemente del color de sus camisas, compartíamos un mismo sueño, la libertad. Hoy, si aún fuera posible, se han apoderado de mi corazón. El sentido homenaje a mi compañero Fabio Polenghi, asesinado el 19 de Mayo de 2010 en Bangkok, ha hecho que las lágrimas recorrieran mi cara una vez más.

Como me comentaba el antiguo teniente coronel Pisuth Sirimangkala, hoy convertido a abogado de los camisas rojas, “no entendemos por qué el Gobierno tailandés sigue insistiendo que no dispararon a los periodistas, todos sabemos que las balas procedían de los rifles de la policía, y sin embargo, en lugar de castigarlos, todos aquellos policías que asesinaron a inocentes seres humanos han sido promovidos, algunos incluso al rango de General, pero seguiremos pidiendo democracia, nadie nos
parará, porque Tailandia merece Libertad”.

Algunos 'camisas rojas' vestían la 'roja' de la selección española

Algunos 'camisas rojas' vestían la 'roja' de la selección española

Algunos líderes han salido de la cárcel para acudir a esta manifestación en el mismo lugar donde hace un año empezó el conflicto. Entre ellos un exultante Jatuporn Prompan calienta a la multitud con los mensajes dirigidos al Primer Ministro Abishit Vejjajiva. Como el mismo Jatuporn me confirma, “la situación ha mejorado, y esperamos elecciones libres para el próximo mes, de no ser así, seguiremos en las calles, de hecho, el 19 de mayo celebraremos otra concentración en el mismo lugar donde tu compañero Fabio fue asesinado”.

Una vez más todos me preguntan por Fabio, la cámara nos ha hermanado para siempre, y hoy más que nunca siento que debo estar a la altura de su gran trabajo, los que seguimos escribiendo la verdad de esos seres humanos sin voz tenemos la obligación de seguir luchando para que su muerte nunca quede en el olvido.

Todos quieren salir en la foto, todos sin excepción posan ataviados de rojo hasta las cejas, y a cambio, solo piden que contemos la verdad, “tú eres extranjero, en tu país puedes decir lo que realmente sucedió, sabemos que en Tailandia esto es muy difícil, por eso, te pedimos que por favor cuentes nuestra historia”, me susurra una mujer. “Muramoto murió buscando la verdad y nosotros debemos seguir su trabajo”, me dice un compañero japonés de la agencia Kyoto.

El Gobierno tailandés sigue insistiendo que no dispararon a los periodistas, todos sabemos que las balas procedían de la policía, y sin embargo, en lugar de castigarlos, han sido promovidos

Muchos utilizan la camisa de nuestra ‘roja’ para demostrar su admiración por esta causa, otros las del Liverpool con Torres en la espalda, y hasta los perros visten de rojo hoy. Todos quieren democracia, algunos han venido desde Australia para apoyar a sus familias, otros, lo más pobres, han tenido que viajar toda la noche para poder derramar las lágrimas de la libertad.

Hoy Bangkok vuelve a ser rojo, un color que hoy recuerda más que nunca a la sangre derramada por la democracia, a la muerte de mis compañeros, a la lucha por la libertad. Hoy Bangkok se despide de mí de la misma forma en que me recibió hace un año. Hoy Bangkok, grita ¡Democracia!

Pincha para aumentar cada una de las imágenes:

Artículo original en Bottup: Los camisas rojas toman Bangkok un año después


CRÓNICA / En Phum Thmei los refugiados sobreviven con con el arroz que Cruz Roja les dona, el agua escasea

El hospital improvisado atiende altas fiebres y diarreas de menores, incluidos bebés, hasta ancianos de más de 70 años

Periodista ciudadano autor: Omar Havana Editado por: Redacción Bottup


Hay más de 1.500 menores entre las más de 4.000 personas que acoge el campo de refugiados

Hay más de 1.500 menores entre las más de 4.000 personas que acoge el campo de refugiados

A tan solo 70 kilómetros de la montaña donde los ejércitos tailandeses y camboyanos luchan por la posesión del templo jemer, Preah Vihear, se encuentra el ‘Nuevo Pueblo’, o Phum Thmei, como los campesinos allí refugiados lo han bautizado.

Allí, 4.054 seres humanos intentan sobrevivir alejados de las bombas y disparos que hace días sobrevolaban los tejados de sus hogares. Allí, 1.535 niños y niñas sobreviven en la anarquía absoluta alejados de libros y cariño. Ellos son la cara oculta de las guerras, las miradas incrédulas de los conflictos, los corazones rotos por las muertes. En sus ojos permanece grabada la huella del miedo, en sus manos las señales de una huida sin destino, en sus pies las heridas de un camino hacia un futuro desconocido. Ellos son los refugiados, almas desterradas sin más futuro que suplicar por una botella de agua, vidas refugiadas al amparo de organizaciones y gobiernos que quieran sofocar su dolor.

Phum Thmei

Estoy orgullo de haber nacido jemer, reza un cartel en Preah Vihear / Foto: Omar Havana

Estoy orgullo de haber nacido jemer, reza un cartel en Preah Vihear / Foto: Omar Havana

Después de una sofocante mañana de calor recorriendo el templo Preah Vihear, hablando con soldados que parecían un disco rayado repitiendo el mensaje que sus superiores les habían ordenado decir a la prensa y extranjeros, es hora de cambiar de destino. Es hora de buscar el calor de las miradas de aquellos seres humanos que sufren en silencio. Es hora de cambiar un paisaje repleto de armas, destrucción y desolación por otro mucho más duro, pero sin duda mucho más humano.

Descendiendo la montaña, la mano moviéndose en un adiós sin fin de los soldados contrasta con el rifle tipo-56 que sostienen con la otra, sus amplias sonrisas suponen un respiro a la sobriedad de los antiaéreos 61-K que plagan la montaña sagrada. Pocos minutos después la paz del asiento trasero del Toyota Camri me sirve de improvisado camastro donde echar una cabezadita.

“Omar, hemos llegado”, me dice Naret, nuestro conductor. Sin más tiempo que para acercar la mirada a la ventanilla, unos ojos llaman mi atención, es un chaval de corta edad, está sentando en el arcén de la carretera que une Preah Vihear con Ko Ker. La expresión de su rostro me anuncia que me prepare, lo
que veré dentro será algo que nunca
había visto antes.

Bienvenido a Phum Thmei / Foto: Omar Havana

Bienvenido a Phum Thmei / Foto: Omar Havana

Un cartel anuncia la llegada a Phum Thmei, las tiendas verdes donadas por el ejército camboyano tiñen de color este paisaje lleno de desolación y tristeza. A mi lado, un buen amigo, un ex soldado camboyano que luchó con los vietnamitas para liberar a este país de Pol Pot. Él me sirve de cámara improvisado, de intérprete a tiempo parcial, de contacto con el ejército, en sus manos la diminuta cámara de vídeo parece más un llavero que el aparato que grabará las palabras de los sin voz.

El llanto de un niño llama nuestra atención, su madre mientras sostiene a su bebé, nos concede la primera entrevista. “Llevo varios días aquí, cuando llegas nos hacen que nos registremos y demos nuestros datos, entonces te entregan una tarjeta con tu nombre, y esa es la única forma de conseguir alimentos y agua”, nos comenta mientras las lágrimas empiezan a cubrir su rostro, “yo les di todo lo que me pedían, pero no me han dado la tarjeta y nadie me da nada de comer o beber, no sé qué puedo hacer más, ellos no me creen”. Su desesperación conmueve a mi compañero, él grababa esta historia mientras yo estaba perdido entre una nube de miradas que buscaban el objetivo de mi cámara.

No tiene tarjeta desde hace varios días / Foto: Omar Havana

No tiene tarjeta desde hace varios días / Foto: Omar Havana

Supe que algo había sucedido cuando lo vi sentado en el suelo, con la mirada perdida en un por qué infinito. “Yo he sido soldado, una noche junto a 18 soldados, corrimos cuando las tropas de Pol Pot nos disparaban, atravesamos un campo de arroz, al otro lado estaba nuestra salvación, al llegar, todos vivos, mi capitán me empujó mientras me gritaba que si estaba loco, no entendía nada, ¡me acababa de salvar junto a 18 soldados más! Lo entendí cuando mi capitán lanzó una piedra hacia aquel campo de arroz, y aquello empezó a explotar. Había estado corriendo durante más de diez minutos en un campo de minas, entonces me gané el respeto de mis compañeros”, me cuenta. “Ahora veo que una mujer lleva varios días sin comer, y que los soldados están aquí para ayudarles y, sin embargo, no les dan de comer si no tienen la tarjeta, yo luché para ayudar a mi país, y ver cosas así no me gustan y me hacen estar triste”, finaliza. La sensibilidad de las palabras de esta mole de músculos de más de 120 kilos de peso me conmueve, sé que habla con el corazón, esa es su única vía de expresión, hasta que la sonrisa ocupa su cara por completo, y me anima a seguir, “vamos, que hay muchas más personas”.

Según recorremos el campamento, el pánico de las miradas se mezcla con incredulidad y sorpresa. Son todos campesinos de una de las más pobres zonas de Camboya, no están acostumbrados a ver a extranjeros. Los que chapurrean inglés se acercan, quieren enseñarme que saben el idioma de Shakespeare, “hello sir, where are you from?, you come to help? Thank you Sir, Thank You”, me repiten una y otra vez. Todos se piensan que pertenezco a una de las organizaciones allí presentes, que vengo a sofocar su sed, y que soy americano. La dulzura de su ignorancia contrasta con las miradas de los soldados que se apresuran a descargar un cargamento de arroz y agua donado por la Cruz Roja Camboyana, dos sacos de 50 kilos cada uno llenos de arroz y 24 litros de agua por tienda, me dice uno de los cientos de espectadores allí
presentes.

Foto: Omar Havana

Foto: Omar Havana

Bajo los tanques de agua que ha donado Caritas, casi siempre presente en este tipo de situaciones, dos niños llaman mi atención. Duermen ajenos a todo lo que sucede alrededor, desnudos sobre esterillas son comidos por los cientos de mosquitos que habitan en este lugar. Su padre nos invita a pasar a su tienda, donde nos explica que ocho familias duermen en cada una, en total unas 50 personas en un espacio de 7 metros de largo por 4 de ancho.

Sigo caminando, la vida discurre como si de un gran mercado camboyano se tratara. Todo está a la venta, fruta, cigarros, bebida, agua, refrescos, pero sin embargo la escasez de agua se hace notar. “Solo tenemos el agua suficiente para beber, y muchas veces ni para ello, tenemos que ir a uno de los pozos que hay en el campamento y sacar de allí, pero no podemos ducharnos, algunos lo hacen, pero necesitamos más agua”, nos confiesa una familia, mientras miran embelesados como algo parecido a unos mejillones que han capturado en un río cercano se cuecen, no creo que lleguen ni a un cuarto de mejillón por boca, y su olor, mientras tanto, sirve de improvisado
alimento con el que complacer sus
estómagos.

La 'meaderos' oficiales / Foto: Omar Havana

La 'meaderos' oficiales / Foto: Omar Havana

Junto a los meaderos oficiales del campamento, las voces de una veintena de niños capturan mi atención. Bajo una tienda de intenso color rojo, chavales de edades comprendidas entre 7 y 17 años intentan componer un mapa situando los lugares desde donde han llegado y donde están las diferentes ciudades de Camboya. Aquí Save The Children ha montado una improvisada escuela donde, según me confiesa In Titya, coordinador asistente de programas de Save The Children en Camboya, “en el campo de refugiados no hay escuelas, aquí ayudamos a 151 niños con actividades para que se mantengan ocupados. Hay varias organizaciones ayudando y también compañías privadas, Bayon TV ha donado varias tiendas, Caritas está donando tanques de agua y está haciendo muy buen trabajo, World Vision también está presente, y luego otras que dan a las familias 5.000 rieles por día (1,25 dólares) y cuatro paquetes de noodles”, me confiesa. “La situación es un poco preocupante, falta agua, y no sabemos cuánto tiempo tendremos que estar aquí”, finaliza.

Nos acercamos a la plaza principal, donde una casa parecida a un cuartel domina la entrada. Allí se apilan cientos de paquetes que contienen la donación que la Cruz Roja Camboyana ha destinado a las familias refugiadas en Phum Thmei. Los soldados se mueven a toda prisa con sacos de 50 kilos de arroz a sus espaldas, mientras en otro lado una cadena de reclutas descarga las cajas de agua. El número de espectadores ha aumentado, recordemos que en este país es normal que cinco siempre permanezcan en cuclillas mirando como un trabaja, aquí trabajan muchos más y encima visten de uniforme. En la lejanía una niña mira hacia el horizonte azul de cajas de cartón que envuelven ese líquido tan deseado, un niño desnudo de unos siete años de edad mira embelesado el uniforme militar, mientras las sonrisas y los juegos de miradas no paran de coquetear con mi cámara, todos quieren salir en la foto.

Sacos de 50 Kg. de arroz donados por la Cruz Roja camboyana / Foto: Omar Havana

Sacos de 50 Kg. de arroz donados por la Cruz Roja camboyana / Foto: Omar Havana

Un sol rojo sangre nos anuncia el ocaso de la jornada, nos esperan más de cuatro horas de camino de vuelta por carreteras no asfaltadas y lugares perdidos en el mapa, y nuestro conductor, Naret, no es tampoco, que digamos, Fernando Alonso, aunque se lo crea. Aceleramos nuestra marcha, en el camino, los niños juegan en las largas calles que parten estepueblo. Las mujeres, como gallinas en una jaula, ondean sonrientes la tarjeta amarilla que les permite obtener agua para su familia, todas esperan con entusiasmo, sentadas en el suelo casi unas encimas de otras, “merece la pena estar aquí más de tres horas para que nos den un litro de agua para mi familia”, nos dice una sonriente madre, “yo tengo ciatro hijos y un marido”, añade.

Ellas sí tienen tarjetas / Foto: Omar Havana

Ellas sí tienen tarjetas / Foto: Omar Havana

De visita obligada es la tienda del hospital, por llamarlo de alguna forma. Allí una de las enfermeras nos explica que sobre todos los ancianos y los niños están sufriendo enfermedades de diversa consideración, “los casos más comunes son altas fiebre y diarreas entre los más jóvenes y los más mayores. Tenemos desde bebés de tan solo meses de edad, hasta personas de más de 70 años entre los residentes en el campo”, nos confiesa. “No tenemos medios suficientes, podemos donar algo de paracetamol o pequeñas inyecciones, pero en casos de mayor importancia, trasladamos a los pacientes a los ‘hospitales’ más cercanos en los camiones de la Cruz Roja que están aparcados fuera del campamento”.

Emprendemos el camino de salida de Phum Thmei, sé que será mi última oportunidad de grabar todo lo que veo en mi mente, a paso lento me fijo en cada detalle, en cada mirada, en cada persona. Ese pijama tan utilizado

En el 'hospital' atienden sobre todo a ancianos y niños de diarreas y altas fiebres / Foto: Omar Havana

En el 'hospital' atienden sobre todo a ancianos y niños de diarreas y altas fiebres / Foto: Omar Havana

en Camboya para la vida diaria, aquí parece un uniforme de uso ‘obligatorio’. Es hora de intentar empezar a cocinar la cena, los olores se mezclan produciendo un hedor intenso que hace mis ojos llorar. Los niños apuran sus últimos minutos de juegos antes de que el ocaso del día los obligue a estar en casa. La carretera se ha convertido en un improvisado campo de canicas donde decenas de chavales juegan sin parar a pocos metros del inmenso trasiego de coches y camiones de la zona. A pocos metros de nuestro coche, aparcado en el lado opuesto de la calzada, un fuego provocado destruye los pocos árboles que quedan en la zona. El ejército, en previsión de lo que pueda pasar en el conflicto, está allanando el paisaje, para posiblemente alojar a más personas en caso de que sea necesario. En medio de tanta humareda, una niña mira ajena a pocos metros de las llamas como el ‘camión de bomberos’, si se puede llamar así, lanza el agua hacia el lado contrario, momento en el que decenas de niños aprovechan la ocasión para darse esa ducha que tanto echan de menos.

Un incendio provocado intenta despejar el terreno posiblemente para albergar a más personas / Foto: Omar Havana

Un incendio provocado intenta despejar el terreno posiblemente para albergar a más personas / Foto: Omar Havana

Artículo original en Bottup: “Merece la pena estar aquí tres horas para que nos den un litro de agua para mi familia”


En los últimos días, y tras la relativa paz reinante en la zona de Preah Vihear, los medios de comunicación camboyanos se hacen eco en sus primeras páginas de la ‘supuesta’ orden del Gobierno para cerrar varias páginas web relacionadas con la oposición camboyana

Periodista ciudadano autor: Omar Havana Editado por: Redacción Bottup


Libertad de expresión

Libertad de expresión

Desde hace meses el Gobierno de Hun Sen está intentando silenciar todas aquellas voces que le pudieran perjudicar en las próximas elecciones. Desde la condena de 12 años a Sam Rainsy, líder del principal partido de la oposición, el Primer Ministro está intentando asegurarse una posición privilegiada de cara a los próximos comicios municipales de 2012 y las elecciones generales de 2013. Hace tan solo semanas apuntaba a su hijo Hun Manet, de tan solo 33 años de edad, como uno de los generales de mayor poder dentro del ejército de esta nación, movimiento que según se rumorea está ligado al aumento de voces discordantes con el Gobierno, entre las altas esferas jemeres.

En las últimas semanas el conflicto por el templo Preah Vihear ha ocupado la actualidad del país de la sonrisa eterna. Ambas naciones, Tailandia y Camboya, llevan enzarzadas varios años en una estúpida ‘guerra de soberbia y mentiras’ por este templo. Curiosamente, siempre que escala la gravedad en el mismo, coincide con otros asuntos de mucha más profundidad, que con Preah Vihear se intentan esconder, a sabiendas del ferviente patriotismo, y del asco mutuo que se profesan los habitantes de ambos países. Con las muertes de decenas de soldados en la última semana y las miserias que los millares de desplazados de la zona se intenta ocultar la alta corrupción política de ambos gobiernos, las discusiones por la posesión de los recursos de petróleo y gas de la zona OCA en el Golfo de Tailandia, y la situación real de ambos países. Un tercio de la población de Camboya sigue viviendo por debajo del umbral de la pobreza, mientras en la vecina Tailandia, mucho más desarrollada debido al boom turístico de hace varios años, el 25,5% del total de la población sigue viviendo con menos de 2 dólares al día.

Según una filtración, el Gobierno de Hun Sen ordenó a 10 empresas proveedoras de Internet en el país que bloquearan el acceso a estas páginas antigobierno

Y en los últimos días la confirmación de los cierres de los blogs KI Media y Khmerization ha confirmado los rumores que desde el verano anunciaban guerra contra Internet. Un medio al que tienen acceso en Camboya menos de un 1% de la población, pero que en las últimas fechas se estaba destacando como figura opositora de Hun Sen. Blogs como los dos mencionados anteriormente, estaban fuertemente ligados a los partidos de la oposición y en las últimas fechas habían filtrado documentos confidenciales como el relacionado con la compra de espías políticos por el partido de Hun Sen, el CPP, para obtener información de los partidos de la oposición.

Hace tan solo unos días Hun Sen y su gabinete, han denegado que estén implicados en tales acciones, pero la verdad que el ataque a estos dos blogs, y a otros muchos alojados en blogspot en los últimos meses ha puesto de manifiesto las herramientas que utiliza este gobierno para permanecer en el poder a perpetuidad, como se atrevió a asegurar el mismo Hun en 2008, días después de haberse impuesto con un 97% de los votos en unas elecciones generales declaradas legales por los observadores de Naciones Unidas.

Según una filtración, el Gobierno de Hun Sen ordenó a 10 empresas proveedoras de Internet en el país que bloquearan el acceso a estas páginas antigobierno. En esta filtración por email, Sieng Sithy, director en funciones del departamento de Regulaciones en Telecomunicaciones, relacionado con el Ministerio de Telecomunicaciones, escribió una carta de agradecimiento a las diez compañías citadas anteriormente, donde manifestaba su gratitud por el apoyo y los esfuerzos en prohibir el acceso a estas páginas web. “Os escribo para extender mi apreciación por todos ustedes y por su cooperación con el Ministerio de telecomunicaciones”, escribió Sieng a las compañías Ezecom, Metfone, Citylink, Digi AngkorNet, WiCam, TC, Camnet, Online y Camintel.

Entre todas las páginas bloqueadas, KI Media destaca sobre las otras. Una web basada en insultar de todas las formas posibles al Gobierno de Hun Sen, algunas veces con historias verdaderas, otras con los más absurdos montajes que nadie puede creer. Un blog opositor donde los haya, basado más en una fanática lucha contra el gobierno que en una fuente opositora en la que poder confiar. Un blog que personalmente nunca me ha gustado, dado su discurso en ocasiones rallando el racismo y la intolerancia.

Una forma nueva del Gobierno de Hun Sen, modelo en esta zona del mundo por la “libertad de prensa y expresión” del país, por supuesto si comparamos con sus vecinos vietnamitas o tailandeses, un paraíso para el periodista, y el blogger, aunque como la realidad pone de manifiesto, aún muy lejos de esa libertad de expresión que el camboyano necesita para que este país empiece a girar en el sentido correcto.

Artículo original en Bottup: Un paso atrás para la libertad de expresión en Camboya


Uno de los últimos fallecidos ha sido el periodista italiano Fabio Polenghi. Sus últimas palabras de ayer en su página de Facebook fueron: ”Todos los días son un regalo, amor para todos”

Periodista ciudadano autor de texto y fotografías: Omar Havana Editado por: Redacción Bottup

Bangkok lleva todo el día en llamas tras el asalto del ejército a la Ciudad Roja

Bangkok lleva todo el día en llamas tras el asalto del ejército a la Ciudad Roja

La capital tailandesa está viviendo en los últimos días los enfrentamientos más graves de su reciente historia. Por primera vez en 18 años el toque de queda ha sido declarado en las calles de la capital, impuesto desde las 20.00 de hoy hasta las 06.00 de mañana. Posteriormente éste se ha extendido a 23 provincias más.

Minutos antes de que las calles se vaciaran muchos vecinos de la capital miraban a su alrededor con rabia y lágrimas en los ojos, afirmando que “mañana Bangkok ya no será la misma ciudad”.

El fuego y las llamas se han apoderado del centro de la capital, así como en otras partes de Tailandia, como Ubon.

Algunos de los 'Camisas Rojas' detenidos por el ejército hoy

Algunos de los 'Camisas Rojas' detenidos por el ejército hoy

27 edificios han sido incendiados por los rebeldes rojos, entre ellos el emblemático Central World: el que era el mayor centro comercial de todo Tailandia y uno de los tres mayores de Asia, está apunto de colapsar pasto de las llamas. Cadenas de televisión estatales, edificios oficiales, incluso hoteles han sido los objetivos principales de los manifestantes. Varias oficinas de los medios de comunicación han sido evacuadas en la mañana de hoy, entre ellas las oficinas de los dos periódicos principales de Bangkok.

La ciudad roja, que hace unos días visitaba y en la cual conviví durante un día con los ‘Camisas Rojas’, ha sido totalmente destruída por el ejército. En su interior, en el templo Pathumwanaram, se ha confirmado uno de los sucesos más trágicos de estos últimos días: en su interior han sido encontrados los cuerpos de nueve personas muertas. Este era uno de los rumores que circulaban en días anteriores, un periodista atrapado en ese mismo templo afirmó que los responsables vestían el uniforme del ejército.

La ciudad roja, que hace unos días visitaba y en la cual conviví durante un día con los ‘Camisas Rojas’, ha sido totalmente destruída por el ejército

La segunda ciudad en importancia de Tailandia, y destino de muchos turistas españoles, Chiang Mai, en el norte del país, ha estado reportando conflictos toda la tarde, enfrentamientos entre la policía y rebeldes rojos se han mezclado con tensas calmas. El miedo a que el conflicto se extienda a las ciudades del norte crece a medida que cada día son más los enfrentamientos en ciudades como Ubon, Udon Thani o Chiang Mai.

La ausencia de liderazgo entre los rojos se ha hecho patente con la rendición y posterior detención de los principales líderes del UDD, entre ellos Jatuporn Prompan, Natthawut Saikua, Weng Tojirakarn y posteriormente Arisaman, con los cuales pude hablar unos días antes de partir del campamento. Esto ha dado lugar a que se formen especies de guerrillas a lo largo y ancho de la ciudad. Thaksin Shinawatra, antiguo Primer Ministro tailandés y a quienes todos apuntan como el instigador del conflicto desde el exterior, apoyando a los ‘Camisas Rojas’, ha sido declarado culpable de cargos de terrorismo por un juzgado de Bangkok, cursándose una orden de arresto inmediato contra él.

La ausencia de liderazgo entre los ‘Rojos’ se ha hecho patente con la rendición y posterior detención de sus principales líderes

El cerco se va cerrando, esa ansiada democracia que tanto buscan la mayoría de los tailandeses cada día se ve más lejos. Algunos expertos políticos han apuntado a España y su transición como ejemplo, que por ahora no está cundiendo.

Esta noche Bangkok, por primera vez en muchos años, será una ciudad sin vida en sus calles, las llamas serán los neones que alumbrarán las avenidas más lujosas de la ciudad. Mientras, los líderes detenidos siguen llamando a sus seguidores a quemarlo todo en el ‘País de la Sonrisa’, una nación donde 43 personas han perdido su vida desde el jueves pasado según cifras oficiales, pero donde se hablan de centenares de cuerpos que han sido retirados ‘a tiempo’.

Uno de los últimos fallecidos ha sido el compañero fotógrafo italiano Fabio Polenghi, de 48 años. Sus últimas palabras de ayer en su página de Facebook fueron: “Todos los días son un regalo, amor para todos”.

Amor es precisamente lo que hace falta ahora mismo en las encendidas calles de Bangkok, ya que hace mucho tiempo que esta ciudad dejó de recibir los días como regalos.

Noticias desde Bangkok anteriores:
La muerte del ‘Comandante Rojo’ inicia el camino hacia la derrota de los camisas rojas
Empeora la situación en Tailandia: herido grave uno de los líderes rojos
Camisas Rojas: “Discutiremos la propuesta con el Primer Ministro, no queremos ser optimistas, pero nos prestaremos a un diálogo”
Veinticuatro horas en la Ciudad Roja
Embajador en Tailandia a un periodista ciudadano: “El turismo de españoles no ha descendido, pese a que recomendamos no venir”

La noticia original en Bottup: Bangkok, fuego y democracia


“No temo a la muerte”, me confesó general Daeng hace sólo dos semanas

El líder del sector más violento de los Camisas Rojas fallece al no haber podido superar la herida que le supuso un tiro en la cabeza de un francotirador

Periodista ciudadano autor de texto y fotografía: Omar Havana Editado por: Redacción Bottup

El general Sen Daeng, fallecido el lunes

El general Sen Daeng, fallecido el lunes

Camboya -. En un día de rumores, pocos titulares y alguna noticia de profundidad, la calma y la incertidumbre se han apoderado de las calles de Bangkok (Tailandia).

El número oficial de víctimas asciende por ahora a 36 muertos con 271 heridos, como informa el Hospital Erawan en su último comunicado.

Desde que a las 15 horas se cumpliera el plazo que ayer se anunciaba para que los Camisas Rojas abandonaran el área de Rajprasong, una relativa tranquilidad se ha respirado en la ciudad. Desde entonces se ha dicho que unos 5.000 seguidores de Thaksin continuaban dentro de la fortaleza, la cual estaba completamente rodeada por 32.000 soldados, con un gran número de mujeres y niños que no tiemblan al afirmar que morirán si es necesario.

Numerosos rumores de negociaciones entre líderes rojos y partes del Gobierno han inundado a la prensa que cubre el conflicto, incluso de llamadas directas al Primer Ministro. Rumores y más rumores que aparecen cuando el miedo que esta calma trae se apodera de todos los habitantes de Bangkok.

También se han empezado a reportar incidentes leves en otras provincias como Chiang Rai, al Norte de Tailandia. Ha dado la vuelta un vídeo que se ha enseñado esta tarde por miembros del CRES, donde se dice que los camisas rojas utilizan a los niños como escudos humanos

La muerte le ha llegado en menos de dos semanas y quizás sea como él quería: el punto que lleve a un enfrentamiento aún mayor

Pero quizás la noticia que más puede cambiar el transcurso de esta crisis sea la confirmación de la muerte del ‘Comandante Rojo’. El General-Mayor Khattiya Sawasdipol, Alias Seh Daeng, fallecía en las primeras horas de esta pasada mañana, como resultado de la herida de bala en su cabeza que sufrió el pasado jueves. Su cuerpo era trasladado a uno de los templos de la capital tailandesa, donde tendrá 3 días de funeral.

En las afueras del templo Wat Sommanasvora Viharn, algunos camisas rojas gritaban “Seh Daeng, nuestro héroe”. Hay un gran número de camisas rojas que lamentan la muerte del comandante rojo, aunque no estaban de acuerdo con su postura violenta ante estos acontecimientos. Aunque los más radicales afirman que no hubieran tenido tantas muertes si el General estuviera vivo.

Hace 10 días, cuando lo entrevisté, me transmitió seguridad en sus palabras, él afirmaba que sólo había un final y que estarían allí hasta llegar a ese final: “No temo a la muerte” afirmaba mientras medio sonreía. Esa muerte le ha llegado en menos de dos semanas y quizás sea como él quería: el punto que lleve a un enfrentamiento aún mayor del que han sufrido.

Unos 5.000 seguidores de Thaksin continuaban dentro de la fortaleza cumplido el plazo para desalojarla y completamente rodeados por 32.000 soldados

Quizás la mayor diferencia entre ambos bandos no sea en estos momentos el numero de seguidores, seguramente en Tailandia haya mas fieles rojos que amarillos. Pero sí el número de armas de un bando y del otro. Es verdad que se ha probado que algunos grupos de los camisas rojas portan armas de fuego, estos son una minoría en comparación con las tropas del ejército. Quizás esta razón unida a la falta de un líder claro por parte de los rojos, estén evitando una posible Guerra Civil, que es muy difícil que se produzca.

En mis días en la ciudad roja la presencia policial era mayor que la del ejército, siempre me pregunté por qué las fuerzas armadas sólo se preocupaban de proteger negocios. Hoy la policía ha desaparecido, quizás porque como se rumoreaba está de parte de Thaksin, y es el ejército quien se encarga de cumplir el objetivo. Recuerdo que la doctora Jenny me comentaba en ese hospital improvisado del campamento rojo que esos soldados tienen a sus padres en la fortaleza, y no creen que disparen contra ellos. Ayer se empezó a rumorear de cierta división en las fuerzas armadas. Más fuego si aún se puede para esta gran hoguera que es Bangkok.

No hay otro camino que el diálogo, espero que esos rumores que han circulado durante todo el día sean ciertos y que al menos la tranquilidad llegue a la capital del que era el país de la sonrisa.

Para rematar, ayer la selección de fútbol de Tailandia perdía 4-0 con la de Sudáfrica. A este paso Tailandia se clasificará para una final de copa del mundo antes que la democracia llegue de una vez a este país que tanto la necesita.

Noticias desde Bangkok anteriores:
Empeora la situación en Tailandia: herido grave uno de los líderes rojos
Camisas Rojas: “Discutiremos la propuesta con el Primer Ministro, no queremos ser optimistas, pero nos prestaremos a un diálogo”
Veinticuatro horas en la Ciudad Roja
Embajador en Tailandia a un periodista ciudadano: “El turismo de españoles no ha descendido, pese a que recomendamos no venir”

El artículo original en Bottup: Muere el ‘Comandante Rojo’, herido por un francotirador en Bangkok


El General Mayor Seh Daeng ha recibido un disparo en la cabeza, presumiblemente de un francotirador

Las embajadas están empezando a cerrar y se escuchan explosiones y enfrentamientos cerca del hotel donde se aloja la prensa

Periodista ciudadano autor de texto y fotografías: Omar Havana Editado por: Redacción Bottup


El general herido con el que nuestro periodista ciudadano hablaba hace unos días, Seh Daeng

Omar Havana (Camboya) // Hace sólo unos días que salí de la ciudad roja en Bangkok. Unos minutos antes de despedirme del guardián de la barricada, el General Mayor Seh Daeng me comentaba que le gustaba España porque su selección de fútbol vestía los mismos colores que ellos. Era un 4 de mayo, ese día pensé que la gente había perdido la esperanza en resolver todo de una manera pacifica, todos me comentaban que lucharían, y sobre todo fue ver la firmeza con que este general me afirmaba que estaba ahí para animar a su gente y que si tenían que llegar al final, lo harían sin problemas.

Nueve días después, su nombre ha invadido los titulares de los medios de comunicación de medio mundo, en Asia no se habla de otra cosa. Muestran una vez tras otra su imagen cuando es trasladado al hospital después de haber sido herido de gravedad por un disparo en la cabeza, esta noche en el cruce de Sala Daeng con Rama IV, en la capital tailandesa.

Esta noticia puede cambiar el sentido por completo a esta crisis. De momento las embajadas están empezando a cerrar, la primera la americana, y según me informan mis compañeros que están presentes en el Hotel Dusit Thani, centro de la prensa mundial en Bangkok en estos días, se han escuchado explosiones en los alrededores, así como algunos camisas rojas enfrentándose a los miembros de la policía.

Hace unos días la mayoría de los medios de comunicación comunicaban la aceptación del plan de ruta del Primer Ministro Abhisit, solo días después se demuestra que la cuerda se tensa aun más, y que está apunto de romperse y que al final siempre afectará más a ese pueblo maravilloso de la sonrisa eterna, independientemente de los colores de sus camisas. Hoy se ve una paz más lejos que nunca en este conflicto.

Seh Daeng era General Mayor del Ejército, disidente, a favor claro del movimiento rojo desde el principio, es una figura clave en la crisis. Había criticado abiertamente al Primer Ministro, y se profesa ferviente seguidor del depuesto Primer Ministro, Thaksin Shinawatra.

Según informan medios hace sólo unas horas, fue alcanzado por un disparo el la zona derecha de su cabeza, probablemente por uno de los francotiradores que se encontraban rodeando desde hacía unos días el campamento. Algunos medios informan que está en Coma.

Todo puede cambiar sólo en minutos.

Noticias desde Bangkok anteriores:
Camisas rojas: “Estamos dispuestos a entrar en un periodo de reconciliación”
Un día en la ciudad Roja
Embajador español en Tailandia: “El turismo de compatriotas no ha descendido pese a que recomendamos no venir”

El artículo original en Bottup: Un líder de los ‘Camisas Rojas’, herido de gravedad por un disparo


Nuestro periodista ciudadano en Bangkok, Omar Havana, acude al mitin en que los líderes ‘rojos’ anunciaron aceptar el diálogo con el Gobierno y conversa con los principales mandatarios del movimiento

“Si tenemos que llegar al final, llegaremos, no tenemos miedo a la muerte, pero nuestros hijos deben vivir en un país libre”

Periodista ciudadano autor de texto y fotografías: Omar Havana Editado por: Redacción Bottup

Bangkok (TAILANDIA) // Anteayer martes se esperaba con incertidumbre en Bangkok la respuesta de los líderes del

De Izquierda a derecha: Weng Tojirakam, Veera Musikapong, Jatuporn Prompan y Natthawut Saikua (Omar Havana)

De Izquierda a derecha: Weng Tojirakam, Veera Musikapong, Jatuporn Prompan y Natthawut Saikua (Omar Havana)

Frente Unido para la Democracia Contra la Dictadura (UDD, los popularmente conocidos como ‘Camisas Rojas’) al plan de ruta anunciado por el Primer Ministro tailandés, Abhisit Vejjajiva, este lunes.

El Primer Ministro había declarado que se podrían celebrar las elecciones el próximo 14 de noviembre, siempre y cuando los camisas rojas aceptaran las siguientes cinco condiciones: 1. La Monarquía no debe de ser ‘violada’ y está por encima de la política; 2. Reformas para gestionar las desigualdades sociales; 3. Un organismo independiente para garantizar la imparcialidad de la prensa; 4. Un comité para investigar los actuales enfrentamientos violentos; 5. Una posible enmienda a la Constitución (sin especificar).

Tras la reunión que celebraron los líderes en el centro neurálgico de la ciudad roja, aproximadamente a las 17 horas (hora local), todos los mandatarios del UDD salían al escenario preparado para los discursos, ante una gran multitud de personas ansiosas por saber la decisión. Anunciaron que estarían dispuestos a un diálogo con el Gobierno para evitar más derramamiento de sangre de gente inocente, pero que sólo se dialogaría si había un compromiso firme de disolución del Parlamento en los plazos fijados por los seguidores del depuesto Primer Ministro, Thaksin Shinawatra. Afirmaron que el Gobierno debía parar los rumores que habían propagado días anteriores de que los camisas rojas querían abolir la Monarquía, y que deberían investigar y juzgar a los responsables de las 27 muertes de las semanas anteriores, junto a los casi 1.000 heridos.

Anunciaron que sólo se dialogaría si había un compromiso firme de disolución del Parlamento en los plazos fijados por los seguidores del depuesto Primer Ministro, Thaksin Shinawatra

Los líderes de los ‘Camisas Rojas’ afirmaron que no estaban dispuestos a abandonar su fortaleza en el centro de Bangkok, y que Abhisit no tenia la autoridad para convocar las elecciones, pero sí para disolver el Parlamento cuanto antes. “Aceptamos entrar en un proceso de reconciliación, no queremos más perdidas humanas”, afirmaba el Secretario General del UDD, Veera Musikapong, “Tenemos sospechas sobre los plazos establecidos por el Primer Ministro para la celebración de nuevas elecciones, ya que esto es competencia del Comité Electoral y no de Abhisit Vejjajiva”, apostillaba.

En los minutos siguientes, tres de los líderes de los camisas rojas, Weng Tojirakam, Arisaman Pongruengrong y una de las figuras militares más importantes, el General Mayor, Khattiya Sawasdipol, conocido como Sen Daeng, me concedieron un instante de su tiempo.

“Discutiremos la propuesta con el Primer Ministro, no queremos ser optimistas, pero nos prestaremos a un diálogo”, afirmaba Weng Tojirakam. “El Parlamento debe disolverse y este país debe tener unas elecciones libres”, “Los plazos establecidos por el Primer Ministro no son aceptables, pero sí podemos llegar a una reconciliación si este decide parar este acoso que estamos sufriendo”.

Arisaman Pongruengrong me comentaba que “no queremos más muertes entre nuestro pueblo, por eso estamos dispuestos al diálogo, pero tenemos que ser escuchados, nuestras propuestas deben de ser aceptadas, somos la mayoría de este país, y nuestra gente representa el sudor y el trabajo de esta gran Nación”.

Las imágenes:

Los Camisas Rojas aceptan dialogar con el Gobierno

Sen Daeng fue el que se mostró mas próximo, incluso bromeando acerca de mi procedencia, “¿De dónde vienes?” fueron sus primeras palabras, “España me gusta, vuestra selección de fútbol está de nuestro lado, ellos visten de rojo, como nosotros”, me decía entre risas, que inmediatamente se me contagiaron. “Estoy aquí para animar a mi gente”, comentaba mientras paseaba por las barricadas cerca del barrio de Silom, “llevan mucho tiempo aquí, y estarían dispuestos a dar su vida por la democracia de este país”. “Si tenemos que llegar al final, llegaremos, no tenemos miedo a la muerte, pero nuestros hijos deben vivir en un país libre”, me decía para acabar, ante la gran marea de personas que le hacían firmar autógrafos como si de una estrella de Hollywood se tratara.

Tailandia, vive desde ayer un poco más dentro de una incertidumbre llena de esperanza, un pueblo que sueña con una Democracia que no han tenido desde hace decenas de años. Pero los camisas rojas no abandonaran fácilmente su lucha, quieren estar seguros que esta vez será la definitiva, y que de este conflicto que empezó ya hace mas de un mes salga esa libertad política que tanto desean.

El artículo original en Bottup: Camisas Rojas: “Estamos dispuestos a entrar en un periodo de reconciliación”


La situación es cada vez más tensa en las calles de la Ciudad Roja, en Bangkok

Los camisas rojas conviven con las fuerzas de seguridad del Gobierno

Periodista ciudadano autor: Omar Havana Editado por: Redacción Bottup

Es lunes, 3 de Mayo de 2010. Amanece en el antes llamado País de las Sonrisas, la lluvia del comienzo del monzón

La guardia negra

La guardia negra

llama a mi puerta. Son las 07.00 de la mañana, el calor es sofocante y la humedad se cuela por todos los poros de mi piel. Es hora de desayunar, pero hoy es una comida especial, será la primera de un día que compartiré con los camisas rojas.

Para todo aquel que haya estado alguna vez en Bangkok, conocerá lo difícil que es subirse a uno de sus taxis multicolores y negociar el precio. Todo cambia al pedir al conductor que te lleve a la Ciudad Roja. Siempre te pregunta de qué país eres, “Sapain” (como ellos pronuncian el nombre de nuestro país), contesto. “Oh, Fernando Torres”, seguido de risas es su siguiente frase, al tiempo que muestran con orgullo la foto de su ídolo, Thaksin Shinawatra, depuesto Primer Ministro y líder de los camisas rojas.

Las personas de este colectivo son sus mayores fans, todos provienen de provincias remotas, de situaciones de pobreza, y buscan en Bangkok un futuro mejor para sus familias. Pasan más de doce horas al volante todos los días. Durante esos 30 minutos que dura el trayecto no paran de preguntarse por qué alguien de España viene a Tailandia a hacer fotos de su pueblo. Siempre se despiden sonriendo y agradeciéndote el interés que muestras por su lucha.

La llegada a la fortaleza

La avenida de Silom es un mar de contrastes, policías armados hasta los dientes se mezclan con barricadas construidas

La presencia de los niños en la fortaleza

La presencia de los niños en la fortaleza

de bambús y neumáticos, donde unos vigilan a los otros y los otros a los unos. La tensión en esta zona es constante, mientras que la policía descansa ante la impasividad del Gobierno. De repente, un hueco se abre en la barricada y se escucha: “Bienvenido, amigo mío”. Es el mismo guarda que me saluda todos los días. En ese momento, entro en la Ciudad Roja.

Un área que podría dar cabida a más de un cuarto de millón de personas, donde la vida fluye a velocidad de vértigo. Un mar de generadores de electricidad, restos de basura, casas improvisadas y vida, mucha vida, en esa antesala a lo que parecía una muerte segura para la mayoría de sus habitantes. Todos sonríen a mi paso, todos me preguntan de donde soy, todos quieren posar para la foto, quieren mostrar que están luchando por sus ideas, aunque para la mayoría ese lema sea un billete de 500 Bahts (unos 10€), que el antiguo Primer Ministro dona diariamente a cada uno de sus seguidores para que su causa cuente cada día con más personas.

Los colores se mezclan, el rojo es el identificativo de la clase pobre del país, vienen de las provincias más distantes, la mayoría del norte. Entre medias aparecen esas caras serias, con ropa de color negro y el brazalete del partido del UDD: son los radicales, los que protegen esta urbe, chavales de no más de 25 años, dispuestos a dar su vida por una democracia que lleva años sin existir en este país.

Niños y discursos

Me llama la atención el gran número de niños entre la multitud, algunos armados con rifles de madera que ellos

Líder Rojo, Nattawut Saikua en un discurso

Líder Rojo, Nattawut Saikua en un discurso

mismos se han inventado y que no podrían ni disparar a una de esas moscas que invaden la ciudad. El paseo de más de cuatro kilómetros que atraviesa el campamento no es diferente del paisaje habitual de este caos de ciudad que es Bangkok: puestos ambulantes donde te venden las armas más usadas por ellos, tirachinas, comida, bebidas, recuerdos, y hasta churros de España.

La banda sonora son las palabras que en el escenario principal gritan sus líderes, casi siempre en escena el portavoz del Partido, Nattawut Saikua, una especie de Fernando Esteso, a juzgar por las risas que provoca en la multitud, que canta, baila y entretiene a las más de 50.000 personas que todos los días se reúnen dentro de las murallas. Un líder feroz que atrae a su manada con la palabra Democracia.

Es la hora de comer y todos se aproximan ofreciéndome un plato de arroz, abriéndome las puertas de sus chabolas e intercambiando opiniones con este ‘farang’ (extranjero en tailandés) que cada minuto que pasa se siente más pequeño ante la amabilidad de este pueblo. Entre tanto, siguen las canciones en el escenario principal, que gracias a la multitud de pantallas gigantes que han improvisado a lo largo de la Ciudad Roja, puede seguirse allí donde estés.

El lorenzo aprieta, el termómetro esta próximo a los 35 grados y creo que ya no me queda líquido en el cuerpo que

Fabricando las armas rojas

Fabricando las armas rojas

expulsar. Es hora de sentarse a la sombra y escuchar lo que mis amigos me quieren contar. Me hablan de un Gobierno que ha robado a un país, de un Primer Ministro, Abhisit Vejjajiva, que no quiere dimitir. Ellos quieren un dirigente que sea elegido por el pueblo y no a alguien que ha impuesto la clase más rica de esta sociedad. Quieren democracia, la palabra que más veces es pronunciada por sus cuerdas vocales. Luchan por un país libre, donde ellos se sientan un poco más importantes, y hablan de una policía que cada día está más en contra del Gobierno, mostrándome el edificio de un hospital próximo que días atrás ocuparon ellos en busca de un gran número de soldados ocultos en su interior.

La tensión aumenta

Se aproximan las 18.00h, y suena el himno de Gloria Gaynor, I will Survive. Sobreviviré gritan todos al compás de la música, mientras bailan con caras de felicidad. Pero es esa hora donde todo tailandés muestra respeto a la Corona, suenan las notas del himno nacional y la vida se para súbitamente, todos firmes escuchando el sonido que une a este país, independiente del color de sus ropas, nadie se mueve, parece que de repente el mundo se haya congelado. El himno llega a su final, todos se inclinan en señal de respeto y en milésimas de segundo todo vuelve al caos normal de este país.

Está cayendo el día y según nos acercamos de nuevo al área de Silom, la tensión aumenta, jóvenes con cohetes

A 50 metros de la Ciudad Roja

A 50 metros de la Ciudad Roja

prefabricados, tirachinas, escudos de contrachapado con asas de plástico, chalecos antibalas con la palabra policía en su pecho, y menos, mucha menos presencia civil. El numero de niños ha disminuido considerablemente, quizás sea una señal de que los camisas rojas temen que el Gobierno haya anunciado que proveerá a las fuerzas armadas con carros blindados para disolver a los protestantes. Ya no se ven tantas sonrisas, todo ha cambiado a semblantes serios y miradas preocupadas, se puede respirar el olor del miedo. Según me aproximo a las barricadas, veo que ha crecido el número de vigilantes, las únicas personas que me sonríen en esta tarde de tensión, quizás su forma de liberar ese pánico que sus ojos dibuja. Y me pregunto, cómo es posible que el pueblo de la sonrisa constante se haya separado de esta forma tan brutal por la ambición de poder corrupto de unos pocos, pero solo encuentro una respuesta, esto es Asia, el continente donde nunca te preguntes el por qué de las cosas.

Y por primera vez, me llevo una sorpresa al escuchar a uno de sus líderes hablar en inglés dirigiéndose a los no más de cinco extranjeros que estamos dentro de su fortaleza, repite que nos sintamos libres de hablar con ellos si queremos saber la verdad. Hace solo unos minutos la policía ha intervenido un gran número de armas en una casa a las afueras de la ciudad, supuestamente propiedad de un camisa roja, quizás esa sea la razón de este cambio de idioma en las palabras.

El señor Phan

Entonces aparece el Señor Phan Chaisong, que viene desde un pequeño pueblo al norte del país a más de 500 kms de la

El Señor Phan nos muestra sus heridas

El Señor Phan nos muestra sus heridas

capital. Me habla del ataque que sufrieron el pasado día 10 de abril, donde más de 20 personas perdieron la vida y otros 800 resultaron heridos. Entre los fallecidos, el compañero de Reuters, H. Muramoto, que fue alcanzado en el pecho por uno de los disparos de no se sabe qué bando.

Mr. Phan me cuenta que él estuvo en ese ataque y me enseña orgulloso las heridas que su cuerpo dibuja: en su cara, la culata de un rifle M-16 y en el costado izquierdo, la cicatriz de un disparo. Me dice que quiere democracia, que desde que Thaksin fue depuesto, los pobres son más pobres, y los ricos más poderosos, que la mayoría en su provincia son granjeros como él, pero que están sin trabajo y que estará aquí hasta el final, aunque eso le cueste la vida. Se resigna al decir que sabe que el Gobierno no cederá y que en un plazo de cinco días habrá un ataque de las fuerzas de seguridad del Estado contra sus colegas indefensos. Me comenta que en el año nuevo de 2009 perdió a su mejor amigo en una ofensiva del ejercito y la policía contra manifestantes rojos, pero que nunca se supo nada porque se encargaron de limpiar todas la pruebas y de retirar los cadáveres.

Todo son historias o rumores, pero merece la pena escuchar lo que cada uno de ellos me tiene que contar. Se despide de mí con el típico Wai tailandés (símbolo de respeto budista donde juntan las palmas de la mano), gritándome adiós y deseándome suerte, aunque por lo que sus ojos reflejan, intuyo el miedo a que el final de su vida esté cerca. Seguro que piensa que su vida vale la pena si al final alcanzan esa democracia con la que todos sueñan.

Cae la noche, y se ve un gran aumento de presencia policial a las afueras del campamento. Es hora de reponer fuerzas y me apetece un poco de comida rápida y analizar todo lo vivido hasta estas horas. Es curioso que solo a unos 50 metros del campamento, la más pura señal de materialismo se enfrente a la lucha por la democracia de un país. Es el lugar de reunión de la prensa tailandesa. Durante unos minutos contrasto ideas con ellos, me hablan de que la situación es de estancamiento total, que nada pasa y que no ven solución a corto plazo, esperan noticias e imágenes con sus grandes objetivos preparados, pero mi mente sigue pensando en las heridas del cuerpo del Señor Phan.

La llegada de la noche

No paran de llegar furgones de la policía a la zona, algo parece que se prepara esta noche, ya no sonríen ni posan para la fotografía. He contado más de 300 miembros en las inmediaciones del campamento y sigue la marea de coches y patrullas acercándose a la zona.

Es medianoche y la ciudad duerme, camas improvisadas en cualquier lugar, mientras que el show continua en el escenario principal, una vez más es Saikua quien entretiene a la inmensa multitud que esta noche se reúne en la plaza. Su mensaje tiene que ser fuerte, por el fervor con que agitan esas manos rojas.

El camino de vuelta

Es hora de recorrer el camino de vuelta en busca de un taxi a las afueras del campamento. Los más de tres kilómetros

Mapa de la ciudad

Mapa de la ciudad

que me separan de las puertas de la fortaleza se hacen interminables, han sido más de dieciocho horas en la Ciudad Roja, que ahora es de color negro ante la ausencia de luces. El olor a basura putrefacta es insoportable, cómo esta gente puede vivir aquí, me pregunto. Familias enteras usan el suelo como colchón, niños de apenas meses duermen como si nada pasara a su alrededor. Al salir, un “hasta mañana, Omar”, es mi amigo el amo de la puerta, “espero que mañana sea un nuevo día para Tailandia”, me grita.

Solo unos pasos y la policía se acumula en la calle, controles sobre todos los taxis que recorren la avenida, conocedores de que son los más fervientes seguidores del otro lado de esta lucha.

Ha sido mi primer día entero en la Ciudad Roja, no puedo sino más que pensar que cómo puede estar hablándose de una Guerra Civil encubierta, cuando las notas que predominan en ambos bandos es amabilidad y cortesía. Cómo puede ser que tanta sonrisa se pueda ver callada por el interés de un Gobierno impasible y de una oposición corrupta. Una vez más es el juego de este mundo, donde siempre unos pocos ganan y la mayoría pierde.

Qué suerte tenemos de vivir en España, incluso con una crisis de la que no paramos de hablar. El paseo de más de quince kilómetros a lo largo de las calles de esta fortaleza me ha traído recuerdos de cuando mi abuela me hablaba de ese período no muy lejano donde una persona dictaba los destinos de nuestro país.

Solo quiero decir buenas noches, con tristeza en mi cara, y como decía mi amigo el guardián de la puerta, espero que mañana Tailandia vuelva a ser el País de la Sonrisa.

Todas las fotografías han sido tomadas por Omar Havana

El artículo original en Bottup: Un día en la Ciudad Roja


Nuestro periodista ciudadano Omar Havana entrevista a D. Ignacio Sagaz, embajador de España en Tailandia

Las relaciones entre las monarquías tailandesa y española son “exquisitas”

“Existe un plan estándar de evacuación para la pequeña colonia española si fuera necesario”

Periodista ciudadano autor: Omar Havana Editado por: Redacción Bottup

Bangkok, Tailandia. Son ya varias semanas que la crisis política invade la capital de este país del Sudeste Asiático.

D. Ignacio Sagaz, en su despacho en la embajada española en Bangkok. Foto: O. Havana

D. Ignacio Sagaz, en su despacho en la embajada española en Bangkok. Foto: O. Havana

La preocupación entre los turistas europeos es patente, sobre todo entre aquellos que viajan en las próximas fechas. No saben qué hacer, viajar da un poco de miedo, pero cancelar el viaje es apagar todas esas ilusiones que varios meses atrás comenzaron cuando decidieron visitar el llamado “Pais de las Sonrisas”.

El Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación ha advertido a los turistas españoles que no viajen a Tailandia a menos que sea totalmente necesario, y qué mejor persona para confirmar estos consejos que D. Ignacio Sagaz, embajador de España en Tailandia desde Marzo de 2009.

La entrevista me crea sentimientos encontrados, por un lado una gran ilusión de poder dialogar con una persona de tanta importancia, y por otro lado, la humildad y modestia de esta ser mi primera entrevista formal.

Soy recibido en el despacho del embajador unos minutos pasadas las 13.00h por D. Ignacio y por Doña Elena Pérez-Villanueva, primera secretaria y cónsul, tras un viaje de mas de una hora por las caóticas calles de Bangkok, donde mi taxista se perdió, creyendo que iba a la embajada china, será por mis ojos redondos y negros.

Todo es amabilidad por su parte, se interesan por la situación del país donde resido, Camboya. Unos minutos y pasamos a dialogar acerca de la situación de Tailandia.

“El Gobierno Español no se mete en asustos internos de los otros países, profesamos un gran respeto por la soberanía”

Disparo la primera pregunta: Bajo su punto de vista, ¿cuál es la situación del país?

Muy preocupante, vivimos en una situación política incierta.

¿Cree usted que el Gobierno lanzará una ofensiva militarizada contra los camisas rojas?

No tengo una opinión acerca de esa pregunta.

¿Se puede ver un final a corto plazo a esta crisis?

Es imposible de predecir un final inmediato, se ve incertidumbre en la situación, la cual en estos momentos parece estancada.

¿En qué ha cambiado el país desde el anterior cambio de Gobierno?

No puedo decir en qué ha cambiado, ya que llevo relativamente poco como embajador en este país, llegué en marzo del año 2009. Entonces, para ser honestos, no conozco la situación anterior como para dar mi opinión. Pero sí puedo decir que Tailandia vive una situación con tensiones internas, las cuales tienen un gran coste político y económico dentro del país. Y afectan de gran manera al sector turístico.

¿Cuál es la postura oficial del Gobierno Español respecto a la crisis politica que vive el país?

El Gobierno Español no se mete en asustos internos de los otros países, profesamos un gran respeto por la soberanía, y deseamos profundamente que la situación evolucione a mejor y pronto se restablezca la normalidad en este gran país.

¿Sabe usted cuántos españoles hay ahora mismo residiendo en Tailandia?

“La colonia española no es muy grande, registrados en la Embajada hay unos 600 compatriotas, con unos 100 de ellos flotando entre los dos países [Tailandia y Camboya], de los cuales un cuarto son menores de 5 años”

La colonia española no es muy grande, registrados en la Embajada hay unos 600 compatriotas, con unos 100 de ellos flotando entre los dos países [Tailandia y Camboya], de los cuales un cuarto son menores de 5 años, hijos de parejas mixtas entre españoles y tailandeses. De momento no ha habido bajas en la Embajada de ningún residente. Aunque el residente español es prudente y está esperando ver cómo se desarrollan los acontecimientos.

¿Siguen llegando turistas pese al aviso del Ministerio de Asuntos Exteriores? Bajo su opinión personal, como ciudadano español que vive en Tailandia, ¿desaconsejaría al turista venir en estos momentos al país?

No estamos viendo un descenso del turismo que llega, prueba de ello es que las grandes compañías aéreas que hacen el trayecto Madrid-Bangkok no han disminuido su frecuencia de vuelos, como sí ha sucedido con otros países europeos. Sabemos que en 2008 y 2009 fueron aproximadamente unos 80.000 españoles los que visitaron el país, sobre todo las islas como Phuket, obviamente pasando por Bangkok, que es el punto de llegada de todos los vuelos. También el Norte con ciudades como Chiang Mai son bastante visitadas. Yo mantengo el mismo consejo que el MAEC, en estos momentos no es aconsejable llegar a este país, dada la situación incierta que está viviendo. Obviamente no podemos prohibir a nadie llegar, pero si tenemos que ser lógicos y aconsejarles de no hacerlo, mostrando la realidad de esta crisis. Si ellos deciden venir, hemos de decir que en cierto modo es su propia responsabilidad el hacerlo. Sobre todo les aconsejo ser prudentes y evitar aglomeraciones, advirtiendo que ninguna zona de la ciudad es segura totalmente, ya que han sido varias las áreas donde ha habido altercados, con un resultado total de más de una veintena de muertes, y estas áreas están bastante distantes unas de otras.

¿Mantiene la Embajada contacto permanente con los residentes? ¿Existe algún centro social donde se reúna la colonia española en Bangkok?

Mantenemos informada a toda la colonia con emails constantes y mediante información en Internet, podemos decir que es magnífica la información que les estamos facilitando, así como el contacto con ellos. En Bangkok, la colonia española no supone un gran porcentaje, es una ciudad de más de 12 millones de habitantes y tan sólo somos 600 residentes, por lo cual no existe ningun centro social, aunque [apostilla la señora cónsul] existe un restaurante español, llamado La Rioja, pero éste lleva ya cerrado más de un mes, ya que se encuentra en la zona del conflicto. Seguimos recomendando tranquilidad y serenidad desde la Embajada a la colonia de residentes y sobre todo prudencia.

¿Se ha establecido por parte de la Embajada y el MAEC algún plan de evacuación de la colonia española, en caso de que fuera necesario?

Existe un plan, y éste es estándar para situaciones como la actual, es común a todas las Embajadas Españolas en el exterior.

¿Me podría decir en qué consiste?

Como decía, es un plan estándar para todas las Embajadas, tiene distintas fases. Nosotros tenemos la fortuna de que la compañía aerea tailandesa, Thai Airways, favorece de gran forma la evacuación por aire, con tres frecuencias de vuelos semanales a nuestro país. Además de que Tailandia ofrece una gran infraestructura de transportes por carretera y mar. Sobre todo tranquilidad para hacer las cosas bien, una fácil comunicación y coordinando los movimientos colectivos de ciudadanos de los 20 países que componen la UE. Sin olvidarnos incluir a la colonia iberoamericana. Pero en estos momentos la UE y los países que la componen colaborarían sin dudarlo en un plan conjunto. Además, el Gobierno tailandés tiene un Ministerio de Asuntos Exteriores, con una larga lista de números de contacto en situaciones de emergencia que facilitaría sin ningún problema.

¿Cual es la balanza comercial actual entre Tailandia y España?

“En caso de ser necesaria una evacuación, nos coordinaríamos con el resto de países de la UE y tendríamos en cuenta a la colonia iberoamericana”

Es muy pequeña, España está más centrada en Vietnam. En 2009 las exportaciones fueron de 72 millones de euros, mientras que las importaciones fueron 310 millones de euros (datos provisionales del primer semestre del año), con un flujo de inversión desde el año 1993 de 42 millones de euros.

¿Cómo ve el empresario español con negocios en el país la situación? ¿Cuáles son los principales negocios o sectores económicos entre España y Tailandia?

Como he dicho anteriormente, el empresario español prefiere invertir en otros mercados asiáticos antes que en Tailandia, sobre todo con Vietnam, donde además tiene un gran conocimiento del país, y sobre todo de nuestro fútbol, fíjese que ellos que son grandes apostadores, no sólo apuestan al resultado de un partido si no tambien a quiénes les van a mostrar tarjetas amarillas. Una vez una persona me dijo en un partido del Real Madrid que Raúl no jugaría bien, porque estaba resfriado [comenta para relajar el ambiente y hacerme sentir más a gusto dada mi poca experiencia como entrevistador]. Las importaciones son sobre todo a nivel textil y las exportaciones son sobre todo de fertilizantes y pescado congelado, aunque Tailandia muestra interés por nuestra administración de los recursos hídricos y los recursos renovables. En la actualidad está en estudio mayores inversiones en las impotaciones. Tienen una industria naval importante y también importamos aviones. Apenas hay inversión tailandesa en España, y la poca que hay, sobre todo, tiene que ver con el sector turístico, exportando Aire Acondicionado [son muy buenos, afirma el embajador], textil, radio y TV. Pero vuelvo a decir, el empresario español está más preocupado por invertir en otros países como China, Vietnam, Malasia o Filipinas.

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El embajador hace un inciso para comentar que las relaciones entre nuestras monarquías son “exquisitas”, además de gozar de una gran amistad entre nuestros Monarcas (opinión mía, totalmente cierto, ya que estuve en Bangkok en una de las visitas de nuestros Reyes y todas las avenidas estaban decoradas con los colores de nuestra bandera y fotografías del Rey Juan Carlos y la Reina Sofía ). Y el tailandés tiene profundo conocimientos de nuestro país, sobre todo del deporte: si hablamos de fútbol, siempre dirán Fernando Torres; de tenis, Rafael Nadal; de baloncesto, Pau Gasol; de motos Jorge Lorenzo y de F1, Fernando Alonso (opinión mía: no hay una persona en Tailandia que te pregunte de donde eres, para escuchar Fernando Torres Number 1, Real Madrid, “Sapain” -como ellos dicen a nuestro país- este año campeona del Mundo, etc. España es un país que está muy bien valorado por los tailandeses y siempre te sientes increíblemente cómodo diciendo que eres español).

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¿Tiene contacto con ONGs españolas que trabajan en el país?

Bueno, Tailandia se enmarca como país desarrollado, entonces no hay apenas ONGs españolas en este país, sólo un par de centros de niños en Phuket, de Aragón, y en las provincias de Chiang Mai e Isan, pero financiadas con fondos privados, ya que la AECID no concede ayudas a ONGs en Tailandia. Pero sí existen una veintena de religiosos repartidos por el país. Sin embargo, en Camboya existe una gran presencia [donde menciona al Padre Kike, el llamado Padre de Camboya por los propios camboyanos del Centro Arrupe, apostillo yo, una gran persona y el símbolo de España en Camboya, entrevistaré a esta persona a mi llegada, es un buen amigo mío].

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Para finalizar la entrevista, el Señor embajador vuelve a aconsejar al turista “no viajar de momento al país”, mostrando confianza en una solucion próxima al conflicto y manteniendo la expectativa respecto al turismo, afirmando que indirectamente puede “también afectar a los demás países del Sudeste Asiático”, pero “aunque no de gran manera”.

Se despide con una sonrisa aceptando mi solicitud de fotografiarle junto a su bandera. Mi impresión personal sobre él es que es una persona humilde, sonriente, de gran talante, y gran presencia y mucha proximidad, me facilitó las cosas ante mi nerviosismo (que yo no expresé). Un placer haber conocido a esta persona.

Relacionado: La más que ‘tensa calma’ en las calles de Bangkok

El artículo original en Bottup: Embajador en Tailandia: “El turismo de españoles no ha descendido pese a que recomendamos no venir”